
La burbuja de la deshumanización en Colombia
Por: Alberto Pinzón SÔnchez
El tiempo pasó, el cabello blanqueó y la tan anunciada derrota militar que pronosticaba objetivamente esa mortandad de guerrilleros en combates heroicos no ocurrĆa.
En septiembre del 2001, poco antes de entregar el informe sobre la erradicación del Paramilitarismo elaborado por la comisión de personalidades (llamados por la prensa notables), a la mesa bipartita gobierno- farc establecida 3 años antes en el CaguÔn; escuchamos por parte del alto gobierno de aquel entonces un argumento desolador: El alto mando militar de las 4 fuerzas armadas de Colombia, se opone rotundamente a una reestructuración (desde fuera) de las Fuerzas Armadas, tal y como quedó consignada en el 2ª punto de la agenda firmada.
El Plan Colombia era una sobre-determinación irreversible, que tambiĆ©n 3 aƱos atrĆ”s, el gobierno de los EEUU habĆa impuesto al Presidente Pastrana. La estrategia de negociación en medio de la guerra aceptada por ambas partes, siguió su curso de degradación por fuera de la llamada zona de distensión. Pastrana tomó un aire politico que le permitió a los generales Tapias y Mora Rangel con la asistencia del Comando Sur del US-Army hacer el rearme norteamericano y la reingenierĆa administrativa de toda la fuerza pĆŗblica colombiana, y en paralelo el partido Liberal en cabeza de sus senadores Vargas Lleras y LuĆs Guillermo VĆ©lez, inició en el parlamento una ofensiva demagógica contra la polĆtica de paz de Pastrana y contra de la zona desmilitarizada del CagĆŗan, diciendo que allĆ estaba la causa de todos los males de Colombia. El espacio polĆtico ganado durante el proceso de paz, como las audiencias pĆŗblicas o la idea de una constituyente popular y democrĆ”tica, se fue estrechando hasta tornarse inviable y el proceso del CaguĆ”n se dio por terminado a comienzos del 2002. No sin antes el presidente Pastrana haberle quitado el estatus politico y declarado terrorista a la guerrilla de las Farc, con quienes hasta entonces habĆa departido y negociado.
Pocos meses despuĆ©s vino el gobierno de Dn Alvaro Uribe con la cartilla que le elaboraron los asesores militares del gobierno Bush, de sanear a los Paramilitares, pero prioritariamente de derrotar como fuera (valga decir mediante todas las formas de lucha) al terrorismo guerrillero. AsĆ fueron apareciendo diariamente partes de victoria magnificados por la propaganda de las cajas de resonancia de los consorcios espaƱoles Planeta y Prisa, que llenaron de alegrĆa y optimismo a los beneficiarios de la guerra. Todos los dĆas caĆan abatidos a manos de las gloriosas Fuerzas Armadas colombianas, cientos de guerrilleros malignos en sangrientos combates; tantos que hasta el afamado columnista del diario El Tiempo-Planeta Alfredo Rangel montó un lucrativo observatorio de cifras de muertos para demostrar dĆa tras dĆa cómo se ganaba la guerra contra el terrorismo guerrillero. La inversión financiera Norteamericana en armas y tecnologĆa militar era sin lugar a dudas un experimento rentable y pronosticaba mayores dividendos. Todo un Ć©xito en tiempos de crisis económica.
Pero el tiempo pasó, el cabello blanqueó y la tan anunciada derrota militar que pronosticaba objetivamente esa mortandad de guerrilleros en combates heroicos no ocurrĆa. Algo debĆa estar mal dijeron y cambiaron de ministro de Defensa. La contratista y negociante de armas Marta LucĆa RamĆrez empleada del magnate Sarmiento Angulo, quien basada en aquellas mortĆferas cifras habĆa anunciado la derrota de la guerrilla en solo 18 meses, fue remplazada por el primo del presidente Jorge Alberto Uribe, quien traĆa el gran bagaje de haber estudiado administración y negocios en la Academia Militar Culver USA, para que reformara los decretos existentes sobre el pago gubernamental de recompensas expedidos durante la administración de Cesar Gaviria, y reglamentara un sistema estatal moderno que permitiera convertir en una polĆtica de largo plazo, la estrategia estrella anunciada por su primo el presidente Uribe VĆ©lez. Pero el demonio otoƱal lo hizo visitar a su amante en la cĆ”rcel y ante el escĆ”ndalo debió renunciar.
En cuestiones del poder no hay vacĆo. Su lugar fue apresuradamente llenado por Camilo Ospina, el hijo yupi de un comerciante proveedor del ejĆ©rcito, asesor jurĆdico de la dirección del presupuesto nacional, a quien correspondió elaborar y firmar la directiva del ministerio de Defensa NĀŗ 029 del 2005 en donde quedó “tazado” minuciosamente todo lo relacionado con el pago pĆŗblico de recompensas.
Conseguido esto, debió ceder su ambicionado puesto a la casa Santos, principal socio del bloque de clases gobernante, quienes colocaron su aguerrido delfĆn Juan Manuel. Un curtido politico de doble moral, “refundador de la patria con Mancuso y los CastaƱo” quien se ufanó de haber sido un fibroso cadete naval en su adolescencia. Pero tampoco. Lo que siguió a continuación fue una secuencia de escĆ”ndalos de extraƱas muertes “en combates”, diligentemente tapados o solucionados simplemente con la salida de algunos de los implicados. Veamos parte de los mĆ”s sonados, segĆŗn lo reseƱa del nuevo siglo (30.Oct. 2008)
1-Cajamarca abril 2004, siete menores de edad muertos a quemarropa y presentados como guerrilleros, lo que se resuelve con la salida de 21 soldados profesionales que participaron en la heroica batalla.
2- Arauca Agosto de 2005, fusilamiento de 5 sindicalistas acusados de por el vicepresidente Francisco Santos de ser guerrilleros legĆtimamente dados de baja en combate por las fuerzas del orden.
2-Honda 2006 torturas en la base militar y salida del temido general Reynaldo Castellanos.
3-Guaitarilla Marzo 2004, siete policĆas del Gaula y el guĆa civil muertos en una emboscada confundida por soldados del batallón BoyacĆ”.
4-BogotĆ” Noviembre de 2006 detención de un mayor y un capitĆ”n de la inteligencia militar por trafico ilegal de explosivos y estafa, en el caso de las bombas que mataron varios civiles y a las que el ministro Juan Manuel les dio el nombre de “falsos positivos”.
5-Chuzadas telefónicas a opositores del gobierno y periodistas desde la central de inteligencia de la PolicĆa con despido del general Daniel Castro y de Guillermo ChĆ”vez director de inteligencia.
6-JamundĆ Mayo 2006 el teniente coronel Byron Carvajal dirigió la operación que terminó con la confusa muerte en una emboscada “amiga” de 10 miembros de la policĆa antinarcóticos.
7-Agosto 2007 operación golfo contra el capo narcotraficante antioqueƱo Dn Mario (el jefe del fiscal hermano del Ministro del Interior de Colombia) y salida de un capitĆ”n, dos tenientes y varios suboficiales. Un mes mĆ”s tarde salen a “calificar servicios” los generales de la PolicĆa Antonio Gómez y Marco Pedreros por vĆnculos con el anterior capo.
En resumen, una penosa y desgastante depuración del legĆtimo cuerpo armado de Colombia, esta vez desde fuera, obligada y sucedida despuĆ©s de los hechos criminales sin que se hubiera obtenido Verdad o Justicia completa. Como decimos en Colombia: “Lo que uno no hace en paz la casa, otro viene y se lo hace”
Quien quiera que haya visto una pelĆcula del salvaje oeste norteamericano, sabe lo que es una recompensa ofrecida por el sheriff del pueblo para traer a una persona viva o muerta. Eso fue consustancial al modelo de capitalismo salvaje texano y no tiene novedad. Pero en Colombia la primicia espeluznante radicó en que se convirtió, primero en una polĆtica de Estado emanada y estimulada desde la cĆŗpula de las Fuerzas Armadas y su comandante en jefe el residente de la repĆŗblica, y segundo la enorme millonada de corrupción que conllevó. Confirmemos lo dicho con esta nota sacada de la propia presidencia de la repĆŗblica de Colombia:
“EN 2005 GOBIERNO PAGĆ $7.716 MILLONES EN RECOMPENSAS.
Para el 2006 hay $12 mil millones para pagar recompensas.
BogotÔ, 26 dic.2005 (SNE).- El Gobierno Nacional pagó en el 2005 un total de $7.716 millones de pesos en recompensas a ciudadanos que entregaron información, gracias a la cual la Fuerza Pública realizó 334 operaciones exitosas contra grupos terroristas y bandas de narcotraficantes.
Asà lo reveló este lunes el ministro de Defensa, Camilo Ospina Bernal, al destacar que este dinero se pagó de la siguiente forma: $7.090 millones por información contra el terrorismo, 563 millones en la lucha contra el narcotrÔfico, y en información para labores de inteligencia y contrainteligencia $63 millones.
La PolicĆa Nacional fue la responsable de cancelar $3.634 millones, le siguen el EjĆ©rcito con $3.326 millones, la Armada con 700 millones y la Fuerza AĆ©rea con $56 millones. Gracias al pago de estas recompensas la Fuerza PĆŗblica capturó a doce cabecillas de los grupos armados al margen de la ley en lo corrido del aƱo.
Vamos a adelantar una campaña importante en materia de recompensas para recordarle a la opinión pública que los terroristas importantes tienen unas importantes recompensas a su cargo, que un terrorista importante puede valer en el orden de 5 mil millones de pesos, expresó Ospina.
El Ministro reveló que para el 2006 hay una apropiación presupuestal de 12 mil millones de pesos para el pago recompensas, cifra que puede multiplicar de ser necesario”.
(//www.presidencia.gov.co/prensa_new/sne/2005/diciembre/26/11262005.htm)
Una rudimentaria operación aritmĆ©tica nos dice que en el 2004 se pagaron en promedio mensual la sumita de 643 millones de pesos colombianos en recompensas. En el 2006 la cantidad mensual se elevó a 1.000 millones y segĆŗn las cifras dadas hasta hoy, Octubre / 2008, se han pagado 2.100 millones cada mes en recompensas. El cadĆ”ver de un guerrillero puesto en terreno cuesta 3 milloncitos de pesos. Toda una deshumanizante y macabra danza de los millones. ¿De que se rĆe seƱor Ministro?
En paralelo, los nĆŗmeros sobre combates con los terroristas reportados por los observatorios de datos junto con el nĆŗmero de bajas allĆ ocurridas continuaban en aumento creciente dĆa por dĆa y aƱo por aƱo. Conclusión, estamos en el Ćŗltimo envión para ganarle la guerra a la guerrilla y para obtener la Legitimidad de nuestras heroicas Fuerzas Armadas ante el mundo. No obstante, la cifra creĆble manejada por las distintas ONG de DDHH dicen que en los 6 aƱos que llevamos de gobierno de Dn Alvaro Uribe VĆ©lez, han sido fusilados, es decir muertos fuera de combate o ejecutados extrajudicialmente con fines polĆticos, mĆ”s de 15.000 colombianos, y la misma procuradurĆa de la nación (que no tiene funciones penales) confirma que lleva 2.300 investigaciones contra “funcionarios del Estado” por estos crĆmenes.
Y como a juanito alimaƱa, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Esta antigua burbuja terrorĆfica de muertos por plata para ganar, en la propaganda noticiosa, la guerra antiterrorista tambiĆ©n explotó. Por algunas circunstancias no previstas en el libreto de la inteligencia militar, se logró conocer el M.O (modus operandi) de los la cadena del terror del Estado: Reclutadores civiles del ejĆ©rcito haciĆ©ndose pasar por empleadores, van a las barriadas miserables de grandes ciudades a ofrecer a jóvenes desempleados trabajos sencillos muy bien pagos, en una región apartada. Todo garantizado. Favor contactar el siguiente telĆ©fono móvil. RĆ”pido se hace el negocio, se le adelanta una pequeƱa suma para calmar la ansiedad de los familiares y en cuestión de una semana los muchachos son llevados a una “prĆ”ctica”. AllĆ en terreno, deben vestir un uniforme especial con manchas verdinegras que el trabajo exige. De repente aparece un pelotón de fusilamiento que estaba emboscado y ¡zas! Un fiero combate con curtidos guerrilleros arrojó un resultado favorable a las fuerzas del Orden. Estamos en la batalla final de guerra en Colombia.
El ultimo escĆ”ndalo, ya inocultable ante el mundo. Obligó a Dn Alvarito a sacar de las filas varios de sus amigos guardianes ahora convertidos en traidores: 3 generales, 4 coroneles, 7 tenientes coroneles, 3 mayores, 1 capitĆ”n, 1 teniente y 3 suboficiales todos ellos alumnos aventajados de los cursos sobre DDHH que el Plan Colombia, por orden de los EEUU, obliga a hacer a los militares colombianos antes de cada ascenso. ¡Letra muerta y dinero de los contribuyentes norteamericanos perdido!
La mĆ”s recientes y peregrinas explicaciones salidas del palacio presidencial, con las que pretenden justificar semejante hecatombe de deshumanización y degradación de crĆmenes contra la humanidad, son las increĆbles columnas editoriales del diario el Tiempo-Planeta ( 02.11.08) Una de Maria Isabel Rueda donde dice que se trata de una traición de los militares contra quien tanto ha dado y ha hecho por la institución militar, y otra de la periodista espaƱola Salud HernĆ”ndez-Mora, quien (por algo lo dirĆ”) sostiene la existencia de una pugna entre la estrategia (de muertos) del general Montoya versus la inverosĆmil de ganar la legitimidad propuesta por el general Padilla de León. Y con las cuales se piensa ganar la guerra contra la guerrilla en Colombia. Claro que ambas tapan como los gatos, aquella pavorosa imagen de don Alvarito en una guarnición militar gritĆ”ndole a sus subalternos con el pelo crispado y sus espejuelos negros bruƱidos caracterĆsticos de los agentes cinematogrĆ”ficos de la CIA, refiriĆ©ndose a los guerrilleros: ¡AcĆ”benlos como sea!
Pero ya es tarde. La limpieza de la institución militar colombiana que no se quiso hacer hace 7 aƱos en un proceso de paz, ahora y sin lugar a dudas tendrĆ” que hacerse en una Corte Penal Internacional, pues estos crĆmenes de guerra cometidos por un Estado son contra la Humanidad y ante los ojos del mundo nunca prescriben. Como tampoco admiten asqueantes y cómplices componendas o embellecimientos que solo podrĆ”n hacerse sobre el papel. Pero por sobre todo, porque sus responsables jamĆ”s podrĆ”n contar con la complicidad de una Corte Penal internacional, quien estĆ” demorando su actuación en Colombia.
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