El tiempo circular
La oposición Exxon
Texto: JosÉ Vicente Rangel
www.panorama.com.ve
Lo que más asombra del episodio Pdvsa-Exxon —aun cuando uno piense que se le agotó la capacidad de asombro— es la actitud de la oposición venezolana. De la Exxon nada nos asombra porque de la mafia y sus tentáculos nada sorprende. Tampoco del Gobierno de Bush, un gobierno forajido. Pero de los venezolanos antichavistas —y me refiero a los irreductibles que dirigen, no al grueso de sus integrantes—, se podía esperar una actitud diferente. Más recato, más consideración con el país, y no la forma obscena cómo actúan desde que se conoció la noticia de la alevosa maniobra de la empresa norteamericana contra Venezuela. Una vez más, saltó la liebre de la irresponsabilidad: embestir, a ciegas, contra lo que haga o diga Chávez. Contra todo cuando huela a chavismo. Contra cualquier acto del Gobierno, sin entrar a analizarlo, sin detenerse a pensar que una opinión a la ligera lesiona el interés nacional y, también, a quien la emite. En gran medida ha habido silencio. Pero silencio cómplice. O silencio que en mascara el júbilo, a duras penas reprimido, por considerar que se trata de una derrota para Chávez. Un paso más en la dirección de liquidarlo políticamente... y hasta físicamente.
Pienso que la oposición perdió una oportunidad de oro para reivindicarse. Para establecer una conexión transparente con el país. Para demostrar que de verdad cambió su política demencial —cuyo emblema es el 11A— por una racional, respetuosa de ciertos principios, sin los cuales no es posible actuar en democracia.
En ese sentido, reconozco que un partido como Podemos, que rompió con el chavismo y enfrenta a diario al Gobierno, tuvo un gesto que lo honra cuando condenó la conjura Exxon-Bush contra Venezuela. No tuvo reservas para coincidir con el chavismo y tomó distancia de la oposición. En el resto de los opositores privó la insensatez, el cálculo apuntalado en el odio. Consistente en sumarse a cualquier iniciativa para sacar a Chávez de Miraflores, no por la vía pacífica, electoral, sino por otras —léase, el golpe de Estado. La oposición dejó pasar el momento de colocarse a derecho; de derrotar, definitivamente, a sus demonios internos y rescatar la autoridad moral perdida en sombrías aventuras. No lo hizo y prefirió reaccionar con los anacrónicos reflejos del 11A, del sabotaje petrolero y otros hechos vergonzosos. Y lo que es peor, escupió sobre la posibilidad de dialogar. De abrir caminos a la convivencia civilizada que tanto necesitamos todos. Pero ella en especial.
En un libro que recién circula, “Acuerdo posible” —Solución negociada al conflicto armado colombiano—, de Marc Chernick, de la Universidad de Georgetown, se llega a la conclusión de que la solución está en el diálogo, no en la guerra. Entre otras afirmaciones está la siguiente: “A casi seis años de Gobierno, es evidente que las estrategias iniciales de Uribe frente a las AUC (paramilitares), el ELN y las Farc son insuficientes para lograr la paz. Las AUC se han desmovilizado, pero el paramilitarismo continúa.
El ELN tiene algunos incentivos para hacer la paz y una menor capacidad para continuar la guerra, pero el Gobierno no ha querido ceder en aspectos importantes para sacarlo del campo de batalla. Y desde el inicio de la administración de Uribe, las Farc han demostrado capacidad de retirada estratégica y de avanzada en sus propios tiempos”.
Aunque el autor reconoce que el plan Patriota y el posterior plan Consolidación han tenido avances en sus operaciones militares, dice que no han logrado una ventaja militar significativa. Sostiene que para que se pueda considerar que el conflicto ha madurado y los diálogos en la mesa sean exitosos, se necesita que los bandos, en este caso las Farc y el Gobierno, tengan un “empate mutuamente nocivo”. Esto quiere decir que “el mejor momento para arreglar un conflicto es, primero, cuando ninguna de las dos partes es capaz de derrotar a la otra —un empate— y, segundo, cuando el padecimiento de la guerra se vuelve inaceptable o insoportable para ambas partes.
Cuando ambas condiciones se dan de forma simultánea, la guerra estaría madura para el acuerdo”. Para Chernik, cuando llegue ese momento en Colombia, será necesaria la participación de un tercero (un país amigo) en las negociaciones porque el Gobierno no puede ser juez y parte en el diálogo. ¿Tildarán los perros de la guerra, en Colombia y otros países, al autor de este libro de vocero de las Farc? En él plantea más o menos lo mismo que Chávez: que sólo el diálogo, no la guerra, es lo que permitirá acabar con ese terrible foco de violencia y descomposición de la región que es Colombia.
Claves
• Fidel seguirá siendo Fidel, con cargo o sin cargo público; vivo o muerto. Es mito y realidad. La figura histórica más importante de América Latina después de los líderes de la independencia...
• En el Departamento de Estado de USA hay creciente preocupación —incluso, desesperación— porque no vislumbran la salida de Chávez antes de que Bush culmine su período. Consideran que hay que pisar el acelerador y, al menos, crearle situaciones de hecho al sucesor...
• La inteligencia colombiana infiltró últimamente en Venezuela a 75 agentes. Este personal está en contacto con 450 hombres del paramilitarismo que operan en el Zulia, encuadrados en las llamadas Águilas Negras...
• Para el papa Benedicto XVI, cuando como cardenal presidía el Santo Oficio, el juicio de la Inquisición contra Galileo fue “razonablemente justo”...
• Tengo la impresión que hay una exagerada verbalización del antiimperialismo. Muchas denuncias acerca de sus intenciones, pero poco trabajo de inteligencia y de adopción de medidas eficaces para contrarrestar la amenaza...
• ¿Qué pasa con la Iglesia católica? Recojo testimonios sobre la inquietud y frustración de muchos católicos por las posiciones políticas de la jerarquía. Ejemplo: un lector me escribe: “El día 26 de enero de 2008, fui con mi esposa a la iglesia de Macaracuay (6:30 pm) para asistir a una misa en ese recinto con motivo del aniversario del fallecimiento de mi suegro. Poco antes de dar la bendición, el sacerdote leyó un comunicado enviado por el cardenal Urosa y comenzó a hablar de política. Cuando llegó el momento en que mencionó al ciudadano Nixon Moreno, mi esposa y quien suscribe abandonamos la iglesia (otras personas también se salieron)”. El autor de esta comunicación se extiende en otras consideraciones sobre el mismo tema...
• También, en la línea de confusión que crea la actitud de la jerarquía eclesiástica, hay un texto del sacerdote jesuita Numa Molina del cual transcribo este párrafo: “Hermanos en el sacerdocio, les escribo porque en la medida que pasa el tiempo se me hace imperativo decir lo que percibo en la calle, en el templo, en visitas familiares, en fin, en el contacto diario con la gente. Son hombres y mujeres católicos que se acercan a mí para desahogar su malestar y algunas veces más que eso, su rabia, por el maltrato que han recibido durante una misa en la parroquia X. No es casual que casi todos y todas son personas afectas al presidente Chávez. Vienen preocupados porque escucharon homilías que hace rato dejaron de serlo, porque se convirtieron en discurso politiquero. Nuestro ministerio de la Palabra de Dios se ha visto en estos años confundido y enlodado en un discurso partidista, ni siquiera político en el mejor sentido del término”. Se trata de opiniones que obligan a una reflexión de la jerarquía de la Iglesia católica.
Ex-vicepresidente de la República
La oposición Exxon
Texto: JosÉ Vicente Rangel
www.panorama.com.ve
Lo que más asombra del episodio Pdvsa-Exxon —aun cuando uno piense que se le agotó la capacidad de asombro— es la actitud de la oposición venezolana. De la Exxon nada nos asombra porque de la mafia y sus tentáculos nada sorprende. Tampoco del Gobierno de Bush, un gobierno forajido. Pero de los venezolanos antichavistas —y me refiero a los irreductibles que dirigen, no al grueso de sus integrantes—, se podía esperar una actitud diferente. Más recato, más consideración con el país, y no la forma obscena cómo actúan desde que se conoció la noticia de la alevosa maniobra de la empresa norteamericana contra Venezuela. Una vez más, saltó la liebre de la irresponsabilidad: embestir, a ciegas, contra lo que haga o diga Chávez. Contra todo cuando huela a chavismo. Contra cualquier acto del Gobierno, sin entrar a analizarlo, sin detenerse a pensar que una opinión a la ligera lesiona el interés nacional y, también, a quien la emite. En gran medida ha habido silencio. Pero silencio cómplice. O silencio que en mascara el júbilo, a duras penas reprimido, por considerar que se trata de una derrota para Chávez. Un paso más en la dirección de liquidarlo políticamente... y hasta físicamente.
Pienso que la oposición perdió una oportunidad de oro para reivindicarse. Para establecer una conexión transparente con el país. Para demostrar que de verdad cambió su política demencial —cuyo emblema es el 11A— por una racional, respetuosa de ciertos principios, sin los cuales no es posible actuar en democracia.
En ese sentido, reconozco que un partido como Podemos, que rompió con el chavismo y enfrenta a diario al Gobierno, tuvo un gesto que lo honra cuando condenó la conjura Exxon-Bush contra Venezuela. No tuvo reservas para coincidir con el chavismo y tomó distancia de la oposición. En el resto de los opositores privó la insensatez, el cálculo apuntalado en el odio. Consistente en sumarse a cualquier iniciativa para sacar a Chávez de Miraflores, no por la vía pacífica, electoral, sino por otras —léase, el golpe de Estado. La oposición dejó pasar el momento de colocarse a derecho; de derrotar, definitivamente, a sus demonios internos y rescatar la autoridad moral perdida en sombrías aventuras. No lo hizo y prefirió reaccionar con los anacrónicos reflejos del 11A, del sabotaje petrolero y otros hechos vergonzosos. Y lo que es peor, escupió sobre la posibilidad de dialogar. De abrir caminos a la convivencia civilizada que tanto necesitamos todos. Pero ella en especial.
En un libro que recién circula, “Acuerdo posible” —Solución negociada al conflicto armado colombiano—, de Marc Chernick, de la Universidad de Georgetown, se llega a la conclusión de que la solución está en el diálogo, no en la guerra. Entre otras afirmaciones está la siguiente: “A casi seis años de Gobierno, es evidente que las estrategias iniciales de Uribe frente a las AUC (paramilitares), el ELN y las Farc son insuficientes para lograr la paz. Las AUC se han desmovilizado, pero el paramilitarismo continúa.
El ELN tiene algunos incentivos para hacer la paz y una menor capacidad para continuar la guerra, pero el Gobierno no ha querido ceder en aspectos importantes para sacarlo del campo de batalla. Y desde el inicio de la administración de Uribe, las Farc han demostrado capacidad de retirada estratégica y de avanzada en sus propios tiempos”.
Aunque el autor reconoce que el plan Patriota y el posterior plan Consolidación han tenido avances en sus operaciones militares, dice que no han logrado una ventaja militar significativa. Sostiene que para que se pueda considerar que el conflicto ha madurado y los diálogos en la mesa sean exitosos, se necesita que los bandos, en este caso las Farc y el Gobierno, tengan un “empate mutuamente nocivo”. Esto quiere decir que “el mejor momento para arreglar un conflicto es, primero, cuando ninguna de las dos partes es capaz de derrotar a la otra —un empate— y, segundo, cuando el padecimiento de la guerra se vuelve inaceptable o insoportable para ambas partes.
Cuando ambas condiciones se dan de forma simultánea, la guerra estaría madura para el acuerdo”. Para Chernik, cuando llegue ese momento en Colombia, será necesaria la participación de un tercero (un país amigo) en las negociaciones porque el Gobierno no puede ser juez y parte en el diálogo. ¿Tildarán los perros de la guerra, en Colombia y otros países, al autor de este libro de vocero de las Farc? En él plantea más o menos lo mismo que Chávez: que sólo el diálogo, no la guerra, es lo que permitirá acabar con ese terrible foco de violencia y descomposición de la región que es Colombia.
Claves
• Fidel seguirá siendo Fidel, con cargo o sin cargo público; vivo o muerto. Es mito y realidad. La figura histórica más importante de América Latina después de los líderes de la independencia...
• En el Departamento de Estado de USA hay creciente preocupación —incluso, desesperación— porque no vislumbran la salida de Chávez antes de que Bush culmine su período. Consideran que hay que pisar el acelerador y, al menos, crearle situaciones de hecho al sucesor...
• La inteligencia colombiana infiltró últimamente en Venezuela a 75 agentes. Este personal está en contacto con 450 hombres del paramilitarismo que operan en el Zulia, encuadrados en las llamadas Águilas Negras...
• Para el papa Benedicto XVI, cuando como cardenal presidía el Santo Oficio, el juicio de la Inquisición contra Galileo fue “razonablemente justo”...
• Tengo la impresión que hay una exagerada verbalización del antiimperialismo. Muchas denuncias acerca de sus intenciones, pero poco trabajo de inteligencia y de adopción de medidas eficaces para contrarrestar la amenaza...
• ¿Qué pasa con la Iglesia católica? Recojo testimonios sobre la inquietud y frustración de muchos católicos por las posiciones políticas de la jerarquía. Ejemplo: un lector me escribe: “El día 26 de enero de 2008, fui con mi esposa a la iglesia de Macaracuay (6:30 pm) para asistir a una misa en ese recinto con motivo del aniversario del fallecimiento de mi suegro. Poco antes de dar la bendición, el sacerdote leyó un comunicado enviado por el cardenal Urosa y comenzó a hablar de política. Cuando llegó el momento en que mencionó al ciudadano Nixon Moreno, mi esposa y quien suscribe abandonamos la iglesia (otras personas también se salieron)”. El autor de esta comunicación se extiende en otras consideraciones sobre el mismo tema...
• También, en la línea de confusión que crea la actitud de la jerarquía eclesiástica, hay un texto del sacerdote jesuita Numa Molina del cual transcribo este párrafo: “Hermanos en el sacerdocio, les escribo porque en la medida que pasa el tiempo se me hace imperativo decir lo que percibo en la calle, en el templo, en visitas familiares, en fin, en el contacto diario con la gente. Son hombres y mujeres católicos que se acercan a mí para desahogar su malestar y algunas veces más que eso, su rabia, por el maltrato que han recibido durante una misa en la parroquia X. No es casual que casi todos y todas son personas afectas al presidente Chávez. Vienen preocupados porque escucharon homilías que hace rato dejaron de serlo, porque se convirtieron en discurso politiquero. Nuestro ministerio de la Palabra de Dios se ha visto en estos años confundido y enlodado en un discurso partidista, ni siquiera político en el mejor sentido del término”. Se trata de opiniones que obligan a una reflexión de la jerarquía de la Iglesia católica.
Ex-vicepresidente de la República

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