
Miercoles, 11 de marzo de 2009
Elecciones presidenciales en El Salvador, la opción del cambio
San Salvador, 10 mar (PL) El Salvador, tierra profusa en volcanes, vive una erupción ajena a los designios de la naturaleza; nació de su convulsa sociedad, puesta a decidir en las urnas entre el "continuismo" y "el cambio" posible.
Será el próximo domingo, 15 de marzo, el día de los sufragios, con dos opciones en juego: conceder el voto a la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) o al opositor Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
Reportes de prensa difundidos aquí durante los últimos días avalan que la oligarquía está en pie de guerra, dada la ventaja que conceden las encuestas al FMLN.
Al ciudadano común se le dice a cada minuto que votar por la candidatura efemelenista sería la perdición de todas las libertades, la entrega de la presidencia de la República a un partido símbolo del “totalitarismo comunista”, y la imposibilidad de rebasar la actual crisis económica.
Si el aspirante presidencial por el FMLN, el periodista Mauricio Funes, tiene razón en sus apreciaciones, pese a toda la propaganda adversa, "la campaña del miedo ha fracasado, porque tenemos más conciencia cívica y sabemos distinguir entre una nueva ruta y el viejo camino del continuismo”.
Aquí la decisión es entre el continuismo, que representa la profundización de la crisis y el auge delincuencial, o un cambio seguro que va a traer mejor calidad de vida para todos los salvadoreños, señaló Funes.
En su reciente Manifiesto a la Nación, el candidato explicó que “de un lado están los que han ocupado veinte años el poder del Estado y lo han utilizado para su propio beneficio y que hoy se escudan en la campaña del miedo y de la mentira”.
Del otro lado, opinó, “nos encontramos aquellos que creemos en el bien común, en la alternancia en el poder y en la necesidad imperiosa del cambio”.
Aunque resultan claras las posiciones del Frente y de su nominado, los representantes de ARENA, entre ellos el presidente de la República, Elías Antonio Saca, presentan el contrapunteo electoral como si el asunto fuera decidir entre “democracia y dictadura”.
Saca, en declaraciones difundidas por El Diario de Hoy, calificó al FMLN como partido “antisistema”, que no ha renunciado a la búsqueda del socialismo, aunque se presenta como democrático y respetuoso de la Constitución.
“Nos jugamos, dijo, un sistema de vida democrático. Nos jugamos el sistema de libertades, las cuales generalmente no extrañamos porque no las hemos perdido”, citó la publicación.
Sin embargo, la prensa salvadoreña dio cuenta de que el presidente terminará su mandato con un sensible incremento de la criminalidad y de los homicidios, que ubican a esta nación centroamericana entre las más inseguras del mundo.
Frente a las posiciones de la oligarquía, reconocidas figuras del ámbito político y académico decidieron integrar el equipo de trabajo que diseñará las políticas públicas del posible gobierno de Funes.
Tienen el compromiso de impulsar la unidad nacional, la defensa de la Carta Magna y un clima de armonía para el desarrollo económico y social, aseguraron.
Entre esas personalidades se hallan la médico y ex rectora de la Universidad de San Salvador, María Isabel Rodríguez; el ex canciller y secretario general del partido Cambio Democrático, Héctor Dada; el master en sociología y asesor político de Funes, Hato Hasbun, y el vicepresidente de la Asamblea Legislativa, Roberto Lorenzana.
También conforman el grupo otros diputados nacionales y al Parlamento Centroamericano, especialistas en finanzas públicas, historia, defensa y seguridad nacional, política exterior, economía y transparencia administrativa.
Expertos nacionales y extranjeros evalúan que un quinto triunfo consecutivo de los areneros sería prolongar políticas de nefasto impacto social al estilo de las aplicadas durante sus casi 20 años de neoliberalismo en el poder.
Quizás ello explique por qué las promesas electorales del candidato presidencial de ARENA y ex jefe de la Policía Nacional Civil, Rodrigo Ávila, resulten objetadas por diversos sectores de la sociedad salvadoreña.
El programa de Ávila es a los ojos de muchos un refrito de lo que prometió e incumplió el actual presidente de la República.
No obstante, las proyecciones del aspirante encuentran adeptos en los tradicionales sectores de derecha y en capas sociales necesitadas de mejorar su situación, sobre todo en las zonas rurales. Casi la mitad de la población (43 por ciento) está subempleada y el costo de la canasta básica ascendió a 750 dólares; mientras que los salarios mínimos en principales sectores como la industria maquiladora y la agricultura, andan por apenas 160 y 100 dólares, respectivamente.
Interrogados sobre el "peor pecado" de los mandatos de ARENA, líderes de la oposición respondieron que se trata de la corrupción, un mal que difícilmente pueda contrarrestar otro gobierno en manos de ese partido.
A principios de año, en los comicios legislativos y municipales, los electores dieron indicios de que podían promover cambios en la fisonomía política de la nación.
El FMLN ganó 93 de los 262 Concejos Municipales del país y, aunque perdió la alcaldía de la capital por apenas tres puntos porcentuales, se alzó con la victoria en importantes cabeceras departamentales como La Unión y Santa Ana, tradicionalmente en poder de los areneros.
La agrupación también incrementó su bancada en la Asamblea Legislativa en relación con 2006, en un escenario donde ningún partido gozará de mayoría simple y las decisiones que exijan mayoría calificada tendrán que contar con la anuencia tanto del FMLN como de ARENA, lo cual demandará entendimientos.
Por primera vez la derecha puede ser destronada en El Salvador y, de cumplirse los pronósticos de las encuestas, un paso clave podrá concretarse este 15 de marzo en las urnas.
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