La Revolución cubana es antifranquista y sabe renovarse

La Revolución cubana es antifranquista y sabe renovarse
Por: Enrique Ubieta Gómez

la isla desconocida

Hacer que todos lo repitan; todos los medios de prensa, los que valen en el conteo: los de tiradas e intereses millonarios. Que todos los polƭticos del sistema lo repitan, los que compran los colores del frac electoral en el Corte InglƩs; los hay negros, azules, rosados, amarillos, verdes.
Que todos los artistas que alguna vez compusieron canciones de protesta contra el mercado, pero el mercado las vendió bien, lo repitan. Que todos los intelectuales que arrastran sus resabios, sus historias, sus vergüenzas, los que aspiran a que los nuevos dioses perdonen sus pecados de juventud y los tomen en cuenta, lo repitan.

Que lo repitan: la Revolución cubana estĆ” en su fase final. Si todos lo dicen, puede que sea verdad. Puede que esas voces acaben convirtiendo en realidad el conjuro mĆ”gico. Los pueblos fueron enseƱados a creer. Una imagen verosĆ­mil y falsa de CNN no se discute; un razonamiento enjundioso, con ejemplos y estadĆ­sticas, sĆ­. Por eso Fidel aclaró en los primeros aƱos de la Revolución: no les pido que crean, les pido que lean. Y hoy el paĆ­s cuenta con un millón de profesionales en sus calles y campos. Frente a ese “todos” de seƱoritos y seƱoritas repetidores, hay otro mucho mayor, que aprendió a pensar. Hay, habrĆ” Revolución cubana para siempre. Una Revolución antifranquista, anticapitalista, que sabe renovarse, y renacer.

Los repetidores que visten de frac rosado siguen las normativas polĆ­ticamente correctas que –sin Ć”nimo de lucro y con absoluto desinterĆ©s--, preparó la derecha para la izquierda. Han aprendido con rapidez esas frases bonitas, deshuesadas, que la derecha recomienda para diĆ”logos de adultos civilizados. En el manual estĆ” muy claro: no existe derecha e izquierda, sino democracia burguesa y totalitarismo. Donde no hay democracia burguesa, hay totalitarismo, y viceversa. De repente, es posible hallar en un mismo listado a los representantes y voceros de la ultra derecha, y a los etĆ©reos seƱores de la “izquierda” burguesa. En Miami desfilan juntos, sin complejos, los circunspectos intelectuales de la contrarrevolución ilustrada, y Posada Carriles, el hombre que preparó el atentado al avión de Cubana de Aviación –y que ocasionó la muerte de 73 personas-, todos vestidos de blanco, como las Damas de la Televisión EspaƱola, a las que pagan bochornosas mensualidades.

En la PenĆ­nsula se juntan sin reparos intelectuales orgĆ”nicos del imperialismo, como Mario Vargas Llosa –con mucho talento como escritor de obras de ficción, y escasa cultura polĆ­tica-, con directores de cine presuntamente liberales, como Pedro Almodóvar, para condenar a Cuba, el mĆ”s antiguo reducto occidental de la esperanza. Se juntan los herederos de Franco, y los hijos de los muertos de Franco, para reivindicar una supuesta transición que preparó Franco. Sin saberlo, o sabiĆ©ndolo, quĆ© importa, quieren que Cuba transite hacia el franquismo “democrĆ”tico” que existe en EspaƱa. Entre los firmantes, habrĆ” algĆŗn ingenuo, algĆŗn despistado, pero la historia no lo perdonarĆ”.

No es la primera vez que firman juntos. Aunque ninguno tuvo el coraje –ni Imanol Arias, ni Rosa Montero-, para debatir sus razones en el panel del programa de televisión “59 Segundos”, de cara a su pĆŗblico y delante de sus oponentes. Y sĆ© que fueron requeridos. En tĆ©rminos literarios, la diferencia entre Moragas y Vargas Llosa es abismal; en tĆ©rminos polĆ­ticos, no existe. ¿Los que se llaman aĆŗn a sĆ­ mismos “de izquierda” son capaces de asociarse a Moragas, a Rajoy, a Franco? ¿Pueden coincidir con los mĆ”s recalcitrantes derechistas en la interpretación burguesa del concepto de democracia? No importa que se adopten posturas liberales o de izquierda en cuestiones perifĆ©ricas: si usted comparte con la derecha su concepto de que el capitalismo es el Ćŗnico camino posible para la Humanidad, usted es un hombre o una mujer de derechas.

En EspaƱa se transitó, sĆ­, del franquismo dictatorial, fascista, al franquismo “democrĆ”tico” –de la misma manera que en Chile el pinochetismo se trasmutó y adoptó nuevas formas de gobierno-, ¿o es que alguien piensa que el franquismo es una cuestión de formas (estructuras de gobierno) y no de esencias económicas? Que se vislumbre la posibilidad real de un triunfo electoral de los comunistas y ya se verĆ” cómo regresa de inmediato el fantasma –mejor dicho, el cuerpo-, de Franco o de Pinochet. Si alguna utilidad tienen esos listados como el que ahora pretende construir una Plataforma a favor del franquismo espaƱol en Cuba, es identificar la verdadera ubicación de los firmantes, esos que aprendieron a esconderse tras las palabras. ¿Se unen los intelectuales orgĆ”nicos de la derecha? Aprendamos la lección. Sepamos unirnos los intelectuales de izquierda.

Fuente:http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/05/la-revolucion-cubana-es-antifranquista.html rJV

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