Sábado, 04 de abril de 2009
Cuando lo llaman “permuta”, parece legal y honesto
Por: Luis Alberto Matos
“El tipo de cambio entre dos países, con patrones arbitrarios, depende del poder adquisitivo relativo de sus monedas sobre las mercancías que son objeto de comercio entre ellos.”
Dennis Holme Robertson
La divisa es moneda, billete o efecto mercantil (letras, pagarés, cartas de crédito, etc) a ser utilizada fuera del país de emisión. Conviene destacar la diferencia con el término moneda, cuyo significado incluye exclusivamente el metal o papel moneda utilizado para adquirir bienes, productos o servicios.
Aquí existe además el “dólar paralelo”, pero, ante la investigación de las “cuentas paraguas” mantenidas por Rosemont Corporation, en el Bank of America, utilizadas al parecer por quienes ilegalmente trafican en Venezuela con divisas norteamericanas, y para justificar su adquisición y venta, sus mercaderes optaron por llamarlo “dólar permuta”.
Califican de artificial a la paralización de operaciones con ese “tipo de cambio” y hasta lo llaman “corralito”, nombre inapropiado por tratarse de un mercado ilegal.
¿Necesidad o capricho?
No hay importaciones “en paralelo”. No hay acceso a dólares para baratijas. Compra lo que puedas y trata de vivir como antes. ¿Realmente necesitas el nuevo “Güindou”? ¿Tu viejo celular, que ayer cumplió la “venerable” edad de 10 meses, ya no sirve para enviar mensajes? ¿Es realmente una gran tragedia que no puedas ver a Mickey Mouse este año?.
Según algunos “Un gentío clama por dólares”, “Aerolíneas, con cuatro meses sin divisas, están ahogadas en deudas y sin repuestos” y “TV por cable, fabricantes de autopartes e industria metalúrgica en crisis”.
Entiendo que podrían tener problemas aquellos cuyo “hobby” preferido es cambiar 30 canales en menos de cinco minutos antes de detenerse en la televisora local de su preferencia. Pero, esa la puede ver sin pagar nada y las películas las venden en cada esquina.
¿Banalidad o progreso?
Las líneas aéreas “esperan que se les otorguen dólares preferenciales para pagar los impuestos de entrada y salida de varios países”. Seguramente puede estudiarse, pero, ese punto, ley, artículo, aparte o reglamento, deberá ser muy bien redactado, para evitar la eterna costumbre: “hecha la Ley, hecha la trampa”, en la cual leguleyos y doctores son superespecialistas.
“Líneas aéreas” no incluye sino “líneas aéreas”; aunque, pensándolo bien ¿Por qué no puede existir una línea con un sólo avión y que sea privada?. ¿Ven que no es tan fácil?. Mejor cárgale ese impuesto al pasaje y sube el costo para el usuario. ¿Te rebajaría la demanda? Bueno, ¿y no es así como funciona tu muy querido mercado neoliberal?.
Algunos “expertos” sugieren, y de repente hasta con buena intención (pero total desconocimiento) “establecer una tasa paralela o un tipo de cambio libre adicional al fijo, pero que sea supervisado y controlado por el Banco Central”.
Si llegara a implantarse aquí habría un tercer precio, ya que no podría haber venta ilimitada de dólares porque, quienes ocasionaron la investigación de la abultadísima cuenta paraguas, adquirirían cualquier cantidad que les oferten. Eso elevaría aún más el precio del paralelo.
A propósito, algunos consideran que la venta del dólar permuta “es legal”. Cosas peores se han oido en juicios de herencias, disolución de empresas y divorcios. ¿Verdad que sí?.
¿Procedencia o destino?
"El dólar pudiera llegar a niveles inimaginables" sollozan algunos, mientras aseguran que “extraoficialmente” se conoció que tales montos “podrían” provenir de PDVSA. ¿Por qué? ¿Porque el petróleo mueve mucho dinero y nadie más tiene tanto? Ciertamente, el mercado de los hidrocarburos maneja volúmenes monetarios muy por encima del promedio, pero, según dicen las mismas estadísticas del lado de allá, la energía es apenas el tercer negocio del mundo. Hay dos que lo superan ¡y ellos saben cuales son!.
La famosa “cuenta paraguas” que centralizaba la compra y venta de dólares en Venezuela, llamó la atención de las autoridades por mantener saldos diarios sobre 15.000 dólares y movimientos promedio de 100 millones diarios. Si los mismos voceros del llamado “dólar permuta” afirman que aquí se vendían sólo 200 a la semana, hay un enorme diferencia que prefiero no indagar de donde proviene.
El tamaño del “negocito” debe darle envidia a más de uno. En Venezuela, aseguran, trabajan 96 operadores cambiarios, con cifras superiores a la Bolsa. Y desde allá escriben que la famosa cuenta “paraguas” llamó la atención por operaciones de 900.000 millones de dólares. Si no fuera porque trabajo desde hace décadas, con cifras petroleras, me negaría rotundamente a creer que existe tanto billullo.
Pasado, presente y futuro
Promueven al dólar como divisa “ideal”. Ante el avance de China, se empeñan en disminuirle sus potencialidades asegurando que esa nación asiática no podría vivir sin Estados Unidos. ¿No será al revés? Si China se les presentara hoy con sus dólares, a cambiarlos por activos americanos, no sabemos si quedaría algo en poder de ese pueblo. Agregan que China no pudiera exportar si nó tuviera al mercado estadounidense. Y, preguntamos, ¿Los americanos le compran a China porque ésta vende caro y de baja calidad? ¿Las fábricas del Norte producirían para tanto consumo? ¿Quién realmente necesita más a quien?.
Sacan cuentas sobre los costos de los viajes del Presidente. Lo que no señalan es que pocas inversiones han sido tan productivas para Venezuela como los viajes de Chávez. Si jamás hubiera ido al exterior, la OPEP no tendría la unidad de hoy y el petróleo no tendría el precio actual. Hubiéramos seguido la secuencia aquella de finales del Siglo XX, cuando nos decían que ya venían las energías alternas y que “mejor vender el petróleo ahora antes que se quede inútil bajo la tierra”, y salieron algunos a regalarlo a cambio de “limosnas” personales.
Si Chávez se hubiera encerrado en Miraflores, hace rato no tendríamos divisas; y no sé si Patria.
jaquematos@cantv.net

0 Comentarios