Ministro Izarra envió carta que denuncia publicaciones manipuladas

Ministro Izarra envió carta que denuncia publicaciones manipuladas
Washington Post incrementó editoriales con información falsa sobre Venezuela

El ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Andrés Izarra, envió este martes una carta al diario estadounidense The Washington Post, en la cual denuncia que el año pasado ese periódico incrementó la publicación de editoriales que difundían informaciones falsas o manipuladas sobre Venezuela.

En la misiva, dirigida al editorialista Jackson Diehl, recuerda que en los últimos años el Washington Post ha hecho una cobertura hostil, distorsionada e imprecisa sobre Venezuela. “Previamente le comunicamos nuestra alarma con respecto a la redacción y los reportes poco balanceados sobre Venezuela durante el período 2000-2006, los cuales evidenciaron análisis parcializados y falsos juicios en lo que respecta al gobierno del Presidente Chávez y los eventos que se desarrollan en el país. No obstante, desde entonces, esta tendencia del Post ha empeorado”, señala Izarra.

Indica además que, durante el año pasado, 98% de los editoriales de ese diario estadounidense sobre Venezuela fueron negativos y agresivos, manejando informaciones falsas o manipuladas. “Por ello, nos vemos forzados a creer que el Washington Post está promoviendo una agenda en contra de Venezuela y en contra de su presidente electo democráticamente, Hugo Chávez”.

En un análisis detallado de la página editorial, el periodista venezolano resalta que en el año 2007, en ocho ocasiones distintas los editoriales del Washington Post utilizaron calificativos como “déspota” y “dictador” para referirse al Presidente Chávez, mientras que en siete oportunidades se caracterizó al gobierno venezolano como “dictadura”, “régimen represivo” o una forma de “autoritarismo”.

Alerta Izarra que estos juicios no son solamente falsos, sino también extremadamente peligrosos, ya que “el gobierno de los Estados Unidos ha utilizado tales clasificaciones para justificar guerras, intervenciones militares, golpes de estado y otras técnicas de cambio de régimen, a lo largo de las últimas décadas”.

Luego de estas denuncia, Izarra agrega que lejos de ser una dictadura, el gobierno venezolano tiene el índice más alto de popularidad en la historia contemporánea del país y el Presidente Chávez ha ganado tres elecciones presidenciales con victorias avasallantes, así como otros procesos electorales importantes, incluyendo el referendo revocatorio contra su mandato en agosto del año 2004, el cual ganó con una clara mayoría de 60 a 40.

En su carta al encargado de la página editorial, el ministro enumera algunos de los logros del gobierno del Presidente Hugo Chávez que no han sido reflejados por el Post, entre ellos, la inclusión de la mayoría de la población pobre del país en la toma de decisiones claves, la creación de los consejos comunales que gobiernan de manera local y el incremento en la participación de votantes, que representan “signos claros de una democracia vibrante y abierta”.

Continuando con su análisis de los editoriales del diario estadounidense, Izarra subraya que en más de ocho ocasiones, los editoriales del Washington Post hicieron referencia errónea al proyecto de reforma constitucional presentado en diciembre, como si éste le permitiera al Presidente Chávez “gobernar indefinidamente” o convertirse en “un presidente de facto de por vida”, cuando la reforma constitucional no buscaba la supresión de las elecciones y, por el contrario, de haberse aprobado, “los venezolanos podían aún haber tenido el derecho y el deber de nominar candidatos y votar por ellos en un proceso electoral transparente”.

En este sentido, Izarra considera interesante que el Washington Post no haya hecho una acusación similar en contra del Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cuando ejerció acciones para reformar la Constitución y permitir así la reelección para un segundo mandato en el 2004 y ahora nuevamente se busca una modificación para poder llevar a cabo un tercer período. “¿Dónde están las quejas del Washington Post por la dictadura y el gobierno de facto de por vida en Colombia?”, pregunta Izarra.

Una amenaza directa al pueblo venezolano
En la carta enviada a Diehl, el ministro Izarra denuncia también que el Washington Post ha manipulado y censurado información sobre el crecimiento económico en Venezuela, describiendo las medidas económicas del gobierno como “excéntricas y desastrosas”, sin reflejar, por ejemplo, que la pobreza extrema ha disminuido a la cifra más baja de todos los tiempos: 9.4% (2007), en comparación con un 42.5% en 1996.

Izarra observa que el periódico tampoco ha reflejado avances positivos como el incremento sustancial del salario mínimo -al punto de llegar a ser uno de los más altos en el mundo en vías de desarrollo-, la reducción significativa de la deuda pública y el incremento de la inversión en la industria de producción agrícola de la nación.

En cambio, “sus editoriales se han dedicado a acusar al Presidente Chávez de comprometerse en una “carrera armamentista” (en cuatro ocasiones), “violar los derechos humanos” (en tres ocasiones), “facilitar/refrendar el tráfico de drogas” (seis veces) y “promover una agenda anti-americana” (seis veces). Lo peor de todo es que, a pesar de las declaraciones de Chávez sobre lo contrario, el Washington Post continúa perpetuando el mito peligroso de que Chávez es un “antisemita”, “alineado con naciones o grupos terroristas” (nueve veces)”.

Por ello, Izarra recuerda a Diehl que los Estados Unidos están llevando a cabo actualmente una guerra internacional contra el terrorismo. “Dentro de ese marco, la administración Bush ha declarado de forma clara que aquellas naciones asociadas con -o amistosas con- Estados o grupos terroristas pueden ser objeto de una invasión preventiva o una intervención. ¿Ese es el fin que está buscando para Venezuela?”.

Para sustentar sus afirmaciones, Izarra cita el editorial de fecha 15 de febrero del 2008, titulado “Mr. Chavez Bluff”, el cual constituye una convocatoria a un boicot al petróleo venezolano, un acto que afectaría tanto al pueblo de Venezuela como al pueblo de los Estados Unidos. “A través de los aplausos del Washington Post a las tácticas mafiosas de una de las corporaciones más ricas del mundo, Exxon Mobile, es evidente que su lealtad descansa sobre las ganancias corporativas, por encima de los derechos del pueblo”.

Izarra también refiere que el editorial del 5 de marzo del 2008, que llevó por título “Allies of Terrorism” (Aliados del Terrorismo), más que una mera crítica a las políticas de Presidente Chávez, es una amenaza directa al pueblo de Venezuela.

Indica el ministro que al aceptar a priori, sin investigación o verificación, unos documentos que según se dice fueron encontrados en una computadora que habría pertenecido a Raúl Reyes de las FARC, el Washington Post imprudentemente condena a Venezuela y Ecuador como naciones que promueven y protegen el terrorismo y justifica la más violatoria, injuriosa y peligrosa doctrina de Bush de los tiempos modernos: la guerra preventiva.

“Al comparar la violación de Colombia a la soberanía de Ecuador con un ataque de los Estados Unidos a Al Qaeda, el Washington Post penosamente valida la más irracional de las guerras en la historia y hace un llamado a su expansión hacia Latinoamérica. Encontramos extremadamente preocupantes la defensa de la violación de la soberanía de Ecuador y la satisfacción que muestran hacia estas tácticas agresivas e ilegales, junto con la advertencia de que Venezuela está en “peligro”, escribe Izarra.

Finalmente, el periodista venezolano recuerda que pasaron los días en los que el Washington Post fue un bastión genuino del reportaje investigativo y la búsqueda de la verdad, pues ahora se ha convertido en “nada más que un tabloide que sirve a intereses especiales”.

La carta concluye señalando que los nobles principios que Eugene Meyer imaginó para el Washington Post en 1935, han sido violados por editores como Diehl, “quien ha escogido promover una agenda personal nociva en lugar de asegurar la grandeza de su periódico”.

Anexo: Carta Original

Jackson Diehl
Deputy Editor, Editorial Page
The Washington Post
1150 15th Street NW
Washington, DC 20071
25 de marzo del 2008

Estimado Mr. Diehl,


Durante los últimos años le hemos informado nuestra preocupación con respecto a la cobertura hostil, distorsionada e imprecisa que se ha hecho sobre Venezuela en su periódico, particularmente en la página editorial del mismo.

Previamente le comunicamos nuestra alarma con respecto a la redacción y los reportes poco balanceados sobre Venezuela durante el período 2000-2006, los cuales evidenciaron análisis parcializados y falsos juicios en lo que respecta al gobierno del Presidente Chávez y los eventos que se desarrollan en el país. No obstante, desde entonces, esta tendencia del Post ha empeorado.

El año pasado fueron escritos más editoriales sobre Venezuela que en años anteriores, 98% de los cuales fueron negativos y agresivos, con información falsa o manipulada. Por ello, nos vemos forzados a creer que el Washington Post está promoviendo una agenda en contra de Venezuela y en contra de su presidente electo democráticamente, Hugo Chávez.

Durante el último año, al referirse al presidente Chávez, los editoriales del Washington Post han utilizado los calificativos de “hombre de fuerza”, “autócrata”, “payaso”, “errático”, “déspota” y “dictador” en ocho ocasiones distintas y en siete oportunidades se ha hecho referencia a su gobierno como “dictadura”, un “régimen represivo” o una forma de “autoritarismo”. Estos juicios no son solamente falsos, sino también extremadamente peligrosos. El gobierno de los Estados Unidos ha utilizado tales clasificaciones para justificar guerras, intervenciones militares, golpes de estado y otras técnicas de cambio de régimen, a lo largo de las últimas décadas.

Lejos de ser una dictadura, el Gobierno del Presidente Chávez tiene el índice más alto de popularidad en la historia contemporánea de Venezuela y ha ganado tres elecciones presidenciales con victorias avasallantes, así como otros procesos electorales importantes, incluyendo un referendo revocatorio contra su mandato en agosto del año 2004, el cual ganó con una clara mayoría de 60 a 40.

Hugo Chávez es el primer presidente en la historia de Venezuela en incluir a la mayoría de la población pobre del país en la toma de decisiones claves y en la elaboración de políticas públicas. La creación de los consejos comunales, que gobiernan de manera local, y el incremento en la participación de votantes, son signos claros de una democracia vibrante y abierta, demostrando así que Venezuela está lejos de ser una dictadura.

Las inexactitudes y distorsiones de la página editorial del Washington Post se extienden más allá de la mera descalificación al Presidente Chávez. Más de once ocasiones los editoriales han asegurado de manera falsa que el Presidente “controla los tribunales y los medios televisivos”. Venezuela tiene cinco poderes, autónomos entre sí por mandato constitucional: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial, Poder Electoral y Poder Ciudadano. A diferencia de los Estados Unidos, donde se permite al Poder Ejecutivo nombrar los jueces de la Corte Suprema, en Venezuela, los magistrados del Tribunal Supremo son elegidos a través de un proceso de selección y votación en la Asamblea Nacional. El Poder Ejecutivo en Venezuela no juega ningún rol en la asignación de los jueces de los tribunales. Los medios de comunicación en Venezuela continúan siendo controlados mayoritariamente por el sector privado, a pesar de lo que afirma la página editorial del Washington Post.

De igual manera, en más de ocho ocasiones, los editoriales del Washington Post hacen referencia errónea al proyecto de reforma constitucional presentado en diciembre, como si éste le permitiera al Presidente Chávez “gobernar indefinidamente” o convertirse en “un presidente de facto de por vida”. La reforma constitucional buscaba la supresión del límite de períodos electorales, pero no las elecciones. Los venezolanos hebrían mantenido el derecho y el deber de nominar candidatos y votar por ellos en un proceso electoral transparente.

Es interesante que el Washington Post no haya hecho acusación similar en contra del Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cuando ejerció acciones para reformar la Constitución y permitir así la reelección para un segundo mandato. Uribe tuvo éxito en el año 2004 y nuevamente está intentando ando una modificación para aspirar a un tercer período. ¿Dónde están las quejas del Washington Post por la dictadura y el gobierno de facto de por vida en Colombia?

El Washington Post también ha manipulado y censurado gravemente información sobre el crecimiento económico en Venezuela. Dos veces, publicaciones recientes en la página editorial describieron las medidas económicas del gobierno como “políticas económicas excéntricas y desastrosas”. Bajo las políticas económicas de Chávez, la pobreza extrema ha alcanzado la cifra más baja de todos los tiempos: 9,4% (2007), en comparación con un 42,5% en 1996. El desempleo ha sido reducido a 6,9% (2007), de 16,6% en 1998.

Durante el gobierno de Chávez, el salario mínimo se ha incrementado sustancialmente, al punto de llegar a ser uno de los más altos en el mundo en vías de desarrollo, y ha habido una reducción significativa de la deuda pública. Igualmente, Chávez canceló la deuda al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional y se ha incrementado la inversión en la industria de producción agrícola nacional.

Sin embargo, el Washington Post no refleja ninguno de estos avances positivos y progresistas. En cambio, sus editoriales se han dedicado a acusar al Presidente Chávez de comprometerse en una “carrera armamentista” (en cuatro ocasiones), “violar los derechos humanos” (en tres ocasiones), “facilitar/refrendar el tráfico de drogas” (seis veces) y “promover una agenda anti-americana” (seis veces). Lo peor de todo es que, a pesar de las declaraciones de Chávez sobre lo contrario, el Washington Post continúa perpetuando el mito peligroso de que Chávez es un “antisemita”, “alineado con naciones o grupos terroristas” (nueve veces).

Mr. Diehl, usted debe saber que los Estados Unidos están llevando a cabo actualmente una guerra internacional contra el terrorismo. Dentro de ese marco, la administración Bush ha declarado de forma clara que aquellas naciones asociadas con -o amistosas con- Estados o grupos terroristas pueden ser objeto de una invasión preventiva o una intervención. ¿Ese es el fin que está buscando para Venezuela?

El editorial de fecha 15 de febrero del 2008: “Mr. Chavez Bluff”, va un paso más allá. La pieza es una pura y simple convocatoria a un boicot al petróleo venezolano, un acto que afectaría irremediablemente tanto al pueblo de Venezuela como al pueblo de los Estados Unidos. A través de los aplausos del Washington Post a las tácticas mafiosas de una de las corporaciones más ricas del mundo, Exxon Mobile, es evidente que su lealtad descansa sobre las ganancias corporativas, por encima de los derechos del pueblo.

Su más reciente editorial del 5 de marzo del 2008, “Allies of Terrorism” (Aliados del terrorismo), más que una mera crítica a las políticas de Presidente Chávez; es una amenaza directa al pueblo de Venezuela. Al aceptar a priori -sin absolutamente ninguna investigación o verificación- unos documentos que según se dice fueron encontrados en una computadora que habría pertenecido a Raúl Reyes de las FARC, el Washington Post imprudentemente condena a Venezuela y Ecuador como naciones que promueven y protegen el terrorismo y justifica la más violatoria, injuriosa y peligrosa doctrina de Bush de los tiempos modernos: la guerra preventiva. Al comparar la violación de Colombia a la soberanía de Ecuador con un ataque de los Estados Unidos a Al Qaeda, el Washington Post penosamente valida la más irracional de las guerras en la historia y hace un llamado a su expansión hacia Latinoamérica. Encontramos extremadamente preocupantes la defensa de la violación de la soberanía de Ecuador y la satisfacción que muestran hacia estas tácticas agresivas e ilegales, junto con la advertencia de que Venezuela está en “peligro”.

Estamos indignados con el contenido de la página editorial del Washington Post sobre Venezuela. El Post fue una vez el bastión genuino del reportaje investigativo y la búsqueda de la verdad. Esos días pasaron y el Washington Post se ha convertido ahora en nada más que un tabloide que sirve a intereses especiales. Los nobles principios que Eugene Meyer imaginó para el Washington Post en 1935, que incluían “decir la verdad tan cerca a como la verdad pueda ser confirmada”, “decir TODA la verdad tanto como se pueda aprender, en lo relativo a los asuntos importantes para América y el mundo” y “el periódico no será el aliado de ningún interés especial, pero será justo, libre y sano en sus perspectivas sobre los asuntos públicos y las personas públicas” han sido violados por editores como usted, Mr. Diehl, quien ha escogido promover una agenda personal nociva en lugar de asegurar la grandeza de su periódico.

Sinceramente,

Andrés Izarra
Periodista
Ministro de Comunicación e Información
República Bolivariana de Venezuela



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