Los dilemas de un bloguero cubano

Los dilemas de un bloguero cubano
Por: Arnoldo Fernández Verdecia


Escribir es un acto de gran responsabilidad pública, y más si se hace para el ciberespacio, lugar de confluencias de culturas, ideologías, utopías, confrontaciones, en fin, muchas cosas que escapan a la imaginación del hombre cotidiano que recorre las avenidas de Contramaestre diariamente.

Desnudar el extraño tejido de ese individuo, implica ante todo colocarse en su realidad e intentar comprenderlo, hecho que lleva muchas veces a rechazarlo, pero también a confabularse, de lo que se trata es de nombrarlo con sentido de eticidad, sin caer en las trampas de lo exótico e intentar asombrar al orbe con las cosas que pasan por estos lares, desconocidas para un ruso, un español o un estadounidense.

No, esos tiempos ya pasaron para los cubanos, y pienso que es muy cómodo desde una butaca en Londres, Madrid o Moscú decir “debéis hacer esto o aquello”, “seguid adelante para lograr tales cosas”, y un sin fin de propuestas que se razonan con facilidad, si estás fuera del proceso y las llamas están muy lejos.
Escribir sobre Cuba hoy, desde un municipio del interior, me recuerda al español Alfonso Sartre y los dilemas del escritor contemporáneo: ¿Implicarse con qué? ¿O con quiénes? Desde afuera se sugieren fórmulas y diagnósticos a veces acertados, otras no. La pregunta es medular ¿implicarse con qué?

La verdad es relativa y es banal acudir a una frase tan hecha, pero también, tan desecha. ¿Con qué verdad me comprometo? ¿Con cuál quiere el ínternauta que consume asuntos cubanos me comprometa?

Un hombre de la sabiduría de José Martí escribió: “Historiar es juzgar, y estar por encima de los hombres y no soldadear de un lado de la batalla. El que puede ser reo, no ha de ser juez. El que es falible, no ha de dar fallo. El que milita ardientemente en un bando político, o en un bando filosófico, escribirá su libro de historia con la tinta del bando. Más la verdad, como el sol, ilumina la tierra a través de las nubes. Y con las mismas manos que escribe el error, va escribiendo la verdad. La pluma, arrebatada por un poder que no conoce, va rompiendo las nubes que alza”.

El referente aludido es demasiado autorizadísimo para desmentirlo. De hecho no debe olvidarse un apotegma de Carlos Marx, también válido para estas líneas: “cada cual se mueve en un círculo exclusivo de actividades, que le viene impuesto y del que no puede salirse (...).

Para mi son muy claros los sentidos de la llamada implicación, no se puede jugar con fuego y pretender ser bombero a la vez.


Notas:
1. José Martí, José. Italia, Obras Completas, Tomo 14, Pp.399-400.
2. Carlos Marx. Obras Escogidas. Tomo I, P.32.
http://caracoldeagua-arnoldo.blogspot.com/2010/02/los-dilemas-de-un-bloguero-cubano.html

Publicar un comentario

0 Comentarios