Grecia
La corrupción
Por: John Brown
Rebelión
“Capitals are increased by parsimony , and diminished by prodigality and misconduct”
(“Los capitales aumentan merced a la parsimonia y disminuyen como efecto de la prodigalidad y la conducta licenciosa”. Adam Smith, The Wealth of Nations)
SegĆŗn nos informa la prensa occidental, sobre todo la alemana, la corrupción es una de las caracterĆsticas fundamentales del Estado griego. En todas las esferas de la vida pĆŗblica el interĆ©s privado prevalecerĆa sobre el interĆ©s general y proliferarĆan por doquier las prĆ”cticas nepotistas. La población vivirĆa asĆ sumida en la mĆ”s absoluta carencia de virtud cĆvica: serĆan perezosos, mentirosos y ladrones. El ataque de los mercados financieros contra Grecia estarĆa asĆ plenamente justificado por las debilidades estructurales de un sistema corrompido y no se justificarĆa en modo alguno que los laboriosos alemanes socorrieran a los holgazanes helenos. Este discurso, de evidentes connotaciones racistas, recuerda la retórica orientalista ampliamente utilizada por el colonialismo israelĆ en Palestina, pero anteriormente tambiĆ©n por el francĆ©s en Argelia o el britĆ”nico en Egipto o Iraq. Se trata en todos estos casos de demostrar la incapacidad de todos estos pueblos para gobernarse a sĆ mismos. Los pueblos Ć”rabes, al igual que los balcĆ”nicos, los turcos o los griegos necesitarĆan una tutela exterior o un rĆ©gimen dictatorial interno (o una combinación de ambos) para poder aprovechar las conquistas de la modernidad: comercio, industria, democracia etc. La Sociedad de Naciones asĆ lo reconoció en el caso de los paĆses del Machrek que se desgajaron del imperio otomano: no estaban maduros para constituir un Estado moderno y necesitaban largos perĆodos de protectorado occidental para llegar algĆŗn dĆa a la mayorĆa de edad. Palestina sigue hoy esperando a que los occidentales le reconozcan esa mayorĆa de edad: los mĆ”s ilusos o deshonestos confĆan para ello en la dura pedagogĆa del infinito "proceso de paz" impuesto por los Estados Unidos e Israel.
Grecia, como los Balcanes ortodoxos y musulmanes, ha estado desde su independencia frecuentemente sometida a regĆmenes autoritarios y dictatoriales que defendĆan los intereses de la oligarquĆa interior y los de las potencias anglosajonas. Sabido es que cuando el pueblo griego liberó el paĆs de los nazis, tras una heróica y victoriosa resistencia cuya arma fundamental fue la lucha guerrillera dirigida por los comunistas (EAM), tuvo que enfrentarse de inmediato a una "segunda ocupación", la de las tropas britĆ”nicas que apoyaron al ejĆ©rcito monĆ”rquico. Esto condujo al paĆs a una larga guerra civil y a un largo perĆodo de inestabilidad, exilio y humillación del bando vencido y, por Ćŗltimo, en los aƱos 60, a una dictadura militar abierta (la dictadura de los coroneles) impuesta tras un golpe de Estado planeado por la OTAN. Grecia pagó su supuesta incapacidad para gobernarse, pero, sobre todo, su probada capacidad de liberarse por sĆ misma de la ocupación nazi. La contradicción entre la dignidad, a veces teƱida de nacionalismo, de las clases populares y la brutalidad del Estado, que funcionó siempre recurriendo al clientelismo y a la represión -en diversas combinaciones de ambos elementos- para defender intereses oligĆ”rquicos e imperiales es un dato fundamental de la realidad griega actual. Grecia, aĆŗn estando en Europa, tiene algunas caracterĆsticas de un Estado de la periferia semidependiente. Esto explica, entre otras cosas, el caudal de simpatĆa que existe en Grecia hacia la causa Ć”rabe y en concreto palestina.
En la prensa de la Europa occidental, y de manera paradigmĆ”tica en la prensa populista alemana cuyo emblema es Bild, suele apelarse a la "corrupción" existente en Grecia para justificar la terapia de choque impuesta a los trabajadores griegos. En efecto, en Grecia "el deporte nacional es el fraude fiscal" y los servicios pĆŗblicos se agilizan a menudo gracias al "fakelaki" (el sobrecito con dinero que se entrega a los funcionarios y a los mĆ©dicos para ser atendido en plazos y condiciones razonables), siendo rasgos propios del paĆs la mentira y el robo de recursos pĆŗblicos. Lo peor es que, en la propia Grecia, hay quien cree que Ć©ste es un problema nacional. Es olvidar que, si hay indudablemente corrupción en Grecia, este paĆs no tiene nada de excepcional. Si por corrupción en la vida pĆŗblica entendemos que la actuación del Estado se rija, no por el interĆ©s general, sino por intereses privados, la corrupción es una caracterĆstica general de los paĆses capitalistas y es tanto mayor cuanto mĆ”s ha hecho mella en estos paĆses el modelo neoliberal. La " gobernanza ", concepto clave del neoliberalismo hoy dominante, no es en efecto otra cosa que la sustitución de la democracia por modos "mĆ”s flexibles" y "Ć”giles" de toma de decisiones, basados en la participación directa de los "intereses económicos" en la legislación que los afecta. Vemos los resultados de la gobernanza en el derrame de petróleo del Golfo de MĆ©xico que resulta directamente de la influencia directa de la reducción de las medidas de seguridad de las plataformas impuesta por British Petroleum al gobierno federal norteamericano en tiempos de Bush, o la penetración progresiva de los organismos modificados genĆ©ticamente en la agricultura de la UE con la connivencia de la Comisión europea, inspirada por la patronal europea UNICE y mĆ”s directamente por Monsanto, o en la propuesta del grupo de sabios encargados de estudiar el futuro de Europa de que se desarrolle aĆŗn mĆ”s la energĆa nuclear y se prolongue la vida laboral de los europeos recortando al mismo tiempo sus pensiones... Cuando la productividad del trabajo se ha multiplicado por cuatro en los Ćŗltimos treinta aƱos, no puede decirse que el problema de las pensiones dependa de la relativamente pequeƱa disminución de población activa que se prevĆ©. La denominada crisis de las pensiones es el resultado del acaparamiento de los beneficios del aumento de productividad por parte del capital. Cuando unos cuantos ciudadanos cobran mordidas y comisiones, se habla de corrupción, cuando el gobierno entero tanto a nivel nacional como europeo estĆ” al servicio de los intereses privados, a esa corrupción mayĆŗscula se le llama buena gestión. Ocurre con la corrupción como con el terrorismo: cuando los crĆmenes los perpetra el propio Estado se transmutan milagrosamente en actos virtuosos.
Lo que estĆ” ocurriendo en Grecia no es, sin embargo, ninguna novedad. Desde los clĆ”sicos de la economĆa polĆtica, el capitalismo siempre se ha legitimado contraponiendo el obrero perezoso y dilapidador al empresario emprendedor -como no podĆa ser menos- y ahorrativo. Con esa denigración moral del trabajador, la economĆa polĆtica pretende solucionar el delicado problema del origen respectivo del capital y de los trabajadores que carecen de medios de producción y subsistencia. Marx, sin embargo, no contento con esta moralina que sirve de base a la legitimación del poder del capital, nos muestra, a partir de datos concretos cómo se produjo la expropiación inicial de los trabajadores y, con ella la acumulación originaria de capital. AsĆ resume Marx en El Capital (I, XXIV) este turbio origen:
"En la historia real el gran papel lo desempeƱan, como es sabido, la conquista, el sojuzgamiento, el homicidio motivado por el robo: en una palabra, la violencia. En la economĆa polĆtica, tan apacible, desde tiempos inmemoriales ha imperado el idilio. El derecho y el "trabajo" fueron desde Ć©pocas pretĆ©ritas los Ćŗnicos medios de enriquecimiento, siempre a excepción, naturalmente, de " este aƱo". En realidad, los mĆ©todos de la acumulación originaria son cualquier cosa menos idĆlicos".
Como sabemos, las crisis, como mecanismos de expropiación de unos capitalistas por otros y de los trabajadores por los capitalistas en su conjunto, son la continuación de este acto inicial. La actual expropriación de los trabajadores griegos y del conjunto de los trabajadores europeos es la continuación de esta historia. Su justificación ideológica a partir de categorĆas morales tambiĆ©n.
Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.com/2010/05/grecia-2-la-corrupcion.html
rCR

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