Bill Clinton botó a patada a Otto Reich
LA JIRIBILLA
El perverso Otto
REICH, TENSIONES Y CONJURAS
Lisandro Otero México
Otto Reich, uno de los más perversos engendros republicanos, acaba de cesar temporalmente en sus funciones de Secretario de Estado Adjunto para América Latina. El actual Senado, donde aún existe una exigua mayoría democrática (que se conservará hasta enero próximo) se negó a darle posesión del cargo que había ocupado provisionalmente hace un año por imposición de Bush. Con ello el Presidente pretendía satisfacer al clan vengativo y cavernícola de ciertos cubanos de Miami que poseen fuertes vínculos en el cabildeo de Washington.
Pero el cese de la amenaza no es definitivo. Bush enseguida nombró a Reich Enviado Especial para América Latina así que no nos hemos librado totalmente del monstruo. Es cierto que en su nuevo cargo no tendrá las mismas funciones ejecutivas y su poder destructivo será menor. Los analistas, sin embargo, predicen que el año próximo Bush lo reinstalará en el cargo que ahora abandona, haciendo uso de la nueva mayoría republicana en el Congreso.
Reich tiene una negra historia. El Archivo de la Seguridad Nacional ha revelado su papel en una oficina del Departamento de Estado, llamada de Diplomacia Pública, en los años ochenta. Desde allí Reich organizó una red de instituciones y personalidades con el fin de recaudar fondos para la guerra contra el gobierno sandinista en Nicaragua y contra la izquierda insurgente salvadoreña. Reich respondía directamente al patibulario Oliver North, principal confabulado del complot Irán-contras. Crearon la International Business Communications, una firma de relaciones públicas que recaudó cientos de miles de dólares en una primera entrega, para canalizar la propaganda antinicaragüense.
La Oficina de Diplomacia Pública se convirtió en un centro manipulador operado por agentes de la CIA y el Pentágono, estos últimos especializados en guerra sicológica. En 1984 improvisaron una fantasía sobre el envío de aviones Migs desde la Unión Soviética a Managua.
A través de su oficina y de las otras organizaciones del coronel North, Reich burló la Constitución de Estados Unidos que exigía una aprobación congresional para esa dotación de fondos a un cuerpo de ejército irregular. North llegó a vender armas a Irán –en aquella época un adversario declarado de Estados Unidos–, con el fin de recaudar fondos para derribar a los sandinistas del poder. La Cámara de Representantes emitió un dictamen en el cual se especificaba que la oficina de Reich estaba compuesta de agentes de la CIA y de la inteligencia militar que usando fondos federales ejecutaron actividades ilegales. North y Reich llevaron a cabo una guerra privada, no declarada, a espaldas de los organismos competentes, contraviniendo disposiciones del sistema legal norteamericano.
Reich se refugió en el programa televisivo de la CNN, "Choque de Opiniones", y en sus otras actividades clandestinas y antijurídicas. Ha servido de cabildero a numerosas industrias del tabaco, el alcohol y el armamento. Según The New York Times la compañía del ron Bacardí le ha pagado seiscientos mil dólares a cambio de los cuales Reich logró, en 1998, despojar a Cuba de la protección de una marca registrada. La Bacardí se dedicó a piratear el ron cubano Havana Club, que ha alcanzado un prestigio mundial por su calidad.
Fue él quien obtuvo del gobierno venezolano, cuando era embajador allí en 1983, que se indultara al terrorista y criminal Orlando Bosch, quien colocó en un avión de Cubana de Aviación una bomba que asesinó a 73 personas mientras despegaban de Barbados.
Las manos de Otto Reich están embarradas en sangre. Constituye un insulto a los latinoamericanos que se le encargue de las relaciones con nuestro continente. Ha creado fricciones innecesarias y abrirá tensiones diplomáticas en el ejercicio de su cargo. Que Bush haya escogido a un intrigante internacional, un lacayo de las transnacionales, un agente de espionaje, a un negociante corrupto como Otto Reich, es un indicador de cómo pretende desarrollar sus relaciones con Latinoamérica.
© La Jiribilla. La Habana. 2002
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu
LA JIRIBILLA
El perverso Otto
REICH, TENSIONES Y CONJURAS
Lisandro Otero México
Otto Reich, uno de los más perversos engendros republicanos, acaba de cesar temporalmente en sus funciones de Secretario de Estado Adjunto para América Latina. El actual Senado, donde aún existe una exigua mayoría democrática (que se conservará hasta enero próximo) se negó a darle posesión del cargo que había ocupado provisionalmente hace un año por imposición de Bush. Con ello el Presidente pretendía satisfacer al clan vengativo y cavernícola de ciertos cubanos de Miami que poseen fuertes vínculos en el cabildeo de Washington.
Pero el cese de la amenaza no es definitivo. Bush enseguida nombró a Reich Enviado Especial para América Latina así que no nos hemos librado totalmente del monstruo. Es cierto que en su nuevo cargo no tendrá las mismas funciones ejecutivas y su poder destructivo será menor. Los analistas, sin embargo, predicen que el año próximo Bush lo reinstalará en el cargo que ahora abandona, haciendo uso de la nueva mayoría republicana en el Congreso.
Reich tiene una negra historia. El Archivo de la Seguridad Nacional ha revelado su papel en una oficina del Departamento de Estado, llamada de Diplomacia Pública, en los años ochenta. Desde allí Reich organizó una red de instituciones y personalidades con el fin de recaudar fondos para la guerra contra el gobierno sandinista en Nicaragua y contra la izquierda insurgente salvadoreña. Reich respondía directamente al patibulario Oliver North, principal confabulado del complot Irán-contras. Crearon la International Business Communications, una firma de relaciones públicas que recaudó cientos de miles de dólares en una primera entrega, para canalizar la propaganda antinicaragüense.
La Oficina de Diplomacia Pública se convirtió en un centro manipulador operado por agentes de la CIA y el Pentágono, estos últimos especializados en guerra sicológica. En 1984 improvisaron una fantasía sobre el envío de aviones Migs desde la Unión Soviética a Managua.
A través de su oficina y de las otras organizaciones del coronel North, Reich burló la Constitución de Estados Unidos que exigía una aprobación congresional para esa dotación de fondos a un cuerpo de ejército irregular. North llegó a vender armas a Irán –en aquella época un adversario declarado de Estados Unidos–, con el fin de recaudar fondos para derribar a los sandinistas del poder. La Cámara de Representantes emitió un dictamen en el cual se especificaba que la oficina de Reich estaba compuesta de agentes de la CIA y de la inteligencia militar que usando fondos federales ejecutaron actividades ilegales. North y Reich llevaron a cabo una guerra privada, no declarada, a espaldas de los organismos competentes, contraviniendo disposiciones del sistema legal norteamericano.
Reich se refugió en el programa televisivo de la CNN, "Choque de Opiniones", y en sus otras actividades clandestinas y antijurídicas. Ha servido de cabildero a numerosas industrias del tabaco, el alcohol y el armamento. Según The New York Times la compañía del ron Bacardí le ha pagado seiscientos mil dólares a cambio de los cuales Reich logró, en 1998, despojar a Cuba de la protección de una marca registrada. La Bacardí se dedicó a piratear el ron cubano Havana Club, que ha alcanzado un prestigio mundial por su calidad.
Fue él quien obtuvo del gobierno venezolano, cuando era embajador allí en 1983, que se indultara al terrorista y criminal Orlando Bosch, quien colocó en un avión de Cubana de Aviación una bomba que asesinó a 73 personas mientras despegaban de Barbados.
Las manos de Otto Reich están embarradas en sangre. Constituye un insulto a los latinoamericanos que se le encargue de las relaciones con nuestro continente. Ha creado fricciones innecesarias y abrirá tensiones diplomáticas en el ejercicio de su cargo. Que Bush haya escogido a un intrigante internacional, un lacayo de las transnacionales, un agente de espionaje, a un negociante corrupto como Otto Reich, es un indicador de cómo pretende desarrollar sus relaciones con Latinoamérica.
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