MUJERES VENEZOLANAS DESEMPOLVAN SU PASADO HEROICO
Por Ismel Enríquez
Caracas.- En medio de los esfuerzos por recobrar su lugar en la sociedad, las venezolanas desempolvan su pasado con una campaña para trasladar hacia el Panteón Nacional los restos de algunas de sus principales heroínas.
Poco antes de recibirse como ministra para la Mujer en este marzo, la activista de género María León inició las gestiones con el fin de reubicar los cuerpos de la cacica indígena Apacuana, las negras Hipólita y Matea Bolívar, y la mestiza Juana Ramírez en el principal mausoleo del país.
La iniciativa busca igualdad en el trato a los próceres, pero además, redescubrir el legado de las mujeres que ayudaron a conformar la identidad nacional, muchas veces relegadas a un segundo plano en los libros de historia.
En esta oportunidad, León cuenta con un precedente cercano, pues seis años atrás el presidente de la República, Hugo Chávez, incorporó de manera simbólica los restos de la patriota Josefa Camejo en el Panteón Nacional.
Para ese entonces, el monumento ya guardaba los cuerpos de la independentista Luisa Cáceres de Arismendi, la pianista Teresa Carreño y la escritora Teresa de la Parra, junto a las tumbas de 140 soldados, artistas, científicos, políticos y la del Libertador Simón Bolívar.
En su lucha por la equidad de géneros, las venezolanas lograron aliados como el vmministro de Relaciones Exteriores para África, Reinaldo Bolívar, quien de forma paralela realiza una campaña para redescubrir la vida de las esclavas Matea e Hipólita.
IGUALDAD EN EL PANTEÓN
La solicitud de la nueva titular contiene un doble trasfondo de igualdad, pues en el intento de ensalzar las proezas de la mujer, recoge la esencia multiétnica de un Estado conformado sobre el sudor de los pueblos originarios, africanos y europeo.
“Con esta elección le rendimos tributo a la mujer indígena a través de Apacuana, quien fue llamada ‘la más valiente entre los quiriquiris’”, explicó León en referencia a la guerrera que puso en jaque a las tropas españolas en los valles mirandinos.
Como las huestes realistas descuartizaron a la amazona cuando lograron capturarla, ella se conforma con incluir su nombre en la capilla sagrada, así como hiciera Chávez con Camejo por desconocer la ubicación de su verdadera tumba.
Borrosa su imagen por el tiempo, y afectada por la falta de medios para reseñar y graficar su vida, Apacuana resulta la menos conocida de las cuatro heroínas, y por tanto, sobre la que deberán trabajar más las mujeres e historiadores.
Más famosas por su vínculo con el héroe nacional Simón Bolivar son las negras Hipólita y Matea, la una porque amamantó al Libertador cuando su madre no pudo hacerlo, y la otra, por darle las primeras lecciones sobre la vida.
Hipólita, esclava de la hacienda El Ingenio, se sintió recompensada con el cariño del prócer, que al referirse a ella en varias cartas llegó a considerarla como su madre, y le otorgó la libertad en 1821 luego de la batalla de Carabobo.
Además de alimentarlo, la sierva logró domar al niño rebelde, voluntarioso y audaz que era Bolívar, una tarea en la cual salió victoriosa a base de cariño y condescendencias después del fracaso de varios tutores por lograrlo.
El historiador Germán Londoño Carvajal expone en su obra Las Nodrizas del Libertador que, cuando éste entró triunfante a Caracas en 1827, al divisar a Hipólita en medio del gentío, abandonó su puesto y se arrojó en los brazos de la negra, quien lloraba de regocijo.
Por su parte la esclava Matea, además de ocuparse de las labores de la hacienda El Totumo de la familia Bolívar, sirvió de aya al niño, lo cuidó y se encargó de complementar la educación ofrecida por Hipólita en los años iniciales.
La nodriza se hizo famosa por su longevidad, que le permitió vivir varios capítulos de las gestas independentistas latinoamericanas y los primeros pasos de Venezuela como nación soberana, por lo cual sus contemporáneos la consideraban una reliquia viviente.
Más activa en las luchas emancipadoras fue la mestiza Juana Ramírez, quien junto al general Manuel Piar organizó la Batería de Mujeres en 1813, después de la caída de la ciudad de Maturín a manos del realista Domingo de Monteverde.
Ramírez pasó a la posteridad como La Avanzadora, por el arrojo demostrado en la batalla los Altos de Godos, donde el fuerte tiroteo de los españoles no la contuvo para cargar contra el enemigo a la cabeza de su tropa.
La historia de esta mujer -como reconocen los estudiosos- está construida de olvidos y leyendas, pues tanto ella como las otras heroínas a su alrededor quedaron opacadas por machismo ante las glorias de los hombres de a caballo.
Sin embargo, León espera que el presidente Hugo Chávez, como seguidor de las ideas del Libertador, rescate sus preceptos sobre la igualdad de género, y las equipare en el Panteón de la República como primer paso hacia su justo lugar al lado del hombre.
Fuente: PL

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