¿Es vulnerable la Revolución Bolivariana?

¿Es vulnerable la Revolución Bolivariana?

Han pasado nueve años (ya enrumbados al décimo año) de nuestra Revolución Bolivariana, un histórico diciembre de 1998 le dió al pueblo la capacidad de soñar con una sociedad más justa e equitativa, plena de justicia social, una esperanza que todos vislumbraron con el ascenso al poder del Comandante Hugo Rafael Chávez gracias a la confianza que el pueblo depositó en el Comandante que en 1992, decidió alzarse en armas en contra de un sistema imperante de injusticias.

Largo ha sido el camino recorrido, pleno de victorias populares, tanto en el campo electoral como en la lucha por no permitir que la oligarquía criolla, títere del Imperialismo Norteamericano, nuevamente regrese al poder. Muchos logros socio-políticos y económicos, aciertos y desaciertos son una buena manera de resumir el camino transitado, un sólo revés sufrido, el 2 de diciembre del pasado año, una de las batallas más importantes, donde el único objetivo que se perseguía era el proceso de consolidación del Poder Popular así como encaminar al Estado a una nueva geometría del Poder.

Lamentablemente la lectura del revés no ha sido objetiva, comienza el 2008 con un proceso reflexivo a lo interno que hoy, lejos de empezar a corregir las fallas, tiende a profundizarlas. ¿Qué hay detrás del incumplimiento de las tres R? Particularmente estoy convencido de la gran contaminación interna de este proceso político. Una “dirigencia” que lejos de coadyuvar a consolidar el discurso del presidente Chávez, promueve el caos y contribuye a la formación de frentes de poder con propósitos claros de debilitar y dividir la estructura organizativa naciente como lo es el PSUV, una instancia que debe generar respuestas contundentes y cohesionadas al proceso de desestabilización en progreso que mantiene la oligarquía criolla. Deja de ser hoy un tabú el silencio, y muchas personas alzan sus voces de protesta en contra de esa “dirigencia” que perdió el rumbo y se encuentra alejada del pueblo, pasando a formar filas de la derecha, una derecha endógena que se fortalece gracias al poder económico y al secuestro de las instituciones, formando parte consciente del plan desestabilizador del Imperialismo con el único objetivo de derrocar a la Revolución Bolivariana.

Ellos entendieron, al igual que el Imperialismo, que si logran desarticular el proceso de conformación del Poder Popular, habrán ganado la batalla. El 2 de diciembre fue sólo un experimento como preámbulo al gran golpe. Vemos que la disídia gubernamental (aparato administrativo del Estado Venezolano) se incrementa, y la falta de respuestas al pueblo en sus justas reivindicaciones, no se hace esperar, el Presidente arremete mediáticamente en contra de esa ineficiente e incapaz estructura burocrática, sin tomar medidas contundentes que reviertan el saboteo contínuo al cual está expuesto nuestro pueblo. Surge el descontento popular y con ello, un proceso de revisión que termina en frustración y decepción, que los aleja y margina de todo proceso organizativo y frente de lucha, pasando a formar parte del grupo de observadores. Abandonan espacios que son tomados por nuestros enemigos hábilmente y comienza una conducta regresiva muy peligrosa que debilita las bases en las cuales se erige la Revolución.

El plan imperial se fundamenta en no permitir entregar el poder al pueblo, muy pocos lo perciben de esta forma, pero es una realidad. El Imperialismo entendió hace mucho tiempo, que la mejor manera de intervenir a una nación, es su falta de cohesión política, promocionar el caos y la división, es una herramienta para romper la unidad y contribuir al desorden, una nación organizada y cohesionada no es fácil de intervenir. El PSUV puede organizarnos y unirnos políticamente y conducirnos, a través del estudio, en la formación de esa ideología que nos guié y oriente para fortalecernos en conciencia, en alma y espíritu, hacia la búsqueda de ese nuevo modelo de hombre y mujer que tanto se p regona. La carencia de esa estructura partidista es hoy una de las fallas que nos hace vulnerables, así como el secuestro de la organización naciente, profundizando el avance de factores que bajo la tutela del Imperialismo se alimentan de traición y propagan, cual virus sediento la contrarrevolución. Suerte de contar con una oposición totalmente disociada, dividida, hambrienta de poder y torpe, que nos permite margen para el análisis y el proceso de rectificación.

Nuestro máximo líder debe originar cambios profundos que permitan contener el avance de la contrarrevolución, como única salida al caos en puerta. Luego de nueve años, somos más vulnerables que antes, no hemos aprendido las lecciones ni a dar lectura objetiva de los problemas que condicionan el avance, no queremos formar parte de un modelo de crítica constructiva y autocrítica. Somos eruditos en la manera de reconocer y desenmascarar al enemigo en la intimidad de nuestra conciencia, se está abandonando el ser parte activa y motora de nuestra Revolución, muy peligroso hoy ante el avance de los factores que quieren regresar al poder. No podemos que esa “dirigencia” siga siendo parte activa en los planes imperiales para derrocar uno de los gobiernos más democráticos de la Historia Contemporánea de Venezuela. La hora de las decisiones está próxima. La defensa de la Revolución es inminente.

NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE.

Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos

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