Medios, cultura y dominación
Los modos de la alienación
Miguel Guaglianone
Red Voltaire
Esta palabra, que fuera usada por los investigadores sociales y culturales en la dĆ©cada de los 60, es uno de los conceptos “desaparecidos” por el sistema de dominación imperante. El DRAE define la palabra alienación con cinco acepciones. Dos de ellas abarcan perfectamente el tema que queremos enfocar. Dice [1]: alienación: 2. f. Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debĆa esperarse de su condición. y tambiĆ©n 5. f. Psicol. Estado mental caracterizado por una pĆ©rdida del sentimiento de la propia identidad.
El poder de los medios masivos de comunicación para determinar opinión en el pĆŗblico no es una novedad. Ya a principio del siglo XX, William Hearst fue capaz de crear -con su cadena de periódicos- una guerra con Cuba. En la dĆ©cada de los 30 del mismo siglo, Joseph Goebbels sistematizó las transmisiones radiales para adoctrinar al pueblo alemĆ”n en la visión expansionista-imperialista de los nazis. DespuĆ©s de la Segunda Guerra Mundial, los triunfantes EE.UU., con el advenimiento de la televisión, difundieron e impusieron en el mundo su “american way of life”, a la vez que expandĆan globalmente el mercado de los productos de consumo masivo que definĆan ese modo de vida.
Sin embargo, el salto cualitativo del poder de los medios se consolidó a partir de la dĆ©cada de los 80, junto a la irrupción del neoliberalismo como nueva fase dominante del capitalismo. La acumulación de capital y poder en manos de un numero decreciente de grandes corporaciones transnacionales interrelacionadas, asĆ como el desarrollo tecnológico de las comunicaciones por satĆ©lite capaces de cubrir el globo terrestre, apoyados en la proliferación de los sistemas informatizados, han ido creando una red alrededor de todo el planeta, controlada y abastecida por un reducido nĆŗmero de transnacionales de la “información” y el “entretenimiento”. [2]
A través de esta red, los poderes hegemónicos imponen al mundo una cosmovisión propia, que funciona como efectivo sistema de opresión de grandes masas. Lo hemos escrito antes, pero creemos que habrÔ que repetirlo hasta que se haga carne: han establecido el mÔs efectivo sistema de control: lograr que los dominados piensen y vean el mundo con los mismos ojos de los dominadores.
Los modos de la alienación
¿Y de quĆ© formas producen la alienación? Podemos distinguir varias facetas de la acción del bombardeo mediĆ”tico sobre los grupos sociales y los individuos.
1: Publicidad y Consumo
La primera forma fue detectada y estudiada desde principios de la segunda dĆ©cada del siglo XX. En dos estudios relacionados, Vance Packard [3], desentrañó por primera vez las estructuras de funcionamiento de la publicidad y las estrategias del consumo obligado. Otros investigadores en la dĆ©cada del 60 profundizaron estas investigaciones, hoy prĆ”cticamente desconocidas fuera de los Ć”mbitos acadĆ©micos. Para desarrollar una economĆa como la norteamericana en ese entonces, capaz de producir por encima de las necesidades de sus consumidores, se creó toda una estrategia y tĆ©cnicas de medios, que apelaba fundamentalmente a la emocionalidad de las personas. Ese manejo emocional para estimular el consumo va desde la elaboración de piezas comunicacionales que asocian los productos a otro tipo de emociones (perfumes con envases de formas eróticas, automóviles con imagen asociada al poder y al Ć©xito, hipertrofia del concepto “limpieza” para vender mĆ”s productos detergentes, etc.) hasta la manipulación oculta de la publicidad subliminal (hoy prohibida en muchos paĆses), atravesando todo tipo de otras formas intermedias. De esta manera los medios utilizan gatillos emocionales y manipulan el sentir del pĆŗblico en aras de estimular el consumo de productos y servicios.
2: PolĆtica e instituciones
El otro nivel en que imponen los medios, tiene que ver mĆ”s con la propaganda que con la publicidad. Los Estados Unidos (y tambiĆ©n Europa) han utilizado los medios masivos para condicionar a grandes masas de pĆŗblico respecto a posiciones polĆticas. El estudio aĆŗn sin intentarlo en profundidad, de cómo el “enemigo” (los malos) ha ido variando segĆŗn los intereses polĆticos generales de los paĆses centrales, muestra claramente la manipulación de opinión. A fines de la Segunda Guerra Mundial, el Japón era un paĆs bĆ”rbaro agresor, y sus habitantes “los dientudos enanos del Mikado”, en la guerra frĆa se blandió el fantasma del “comunismo internacional”, primero el de la Unión SoviĆ©tica, y luego el “peligro rojo de oriente”, a partir del ascenso de los neocom al gobierno de Estados Unidos, el nuevo enemigo es el “terrorismo internacional”. Informativos, prensa, radio, series de TV y cine repiten sistemĆ”ticamente estos patrones y penetran en las almas de las gentes, proponiendo e imponiendo posiciones polĆticas ajenas a sus circunstancias.
Igualmente, va aparejada la imposición de institucionalidad social, no sólo se asignan posiciones polĆticas, sino que se acompaƱan con la validez de las instituciones de las naciones centrales (la democracia representativa como forma adecuada de gobierno, las “libertades”, la “justicia”, etc). AquĆ tambiĆ©n se utilizan las tĆ©cnicas de manipulación emocional que se crearĆ”n para vender mĆ”s productos, acompaƱadas de las de manipulación polĆtica que desde Maquiavelo en adelante manejan los sectores dominantes de la Cultura Occidental.
3: Valores y Patrones de conducta
Mucho mÔs sutilmente, el mensaje de los medios va imponiendo patrones de conducta que estÔn sustentados en un sistema de valores ajeno al receptor. Por bombardeo, por hÔbito, estos patrones (que estÔn asociados al sistema de hÔbitos relacionado con el cerebro bÔsico o cerebro R) se van haciendo parte de cada individuo o grupo social y condicionan su percepción del mundo, a la vez que les van estableciendo un nuevo sistema de valores. Los cambios se producen en todos los niveles de captación de la realidad. Para poder visualizar el fenómeno, veamos algunos ejemplos.
En el nivel de los valores Ć©ticos, analicemos algunas series de TV. Todas aquellas que pertenecen al gĆ©nero “policial” estĆ”n basadas en un sistema judicial (juicios orales) y de represión (funcionamiento de los cuerpos policiales en los paĆses centrales) que surgen sobre todo del derecho anglosajón y de la estructura represiva de esos paĆses. Las conductas de sus personajes (aĆŗn cuando sean crĆticos) estĆ”n sostenidas en el funcionamiento del “sistema”, implĆcita o explĆcitamente. ¿QuĆ© queda para nuestros paĆses latinoamericanos, que basan sus sistemas en el Derecho Romano? ¿O para aquellos de otras latitudes (del Oriente por ej.) cuyos códigos son esencialmente diferentes? Inclusive el fenómeno puede apreciarse en el tratamiento de las relaciones personales, allĆ los patrones son de eficiencia, predominio de la visión racional sobre la intuitiva, positivismo y pragmatismo (sin dejar de lado el individualismo tĆpico de la sociedad capitalista).
Dónde es mĆ”s fĆ”cil percibir el fenómeno de alienación es en la imposición de patrones estĆ©ticos. En lo mĆ”s superficial la industria cosmĆ©tica impone patrones de “belleza”, “juventud” y “Ć©xito”, o aumenta en forma exponencial en el mundo el uso de la cirugĆa “estĆ©tica” para acercar los cuerpos a los patrones impuestos desde el Norte. Pero aĆŗn mĆ”s allĆ”, basta apreciar un ejemplo (que otras veces hemos utilizado) que es paradigmĆ”tico. Analicemos la estĆ©tica de los “noticieros” de TV a nivel mundial. Cuando vemos que los canales Ć”rabes, o los chinos utilizan no sólo la estĆ©tica de los espacios y la grĆ”fica, sino tambiĆ©n los patrones de vestimenta y aspecto de los periodistas con “modelos” impuestos desde los paĆses centrales; percibimos hasta que punto la transculturización producida por la alienación estĆ” funcionando. AĆŗn aquellos medios que intentan ser “alternativos”, dar una respuesta a esa visión hegemónica, caen en la “naturalidad” de esos patrones estĆ©ticos.
4: La cotidianeidad
En un nivel aĆŗn mĆ”s profundo, estos cambios se manifiestan en lo cotidiano de la vida. Tendemos a actuar en nuestras relaciones con los demĆ”s, en nuestras relaciones sociales, en nuestros haceres diarios, no de acuerdo a los patrones y valores que nuestras sociedades crean, sino con los hĆ”bitos que vemos, oĆmos y percibimos en el constante bombardeo mediĆ”tico. AsĆ, vamos perdiendo nuestra identidad personal y nuestra identidad cultural, sustituyĆ©ndolas por formas impuestas a travĆ©s de los medios. Tendemos a pensar y a actuar como los medios nos proponen, aceptando como natural un modo de vida que nos es ajeno.
Lo mĆ”s curioso, cuando podemos verlo desde fuera, es saber que ese modo de vida, esa cosmovisión que los medios presentan globalmente como el “modo de vida”, en la realidad corresponde (siendo generosos) al 15 o 18% de los habitantes del planeta. Con cifras de la UNESCO, la mitad de la población mundial nunca ha hecho una llamada telefónica en su vida. Estos son los excluidos, a los cuales a pesar de todo el sistema de medios trata de influir. En medio queda una masa del orden del 30% de la población del planeta que es el receptor directo de la alienación
La realidad virtual y la cultura
Estas facetas que hemos empleado como categorĆas para desentraƱar el fenómeno de la alienación, no se dan por separado. Estamos enfrentados a un proceso holĆstico, donde estas variables estĆ”n constantemente interactuando e interrelacionĆ”ndose, produciendo un efecto integral sobre los seres humanos. Para poder identificar con mĆ”s claridad ese efecto, debemos tener presente que no existe distancia entre formas y contenidos (este es tambiĆ©n un paradigma impuesto).
Las formas de expresión son parte del contenido de los mensajes, y el contenido de los mensajes estĆ” presente en la estructura formal. Al respecto, McLuhan decĆa claramente, ya hace varias dĆ©cadas, que El medio es el masaje [4] (el medio es el mensaje) y lo mostraba transparentemente en una investigación dónde la imagen tuvo un papel destacado.
Cuando repetimos las formas, creyendo que podremos generar contenidos diferentes, estamos repitiendo los esquemas de la alienación, estamos pensando y viviendo con parÔmetros que no son nuestros, son los de aquellos que intentan dominarnos y el resultado serÔ que seguiremos atados a esa dominación.
Y cuando decimos que los medios establecen una realidad virtual, queremos ir mÔs allÔ de lo ya demostrado con los episodios del bombardeo de Bagdad en la primera guerra del golfo o con la invasión a Somalia sincronizada con las cÔmaras de CCN. La desinformación, el uso de información falsa y la creación de ediciones tipo espectÔculo generan una realidad engañosa, pero el cambio de realidad al que nos referimos es aún mÔs peligroso. Los medios estÔn generando una realidad virtual en la medida que nos hacen percibir el mundo con una cosmovisión que nos implantan.
EstĆ”n alterando directamente las bases de nuestras culturas (nos referimos a la cultura en el sentido amplio, como el “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artĆstico, cientĆfico, industrial, en una Ć©poca, grupo social, etc”. ) No es necesario advertir de la gravedad de la cuestión, aĆŗn mĆ”s grave por desapercibida, por soterrada en el mensaje cotidiano de los medios.
Los cambios necesarios
A partir de estas reflexiones, que es necesario llevar a anĆ”lisis mĆ”s profundos y extensos que el presente, queda claro que no nos serĆ” posible producir cambios reales en nuestras sociedades, si estos cambios obvian la penetración cultural y la percepción del mundo impuesta. De nada nos valdrĆ” cambiar modos de producción, estructuras polĆticas e instituciones sociales, si quienes lo estemos haciendo seguimos usando modos de conducta y valores que no son los nuestros. Corrupción, ineficiencia, individualismo, afĆ”n de lucro, seguirĆ”n presentes. Si intentamos un hacer diferente sin ser diferentes, seguiremos repitiendo los males que nos han impuesto a travĆ©s de la dominación. HabrĆ” entonces que colocar los mayores esfuerzos en generar modos y formas de desalienación. Una primera aproximación estĆ” en promover, desarrollar y crear nuestras propias pautas de conducta y nuestros valores. Vernos con nuestros propios ojos, dice Aram Aharonian. [5]
Generar los mecanismos sociales para lograr seres que actúen de otra forma es entonces una labor urgente e indispensable para lograr los cambios que aspiramos. Sólo asà podremos lograr los individuos capaces de hacer y vivir en una sociedad diferente.
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[1] 23ª edición del Diccionario de la Real Academia Española, http://buscon.rae.es/draeI/
[2] Ver artĆculo de Ernesto Carmona “Medios, los amos de la información” publicado en www.aporrea.org el 07/08/07
[3] Las formas ocultas de la propaganda (The Hidden Persuaders) y Los artĆfices del derroche (The Waste Makers), Editorial Sudamericana, Bs.As., 1959 y 1961
[4] El medio es el masaje, Marshall McLuhan y Quentin Fiore, Editorial Paidós, Madrid 1988
[5] Vernos con nuestros propios ojos, Aram Aharonian, Fondo Editorial Question y Universidad Latinoamericana y del Caribe, Caracas, 2007
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