Martes, 21 de abril de 2009
Escribir para ustedes es un gran honor
Por: Luis Alberto Matos
Con este artículo van cien
“Estoy aquí porque recuerdo. No por el camino que está delante de mí, sino por aquel que yace detrás del mío.”
Morpheus, en Matrix II
Hace dos años sonó mi celular; era Eileen Padrón: “¿Quieres escribir para TEMAS?”. El único semanario que en tantas décadas hé leido desde el primer número. ¡Por supuesto! le dije, ¿Qué debo hacer?.
A mitad de partida, conviene hacer un alto y visualizar el conjunto. Detener por instantes el cálculo exacto para revisar la estrategia y el plan general. Algunos Grandes Maestros de ajedrez, en algún momento durante el encuentro, se levantan y miran el tablero desde otro ángulo: en el mural de exhibición al público, en su mente a ciegas o hasta paseandito por detrás del adversario mientras éste medita su respuesta. Más de uno ha encontrado entonces algo distinto. Recuerdo los cambios en sus rostros y los apresurados retornos a la mesa a analizar lo que antes escapaba a sus búsquedas.
Por eso quiero compartir con ustedes lo que creo haber realizado, para descubrir como voy, donde fallo y qué debo mejorar. Conté los temas tratados en mis TEMAS: en 20 ocasiones el petróleo fué el protagonista; nueve veces la reforma, siete el dinero y cinco la crisis. Cuatro escritos sobre la banca y tres artículos sobre desarrollo económico, crédito, costos, escasez, comercio, alimentación, vivienda y enmienda; un par sobre inflación, propiedad, inversión, producción, moneda, deudas y la Patria Grande.
Caracazo, augurios, pobreza, salarios, empresa, secesión, tierra, empleo, corralito, valor, geografía, consumo, mercado, neoliberalismo, la clase media, el gasto social, las tres erres y hasta Bobby Fischer alguna vez me motivaron a plasmar la idea en oraciones con letras.
La ciencia de la escasez
Por profesión y estudios, escribo en la sección de Economía: la ciencia de la escasez. Insistiré siempre en esa definición, más allá de las palabras, como destino y validez de esa disciplina.
Los saberes, bienes y servicios, que satisfacen nuestras necesidades, son utilizados como objeto y sujeto por quienes dedican recursos, tiempo, esfuerzos, voluntades y cultos en el desvío de las riquezas que nos pertenecen a todos, a las manos de los muy pocos que creen tener el derecho (divino incluso, según Calvino) de acumularlas en su propio provecho. Esa, quizás, sea administración; y hasta finanzas, cuando utilizan monedas y divisas para sus perversos fines, pero no economía.
La mayor reserva petrolera
Todo el entorno exterior, que nos rodea a los venezolanos, tiene la marca profunda de la fuente energética poderosa y confiable de los hidrocarburos.
La gran mayoría estamos aquí porque nuestra nación tiene en su subsuelo la mayor reserva petrolera del planeta. Esos 316 mil millones de barriles probables, casi probados, y ese más de un billón posible, aunque no rescatable aún por los miserables precios que el neoliberalismo aspira mostrarnos como justos, son la razón de gran parte de lo que vemos, leemos, oimos y somos.
Sin nuestros hidrocarburos, la población de la Patria no llegaría a la mitad de lo que es hoy y serían muy diferentes nuestras fortalezas, amenazas, oportunidades y debilidades.
Pero lo tenemos y forma parte de nuestra soberanía. Nuestra economía y nuestra política gira a su alrededor. Y es nuestra obligación como venezolanos, que todos aquí, especialmente nuestros descendientes, estén muy conscientes, desde muy niños, de su influencia en el pasado, su presencia en el proceso decisorio actual y su capacidad de darles, a quienes nos sucedan, el óptimo futuro que merecen.
Insistiremos, como siempre, en la necesaria obligatoriedad de la materia petrolera y energética desde la misma educación primaria. Sabemos que algunos, incluso entre quienes pueden influir en la apropiada decisión, ni siquiera la han tomado en cuenta. Pero estoy seguro que todos finalmente aprobarán la idea.
En materia petrolera, promete seguir escribiendo. Lo poco que de esto sé, siempre estará a la orden de todos.
La Patria Grande
Estoy convencido de que algún día, aunque en formatos actualizados, tendremos todos en esta región una única Patria Grande. Unasur, Alba, Mercosur y otros intentos integracionistas, más temprano que tarde, nos unirán de hecho y de derecho.
Es necesario para enfrentar un Norte que se une cuando sus necesidades superan sus seculares diferencias. Hoy requieren de energía y aquí es donde más hay.
La integración energética es una de las rutas, llámese Petroamérica, con sus Petroandina, Petrocaribe y Petrosur, o cualquier nombre que el buen camino indique.
Esa Patria Grande pudiera empezar por adoptar una unidad monetaria común. Quizás la frase que más he transcrito a estos TEMAS: Chávez propuso al Sucre. Aunque, como divisa, a ser utilizada en transacciones internacionales, pudiéramos utilizar al Petro según la aceptación que obtenga desde el propio seno de la OPEP, como probable resultado de una cesta de monedas, símil de su cesta de precios que regula acuerdos para limitar exportaciones de crudo.
Hugo Rafael Chávez Frías
Todo lo anterior resume los objetivos, sujetos y objeto de mis escritos en este semanario. Pero la urgencia que siempre exige la oportunidad, esa que hoy abre un nuevo camino para Venezuela, se ha materializado en Chávez. Nuestro Presidente está allí por nuestra decisión, y estará hasta que todos así lo decidamos.
Estoy convencido que el Proyecto Nacional Simón Bolívar es la enorme diferencia entre ese futuro que entre todos ayudamos a construir y la continua dependencia del neoliberalismo que nos acecha bajo diversas formas y matices. Mi mayor aspiración es que estos escritos contribuyan a la consolidación de ese porvenir.
Aprovecho este alto en el camino para expresar mi agradecimiento a quienes en TEMAS me permiten este privilegio, a todos ustedes por estar ahí, al Comandante Presidente Hugo Chávez por dedicar su vida a la Patria y al Libertador Simón Bolívar por haber existido.
jaquematos@cantv.net
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