La obsesión cubana de Reporteros sin Fronteras
por Salim Lamrani*
PresentĆ”ndose como una asociación que defiende a los periodistas, la ONG francesa Reporteros Sin Fronteras actua como correa de transmisión de la propaganda de Washington. AsĆ, de esta manera, con seudo interpretaciones y textos de intoxicación que «RSF» contruye su telaraƱa informatica y mediĆ”tica en los medios de comunicación occidentales dando una mala imagen de la libertad de expresión en Cuba. El investigador Salim Lamrani revela la gama de la Ćŗltimas mentiras de estos «defensores de la prensa» y los pone en su contexto ligado al plan mediĆ”tico de la Casa Blanca.
7 de febrero de 2008
Desde ParĆs (Francia)
Robert MƩnard, el francƩs es el actual presidente vitalicio de Reporteros Sin Fronteras
Reporteros sin Fronteras (RSF) sigue obsesionada con Cuba. Mientras que, segĆŗn sus propios datos, 86 periodistas y 20 colaboradores de los medios de comunicación fueron asesinados en el mundo en 2007, 67 profesionales de la prensa fueron secuestrados, y ningĆŗn cubano se encuentra en estas listas, la organización parisina se centra en la mayor isla del Caribe (1). El secretario general de la entidad que pretende defender «la libertad de prensa», Robert Menard, aprovechó las elecciones legislativas cubanas para recordar «la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados» (2).
Durante una conferencia de prensa en Madrid el 16 de enero de 2008, RSF reiteró «su petición de que [pusieran] en libertad a los veinticuatro periodistas cubanos encarcelados [...] con el absurdo pretexto de que [eran] ‘mercenarios a sueldo de Estados Unidos’». La organización se refiere a las personas condenadas por la justicia cubana a penas que van de seis a veintiocho aƱos de cĆ”rcel por asociación con una potencia extranjera y por mercenarios (3).
RSF califica las acusaciones de las autoridades de «absurdas» y pretende hacer creer a la opinión pĆŗblica que los «veinticuatro periodistas cubanos encarcelados» sólo deben su situación al carĆ”cter heterodoxo de su pensamiento y en ningĆŗn caso al hecho de que violaron la ley al aceptar la financiación de Estados Unidos. Es lo que afirma la justicia cubana. Los escĆ©pticos podrĆan poner en tela de juicio la imparcialidad del sistema judicial cubano. Sea. Sin embargo existe una fuente que corrobora esta realidad y que se encuentra fuera de toda sospecha. En efecto, los documentos oficiales del gobierno de Washington confirman que Estados Unidos recluta, entrena y financia a individuos en Cuba para promover su polĆtica exterior contra el rĆ©gimen revolucionario.
Primero, desde el triunfo de la Revolución en 1959, Estados Unidos ha elaborado una polĆtica destinada a la fabricación de una oposición en Cuba. Por ejemplo, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional celebrada el 14 de enero de 1960, el subsecretario Livingston Merchant declaró: «Nuestro objetivo es ajustar todas nuestras acciones con vistas a acelerar el desarrollo de una oposición en Cuba [...]». Por su parte el secretario adjunto para los Asuntos Interamericanos, Roy Rubottom, afirmó que «el programa aprobado [destinado a derrocar al gobierno cubano] nos ha autorizado a brindar nuestra ayuda a elementos que se oponen al gobierno de Castro en Cuba para que parezca que su caĆda sea el resultado de sus propios errores» (4).
De la misma manera, el 19 de junio de 1963, Kennedy aprobó el «plan integral de acción encubierta» que pretendĆa «mantener todas las presiones posibles sobre Cuba y crear y explotar en Cuba situaciones calculadas para estimular a elementos disidentes del rĆ©gimen [...] con el fin de perpetrar un golpe de Estado» (5).
Esta polĆtica sigue vigente en la actualidad con una diferencia: lo que constituĆa una polĆtica clandestina y secreta en los aƱos sesenta se ha transformado en una polĆtica pĆŗblica a partir de 1992.
Votada en 1992 por el Congreso estadounidense, la ley Torricelli dispone tambiĆ©n de una parte intervencionista y subversiva. Por ejemplo, la sección 1705 estipula que «Estados Unidos proporcionarĆ” asistencia a las organizaciones no gubernamentales adecuadas para apoyar a individuos y organizaciones que promueven un cambio democrĆ”tico no violento en Cuba» (6).
Adoptada por la administración Clinton en 1996, la ley Helms-Burton tambiĆ©n prevĆ© agrupar, reforzar y financiar a una oposición interna en Cuba. La sección 109 es muy clara: «El presidente [de Estados Unidos] estĆ” autorizado para proporcionar asistencia y ofrecer todo tipo de apoyo a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para agrupar los esfuerzos con vistas a construir una democracia en Cuba» (7).
El 6 de mayo de 2004 el presidente Bush publicó un impresionante informe de 454 pĆ”ginas titulado Commission for Assistance to a Free Cuba (Comisión de Asistencia a una Cuba Libre). Este informe prevĆ© la elaboración de un «sólido programa de apoyo que favorezca a la sociedad civil cubana». Entre las medidas preconizadas, una financiación por importe de 36 millones de dólares se destina al «apoyo de la oposición democrĆ”tica y al fortalecimiento de la sociedad civil emergente» (8).
El 3 de marzo de 2005 Roger Noriega, entonces secretario asistente para los Asuntos del Hemisferio Occidental de la administración Bush, seƱaló que se habĆan aƱadido 14,4 millones de dólares al presupuesto de 36 millones de dólares previsto en el informe de 2004. Noriega, incluso, fue tan sincero que llegó revelar la identidad de algunas de las personas que se encargan de la elaboración de la polĆtica exterior estadounidense contra Cuba. Citó los nombres de Martha Beatriz Roque, las Damas en Blanco y Oswaldo PayĆ” (9).
El 10 de julio de 2006 el presidente Bush aprobó el nuevo informe de 93 pĆ”ginas. El objetivo proclamado estĆ” claro: romper el orden constitucional vigente en Cuba. La primera medida adoptada prevĆ© una mayor financiación a los grupos de «disidentes». Washington estudia acelerar el reclutamiento de individuos cuyo papel serĆ” participar en el derrocamiento del gobierno actual. A los 36 millones de dólares previstos en el primer informe de 2004 y a los 14,4 millones de dólares adicionales de marzo de 2005, se aƱade una nueva suma de 31 millones. El plan de Bush incluso cita a las personas encargadas de liderar las fuerzas subversivas: Martha Beatriz Roque, Oswaldo PayĆ”, Guillermo FariƱas y las Damas de Blanco, entre otras (10).
La administración Bush tambiĆ©n dedica 24 millones de dólares adicionales a Radio y TV MartĆ, dos medios propagandĆsticos estadounidenses destinados a promover un «cambio de rĆ©gimen», para que amplĆen las transmisiones de programas subversivos hacia Cuba, infringiendo la legislación internacional que prohĆbe la violación del espacio hertziano nacional. Los miembros de la «disidencia» cubana recibirĆ”n una parte de esta suma para adquirir y distribuir equipos de radio y televisión que permitan captar los programas que se emiten desde Estados Unidos. Otros paĆses estĆ”n invitados a transmitir programas subversivos hacia Cuba. El plan prevĆ© tambiĆ©n «entrenar y equipar a periodistas independientes de la prensa escrita, radiofónica y televisiva en Cuba» (11).
AsĆ, los propios documentos oficiales estadounidenses confirman la existencia de una polĆtica de subversión y contradicen de manera indiscutible las afirmaciones de RSF. Por otra parte, la organización parisina no vacila en convertir a delincuentes en periodistas con tal que Ć©stos –que jamĆ”s habĆan desempeƱado una actividad periodĆstica antes de integrar el jugoso comercio de la disidencia, con dos excepciones– escriban algunas lĆneas hirientes contra el gobierno de La Habana.
Pero RSF, cuya agenda es claramente polĆtica, multiplica las mentiras. En su comunicado declara que «la población se dispone a designar, a falta de poder elegir, a sus representantes en la Asamblea Nacional y en las asambleas provinciales» y aƱade que «no cabe hacerse ilusiones con relación a las elecciones [...]. El pluralismo polĆtico no figura en el orden del dĆa y los cubanos solo pueden ‘elegir’ a los 614 representantes, ya designados, del Partido Comunista Cubano, el Ćŗnico autorizado» (12).
El problema es que la legislación cubana prohĆbe categóricamente al Partido Comunista designar candidatos. «NingĆŗn partido tiene derecho a postular candidatos. La postulación de los candidatos se efectĆŗa directamente por los propios electores en asambleas pĆŗblicas. El Partido Comunista no es una organización electoral y, por lo tanto, ni se presenta a las elecciones ni puede postular candidatos» (13). AdemĆ”s, mĆ”s de la mitad de los parlamentarios que fueron elegidos no son miembros del Partido Comunista (14). ¿Con quĆ© objetivo oculta RSF esta realidad si no es para engaƱar a la opinión pĆŗblica y proseguir su campaƱa de satanización de Cuba?
La organización de Robert MĆ©nard evoca tambiĆ©n «El estado de salud de [...] los representantes de la prensa disidente encarcelados en Cuba», entre los cuales algunos estarĆan «gravemente enfermos». RSF afirma que «en la celda no les facilitan ni comida ni cuidados adecuados» (15). La entidad de «defensa de la libertad de prensa» no teme parecer ridĆcula. En efecto, ¿cómo puede sobrevivir en prisión un detenido privado de alimentación adecuada y atención mĆ©dica? ¿Acaso puede RSF citar el nombre de un solo individuo que falleció en prisión en Cuba por falta de atención mĆ©dica o alimentación?
¿Por quĆ© razones sufre RSF esta singular obsesión por Cuba? ¿Realmente es a causa de la situación de la prensa? Por lo que se ve no, pues llegado el caso sus prioridades serĆan Iraq donde 47 periodistas fueron asesinados en 2007, Somalia donde 8 periodistas perdieron la vida, PakistĆ”n donde 6 periodistas perecieron, Sri Lanka donde 3 periodistas fueron ejecutados, AfganistĆ”n, Eritrea, Filipinas, Nepal o MĆ©xico donde tambiĆ©n varios periodistas fueron asesinados, pero de ningĆŗn modo Cuba (16).
La respuesta es la financiación de RSF. En efecto, la organización estĆ” subvencionada por la organización de extrema derecha Center for a Free Cuba (17), cuyo director Frank Calzón es el antiguo dirigente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización terrorista responsable de numerosos atentados contra Cuba (18). RSF tambiĆ©n estĆ” financiada por la oficina pantalla de la CIA que es la National Endowment for Democracy, cuyo objetivo es promover la agenda polĆtica de la Casa Blanca (19).
El escritor y periodista francĆ©s Maxime Vivas acaba de publicar un libro revelador sobre «La cara oscura de Reporteros sin Fronteras» en el que denuncia «los tratos dudosos, los financiamientos vergonzosos, las hosquedades selectivas [...], las mentiras reiteradas de Reporteros sin Fronteras, todo al servicio de una causa sin vĆnculo alguno con los objetivos que proclama». Este libro, especialmente riguroso, saca a la luz del dĆa el doble juego de Robert Menard y revela el autĆ©ntico rostro de la organización parisina al servicio de los poderosos del mundo (20).
Notas
(1) Reporteros sin Fronteras, «LibertĆ© de la presse: l’annĆ©e 2007 en chiffres», 2 de enero de 2008. http://www.rsf.org/article.php3?id_article=24908 (sitio consultado el 23 de enero de 2008).
(2) Reporteros sin Fronteras, «En vĆsperas de las legislativas, Reporteros sin Fronteras recuerda la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados», 17 de enero de 2008. http://www.rsf.org/article.php3?id_article=25094 (sitio consultado el 20 de enero de 2008).
(3) Ibid.
(4) Marion W. Boggs, «Memorandum of Discussion at 432d meeting of the National Security Council, Washington», 14 de enero de 1960, Eisenhower Library, Whitman File, NSC Records, Top Secret, in Foreign Relations of the United States 1958-1960 (Washington: United States Government Printing Office, 1991), pp. 742-743.
(5) Piero Gleijeses, Misiones en Conflicto. La Habana, Washington y Ćfrica 1959-1976 (La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2004), p. 37.
(6) Cuban Democracy Act, CapĆtulo XVII, Sección 1705, 1992. VĆ©ase tambiĆ©n Salim Lamrani, Double Morale. Cuba l’Union europĆ©enne et les droits de l’homme (ParĆs: Editions Estrella, 2008), pp. 45-55.
(7) Helms-Burton Act, CapĆtulo I, Sección 109, 1996.
(8) Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, mai 2004).www.state.gov/documents/organization/32334.pdf sitio consultado el 7 de mayo de 2004), pp. 16, 22.
(9) Roger F. Noriega, «Assistant Secretary Noriega’s Statement Before the House of Representatives Committee on International Relations», Department of State, 3 de marzo de 2005. www.state.gov/p/wha/rls/rm/2005/ql/42986.htm (sitio consultado el 9 de abril de 2005).
(10) Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, Julio de 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006), p. 19
(11) Ibid., p. 22.
(12) Reporteros sin Fronteras, «En vĆsperas de las legislativas, Reporteros sin Fronteras recuerda la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados», op. cit.
(13) Parlamento cubano, «El sistema electoral cubano: cien preguntas y cien respuestas», 9 de febrero de 2007. http://www.parlamentocubano.cu/Preguntas%20y%20Respuestas%20sobre%20el%20Sistema%20Electoral.htm (sitio consultado el 26 de enero de 2008).
(14) Pascual Serrano, «El periodismo papagayo», Rebelión, 21 de enero de 2008.
(15) Reporteros sin Fronteras, «En vĆsperas de las legislativas, Reporteros sin Fronteras recuerda la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados», op. cit.
(16) Reporteros sin Fronteras, «BaromĆØtre de la libertĆ© de la presse 2007. Journalistes tuĆ©s», 2 de enero de 2008. http://www.rsf.org/rubrique.php3?id_rubrique=73 (sitio consultado el 26 de enero de 2008).
(17) Reporteros sin Fronteras, «Lettre ouverte Ć ses dĆ©tracteurs», RĆ©seau Voltaire, 12 de septiembre de 2006. http://www.voltairenet.org/article143413.html?var_recherche=Reporters+sans+fronti%C3%A8res?var_recherche=Reporters%20sans%20frontiĆØres (sitio consultado el 12 de septiembre de 2006).
(18) Salim Lamrani, «La Fondation nationale cubano-amĆ©ricaine est une organisation terroriste», Mondialisation, 27 de julio de 2006.
(19) Robert MĆ©nard, «Forum de discussion avec Robert MĆ©nard », Le Nouvel Observateur, 18 de abril de 2005. www.nouvelobs.com/forum/archives/forum_284.html (sitio consultado el 22 de abril de 2005) ; John M. Broder, « Political Meddling by Outsiders : Not New for U.S.», The New York Times, 31 de marzo de 1997, p. 1; Allen Weinstein, Washington Post, 22 de septiembre de 1991.
(20) Maxime Vivas, La face cachée de Reporters sans frontières. De la CIA aux faucons du Pentagone (Bruxelles: Aden, 2007).
Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francĆ©s especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face Ć l’Empire (GenĆØve: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006). Acaba de publicar Double Morale. Cuba, l’Union europĆ©enne et les droits de l’homme (Paris: Editions Estrella, 2008).
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr
Salim Lamrani
Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francĆ©s especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba ediciones Pantin: Le Temps des Cerises, Francia 2005, Cuba face Ć l’Empire (Cuba contra el Imperio) ediciones TimĆ©li, Suiza, 2006 y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).
por Salim Lamrani*
PresentĆ”ndose como una asociación que defiende a los periodistas, la ONG francesa Reporteros Sin Fronteras actua como correa de transmisión de la propaganda de Washington. AsĆ, de esta manera, con seudo interpretaciones y textos de intoxicación que «RSF» contruye su telaraƱa informatica y mediĆ”tica en los medios de comunicación occidentales dando una mala imagen de la libertad de expresión en Cuba. El investigador Salim Lamrani revela la gama de la Ćŗltimas mentiras de estos «defensores de la prensa» y los pone en su contexto ligado al plan mediĆ”tico de la Casa Blanca.
7 de febrero de 2008
Desde ParĆs (Francia)
Robert MƩnard, el francƩs es el actual presidente vitalicio de Reporteros Sin Fronteras
Reporteros sin Fronteras (RSF) sigue obsesionada con Cuba. Mientras que, segĆŗn sus propios datos, 86 periodistas y 20 colaboradores de los medios de comunicación fueron asesinados en el mundo en 2007, 67 profesionales de la prensa fueron secuestrados, y ningĆŗn cubano se encuentra en estas listas, la organización parisina se centra en la mayor isla del Caribe (1). El secretario general de la entidad que pretende defender «la libertad de prensa», Robert Menard, aprovechó las elecciones legislativas cubanas para recordar «la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados» (2).
Durante una conferencia de prensa en Madrid el 16 de enero de 2008, RSF reiteró «su petición de que [pusieran] en libertad a los veinticuatro periodistas cubanos encarcelados [...] con el absurdo pretexto de que [eran] ‘mercenarios a sueldo de Estados Unidos’». La organización se refiere a las personas condenadas por la justicia cubana a penas que van de seis a veintiocho aƱos de cĆ”rcel por asociación con una potencia extranjera y por mercenarios (3).
RSF califica las acusaciones de las autoridades de «absurdas» y pretende hacer creer a la opinión pĆŗblica que los «veinticuatro periodistas cubanos encarcelados» sólo deben su situación al carĆ”cter heterodoxo de su pensamiento y en ningĆŗn caso al hecho de que violaron la ley al aceptar la financiación de Estados Unidos. Es lo que afirma la justicia cubana. Los escĆ©pticos podrĆan poner en tela de juicio la imparcialidad del sistema judicial cubano. Sea. Sin embargo existe una fuente que corrobora esta realidad y que se encuentra fuera de toda sospecha. En efecto, los documentos oficiales del gobierno de Washington confirman que Estados Unidos recluta, entrena y financia a individuos en Cuba para promover su polĆtica exterior contra el rĆ©gimen revolucionario.
Primero, desde el triunfo de la Revolución en 1959, Estados Unidos ha elaborado una polĆtica destinada a la fabricación de una oposición en Cuba. Por ejemplo, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional celebrada el 14 de enero de 1960, el subsecretario Livingston Merchant declaró: «Nuestro objetivo es ajustar todas nuestras acciones con vistas a acelerar el desarrollo de una oposición en Cuba [...]». Por su parte el secretario adjunto para los Asuntos Interamericanos, Roy Rubottom, afirmó que «el programa aprobado [destinado a derrocar al gobierno cubano] nos ha autorizado a brindar nuestra ayuda a elementos que se oponen al gobierno de Castro en Cuba para que parezca que su caĆda sea el resultado de sus propios errores» (4).
De la misma manera, el 19 de junio de 1963, Kennedy aprobó el «plan integral de acción encubierta» que pretendĆa «mantener todas las presiones posibles sobre Cuba y crear y explotar en Cuba situaciones calculadas para estimular a elementos disidentes del rĆ©gimen [...] con el fin de perpetrar un golpe de Estado» (5).
Esta polĆtica sigue vigente en la actualidad con una diferencia: lo que constituĆa una polĆtica clandestina y secreta en los aƱos sesenta se ha transformado en una polĆtica pĆŗblica a partir de 1992.
Votada en 1992 por el Congreso estadounidense, la ley Torricelli dispone tambiĆ©n de una parte intervencionista y subversiva. Por ejemplo, la sección 1705 estipula que «Estados Unidos proporcionarĆ” asistencia a las organizaciones no gubernamentales adecuadas para apoyar a individuos y organizaciones que promueven un cambio democrĆ”tico no violento en Cuba» (6).
Adoptada por la administración Clinton en 1996, la ley Helms-Burton tambiĆ©n prevĆ© agrupar, reforzar y financiar a una oposición interna en Cuba. La sección 109 es muy clara: «El presidente [de Estados Unidos] estĆ” autorizado para proporcionar asistencia y ofrecer todo tipo de apoyo a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para agrupar los esfuerzos con vistas a construir una democracia en Cuba» (7).
El 6 de mayo de 2004 el presidente Bush publicó un impresionante informe de 454 pĆ”ginas titulado Commission for Assistance to a Free Cuba (Comisión de Asistencia a una Cuba Libre). Este informe prevĆ© la elaboración de un «sólido programa de apoyo que favorezca a la sociedad civil cubana». Entre las medidas preconizadas, una financiación por importe de 36 millones de dólares se destina al «apoyo de la oposición democrĆ”tica y al fortalecimiento de la sociedad civil emergente» (8).
El 3 de marzo de 2005 Roger Noriega, entonces secretario asistente para los Asuntos del Hemisferio Occidental de la administración Bush, seƱaló que se habĆan aƱadido 14,4 millones de dólares al presupuesto de 36 millones de dólares previsto en el informe de 2004. Noriega, incluso, fue tan sincero que llegó revelar la identidad de algunas de las personas que se encargan de la elaboración de la polĆtica exterior estadounidense contra Cuba. Citó los nombres de Martha Beatriz Roque, las Damas en Blanco y Oswaldo PayĆ” (9).
El 10 de julio de 2006 el presidente Bush aprobó el nuevo informe de 93 pĆ”ginas. El objetivo proclamado estĆ” claro: romper el orden constitucional vigente en Cuba. La primera medida adoptada prevĆ© una mayor financiación a los grupos de «disidentes». Washington estudia acelerar el reclutamiento de individuos cuyo papel serĆ” participar en el derrocamiento del gobierno actual. A los 36 millones de dólares previstos en el primer informe de 2004 y a los 14,4 millones de dólares adicionales de marzo de 2005, se aƱade una nueva suma de 31 millones. El plan de Bush incluso cita a las personas encargadas de liderar las fuerzas subversivas: Martha Beatriz Roque, Oswaldo PayĆ”, Guillermo FariƱas y las Damas de Blanco, entre otras (10).
La administración Bush tambiĆ©n dedica 24 millones de dólares adicionales a Radio y TV MartĆ, dos medios propagandĆsticos estadounidenses destinados a promover un «cambio de rĆ©gimen», para que amplĆen las transmisiones de programas subversivos hacia Cuba, infringiendo la legislación internacional que prohĆbe la violación del espacio hertziano nacional. Los miembros de la «disidencia» cubana recibirĆ”n una parte de esta suma para adquirir y distribuir equipos de radio y televisión que permitan captar los programas que se emiten desde Estados Unidos. Otros paĆses estĆ”n invitados a transmitir programas subversivos hacia Cuba. El plan prevĆ© tambiĆ©n «entrenar y equipar a periodistas independientes de la prensa escrita, radiofónica y televisiva en Cuba» (11).
AsĆ, los propios documentos oficiales estadounidenses confirman la existencia de una polĆtica de subversión y contradicen de manera indiscutible las afirmaciones de RSF. Por otra parte, la organización parisina no vacila en convertir a delincuentes en periodistas con tal que Ć©stos –que jamĆ”s habĆan desempeƱado una actividad periodĆstica antes de integrar el jugoso comercio de la disidencia, con dos excepciones– escriban algunas lĆneas hirientes contra el gobierno de La Habana.
Pero RSF, cuya agenda es claramente polĆtica, multiplica las mentiras. En su comunicado declara que «la población se dispone a designar, a falta de poder elegir, a sus representantes en la Asamblea Nacional y en las asambleas provinciales» y aƱade que «no cabe hacerse ilusiones con relación a las elecciones [...]. El pluralismo polĆtico no figura en el orden del dĆa y los cubanos solo pueden ‘elegir’ a los 614 representantes, ya designados, del Partido Comunista Cubano, el Ćŗnico autorizado» (12).
El problema es que la legislación cubana prohĆbe categóricamente al Partido Comunista designar candidatos. «NingĆŗn partido tiene derecho a postular candidatos. La postulación de los candidatos se efectĆŗa directamente por los propios electores en asambleas pĆŗblicas. El Partido Comunista no es una organización electoral y, por lo tanto, ni se presenta a las elecciones ni puede postular candidatos» (13). AdemĆ”s, mĆ”s de la mitad de los parlamentarios que fueron elegidos no son miembros del Partido Comunista (14). ¿Con quĆ© objetivo oculta RSF esta realidad si no es para engaƱar a la opinión pĆŗblica y proseguir su campaƱa de satanización de Cuba?
La organización de Robert MĆ©nard evoca tambiĆ©n «El estado de salud de [...] los representantes de la prensa disidente encarcelados en Cuba», entre los cuales algunos estarĆan «gravemente enfermos». RSF afirma que «en la celda no les facilitan ni comida ni cuidados adecuados» (15). La entidad de «defensa de la libertad de prensa» no teme parecer ridĆcula. En efecto, ¿cómo puede sobrevivir en prisión un detenido privado de alimentación adecuada y atención mĆ©dica? ¿Acaso puede RSF citar el nombre de un solo individuo que falleció en prisión en Cuba por falta de atención mĆ©dica o alimentación?
¿Por quĆ© razones sufre RSF esta singular obsesión por Cuba? ¿Realmente es a causa de la situación de la prensa? Por lo que se ve no, pues llegado el caso sus prioridades serĆan Iraq donde 47 periodistas fueron asesinados en 2007, Somalia donde 8 periodistas perdieron la vida, PakistĆ”n donde 6 periodistas perecieron, Sri Lanka donde 3 periodistas fueron ejecutados, AfganistĆ”n, Eritrea, Filipinas, Nepal o MĆ©xico donde tambiĆ©n varios periodistas fueron asesinados, pero de ningĆŗn modo Cuba (16).
La respuesta es la financiación de RSF. En efecto, la organización estĆ” subvencionada por la organización de extrema derecha Center for a Free Cuba (17), cuyo director Frank Calzón es el antiguo dirigente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización terrorista responsable de numerosos atentados contra Cuba (18). RSF tambiĆ©n estĆ” financiada por la oficina pantalla de la CIA que es la National Endowment for Democracy, cuyo objetivo es promover la agenda polĆtica de la Casa Blanca (19).
El escritor y periodista francĆ©s Maxime Vivas acaba de publicar un libro revelador sobre «La cara oscura de Reporteros sin Fronteras» en el que denuncia «los tratos dudosos, los financiamientos vergonzosos, las hosquedades selectivas [...], las mentiras reiteradas de Reporteros sin Fronteras, todo al servicio de una causa sin vĆnculo alguno con los objetivos que proclama». Este libro, especialmente riguroso, saca a la luz del dĆa el doble juego de Robert Menard y revela el autĆ©ntico rostro de la organización parisina al servicio de los poderosos del mundo (20).
Notas
(1) Reporteros sin Fronteras, «LibertĆ© de la presse: l’annĆ©e 2007 en chiffres», 2 de enero de 2008. http://www.rsf.org/article.php3?id_article=24908 (sitio consultado el 23 de enero de 2008).
(2) Reporteros sin Fronteras, «En vĆsperas de las legislativas, Reporteros sin Fronteras recuerda la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados», 17 de enero de 2008. http://www.rsf.org/article.php3?id_article=25094 (sitio consultado el 20 de enero de 2008).
(3) Ibid.
(4) Marion W. Boggs, «Memorandum of Discussion at 432d meeting of the National Security Council, Washington», 14 de enero de 1960, Eisenhower Library, Whitman File, NSC Records, Top Secret, in Foreign Relations of the United States 1958-1960 (Washington: United States Government Printing Office, 1991), pp. 742-743.
(5) Piero Gleijeses, Misiones en Conflicto. La Habana, Washington y Ćfrica 1959-1976 (La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2004), p. 37.
(6) Cuban Democracy Act, CapĆtulo XVII, Sección 1705, 1992. VĆ©ase tambiĆ©n Salim Lamrani, Double Morale. Cuba l’Union europĆ©enne et les droits de l’homme (ParĆs: Editions Estrella, 2008), pp. 45-55.
(7) Helms-Burton Act, CapĆtulo I, Sección 109, 1996.
(8) Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, mai 2004).www.state.gov/documents/organization/32334.pdf sitio consultado el 7 de mayo de 2004), pp. 16, 22.
(9) Roger F. Noriega, «Assistant Secretary Noriega’s Statement Before the House of Representatives Committee on International Relations», Department of State, 3 de marzo de 2005. www.state.gov/p/wha/rls/rm/2005/ql/42986.htm (sitio consultado el 9 de abril de 2005).
(10) Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, Julio de 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006), p. 19
(11) Ibid., p. 22.
(12) Reporteros sin Fronteras, «En vĆsperas de las legislativas, Reporteros sin Fronteras recuerda la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados», op. cit.
(13) Parlamento cubano, «El sistema electoral cubano: cien preguntas y cien respuestas», 9 de febrero de 2007. http://www.parlamentocubano.cu/Preguntas%20y%20Respuestas%20sobre%20el%20Sistema%20Electoral.htm (sitio consultado el 26 de enero de 2008).
(14) Pascual Serrano, «El periodismo papagayo», Rebelión, 21 de enero de 2008.
(15) Reporteros sin Fronteras, «En vĆsperas de las legislativas, Reporteros sin Fronteras recuerda la dramĆ”tica suerte de los periodistas encarcelados», op. cit.
(16) Reporteros sin Fronteras, «BaromĆØtre de la libertĆ© de la presse 2007. Journalistes tuĆ©s», 2 de enero de 2008. http://www.rsf.org/rubrique.php3?id_rubrique=73 (sitio consultado el 26 de enero de 2008).
(17) Reporteros sin Fronteras, «Lettre ouverte Ć ses dĆ©tracteurs», RĆ©seau Voltaire, 12 de septiembre de 2006. http://www.voltairenet.org/article143413.html?var_recherche=Reporters+sans+fronti%C3%A8res?var_recherche=Reporters%20sans%20frontiĆØres (sitio consultado el 12 de septiembre de 2006).
(18) Salim Lamrani, «La Fondation nationale cubano-amĆ©ricaine est une organisation terroriste», Mondialisation, 27 de julio de 2006.
(19) Robert MĆ©nard, «Forum de discussion avec Robert MĆ©nard », Le Nouvel Observateur, 18 de abril de 2005. www.nouvelobs.com/forum/archives/forum_284.html (sitio consultado el 22 de abril de 2005) ; John M. Broder, « Political Meddling by Outsiders : Not New for U.S.», The New York Times, 31 de marzo de 1997, p. 1; Allen Weinstein, Washington Post, 22 de septiembre de 1991.
(20) Maxime Vivas, La face cachée de Reporters sans frontières. De la CIA aux faucons du Pentagone (Bruxelles: Aden, 2007).
Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francĆ©s especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face Ć l’Empire (GenĆØve: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006). Acaba de publicar Double Morale. Cuba, l’Union europĆ©enne et les droits de l’homme (Paris: Editions Estrella, 2008).
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr
Salim Lamrani
Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francĆ©s especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba ediciones Pantin: Le Temps des Cerises, Francia 2005, Cuba face Ć l’Empire (Cuba contra el Imperio) ediciones TimĆ©li, Suiza, 2006 y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).
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