Bases Militares: La relación entre Colombia y Puerto Rico
Por: Alejandro Torres Rivera
La revelación de las negociaciones y acuerdos desarrollados entre el gobierno de Colombia y Estados Unidos para el desplazamiento oficial de este segundo paĆs en territorio colombiano de tropas militares y cientos de contratistas civiles en siete instalaciones militares ha abierto nuevamente el debate sobre la estrategia militar de Estados Unidos en la región.
En un artĆculo publicado en la prestigiosa revista Foreing Affairs en su edición de mayo-junio de 2002 titulado Transforming de Military, de acuerdo con el entonces Secretario de la Defensa Donald Rumsfeld, el esfuerzo de transformación militar iniciado por Estados Unidos era necesario verlo en sĆ mismo como un proceso y no como un evento. Esta concepción partĆa de la premisa de que una transformación revolucionaria en la conceptualización de las fuerzas armadas de cualquier paĆs no podĆa depender estrictamente de la construcción de nuevas armas basadas en alta tecnologĆa, sino de la forma en que se piensa y desarrollan las nuevas formas de llevar a cabo la guerra, permitiĆ©ndole a las Fuerzas Armadas adaptarse a los nuevos retos. Es esta la visión que orientó el proceso de transformación en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a partir del fin de la Guerra FrĆa y la entrada de Estados Unidos a la Ćŗltima dĆ©cada del Siglo XX.
En esta transformación se identificaron, entre otras, la vulnerabilidad militar de Estados Unidos ante nuevas formas de terrorismo, sus redes informĆ”ticas y sus activos en el espacio y la falta de defensas frente a un ataque con misiles balĆsticos o con misiles crucero y frente a armas nucleares, quĆmicas y biológicas. Para proteger la seguridad de Estados Unidos se planteo el fortalecimiento del denominado ” U. S. Homeland Security” y sus bases en ultramar; la protección y sostĆ©n de su poder en teatros de guerra distantes; negarle a los enemigos de Estados Unidos la permanencia de “santuarios”o lugares seguros; la protección de sus redes de información contra ataques; la utilización de la información obtenida mediante el uso de tecnologĆa con el propósito de vincular las diferentes ramas de sus Fuerzas Armadas, de manera que funcionaran integradas unas con otras; y finalmente, mantener un acceso sin dificultades al espacio y la protección de sus capacidades espaciales ante un ataque enemigo.
El Secretario de la Defensa postuló entonces que Estados Unidos deberĆa sostener su proceso de transformación militar a partir de la premisa de que las guerras del Siglo XXI requerirĆan un incremento en las operaciones económicas, diplomĆ”ticas, financieras, policiacas e inteligencia, al igual que en operaciones militares abiertas y encubiertas; la capacidad para mantener una efectiva comunicación en el campo de batalla; enfocar la ayuda que Estados Unidos habrĆa de recibir de terceros paĆses en lo que fuera permisible y necesario para ese paĆs; la formación de alianzas donde la misión a llevar a cabo debe ser la que en Ćŗltima instancia determine la formación de la misma; el desarrollo de acciones preventivas, llevando la guerra hasta donde se encuentre el enemigo; llevar a la percepción del enemigo que Estados Unidos estĆ” dispuesto a utilizar cualquier medio o fin para derrotarlo, independientemente de los sacrificios que conlleve; la importancia que juegan las operaciones de tierra y el incremento en las campaƱas aĆ©reas; y finalmente, informar al paĆs lo que Estados Unidos hace.
Ciertamente en no todas las ocasiones Estados Unidos ha llevado a cabo estos enunciados con la claridad y certeza propuestos. Ciertamente, sin embargo, tal ha sido su agenda tanto en sus esfuerzos internos en materia se seguridad como tambiƩn en los dos conflictos principales que ha venido llevando a cabo en Iraq y AfganistƔn. En AmƩrica Latina, sin embargo, los llamados planes defensivos de Estados Unidos han ido desarrollƔndose, no en forma discreta, pero si opacados por los conflictos bƩlicos principales que Estados Unidos libra a escala mundial.
En Puerto Rico, en el Plan Unificado de Comandos vigente al 1999, se asignó al Comando Sur la responsabilidad de implantar la polĆtica militar “defensiva”de Estados Unidos en el “Ćrea de Responsabilidad”asignada ante las siguientes amenazas: la emigración ilegal, el trĆ”fico de armas, el trĆ”fico ilegal de drogas, el crimen, la corrupción y la seguridad militar de Estados Unidos”. Bajo la llamada “nueva arquitectura militar”en la región, segĆŗn testimonio presentado por el General Peter Pace ante el ComitĆ© de Asuntos Armados del Senado de Estados Unidos el 27 de marzo de 2001, la misma la componĆa:
a) El Comando Sur, con sus componentes principales que incluĆan el EjĆ©rcito Sur (USARSO), las Fuerzas Navales del Comando Sur (USNAVSO) y el Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur (SOCSOUTH), todos ellos ubicados entonces en Puerto Rico junto a la Guardia Nacional y la Reserva como Fuerzas Auxiliares;
b) Las denominadas “Forward Operations Locations (FOL’s), establecidas para compensar la pĆ©rdida de las instalaciones en PanamĆ”. Estas estaban compuestas por Manta, Ecuador(para las operaciones en PerĆŗ, Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela); Aruba-Curazao (para operaciones en el Caribe Oriental y la región norte de Venezuela y Colombia); Comalapa en El Salvador (para las operaciones en el PacĆfico Oriental, el Caribe Occidental y Centro AmĆ©rica).
c) Cuarteles y Bases que incluyen el componente aĆ©reo del Comando Sur, localizado en la Base AĆ©rea Davis-Montham en Arizona; el Componente de la InfanterĆa de Marina Sur, localizado en Miami, Florida; la Fuerza AĆ©rea Inter-agencial de Tareas Este (JITF-E), localizada en Cayo Hueso, Florida y utilizada para operaciones anti narcóticos en zonas de origen y trĆ”nsito; el Centro de Operaciones Conjunto de Reconocimiento y Vigilancia Sur, responsable de recibir información recopilada por aviones AWACS, los radares de tierra y el ROTHR en Puerto Rico; y la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-B), localizada en la Base Soto Cano de Honduras, que provee apoyo y respuesta mediante helicópteros en misiones del Comando Sur en AmĆ©rica Latina y el Caribe.
d) La Base de Operaciones para el Apoyo de Esfuerzos Internacionales (OBAT) localizada en las islas Turcos y Caicos en Nassau, Bahamas para atender el flujo de cocaĆna y marihuana hacia Estados Unidos.
e) “Weedeater”, un dispositivo que conduce el Caribe Oriental donde el Departamento de la Defensa provee helicópteros para las “naciones huĆ©spedes y agencias de interdicción” y de la DEA para la erradicación de la marihuana.
f) Programa de Educación y Entrenamiento Militar Internacional (antes Escuela de las Américas), para proveer educación profesional a personal militar y civil seleccionado.
Con el cierre de la Estación Naval de Roosevelt Roads, y del Ćrea de Tiro y el Ćrea de Maniobras de la Flota del AtlĆ”ntico (AFWTF por sus siglas en inglĆ©s) en Vieques, Puerto Rico en mayo de 2003, las operaciones que desde nuestro paĆs venĆa desempeƱando el Comando Sur fueron modificadas, trasladĆ”ndose a la Florida el EjĆ©rcito Sur, el Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur, las Fuerzas Navales del Comando Sur y las operaciones de guerra submarina y anti submarina, desembarco anfibio y Ć”rea de tiro de la Flota del AtlĆ”ntico a otros estados de la Costa Este. Ciertamente tales cambios alteraron la importancia militar estratĆ©gica hasta entonces adjudicada a Puerto Rico. Sin embargo, lo anterior no significa la pĆ©rdida de importancia militar de Puerto Rico en los planes de dominación geopolĆtica de Estados Unidos en la región.
El 1 de octubre de 2002 se produjo un nuevo Plan de Comandos Unificados donde las Ć”reas de responsabilidad entre el Comando Sur y un nuevo Comando del Norte fueron establecidas. En la distribución, Puerto Rico quedó integrado dentro del Comando del Norte, a quien se le asignó como responsabilidades: la planificación y conducción de apoyo militar para la estabilidad, seguridad, transición, operaciones de reconstrucción, ayuda humanitaria y ayuda en situaciones de desastres; la planificación y participación de misiones que se asignen a nivel global; la lucha contra las armas de destrucción masiva y el desarrollo de un sistema global anti misiles; actividades de respuesta a enfermedades; operaciones contra redes terroristas; defensa del “Homeland” y el apoyo a autoridades civiles en misiones oficiales. Como puede notarse, bajo este nuevo Plan la función militar de Puerto Rico se alejó de la zona de operaciones tradicional de Estados Unidos hacia AmĆ©rica Latina.
El 17 de diciembre de 2008 el presidente saliente de Estados Unidos firmó un nuevo Plan Revisado de Comandos Unificados donde, ademĆ”s de Puerto Rico, Islas VĆrgenes, Bahamas y las islas Turcos y Caicos, todas ellas localizadas en la región del Caribe, pasan a formar parte del Comando del Norte, segmentando aĆŗn mĆ”s esta región caribeƱa del Comando Sur. Dentro de todas estas modificaciones, sin embargo, un paĆs ha venido sustituyendo a Puerto Rico en la configuración de dominación militar de Estados Unidos hacia AmĆ©rica Latina: ese paĆs es Colombia.
De hecho, la planificación quinquenal del Plan de Comandos Unificados se da con independencia de cuĆ”l sea el Presidente en funciones en Estados Unidos o a cuĆ”l partido Ć©ste responda. Se trata de decisiones estratĆ©gicas de carĆ”cter militar donde el Presidente de este paĆs, como Comandante en Jefe, sencillamente ratifica las recomendaciones y decisiones del Estado Mayor Conjunto y del Secretario de la Defensa.
El cierre de la Base de Manta en Ecuador, junto con el avance de los procesos polĆticos en este paĆs, y de sus vecinos en la región como Venezuela y Bolivia, y en AmĆ©rica Central de Nicaragua y El Salvador, unido a los cambios en la configuración militar en Puerto Rico, han hecho que Estados Unidos procure acentuar su presencia militar en la región por otra vĆa. El acceso a las zonas portuarias de Malambo y Cartagena en el Mar Caribe y de MĆ”laga en el OcĆ©ano PacĆfico; junto a los acceso a la base de la Fuerza AĆ©rea de Palanquero y las instalaciones militares de Larandia, Tolemaida y Apiay vienen a proporcionar a Estados Unidos una nueva arquitectura desde la cual afianzar su poder militar en la región, particularmente frente a aquellos paĆses donde hoy se viven procesos revolucionarios.
A lo anterior debe sumarse los esfuerzos que hoy realiza Estados Unidos con el gobierno de PanamĆ” para el uso y establecimiento de instalaciones militares y navales en este paĆs y su intención de ampliar su presencia militar en otros paĆses centroamericanos.
AĆŗn asĆ, afirmar que ya Puerto Rico carece de importancia militar para Estados Unidos no es del todo correcto. TodavĆa en nuestro paĆs la presencia militar de Estados Unidos es grande.
En una presentación hecha a nombre del CapĆtulo de Puerto Rico de la Asociación Americana de Juristas por la Lcda. Aleida Centeno RodrĆguez en el contexto de una Asamblea efectuada en Caracas, Venezuela el pasado 24 de septiembre esta indica que de acuerdo con el documento titulado Informe de Estructuras de Bases de 2007 (Base Structure Report, 2007) el aparato militar en Puerto Rico habrĆa indicado mantener un control de 1,512,631 acres de terreno. Para efectos de tener una visión mĆ”s exacta de lo que hablamos, un acre equivale a 4 mil metros cuadrados. Sin embargo, con razón, la Lcda. Centeno RodrĆguez indica que tal aseveración es falsa ya que en ella no se toma en consideración la superficie que abarca Punta del Este en el Yunque, los terrenos utilizados por el Aerostato en Lajas y el Radar de Arecibo (”National Atmospheric and Ionosphere Center”). Indica la Lcda. Centeno RodrĆguez:
“Figuran como reservas naturales que no se incluyen en los informes militares. Esto sin incluir nuevas instalaciones del Department of Homeland Security en Aguadilla, Ponce y San Juan, instalaciones para espiar comunicaciones, las instalaciones de la ‘Guardia Nacional’, instalaciones ‘cientĆficas’ en universidades que llevan a cabo funciones militares como el experimento geomagnĆ©tico de Cayey que data desde el 1903, y el ROTC para indoctrinar estudiantes.”
La Guardia Nacional en Puerto Rico consta de alrededor de 10 mil efectivos en tierra y aire. Se divide en Guardia Nacional y Guardia Nacional Aérea, siendo la primera unidades terrestres y de apoyo aéreo a través de helicópteros.
Las facilidades principales de la Guardia Nacional terrestre se encuentra en la región sur de la Isla en el Campamento Santiago localizado en el municipio de Salinas, donde tambiĆ©n se encuentra un Destacamento de la InfanterĆa de Marina. Cuenta tambiĆ©n con alrededor de 20 instalaciones denominadas “ArmerĆas” en los siguientes municipios: San Juan, Ponce, Juana DĆaz (Fuerte Allen), Guayama, San GermĆ”n, Aguadilla, Mayagüez, Yauco, Caguas, Humacao, Ceiba, Fajardo, Bayamón, Toa Baja, Vega Baja, Arroyo, Cayey, Gurabo, Coamo, Hato Rey, Hangar 21 y PeƱuelas. En San Juan, ademĆ”s, cuenta con las instalaciones de helicópteros localizada en las cercanĆas del Aeropuerto Rivas Dominicci en Isla Grande.
La Guardia Nacional AĆ©rea por su parte, tiene sus facilidades principales en la Base AĆ©rea MuƱiz localizada en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Luis MuƱoz MarĆn en el municipio de Carolina. AllĆ opera en estos momentos un escuadrón de aviones de transporte. TambiĆ©n cuenta con facilidades en el Aeropuerto de Roosevelt Roads a donde eventualmente se propone trasladar sus facilidades principales localizadas hoy en la Base AĆ©rea MuƱiz. Cuenta tambiĆ©n con instalaciones en Aguadilla en lo que fuera antes, hasta la dĆ©cada de 1970, la Base del Comando AĆ©reo EstratĆ©gico de Estados Unidos “Ramey Fields”, hoy llamado Aeropuerto Internacional Rafael HernĆ”ndez en Punta Borinquen. AllĆ opera el “Punta Borinquen Radar Site”. AdemĆ”s cuenta con la instalaciones de radares en Punta Salinas en el municipio de CataƱo, en las cercanĆas de la BahĆa de San Juan.
La Reserva del EjĆ©rcito cuenta con aproximadamente 4,500 efectivos. Su instalación principal es el Fuerte Buchanan localizado en el Ćrea Metropolitana de San Juan dentro de los municipios de Guaynabo y Bayamón. AllĆ tambiĆ©n opera el Comando Regional de la Reserva, un Batallón de “Civil Affairs” dentro del cual una de sus tareas es el Ć”rea de Operaciones Especiales; una unidad de la Reserva de la Marina y de la InfanterĆa de Marina. Existen allĆ unidades de comando, guarnición, inteligencia, servicios mĆ©dicos, logĆstica y mĆŗltiples contratistas civiles.
La Reserva opera, ademĆ”s, en Puerto Nuevo-San Patricio la instalación “CapitĆ”n E. Rubio Jr.”donde tienen base unidades mĆ©dicas y unidades de entrenamiento; Aguadilla en el Aeropuerto Borinquen; Ceiba (Roosevelt Roads); Salinas; Fuerte Allen (LTC H. G. Pesquera) en Juana DĆaz (AMSA-Talleres MecĆ”nica); Guaynabo (AMSA- Talleres MecĆ”nica; MEPS- “Military Entrance Processing Station”) y otros centros en los municipios del Caguas, Guayama, Ponce y Yauco.
La Reserva cuenta, tambiĆ©n, con unidades de la InfanterĆa de Marina (MCRC SJ) localizada en el Ć”rea metropolitana de San Juan en terrenos del Fuerte Buchanan y en Bayamón; y cuenta tambiĆ©n con otra unidad localizada en Ceiba (Roosevelt Roads).
La Fuerza AĆ©rea de Estados Unidos cuenta con facilidades en el municipio de Lajas (”Lajas Radar Site”) y el “Ramey Solar Observatory Research Site” localizado dentro del municipio de Isabela. De acuerdo con la Lcda. Centeno RodrĆguez, desde el “San Juan Geomagnetic Observartory”, localizado en el municipio de Cayey, la Fuerza AĆ©rea desarrolla un proyecto relacionado con el control del clima.
La Marina de Guerra de Estados Unidos cuenta con facilidades localizadas en Vieques como son el componente transmisor del Radar Relocalizable MĆ”s AllĆ” del Horizonte (ROTHR) cuyo cuerpo receptor ubica en el Fuerte Allen localizado en el municipio de Juana DĆaz. TambiĆ©n cuenta con las instalaciones electrónicas localizadas Monte Pirata en la porción occidental de la Isla de Vieques.
Cuenta tambiĆ©n con facilidades localizadas en el Aeropuerto Borinquen de Aguadilla; con los radares localizados en Punta del Este en el Yunque; las instalaciones en el “Naval Radio Facility”en Sabana Seca, Toa Baja; el “Naval Radio Transmiting Facility”en el municipio de Isabela; el ‘Low Frecuency Fixed Submarine Broadcast System”en el municipio de Aguada; las facilidades localizadas en “Cabeza de Perro” en el municipio de Naguabo; las instalaciones del NAVACT en Roosevelt Roads en el municipio de Ceiba; el “Salinas Receiver Site”; y las facilidades de la Isla PiƱero localizada en las cercanĆas de lo que fue Roosevelt Roads, las cuales en el pasado fueron utilizadas para ejercicios del Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur (SOCSOUTH por sus siglas en inglĆ©s) y las unidades especiales de la Marina de Guerra (SEAL por sus siglas en inglĆ©s).
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantiene tambiĆ©n operando en Puerto Rico el programa del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva (”Reserve Officers Training Corps”) orientado a ofrecer un grado universitario en ciencias militares y donde gradĆŗa candidatos a oficiales como segundos tenientes en el EjĆ©rcito y la Fuerza AĆ©rea consistente en dos batallones en los recintos de RĆo Piedras de la Universidad de Puerto Rico y de Mayagüez, aunque atiende tambiĆ©n estudiantes de otros recintos universitarios del sistema pĆŗblico y privado como son los casos del Colegio del Turabo en Caguas, la Universidad Interamericana en Bayamón y los recintos de Aguadilla, Arecibo y Ponce de la Universidad de Puerto Rico. TambiĆ©n en el Fuerte Buchanan en el Ćrea Metropolitana de San Juan se encuentra la policĆa militar adscrita al Departamento de la Defensa conocida como “Department of Defense Special Police- DODEP.
TambiĆ©n se ha puesto en marcha a nivel de secundaria el programa “Junior Reserve Officers Training Corps”, la Patrulla AĆ©rea Civil y el programa de Cadetes de la Marina.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (”Homeland Security Department) tiene facilidades diseminadas en Puerto Rico mayormente concentradas en los municipios de San Juan, Ceiba (Roosevelt Roads) Aguadilla (Aeropuerto Borinquen) y el Radar Aerostato en Lajas.
La Guardia Costanera opera en Puerto Rico facilidades en San Juan (La Puntilla) en Aguadilla (Aeropuerto Borinquen) y en Ceiba (Roosevelt Roads).
Recientemente en los pasados meses se ha activado nuevamente en Puerto Rico los Cuerpos de Paz (”Peace Corps”). A tales efectos se han realizado en gestiones para promover sus actividades en el Recinto Universitario de Mayagüez y en el municipio de Utuado en la región central de la Isla donde en el pasado operaron una facilidades que incluĆan un campamento y facilidades recreativas.
A todo lo anterior hay que sumarle la presencia de la Corte Federal en Puerto Rico y de las diferentes agencia federales de seguridad como son el FBI, la DEA, el Servicio Secreto, la CIA, Alcohol, Tobaco & Fire Arms (ATF), Servicio de Rentas Internas (IRS por sus siglas en inglĆ©s); las instancias de seguridad vinculadas al Departamento de Seguridad Interna como es el ATS, Inmigración e “Inmigration Coastal Enforcement”, la Patrulla de Fronteras (Border Patrol) y Aduana en los aeropuertos; y los componentes de seguridad de cada una de las ramas de la fuerzas armadas de Estados Unidos.
Sin entrar al dato sobre los miles de puertorriqueƱos en Puerto Rico y Estados Unidos que hoy dĆa forman parte de las fuerzas militares regulares de Estados Unidos en sus diferentes ramas. La experiencia actual en Puerto Rico es que prĆ”cticamente el 80% o mĆ”s de los efectivos de la Guardia Nacional y de la Reserva, sobre todo a partir de la Guerra del Golfo en 1993, pero mĆ”s aĆŗn, a partir de la guerra que en estos momentos libra Estados Unidos fundamentalmente dentro del marco de su llamada lucha contra el terrorismo en Iraq, el Cuerno de Ćfrica y AfganistĆ”n, han pasado por una rotación de al menos un aƱo en misiones de combate. Esta experiencia ha permitido a las unidades de la Guardia Nacional y de la Reserva transformarse de lo que fueron en el pasado como fuerzas auxiliares de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para asuntos esencialmente domĆ©sticos, a una fuerza militar experimentada, capaz de sustituir en su colonia, Puerto Rico, y en la región la presencia militar estadounidense. MĆ”s aĆŗn, este desarrollo y transformación le permite a Estados Unidos, ante un eventual cambio o modificación en sus relaciones polĆticas con el pueblo de Puerto Rico, mantener la presencia de un ejĆ©rcito regular permanente, con experiencia y debidamente acoplado a las fuerzas armadas estadounidenses, superior en materia de integración militar con Estados Unidos a la de cualquier otro paĆs latinoamericano.
Existe una relación directa entre el debilitamiento de la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico y el fortalecimiento de dicha presencia en Colombia. La razones dadas por Estados Unidos y el gobierno colombiano sobre los problemas que generan el narco trĆ”fico en este paĆs no son sino un subterfugio dirigido a justificar el desarrollo de una nueva “arquitectura militar”de dicho paĆs desde el cual mantener su hegemonĆa imperialista sobre los pueblos de AmĆ©rica Latina, particularmente aquellos localizados en la región del Caribe y Centro AmĆ©rica, dada la importancia que aĆŗn sigue manteniendo el Canal de PanamĆ” para la seguridad económica de Estados Unidos.
Los datos recientes dados a conocer por la Fuerza AĆ©rea de Estados Unidos con relación a la utilización de las siete bases militares en territorio colombiano para “operaciones de espectro completo en una subregión crĆtica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad estĆ”n bajo amenaza constante de las insurgencias financiadas por el narcotrĆ”fico, los gobiernos anti estadounidenses, la pobreza endĆ©mica y los frecuentes desastres naturales”, revelan las verdaderas intenciones imperiales en la región.
El problema real para Estados Unidos no es el narco trĆ”fico; es el avance de los procesos de lucha de los pueblos latinoamericanos. Es el reclamo cada vez mĆ”s certero de su soberanĆa, de su independencia nacional, de la unidad latinoamericana, frente a los cuales, todavĆa deberĆ”n enfrentar los esfuerzos imperialistas yankis en el Hemisferio.

0 Comentarios