Nuestra banca privada luce mejor que las del G-20
Por: Luis Alberto Matos
“La compra del Banco de Venezuela es una inversión provechosa para seguir creciendo y fortaleciendo la economía nacional.”
Comandante Presidente Hugo Chávez
El más reciente informe del Banco Central de Venezuela demuestra que, incluyendo los resultados hasta marzo de este año, nuestro Producto Interno Bruto ha crecido durante 22 trimestres consecutivos.
Desde octubre 2003, la economía venezolana señala resultados favorables. Hemos contrarrestado efectos directos y negativas repercusiones de la mayor crisis mundial en muchas décadas. Países cuyos volúmenes de producción y supuesto desarrollo tienen hoy problemas financieros, de mucho mayor trascendencia en su población, que los publicitados hoy por los medios privados de nuestra Patria.
No parecen estar informados sobre las continuas quiebras de bancos, fábricas, aseguradoras y cadenas de mercadeo en el Norte. No recuerdan como, en diversos países, los gobiernos han tenido que auxiliar con centenares de millones de dólares a entidades financieras que hace apenas dos años, con sólo ver el tamaño y el lujo de sus sedes, cabría deducir un continuo flujo de ganancias.
Mientras el desempleo en Europa subió como nunca antes y en Norteamérica quebraron aseguradoras, bancos, plantas automotrices y administradoras de inmuebles, en Venezuela las cifras confirman una expansión de la inversión bruta fija superior al 11% e incrementos en el consumo final privado y en el gubernamental.
Por allá languidecen sin clientela las más grandes tiendas. Aquí, estimado comentarista opositor de economía, te invito a visitar, el día de tu preferencia, a cualquiera de los más conocidos centros comerciales de Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto o Puerto Ordaz, para que compruebes, si es que no te has dado cuenta aún, que hay que hacer cola para pagar en las cajas de muchos establecimientos.
Te sugiero ir en taxi, moto, buseta o a pié, porque ¿conseguir puesto en el estacionamiento? ¡Muy difícil!.
El principal banquero
Divulgan la situación bancaria general de Venezuela, pero sólo enfatizan lo que ellos consideran “aspectos negativos”.
Aseguran que “Aumentó el índice de morosidad”, “disminuye la rentabilidad”, “captaciones del público presentan la menor actividad en los en los últimos doce meses” y “decrecimientos en las carteras crediticias”.
Todo esto como entrada para comentar, por supuesto en forma muy negativa, la reciente adquisición del Banco que, por su nombre, parecería el más nuestro, pero sus dueños residen al otro lado del Atlántico.
La nacionalización de esa entidad bancaria ha sido reseñada, por parte de la prensa internacional, a la cual “copia y pega” mucha gente (casi sin siquiera revisar prosodia y puntuación) como una “privatización masiva de la banca en Venezuela”, “agresión a las finanzas privadas”, “concentración de manejo financiero en poder del Estado” y “peligrosa para el necesario financiamiento del desarrollo del país”.
Es tanta la exageración que, en un diario de alta circulación en aquél país, titularon: “Chávez es el principal banquero de Venezuela”.
Lo realmente correcto, es lo que se está logrando: el mayor financista de nuestra economía, consumo y desarrollo, tiene que ser el Estado. O sea: ¡todos los venezolanos!.
Su misma receta
En su retahila de aspectos negativos, incluyen “Sólo diez bancos obtienen ganancias”.
No deja de extrañarnos tal aseveración, muy especialmente porque, viniendo de aquél lado, debemos suponerla enmarcada en los principios de la política neoliberal. Y allí es válida, incluso deseada y recomendable, una alta y libre competitividad por el mercado que, durante siglos de teoría, enseñanza y práctica, ha devenido en el surgimiento de grandes corporaciones.
No es precisamente la economía “igualitaria” donde todos somos compradores, fabricantes y consumistas del mismo volúmen comercial y financiero. Por allá nos enseñaron que aquél viejo proverbio marino, es igualmente cierto en la competitividad del mercado: “El pez grande siempre se come al chico”.
En consecuencia, si ganan los diez mayores, debe ser superior a si todos obtienen los mismos resultados.
No necesariamente negativo
Pero hay otro aspecto, señalado igualmente como “negativo”, que no tiene por qué tener tal calificación: “disminuye la intermediación financiera”.
Si el fin de la empresa es obtener ganancias y estas se logran con mayores precios de venta y menores costos de operación y producción, cuando disminuyo la intermediación estoy rebajando mis gastos, los pasos intermedios y los espacios y tiempos entre el ofertante y el demandante.
En consecuencia, si disminuyo esa “intermediación financiera” y logro igual o mayor productividad, estoy siendo más efectivo. Un Gerente General de una empresa, que pueda demostrar tal situación a fin de ejercicio, aspirará con todo derecho a una mayor bonificación.
Por allá me enseñaron igualmente que “lo que es bueno para el pavo, también lo es para la pava”.
Futuro promisor
Con tal predisposición a leer el informe del primer trimestre 2009, del Banco Central de Venezuela, no cabe esperar ningún reconocimiento a sus aspectos positivos.
Por ejemplo: “la oferta agregada se expandió en 1,3%”, “las importaciones aumentaron en 3,6%”, “creció el PIB a pesar de la caída de la actividad petrolera en 4,8%”, “el valor agregado subió en comunicaciones (9,7%), agua (3,7%), construcción (3,6%), transporte (1,1%) y comercio (0,4%)”
Igualmente mostraron avances las industrias de alimentos (3,0%), edición e impresión (2,0%) y fabricación de papel (5,4%).
También me dijeron, ellos mismos, que “no hay peor ciego que el no quiere ver”.
Y el futuro luce igualmente promisor, porque, en Abril 2009, la situación financiera fué superior a Marzo 2009. Estoy seguro que, en menos de 90 días, estaremos leyendo: ¡el Producto Interno Bruto venezolano ha crecido durante 23 trimestres consecutivos!.
jaquematos@cantv.net

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