EL PROXIMO DE LA FILA
Ricardo Rosa-Brussin
Insólitamente estamos siendo testigos de cómo ningún gobierno del mundo, incluyendo nuestra cancillería, a excepción de Rusia y la misma Serbia, ha salido a denunciar la más clara ingerencia de las elites capitalistas occidentales ante la proclama separatista de Kosovo para así dejar a un lado el control político de Serbia sobre esta provincia de su territorio. Cuando se observan las imágenes de la celebración del pueblo kosovar se divisan banderas de Estados Unidos y consignas dándole las gracias a las potencias europeas por haber ayudado y reconocido a esta nueva “nación independiente”.
Ahora bien, ¿no será este otro globo de ensayo de los Estados Unidos para luego aplicar la misma formula, con la anuencia de la comunidad internacional, en otras regiones ricas del mundo, energéticamente hablando, y específicamente en Latinoamérica?, cualquier hipótesis es posible.
Basta con observar cual ha sido el tratamiento mediático que se le ha dado a las pretensiones autonómicas, o más bien separatistas, de la provincia de Santa Cruz en Bolivia en el contexto de una nación democrática, o las constantes visitas del ex embajador gringo en Venezuela, hoy embajador en Colombia, al estado Zulia. Nada más y nada menos que nuestra fachada oeste con Colombia y en donde existe un paragobernador cuyos grupos fascistas ya han dado muestras de querer, y más si les dan un empujoncito foráneo, arrebatar este estado a Venezuela, y para ello, entre otras cosas, están sembrando al Zulia de paramilitares colombianos. Además esta el harto conocido plan Balboa, juego de guerra de la OTAN donde se planea trazar una línea divisoria que suprima de Venezuela el estado Zulia y la Península de Paraguaná, que casualidad.
Pues bien, el hecho concreto es que estos hechos están sucediendo simultáneamente en dos pequeños países del hemisferio y en donde no es causalidad que sus gobiernos no estén alineados con los intereses de las corporaciones norteamericanas y adicionalmente las provincias que están en la mira son precisamente aquellas donde además de tener abundantes recursos energéticos sus gobiernos locales son de la más rancia ultraderecha.
Pero más allá de las hipótesis a futuro esta el hecho concreto de que todo el mundo mete la mano en Kosovo y para nadie esto es ingerencia extranjera y mucho menos una intervención por no decir una invasión. Solo basta que el presidente Chavez diga que debería dársele otro estatus a las FARC, en miras a una negociación que nos quite de encima este Karma que es la guerra civil en Colombia y que nos ha dejado casi cuatro millones de refugiados, para que las elites occidentales enmudezcan e incluso señalen al presidente Chavez de terrorista y de intervensionista o basta que los argentinos toquen el tema de las Malvinas para que se alborote el avispero en los centros de poder del mundo ¿porque? por lo que ya sabemos, la energía.
Los gobiernos progresistas del mundo no pueden dejar pasar bajo la mesa esta nueva arbitrariedad que a pesar de ser avalada por la ONU igualmente debe de señalarse hasta el cansancio ya que de lo contrario nuestro turno en la fila cada vez esta mas cerca.
Ricardo Rosa-Brussin
Ricardo Rosa-Brussin
Insólitamente estamos siendo testigos de cómo ningún gobierno del mundo, incluyendo nuestra cancillería, a excepción de Rusia y la misma Serbia, ha salido a denunciar la más clara ingerencia de las elites capitalistas occidentales ante la proclama separatista de Kosovo para así dejar a un lado el control político de Serbia sobre esta provincia de su territorio. Cuando se observan las imágenes de la celebración del pueblo kosovar se divisan banderas de Estados Unidos y consignas dándole las gracias a las potencias europeas por haber ayudado y reconocido a esta nueva “nación independiente”.
Ahora bien, ¿no será este otro globo de ensayo de los Estados Unidos para luego aplicar la misma formula, con la anuencia de la comunidad internacional, en otras regiones ricas del mundo, energéticamente hablando, y específicamente en Latinoamérica?, cualquier hipótesis es posible.
Basta con observar cual ha sido el tratamiento mediático que se le ha dado a las pretensiones autonómicas, o más bien separatistas, de la provincia de Santa Cruz en Bolivia en el contexto de una nación democrática, o las constantes visitas del ex embajador gringo en Venezuela, hoy embajador en Colombia, al estado Zulia. Nada más y nada menos que nuestra fachada oeste con Colombia y en donde existe un paragobernador cuyos grupos fascistas ya han dado muestras de querer, y más si les dan un empujoncito foráneo, arrebatar este estado a Venezuela, y para ello, entre otras cosas, están sembrando al Zulia de paramilitares colombianos. Además esta el harto conocido plan Balboa, juego de guerra de la OTAN donde se planea trazar una línea divisoria que suprima de Venezuela el estado Zulia y la Península de Paraguaná, que casualidad.
Pues bien, el hecho concreto es que estos hechos están sucediendo simultáneamente en dos pequeños países del hemisferio y en donde no es causalidad que sus gobiernos no estén alineados con los intereses de las corporaciones norteamericanas y adicionalmente las provincias que están en la mira son precisamente aquellas donde además de tener abundantes recursos energéticos sus gobiernos locales son de la más rancia ultraderecha.
Pero más allá de las hipótesis a futuro esta el hecho concreto de que todo el mundo mete la mano en Kosovo y para nadie esto es ingerencia extranjera y mucho menos una intervención por no decir una invasión. Solo basta que el presidente Chavez diga que debería dársele otro estatus a las FARC, en miras a una negociación que nos quite de encima este Karma que es la guerra civil en Colombia y que nos ha dejado casi cuatro millones de refugiados, para que las elites occidentales enmudezcan e incluso señalen al presidente Chavez de terrorista y de intervensionista o basta que los argentinos toquen el tema de las Malvinas para que se alborote el avispero en los centros de poder del mundo ¿porque? por lo que ya sabemos, la energía.
Los gobiernos progresistas del mundo no pueden dejar pasar bajo la mesa esta nueva arbitrariedad que a pesar de ser avalada por la ONU igualmente debe de señalarse hasta el cansancio ya que de lo contrario nuestro turno en la fila cada vez esta mas cerca.
Ricardo Rosa-Brussin
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