La oposición nacional al golpe de Estado se convierte en fuerza social

RƩgimen de facto en Honduras no podrƔ sostenerse hasta noviembre
Por: Jennifer Moore
Alai-amlatina

Una destacada investigadora hondureƱa considera que los partidarios del golpe no serƔn capaces de sostener su apoyo al rƩgimen de facto hasta las elecciones de noviembre.

La Directora de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Leticia Salomón, sostiene que nadie previó la amplia oposición al derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, producido el 28 de junio de 2009. Ahora, después de mÔs de dos meses, el país estÔ en gran medida aislado de la comunidad internacional y diversos sectores de la sociedad hondureña siguen protestando a diario en las calles. Como resultado de ello, Salomón estima que los costos para los conspiradores golpistas se han convertido en una carga demasiado pesada.

La socióloga y economista, que trabaja en el Centro de Documentación de Honduras, se resiste a especular sobre cómo el rĆ©gimen golpista podrĆ­a caer, a la vez que expresa preocupaciones frente a la mayor participación de militares y sectores empresariales en los asuntos polĆ­ticos; pero, dice: "Hay un hecho que es cierto, no se puede mantener este gobierno hasta noviembre, al dĆ­a de las elecciones. Y no se va a mantener por varias razones. No solamente por la protesta social que estĆ” en las calles”, sino porque choca con los intereses de los empresarios y de los polĆ­ticos".

En su opinión, el sector empresarial de Honduras jugó un papel clave en el golpe de Estado. Aquellos empresarios "que pensaban que un golpe de Estado era cuestión de miles de dólares y nada mÔs, ya llevan miles y millones invertidos en esto. Y no solamente de dinero que han sacado de su bolsillo, sino del impacto económico de la toma de carreteras, de los paros, y de la huelga. Los mismos empresarios reconocen que eso ha sido terrible para ellos y por ello, un fuerte sector de empresarios ha empezado a presionar para que le encuentren una salida, porque ya han llegado al límite de lo aceptable del costo económico del golpe".

Pero mÔs allÔ de haber estorbado los planes golpistas, Salomón añade que la amplia resistencia nacional al golpe de Estado estÔ generando una nueva "fuerza social" en el país, con la que cualquier futuro gobierno tendrÔ que lidiar.

Errores de cƔlculo

Todo el mundo quedó sorprendido por la oposición que surgió el mismo día de la expulsión. Y nadie calculó los costos adicionales que la presión interna y externa para revertir el golpe de Estado tendría sobre los intereses económicos, políticos y militares, con el derrocamiento de Zelaya, indica Salomón; al punto que ella considera que los costos para los partidarios del golpe han aumentado mÔs allÔ de lo tolerable; y no sólo financieramente.

En cuanto a los militares, cuya legitimidad en los últimos años -dice- rivalizaba con la de la Iglesia, Salomón vislumbra que todo su futuro podría estar en peligro, sobre todo como consecuencia de su responsabilidad en graves violaciones de derechos humanos desde el golpe de Estado.

Por un lado, la eventualidad de que EEUU reconozca que hubo un golpe amenaza las aspiraciones de los nuevos oficiales o los oficiales mÔs jóvenes en la institución, cuyo sueño "es salir a los EEUU, participar en las actividades de la OEA o la ONU". Ella considera que es principalmente la cúpula militar "que estÔ empecinada" con el golpe, y "mÔs por dignidad propia que por otra cosa".

Pero considerando las graves violaciones de los derechos humanos que los militares y la policĆ­a han contribuido a perpetrar contra la oposición al golpe, que califica de absolutamente "inadmisible", ella anticipa que se buscarĆ” reducir seriamente su papel, pues: “si esto lo hacen pĆŗblicamente cuando habĆ­a gente filmando, a la vista de todo el mundo, entonces obliga a trasladar la mirada hacia el interior de la policĆ­a y los militares”. Le lleva a considerar si serĆ” necesario “pensar en su reducción al mĆ­nimo aceptable o a su eliminación", como en Costa Rica.

En el plano polƭtico, comenta, "Ya la legitimidad de los partidos polƭticos estaba por el suelo. Pero con esto, el rechazo a los dos partidos tradicionales ha crecido en una forma increƭble en el paƭs. Pueden hacer campaƱa, pero la campaƱa va dirigida mƔs bien al Ɣmbito urbano; en el Ɣmbito rural no aceptan ninguna campaƱa. Te montan campaƱas, son expertos en montar campaƱas trayendo gente de otro lado, pero estƔn los militares cuidƔndolos y protegiƩndolos".

La oposición al golpe de Estado rechaza la realización de elecciones sin el regreso del Presidente Zelaya, argumentando que éstas "legitimarían efectivamente la violencia militar". A ello se añade ahora el anuncio de EE.UU. de que no reconocerÔ los resultados de las elecciones en las condiciones actuales, por lo cual la presión sobre estos políticos sigue en aumento.

Es mÔs, según Salomón, la presión social no se acabarÔ con las elecciones.

Ella atribuye la fuerza de la oposición actual al golpe de Estado a su capacidad de encontrar un terreno comĆŗn entre los diversos sectores a travĆ©s de esta misma oposición, mĆ”s que en la adhesión a un partido o ideologĆ­a en particular, y cree que se prolongarĆ” mĆ”s allĆ” del perĆ­odo actual. Con un sentido de esperanza, declara, “No importa quiĆ©n gane las elecciones de noviembre. El próximo gobierno tendrĆ” que lidiar con una fuerza social de envergadura que estĆ” en este momento, si quiere mantener una mĆ­nima gobernabilidad en el paĆ­s”.

Jennifer Moore, periodista canadiense independiente, reportó desde Honduras para ALAI y FEDAEPS.

* Lea el artĆ­culo completo en: http://alainet.org/active/33047



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