AƱorando las dictaduras
Por: Luis Rumbaut
CUBADEBATE
Las llamadas elecciones en Honduras van, sin el retorno de Zelaya. DespuĆ©s de las elecciones, es distantemente posible que los golpistas le concedan al presidente, cuyo tĆ©rmino legal no ha vencido, un retorno breve, condicionado, y vigilado “en apego al acuerdo de San JosĆ©,” o simplemente rechazarĆ”n su vuelta al paĆs.
El mensaje es Ć©ste: Es de nuevo permisible dar un golpe de estado en cualquier paĆs, con tal de que Ć©ste sea seguido por una presentación teatral electoral. No importa que tales elecciones estĆ©n marcadas por toques de queda, el cierre de los medios de oposición, el control de la información, y una represión militar y policial que incluya asesinatos, encarcelamientos, golpizas, maltratos, y violaciones.
Algo mĆ”s: a ello se le llamarĆ” la defensa de la democracia, siempre y cuando el gobierno derrocado sea un gobierno de izquierda en un paĆs neocolonizado, sobre todo si se le imputan relaciones con el gobierno de Venezuela.En el caso de un gobierno de derecha, es impermisible un tal golpe de estado.
El mensaje no ha sido bien recibido en los paĆses de AmĆ©rica; tampoco en Europa, aĆŗn cuando grupos de derecha europeos actĆŗan abiertamente a favor del golpe. No lo han aceptado organizaciones multilaterales de LatinoamĆ©rica y el Caribe, ni Naciones Unidas. Pero Estados Unidos ya se comprometió a aplaudir los resultados de las elecciones golpistas en Honduras, asĆ como el nuevo gobierno de PanamĆ”; y el de Colombia va por el mismo camino.
Es sabido que los últimos dos citados son de derecha, pero hay quien cree que el gobierno de Barack Obama es de centro-izquierda. No lo es, ni lo es el pleno del gobernante partido demócrata en EEUU. Entienden que el resultado serÔ el nombramiento del candidato del partido nacional, el mÔs derechista de Honduras, y éso es lo que importa.
Es lo que quieren. Ideólogos de derecha se han expresado claramente al respecto, celebrando el golpe anti-democrĆ”tico, como es el caso de los Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner. Avalando las elecciones golpistas estarĆ”n presentes Vicente Fox, Jorge Quiroga, Alfredo Cristiani, Vinicio Cerezo, Alejandro Toledo, y otras ex-estrellas del neoliberalismo, dejando saber en sus respectivos paĆses que la opción golpista sigue en pie, siempre a nombre de la democracia preventiva.
Apadrinando a estos notables desde dentro de EEUU estƔ el cubano-estadounidense Otto Reich, junto con todos los congresistas republicanos de origen cubano en EEUU. Si gana las elecciones en Chile SebastiƔn PiƱera, el gobierno chileno, tambiƩn, abrazarƔ a los golpistas.
Vale recordar lo seƱalado por Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, sobre PiƱera: “todos los que le rodean son herederos de Pinochet.” El siglo XXI, que hasta ahora ha significado un cambio de era mĆ”s que una era de cambios, enfrenta la amenaza del retorno de las dictaduras.
Sabemos quiĆ©nes buscan el regreso al pasado oscuro: los mencionados arriba y sus asociados; todos los que a fines de este mes estĆ©n celebrando la farsa electoral de la oligarquĆa hondureƱa. No hay que olvidarlos.

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