“La Revolución cubana en taller”
Por: Edmundo del Pozo Martínez
www.refundacion.com.mx/Rebelión
El problema no es repetir el ayer como fórmula para salvarse,
El problema no es jugar a darse
El problema no es de ocasión
El problema señor sigue siendo sembrar amor…
Silvio Rodríguez
A comienzos del pasado año varios colegas en México me preguntaron cómo recibieron los cubanos y cubanas los cincuenta años de la Revolución. En ese momento les comenté que todo había transcurrido tranquilamente. La celebración se confundía - como suele ocurrir- con las fiestas populares por el nuevo año, en medio de las limitaciones cotidianas e incluso con menos actividades públicas de las acostumbradas debido al paso reciente de terribles huracanes por la isla. Mis compañero(a)s esperaban un mayor movimiento político-cultural por una fecha tan simbólica, mi asombro como cubano no fue el mismo, aunque les confieso, también añoré algo más…
Sin embargo, transcurrido el 2009 tengo la satisfacción de contarles sobre una experiencia muy fructífera que rindió vivo homenaje a ese momento histórico, apartado de las conmemoraciones tradicionales y de la cobija mediática nacional, y que llevó por nombre: Ciclo-Taller “Vivir la Revolución a 50 años de su triunfo”.
Bajo el lema Hagamos nuestra Revolución un grupo de jóvenes intelectuales [1] auspiciados por la Cátedra de Estudios Antonio Gramsci y del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, se dieron a la tarea de construir un espacio de diálogo y participación consciente, crítica y propositiva con “la intención común de colocar en el centro de los encuentros la necesidad de hacernos responsables de la Revolución” [2] .
Con ese referente cerca de 80 participantes de todas las generaciones reflexionaron, basados en una metodología de Educación Popular [3] , sobre importantes tópicos del acontecer sociopolítico. Entre los temas analizados los últimos viernes de cada mes destacan: el sistema político y la participación, los proyectos y expectativas de los jóvenes en la revolución, la diversidad y la justicia social, las formas de producción y de propiedad, los medios de comunicación, la migración, los modelos de desarrollo y la relación con los procesos sociales latinoamericanos.
Varias cuestiones de interés llamaron la atención de los participantes en estos intercambios, tales como: el replanteamiento del concepto Revolución; más allá de consignas políticas, la necesidad de una mayor participación y control popular en la toma de decisiones políticas; el insuficiente nivel de socialización alcanzado por la sociedad hasta hoy; la reaparición creciente de algunos zonas de exclusión social por motivos de orientación sexual y raza; el clamor de una relación armónica y menos traumática con la emigración cubana; la urgencia de crear un modelo de desarrollo económico-social que posibilite la realización de planes de vida de los ciudadano(a)s en el propio país; así como un llamado para aprender – no sólo enseñar- de las múltiples experiencias de movimientos sociales, comunidades y procesos políticos en América Latina [4] .
En este acercamiento al Taller hacer un balance de sus resultados sería demasiado ambicioso. No obstante, nos damos por satisfechos si logramos trasmitir algunas valoraciones en torno al significado de esta experiencia en el escenario sociopolítico y cultural cubano.
Debemos destacar ante todo el rescate de la crítica marxista popular por medio de un diálogo antidogmático, horizontal y plural, realzando el sentido de apropiación de los actores populares de su proceso histórico. El ejercicio reflejó una inconformidad con la calidad del socialismo vigente en la isla. Su demanda: “cambiar todo lo que debe ser cambiado” aspira a una profundización ético-democrática del proyecto social.
Asimismo la crítica no descuidó la necesidad de preservar la justicia social conquistada durante la obra revolucionaria, con la plena conciencia que el retorno del mercado sólo traería consigo la mercantilización, la desigualdad y la disminución en general de la vida del pueblo.
La reproducción de prácticas de este género es urgente en un contexto donde se echa de menos la discusión pública del proyecto y su destino. Es paradójico cómo un grupo de temas clave son silenciados o mal debatidos en nuestro patio, restringiendo derechos fundamentales de información y de palabra sin justificaciones no siempre bien argumentadas - ética y jurídicamente - o simplemente con imposiciones autoritarias.
De esta manera, se ha dejado abierta la puerta a la retórica de los adversarios ideológicos de la Revolución con posibilidades muy limitadas de réplica, al tiempo de irnos extraviando en nuestras propias contradicciones sin la capacidad de un ejercicio autocrítico real y participativo.
Otro aspecto meritorio de las jornadas del taller fue su amplia participación juvenil. Desde hace varios años se percibe un divorcio - no siempre asumido conscientemente- de los más jóvenes con el Sistema. La cara de ese fenómeno es la apatía política tácita o expresa y de forma más resolutoria la tentativa creciente de abandonar el país sin retorno.
Un elemento poco admitido del problema ha sido la poca incorporación de la juventud como sujeto activo del proceso. Sus formas de “participación” se dan, por lo general, pasivamente, mediante el cumplimiento de tareas sociales trasmitidas desde arriba, sin poder tomar decisiones sobre las mismas o sobre otros asuntos de la vida pública desde abajo. Por tales razones cobra trascendencia hoy el protagonismo conciente de éstos jóvenes “tallereadores”.
Un último punto a resaltar fue el acompañamiento del Derecho en varias de las sesiones. Personalmente presencié la discusión sobre la constitucionalidad de algunas leyes vigentes en el país que restringen la libre circulación interna y externa de los ciudadano(a)s. Se hizo latente, por otra parte, la necesidad de ampliar el catálogo de Derechos Fundamentales de la Carta Magna , así como la aplicación directa de la misma en la vía judicial. Empero, un cambio de esa magnitud debería estar en consonancia con la entrada en vigor de otros modos de control constitucional [5] .
La condición de juristas de varios de los involucrados en el taller pudo haber incidido en este inusitado interés por la discusión legal. Sin reparar demasiado en los motivos lo cierto es que este ingrediente ha sido el gran ausente de los espacios de reflexión social , influyendo en la escasa cultura jurídica de la ciudadanía. El Derecho es percibido como un fenómeno distante, asociado a los trámites de vivienda, los tribunales y la policía. En este sentido fue un buen aporte haber integrado el componente jurídico al Ajiaco social [6] .
Ahora bien, tal vez surja la incógnita por saber qué senderos tomará esta iniciativa luego de su culminación [7] . Sin ánimo de visionarios nos arriesgamos a señalar algunas direcciones. Para empezar sería sugerente la publicación de las relatorías del taller; la circulación de ese posible material resultaría un vehículo idóneo para circular los estudios alcanzados en esta experiencia, sobre todo, porque constituye un diagnóstico riguroso de la sociedad cubana actual.
Por otra parte, se ha valorado la creación de un escenario dirigido a la formación de líderes populares de base. El objetivo podría ser identificarlos en comunidades y barrios para intercambiar con ellos en un aprendizaje recíproco - sin pretensión de producirlos -. El conocimiento adquirido por los organizadores, luego de un año de trabajo con la Educación Popular, pudiera ser un buen incentivo para iniciar una acción de tal envergadura.
Finalmente, la propuesta más polémica discutida en la sesión de diciembre es tejer una articulación entre diversos actores de la sociedad civil cubana. Sin embargo, antes de arribar a esa etapa creemos oportuno agotar las variantes mencionadas. Intentar materializar ese cometido - nada sencillo teniendo en cuenta el verticalismo de la vida institucional cubana- pasaría por tener claridad en las siguientes interrogantes: ¿Qué criterios definirán la selección de las organizaciones? ¿Podrá constituirse o respaldarse institucionalmente? ¿Cuáles serían los límites y reglas de su funcionamiento? ¿Qué tipo de acciones – intelectuales o/y políticas - se llevarían a cabo por parte de la agrupación?
Parece apresurado lanzar conjeturas al respecto, sería poner la carreta delante de los bueyes. La naturaleza de una actividad de esta índole es política, ámbito donde se debe medir correctamente los tiempos si se aspira a obtener determinado impacto social. A varios compañero(a)s observé el día de la clausura con dosis de insatisfacción, síntoma que nos gustaría leer como inconformidad para seguir haciendo y no como impotencia para desarmarnos. Si la percepción fue equivocada tendrán más sentido nuestras palabras de cierre.
Lograr la construcción de un espacio crítico-propositivo en circunstancias tan complejas, buscando articular argumentos y emociones de todo género en un empeño coherente, es una acción concreta de primerísimo orden, tan urgente en Cuba como resolver el problema de los frijoles. No debemos caer en la trampa paralizante de pensar el quehacer intelectual como teoría pura ajena de la praxis política. No hay transformación posible de la realidad histórica sin la adecuada mediación crítica de la razón. En consecuencia la génesis del movimiento dialéctico de lo político estriba en la organización del pensamiento social. Esa, “sencillamente”, fue la obra emprendida por los muchacho(a)s del Taller y la manera más hermosa de Vivir su Revolución.
El autor es Maestrante en Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México
Bibliografía:
Referencias de Internet:
1- Convocatoria Ciclo-Taller “Vivir la Revolución a 50 años de su triunfo”, Rebelión, Ene 09, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79152
2- Fundamentos Ciclo-Taller “Vivir la Revolución a 50 años de su triunfo”, La Ventana, Casa de las Américas, La Habana, Ene 09,
http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=4613 / Ene 09
3- Dacal, Ariel, Homenajear a la Revolución …haciéndola , Caminos. Centro Martin Luther King: . La Habana , Abril 09, http://www.ecaminos.org/leer.php/5398 /
4- Ridenour, Ron, Libertad de expresión y socialismo en Cuba, Corriente
Marxista Revolucionara, Caracas, Abril 09:
http://www.elmilitantevenezuela.org/content/view/6464/161/
3- Roselló Reina, Tamara, ¿Un Taller para vivir la Revolución ? , La Ventana, Casa de las Américas, La Habana, Jun 09
http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=print&sid=4943
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[1] La coordinación del taller la integraron los profesore(a)s e investigadore(a)s: Diosnara Ortega, Alexander Correa, Ailynn Torres, Ariel Dacal, Llanisca Lugo, Julio César Guanche, Gleydis Martínez, Julio Antonio Fernández, Ernesto Morejón e Hiram Hernández.
[2] Convocatoria y fundamentos del Ciclo-Taller “Vivir la Revolución a 50 años de su triunfo”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79152 http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=4613
[3] Un interesante artículo sobre el empleo de metodología al interior del Taller Vivir la Revolución, es Homenajear a la Revolución …haciéndola del historiador Ariel Dacal, publicado por la Revista Caminos del Centro Martin Luther King: http://www.ecaminos.org/leer.php/5398
[4] Éstas son sólo algunas apreciaciones sobre los planteamientos más críticos del Taller, lo cual no significa que sus participantes no reconozcan ampliamente el contexto internacional adverso que rodea al proyecto social cubano, así como las grandes conquistas en justicia social alcanzadas por


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