Corrupción

Corrupción
¡..Ni con el pĆ©talo de una rosa..!
Por : Jorge Mier Hoffman


DĆ­as pasados el diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela, Luis Tascón, sorprende a las filas de su propio partido PSUV, cuando amenaza con abrir una investigación en contra del hermano de Disonado Cabello, Gobernador de Miranda y integrante de la directiva del PSUV, por la supuesta compra de vehĆ­culos con sobreprecio, lo cual fue desmentido por el agraviado Superintendente del SENIAT JosĆ© David Cabello; de inmediato y a solicitud de Diosdao Cabello, Luis Tascón es expulsado de las filas de PSUV. Acto que para muchos sorprendió por la injusta medida, y para otros fue desproporcionada; pero que los corruptos celebraron con su axioma: ¡..Al Corrupto ni con el pĆ©talo de una rosa..! Algo que no deberĆ­a de extraƱar, puesto que la Corrupción no tiene sexo, ni patria ni religión; recordemos cuando Judas vendió a JesĆŗs por treinta monedas de plata, lo cual confirma una frase que siempre invoco en estos casos:



“No podemos negar la Corrupción. Tenemos que aprender a vivir con ella, porque ella es parte de nuestras vidas y la razón de nacer y existir del hombre en la escala evolutiva de la naturaleza”

Jorge Mier Hoffman


Si entendemos la corrupción como una astucia o una artimaƱa para lograr objetivos, tal cual decĆ­a Maquiavelo en su sentencia: “El fin justifica los medios”, entonces llegamos a la conclusión, de que la vida del hombre es el resultado de la Corrupción, que surge desde la concepción misma, cuando un solo espermatozoide, entre 250 millones que expulsa el hombre en cada eyaculación, es el Ćŗnico que puede fertilizar un óvulo, lo que implica habilidad y astucia en recortar el largo camino por el Ćŗtero materno, lo cual no significa que sea el mejor en su carga genĆ©tica, sino el mĆ”s diestro en vencer a sus contrincantes, cuyo ardid queda grabado en su información genĆ©tica… Es por lo tanto la Corrupción un Gen recesivo que existe en nuestro ADN, como el Gen del “asesino” que poseen algunos individuos, como ha sido anunciado recientemente por cientĆ­ficos de la genĆ©tica, para revolucionar el campo de la criminalĆ­stica.

La Corrupción es una cualidad necesaria del hombre y la mujer, para habitar en un mundo bipolar como el nuestro, que los obliga a sobrevivir entre dos extremos de la condición humana: vida y muerte, fortuna y pobreza, el bien y el mal; y donde la iglesia también participa de la Corrupción con la indulgencia y el pecado, por estar con Dios y con el Diablo

Desde el primer momento en que llegamos al mundo, el Gen de la Corrupción se activa para optar en nacer en una lujosa clĆ­nica con habitación privada en bellos colores y Directv, o en una lĆŗgubre morada de hospital con olor a mentiolte, paredes mal pintadas y carente de medicinas… y que decir de vivir en un barrio o en una urbanización. AlgĆŗn ingenuo podrĆ” invocar la formación intelectual en busca de la fortuna y el Ć©xito, pero allĆ­ tambiĆ©n encontramos en Gen de la Corrupción con colegios mal dotados y escuelas que por sus instalaciones parecen mĆ”s a un Club de esparcimiento para quien la pueda pagar… Desde pequeƱos nuestro Gen de la Corrupción es ejercitado con un NiƱo JesĆŗs nacido en un pesebre con una mula y un buey, o un San NicolĆ”s que llega en un lujoso trineo tirado con renos… Al dĆ­a siguiente, el nĆŗmero y calidad de los regalos crean una competencia entre hermanos y vecinos, para dejarnos ver la importancia de la Corrupción en nuestra formación fĆ­sica e intelectual… En el deporte, encontramos a la Corrupción santificada en medicamentos autorizados, que nos dan una resistencia artificial para superar al contrario, tal cual logramos como espermatozoides, donde la habilidad y la astucia nos permitió superar a los demĆ”s; y en lo intelectual, bajarse de la mula con cursos de Veranos y conquistar a los profesores con atenciones y regalos, nos permitirĆ” obtener las mismas notas que otros alumnos que tienen que quemarse las pestaƱas para pasar en los exĆ”menes finales… De allĆ­ en adelante, nuestro tĆ­tulo no es de un profesional en la especialidad, como ilusamente nos hicieron creer, sino que somos unos profesionales de la Corrupción en la profesión que tendremos que emprender, si queremos ascender en la escala evolutiva hacia el Ć©xito, a la cual sólo se llega a travĆ©s de la Corrupción.

Los regalos que hacemos a la novia para conquistarla, las atenciones, los piropos y las frases bonitas, no son mĆ”s que la Corrupción del Amor que tiene su dĆ­a el 14 de febrero, cuando el sacerdote corrupto ValentĆ­n, por una pocas monedas que recibĆ­a a escondida en los confesionarios, hacĆ­a los casamientos que habĆ­an sido prohibidos por el emperador romano Claudio III; de allĆ­ la fecha que universalmente celebran los enamorados, donde la calidad del restaurante y la cantidad de estrellas del Hotel que elegimos para esa noche, nos muestra la importancia de la Corrupción si queremos triunfar en el sexo, el cual tiene tambiĆ©n su Corrupción con el Viagra para quienes lo puedan pagar, y asĆ­ ser mĆ”s vigorosos artificialmente como el espermatozoide que una fue fuimos… Luego nos daremos cuenta, que la superación en el trabajo no se fundamenta solamente en nuestro profesionalismo y abnegación, sino en la manera de conquistar a los jefes: en el caso de las mujeres, su atractivo sexual serĆ” un arma de Corrupción que les permitirĆ” optar a los cargos que a las mĆ”s feas le costarĆ” esfuerzo y trabajo. En los concursos de belleza, las siliconas se usarĆ”n como Corrupción para superar los senos naturales y corromper al Jurado… Los ropajes, perfumes y maquillajes, serĆ”n instrumentos de Corrupción que utilizaremos hĆ”bilmente para cautivar personas; mientras que en la polĆ­tica: la dĆ”diva, el discurso y las prebendas, para lograr votos, no son mĆ”s que la Corrupción institucionalizada y permitida, pero que se convierte en un pecado si se instituye en el sector pĆŗblico, puesto que en el campo empresarial, la Corrupción sigue siendo la fuerza que impulsa la productividad, para lograr el crecimiento empresarial a travĆ©s de las campaƱas publicitarias, como un mĆ©todo de Corrupción que manipula el intelecto de los consumidores: para decir lo que no es verdad y vender lo que no se quiere.

Es la Corrupción para la venta de productos y servicios que es recompensada con un título honorífico: Las Comisiones

Comisiones es lo que se paga para cautivar la atención del pĆŗblico en general: Son los intereses que se pagan a los ahorristas, es lo que se cobra por prestar dinero, y es lo que pagan las empresas a sus vendedores, bajo un principio económico universalmente aceptado: “La Comisión estimula el trabajo y es un premio a la productividad”… En fin, es la Corrupción que mueve la economĆ­a del mundo, y que no muere con nosotros, porque la encontramos al momento de escogen el lugar donde pasaremos a la eternidad: en una fosa comĆŗn de un cementerio municipal, o en un suntuoso mausoleo de un Campo Santo, que estimula a los deudos a traernos flores cada 2 de noviembre, como el DĆ­a de los Muertos, como otra de las fechas que celebra la Corrupción, porque los ramos se venden al doble de los restantes 364 dĆ­as del aƱo.

Y así continuaremos muriendo y reencarnado en una espiral de Corrupción que afecta mÔs al hombre que a la mujer, como esa clÔsica paradoja de la vida que surgió, cuando Dios creó a los seres sobre la tierra

Dios le dijo al burro: “SerĆ”s burro, trabajarĆ”s de sol a sol, cargarĆ”s sobre tu lomo todo lo que te echen y vivirĆ”s 30 aƱos” – el burro le contestó “Pero 30 aƱos es mucho tiempo, por quĆ© no mejor 10 aƱos”… DespuĆ©s Dios creó al perro y le dijo: “SerĆ”s perro, cuidarĆ”s de la casa y vivirĆ”s 15 aƱos” – el perro le contestó “Pero 15 aƱos es mucho tiempo, por quĆ© no mejor 10 aƱos”… DespuĆ©s creó al mono y le dijo: “SerĆ”s mono, saltarĆ”s de Ć”rbol en Ć”rbol, harĆ”s payasadas para divertir a los niƱos y vivirĆ”s 10 aƱos” – el mono le contestó “Pero 10 aƱos es mucho tiempo, por quĆ© no mejor 5 aƱos”… Finalmente Dios creó al hombre y allĆ­ surgió la corrupción: “SerĆ”s hombres, porque serĆ”s el mĆ”s inteligente de la Tierra, dominarĆ”s el mundo y vivirĆ”s 30 aƱos” – el hombre le contestó “Pero 30 aƱos es poco tiempo, por quĆ© no me das mĆ”s bien los 30 aƱos que no quiso el burro, los 15 que no quiso el perro y los 10 que no quiso el mono y yo te pago rezĆ”ndote cada noche”… A partir de ese momento el hombre es vĆ­ctima de su propia Corrupción:

El hombre vive 30 años como hombre libre; luego se casa y vive 30 años como un burro cargando sobre sus hombros el peso de la familia; luego se jubila, y vive 15 años como perro echado cuidando la casa; terminando sus últimos 10 años como un mono, saltando de casa en casa de los hijos, y haciendo payasadas para divertir a los nietos

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