La oposición quiere inducir un nuevo caracazo

Viernes, 13 de marzo de 2009
La oposición quiere inducir un nuevo caracazo
Por: Luis Alberto Matos

“El pueblo unido jamĆ”s serĆ” vencido”
Jorge EliƩcer GaitƔn

Los recientes comicios del 15 de febrero ¡una vez mĆ”s! dijeron a todos, “urbi et orbi”, que el pueblo venezolano estĆ” con el Presidente ChĆ”vez.

La oposición ya sabe que no puede ganarle elecciones, ni derrocarlo exitosamente con algĆŗn golpe de estado. ¿QuĆ© opción les queda? ¡que lo tumbemos nosotros mismos!.

EstÔn tratando de crear, a través de sus medios de información, una matriz de opinión que induzca y favorezca una revuelta popular. Quieren que nosotros protestemos por ellos y tratan de sembrarnos múltiples falacias para subordinarnos a sus mandatos.

Acostumbrados por siglos a darnos órdenes, infundidas por miedo y hambre, la oposición ahora trata de hacernos creer que ChÔvez no nos ha resuelto nuestros problemas.

Evidencias de tal plan hay muchas y variadas, como esa nota reciente, dirigida al sector juvenil, donde afirman que: “A veinte aƱos del 27 de febrero de 1989, sigue la represión del Estado. Los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela cuestionan se siga criminalizando la protesta social”.

Alguien quiere otro caracazo, pero no es el chavismo.

Comparación manipulada
Le dedican una pĆ”gina completa, a todo color en domingo, que ya sabemos cuanto cuesta aunque no quien la paga, incitando al pueblo, con claras letras rojas y grandototas, a protestar por las fuertes presiones económicas “en todo el paĆ­s”, para que ahora no nos vayamos a quedar en el “Guarenazo” o en apenas una “Piedrita”.

Por supuesto, no falta destacar, tambiĆ©n en gran tamaƱo y a color, que “al igual que entonces” escasean productos bĆ”sicos, como leche, cafĆ©, sal, arroz, azĆŗcar, papel higiĆ©nico, detergente y aceite “en los anaqueles de los abastos de todo el paĆ­s”. No hace falta ser muy incisivo para ver por donde vienen.

Leemos luego: “El gobierno ha fallado tanto en el modelo económico como en la administración de riquezas. La situación presenta una avalancha de gasto polĆ­tico e improductivo, expropiaciones, negocios estadales de todo tipo, reparto discrecional interno y externo, compras excesivas de armamento, prĆ©stamos irrecuperables y lujo ostentoso de funcionarios pĆŗblicos”.

Y avalan sus aseveraciones con datos de una fuente seria y creĆ­ble: “El Banco Central de Venezuela registra caĆ­das en Ć”reas claves para la creación de empleo y bienestar”. “A Venezuela le deben mĆ”s de 21 millardos de dólares, especialmente por los crĆ©ditos otorgados por Petrocaribe”.

Seguidos del empujoncito: “el Estado deberĆ­a minimizar la regaladera de plata al exterior”, razón por la cual “se prevĆ©n nuevos impuestos, incluyendo el regreso del dĆ©bito bancario”.

EstÔ demÔs agregar que, el resto del periódico, se llena de inseguridad personal, basura en las calles, deficiencias en los servicios públicos e inflación superior a nuestros ingresos.

Opinador internacional
Y hasta nos traen a un comentarista peruano, empleado en Washington como Analista de Seguridad Internacional, en una entrevista, tambiƩn a pƔgina completa y foto a todo color, donde nos asusta con la energƭa alterna, el divorcio del pueblo y la falta de una economƭa estable.

Por supuesto, la titulan con un llamado a “cambiar a sus lĆ­deres” porque se supone “saludable para una democracia”.

Este investigador asegura que “el oficialismo perderĆ” espacios si el Presidente no se concentra en asuntos internos”. Nuevamente la matriz de opinión: “óyeme, pueblo chavista: el Presidente que tu amas no se ocupa de tĆ­ sino de otros paĆ­ses”.

Destacan, o sea: nos venden a quienes nos arriesgamos a leerla, que tener a ChĆ”vez dos dĆ©cadas en Miraflores, es una “trampa del esencialismo”, ¡excelente frase! porque la idea es que te des cuenta de la “profundidad” de pensamiento del entrevistado.

Por supuesto, nos acusa de permisivos con el trÔfico de drogas, incapaces de mantenernos con petróleo a los actuales precios, sustentadores de gobiernos izquierdistas en otros países, amigos de guerrilleros y socios de enemigos de la democracia. Aunque aquí, digÔmoslo en su beneficio, estaba cumpliendo órdenes de sus jefes. Imagínate que regrese allÔ sin hacer relación con la política internacional del país al cual sirve.

Ɠrdenes en inglĆ©s
Y no son sólo los medios locales; si lees a quienes escriben en inglés, obtendrÔs el dato antes y sin las pésimas traducciones de quienes no parecen dominar ninguno de los dos idiomas.

Desde allĆ”, antes de su respectiva publicación en los medios capitalinos, leemos que: “La economĆ­a venezolana crece hoy a su velocidad mĆ”s lenta desde el aƱo 2003” y “ChĆ”vez, quien ha gobernado durante una dĆ©cada, ha ocasionado mucho daƱo a la economĆ­a venezolana”.

Y allĆ” vĆ” la inducción al caracazo: “La pobreza en Venezuela no la resolverĆ” un redentor milagroso, sino la fortaleza de las instituciones democrĆ”ticas, que posibilite una economĆ­a productiva en una sociedad tolerante. ChĆ”vez hace todo lo contrario. El pueblo pronto vĆ” a pasar factura”

MĆ”s aĆŗn, el problema con las procesadoras de arroz, fuĆ© ampliamente difundido en aquellas latitudes, pero con un especial Ć©nfasis militar: “ChĆ”vez le ordenó al EjĆ©rcito que tomara los molinos de arroz y las plantas procesadoras de harina de ese cereal.”

La verdadera realidad
Pero resulta que la situación es totalmente distinta, en prÔcticamente todo el espectro que pudiéramos considerar actores y causantes del caracazo del 89.

Los pobres en Venezuela hoy comen. Hay Mercal, Pdval, comida regulada y un Indepabis que no duda, con su mĆ”xima autoridad al frente dando el ejemplo, en cerrar a los poderosos que creyeron poder “enriquecer” el arroz y obligarnos a comprarles “a su precio”.

Pero no es sólo comida. Hoy hay mĆ”s conocimiento y mĆ”s sensación de Patria; sabemos quien realmente es el causante y “por donde vienen los tiros”. El conocimiento polĆ­tico, al contrario del pasado siglo, es hoy un activo, nó una rĆ©mora.

Y hoy tenemos un lĆ­der que no nos ha traicionado.
jaquematos@cantv.net


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