Petróleo venezolano llega por primera vez a Bielorrusia

Petróleo venezolano llega por primera vez a Bielorrusia

ABN (por Américo Díaz Núñez).- Unos 1.300 vagones-cisternas harán falta para trasladar por tren el primer cargamento de petróleo vía marítima enviado por Petróleos de Venezuela (PDVSA) y comprado por el consorcio bielorruso “Belarusneft”, desde el puerto ucraniano de Odessa, donde fue descargado a finales de abril pasado, hasta la refinería más cercana en territorio de Bielorrusia llamada Mozyr, según ha publicado la prensa local, la cual no deja de hablar de este suceso histórico.
Es la primera vez en la historia de este país del Este de Europa, ubicado entre Polonia y Rusia, Ucrania y los países bálticos, que llega un cargamento de petróleo desde Venezuela.

Durante más de 90 años, la industria bielorrusa depende de los portadores de energía de Rusia, sea carbón, gas o petróleo.

Cuando Bielorrusia formaba parte de la Unión Soviética, el gas y el petróleo rusos y de otras repúblicas soviéticas contribuyeron a forjar el gran potencial industrial que se caracterizó en esta pequeña república occidental de la URSS que producía maquinaria, vehículos, tanques, tractores, aviones, tuberías de acero y miles de productos vitales para la economía de la segunda potencia mundial.

Una vez producida la desmembración de la URSS en 1991, la Bielorrusia de antaño se transformó en la República independiente de Bielorrusia, por lo que debía comprar gas y petróleo a la Federación de Rusia al precio negociado “entre hermanos” y luego, poco a poco, aumentado de manera violenta y hasta compulsiva por las grandes empresas rusas de hidrocarburos, que llegaron a “cerrar las válvulas” el 1 de enero de 2008, como forma de presión para imponer nuevos precios del gas y el petróleo.

Venezuela entra en escena

En 2006 viaja el Presidente Chávez a Minsk para abrir camino en una nueva relación estratégica con el Este de Europa que hoy se define mucho más nítidamente como fundamental.

Tanto para la nación bielorrusa como para la venezolana, esta relación ha venido adquiriendo, año a año desde 2006, las dimensiones que bien quisieran tener otros países del mundo con muchas décadas de vínculos diplomáticos, políticos y económicos.

Bielorrusia produce alimentos que alcanzan para el consumo interno que tiene cubierto y también para exportar en grandes cantidades a Rusia y otros países. Entre ellos a Venezuela: leche en polvo.

Pero su fuerte es la industria. Una gama extensa de maquinaria industrial se vende a 80 países, desde camiones utilitarios y autobuses modernos hasta los más famosos tractores del mundo y los gigantescos camiones roqueros para minas a cielo abierto que son capaces de cargar más de 300 toneladas en un solo viaje.

Ambos países se han venido “descubriendo” en tres años y medio de relaciones diplomáticas y comerciales.

La actual crisis capitalista mundial, que ha disparado las alarmas del desempleo en Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea, con cierre de miles de empresas y decenas de bancos, encontró en estas relaciones bilaterales Venezuela-Bielorrusia un oportuno escape, puesto que Bielorrusia no ha cerrado ni una sola fábrica ni Venezuela ha quedado bloqueada por EEUU en el abastecimiento de equipamiento agroindustrial.

Como complemento de la diversificación de su abastecimiento energético vital, Bielorrusia está comprando petróleo venezolano, contra todas las voces agoreras que se burlaban de la idea de traer petróleo desde tan lejos, al otro lado del océano, hasta un puerto fuera de Bielorrusia, que es un país sin mar, para completar la odisea por tren o a través de oleoductos “ajenos”.

El primer tren descargó en Mozyr

Hay ambiente de fiesta de Belarús: el primer cargamento de petróleo liviano “Santa Bárbara” ya está siendo procesado para vender sus derivados a los clientes de “Belarusneft”.

El “milagro” ha llamado la atención de todos los medios de comunicación social, incluso de los que se mofaban de la loca idea de traer petróleo desde Venezuela.

Ya se sabe que los payasos no somos nosotros. Ni tampoco los bielorrusos que confiaron en Venezuela.

Ese tren no va a parar en todo el mes de mayo de 2010. Viaje tras viaje, mientras otros trenes cargan el precioso oro negro en alternativos turnos sin detenerse, hay que abastecer la refinería que procesa la savia de la Tierra que viene de la lejana Venezuela.

El buque tanquero “Estrella de Mar” ya está de regreso seguramente, tras dejar los primeros millones de toneladas en Odessa, Ucrania, país que también está interesado ahora en el crudo venezolano, no sólo para garantizar su paso hacia la frontera de Bielorrusia, sino también para hacer negocios refinándose en aquel país, según las declaraciones de sus altas autoridades nacionales.

La balanza comercial mejorará

Tal como era de esperarse, la balanza comercial Venezuela-Bielorrusia se va equilibrando con esta venta de petróleo que podría aumentar a 11 mil millones de toneladas en 2011, según ha declarado el Presidente Alexandr Lukashenko a los medios.

En su reciente comparencia ante el Parlamento de Bielorrusia, Lukashenko ponderó con mucho énfasis en la cooperación de Venezuela el Bicentenario del inicio de nuestra Independencia, señalando que “tuve que ir a Venezuela a buscar una alternativa energética segura para Bielorrusia”.

Por cierto que posteriormente el Presidente bielorruso pidió rigurosa recuperación de las ventas de los productos derivados de ese petróleo “hasta el último centavo”, sin que salga nada de ese dinero de Bielorrusia.

Y el Primer Ministro Serguey Sidorsky aseveró por su parte: “Esto no es juego. Es un negocio muy serio”.

Podemos mejorar todavía más la balanza comercial a nuestro favor si organizamos la producción de cacao, café, arroz, frutas en forma de pulpa, entre otros, para la exportación sostenida a nuestros socios comerciales, como es el caso de Bielorrusia, país amistoso, pacífico y trabajador del que debemos aprender muchas cosas positivas.

El suceso histórico de la llegada del oro negro venezolano a Bielorrusia en el primer tanquero y el anuncio de nuevas entregas movió al alto gobierno de ese país hacia los destinos más cercanos a su territorio, Ucrania y Lituania: el Primer Viceprimer Ministro Vladimir Semashko a Kiev y el propio Primer Ministro Sidorsky a Vilnius.

Ambos con una misión fundamental: garantizar la logística y el flujo del petróleo de Venezuela por cualquiera de los puertos vecinos, Odessa y Klaipeda.

De grata sorpresa, el asunto pasó a las más disparatadas interpretaciones sobre el costo de este primer envío de petróleo desde Venezuela: cada periódico hace sus propios cálculos.

Nadie es indiferente ante este suceso histórico y se acabaron las bromas de algunos chistosos que tomaron los primeros anuncios como un “aguaje” para poner nerviosos a los empresarios rusos que venden gas y petróleo a Bielorrusia.

Ahora sólo se habla del petróleo venezolano que “llega muy lejos” y en serio.

En consecuencia, Venezuela está sonando como nunca como noticia positiva en esta región de Europa, que la ve como solución alternativa a sus problemas energéticos.

Nuestra política internacional se anota otro éxito bajo la conducción del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez. Quien no quiera verlo será porque quiere ser ciego.

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