Socialismo Bolivariano y las luchas de clases.
Valentín Márquez G.
“…el concebir la revolución francesa como una lucha de clases, y no sólo entre la nobleza y la burguesía, sino entre la nobleza, la burguesía y los desposeídos, era, para el año 1802, un descubrimiento verdaderamente genial. En 1816, Saint-Simon declara que la política es la ciencia de la producción y predice ya la total absorción de la política por la Economía…
La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía pasó a ocupar el primer plano de la historia de los países europeos más avanzados, al mismo ritmo con que se desarrollaba en ellos, por una parte, la gran industria, y por otra, la dominación política recién conquistada de la burguesía. Los hechos venían a dar un mentís cada vez más rotundo a las doctrinas económicas burguesas de la identidad de intereses entre el capital y el trabajo y de la armonía universal y el bienestar general de las naciones, como fruto de la libre concurrencia”. Tomado de: “Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico” de Federico Engels.
Cuando hablamos de lucha de clases, es tomado como elemento del Marxismo, como si en el capitalismo no existiese. La razón para ello es que el capitalismo considera normal, es mas como natural, la existencia en clases dominadas y clases dominantes, donde los conflictos de intereses no deben presentarse, porque es la visión metafísica del mundo, en consecuencia es que el pobre será pobre toda su vida y los ricos deberán ser mas ricos toda su vida.
La lucha de clases es un concepto o una teoría que intenta explicar la existencia de un conflicto de intereses entre diferentes clases sociales.
Esta lucha enfrenta dos clases sociales por el modo de producción y distribución de riquezas. En una sociedad, cuando la producción apenas alcanza para la subsistencia no existen clases, porque es el excedente de la producción lo que crea los conflictos. Es a partir de las sociedades esclavistas cuando nos encontramos con dos clases antagónicas, esclavos y esclavistas, posteriormente en la sociedad feudal nos encontramos con siervos y señores feudales y por último en la sociedad capitalista nos encontramos con el proletariado y la burguesía.
Esta lucha de clases se desarrolla, de un lado la clase explotada, oprimida pero a su vez productora de bienes y servicios, pretendiendo cambiar el orden establecido y la realidad que la rodea, convirtiéndose en una clase revolucionaria. Del otro lado está la clase explotadora defensora de los beneficios que goza a expensas de la otra clase, sin interés en modificar la realidad que les beneficia y por la misma razón reaccionaria.
En el Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engels escribieron:
“Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes”.
Para muchos la lucha de clases estaba superada en Venezuela, no era así, solo que la clase explotada no tenia manera de manifestarse, las veces que lo hacia era reprimido; por otra parte, la clase dominante opresora se había mantenido intocable hasta el triunfo electoral de la revolución bolivariana.
La lucha de clase se inicia desde el punto de vista del entendimiento de la conciencia de clase (en teoría), y cuál es la función (práctica) de esta en el contexto de la lucha de clase.
La intención no es resumir los contenidos de la obra marxista sobre la conciencia proletaria en detalle, sin embargo, mi humilde recomendación es que los bolivarianos debemos analizar con sentido de autocritica y a profundidad la lucha de clases, en función de desarrollar su propia “ideología”.
Aunque no lo percibimos en el primer momento, hay una distancia gigantesca entre la conciencia individual y la conciencia proletaria, razón por lo cual nunca debemos pasar por alto la distancia que separa la conciencia del trabajador más revolucionario, de la auténtica conciencia de clase del proletariado.
La lucha revolucionaria no debe verse como una lucha contra un enemigo externo, por ejemplo, contra la clase burguesa explotadora local o contra el imperialismo yanqui, sino también es una lucha contra uno mismo, contra las relaciones amo-esclavo y contra la clase obrera misma como clase explotada.
El PROLETARIADO, es la clase formada por los trabajadores asalariados de la sociedad capitalista, que vendemos nuestra fuerza laboral para subsistir. La autentica conciencia se proletaria se obtiene cuando independiente del cargo y del salario, entendemos que somos explotados en nuestra fuerza de trabajo.
Estar alienado, significa no ser uno mismo, es decir, haberse convertido en “otro”. Cuando una persona no sigue sus propias inclinaciones ni desarrolla su auténtica personalidad, motivado a que .su conciencia ha sido manipulada por otros, bien porque deja de comportarse de una manera libre y responsable, abandonando sus decisiones en manos de otros.
En la situación actual, nos encontramos que la lucha de clase no está planteada ni desarrollada como lo establece la ideología socialista, no que estamos luchando contra la clase que nos explota, sino que nos explotamos nosotros mismos.
En la Administración Pública Nacional, Institutos Autónomos, Empresas del Estado (PDVSA entre ellas) encontramos a proletariados alienados que están en contra de los de su misma clase, por el solo hecho de haber estado al servicio de la clase explotadora, y que no han desarrollado una conciencia de proletariado, sino que se han mantenido o han adquirido conciencia burguesa. Cuando esto sucede no se glorifica ni al trabajo ni al trabajador; pasan a formar parte intrínseca de la alienación humana totals; que niega el reformismo, que está contra un consenso de clase, que favorece la impunidad, aúpa la corrupción y desarrolla el burocratismo a su máxima expresión.
La forma de vencer la alienación, es desarrollando en toda Venezuela el proceso material de la lucha de clases, y la generación de una conciencia social colectiva, para ello es necesario contar con gente nueva, dispuesta a ofrecer sus servicios no por clientelismo político, sino pensando en el futuro inmediato de Venezuela.
Cerremos los ojos por un momento y veamos a Venezuela como un país sin injusticia, con un orden perfecto e infalible que haga de nuestra vida una fantasía perpetua. Donde podemos ser felices sin esfuerzo, donde además de gozar de toda libertad para realizarnos como personas, estamos exentos de autoridad y opresión. Es un sueño, una utopía. La vida sin sueños no tendría sentido, y como sueños que son, las utopías aportan ese sentido a nuestra existencia cuando la realidad se muestra insuficiente. La utopía, además de necesaria es inevitable, pero, sobretodo, porque su poder trasciende más allá del sueño que la origina y nos somete sin apenas darnos cuenta.
Generalmente el grupo dominante está siempre de acuerdo con el orden existente, es quien determina lo que se debe considerar como utópico, en tanto que el grupo ascendente que está en pugna con las cosas tales como son, es el que determina lo que debe considerarse como ideológico.
Dentro de la clase revolucionaria, la dificultad existente es la de determinar cuál es la ideología y cuál la utopía. Los elementos utópicos e ideológicos no aparecen aislados en el proceso histórico. Las utopías de las clases ascendentes se hallan a menudo, en gran parte, impregnadas de elementos ideológicos.
Una vez que el individuo llega a interpretar la concepción utópica y se adueña de corrientes de pensamiento que ya existían en la sociedad y las expresa, sólo cuando adquiere la visión original del grupo, y cuando tal concepción se traduce en acción social, sólo entonces un nuevo orden de existencia le permite lanza un reto al orden vigente, y convertirse en revolucionario.
Esto último es lo que impulsó al presidente Chávez y sigo creyendo que es su principal motivo.
Estamos los demás a aceptar nuestra ubicación dentro de la clase revolucionaria, o seguiremos muchos de nosotros engañándonos y disociados de la realidad, creyéndonos que somos parte de la clase opresora y por lo tanto reaccionaria, bajo en triste argumento equivocado, que defendemos a Venezuela, al estar contra el presidente Chávez.
Cuando se sigue la matriz de opinión impuesta por la oposición, respecto a la condición y motivación personal del presidente, donde se le hace aparecer como: arrogante, ambicioso al poder, autoritario y déspota, amen de los descalificativos de cualquier marca y tamaño, tanto en su desempeño en el gobierno como en su vida privada. No nos percatamos que estamos siendo utilizados y llevados al campo que la clase opresora quiere.
Compatriotas que se suponen de férrea formación izquierdistas, hoy vacilan si continuar apoyando al presidente o no, bajo el pretexto que ha equivocado su política exterior e interior.
Cuando nos preguntamos qué debe hacerse en una determinada situación, cuando establecemos un plan de acción propio, cuando interpretamos de manera acertada el plan del oponente, cuando tenemos una orientación del curso que pueden tomar los acontecimientos en el futuro; decimos que seguimos una estrategia.
Cuando sabemos cómo llevar a cabo nuestros planes e ideas. Cuando calculamos con cierto grado de exactitud cada movimiento, establecemos las maniobras, combinaciones o recursos para mejorar nuestra posición; estamos estableciendo una táctica.
No es posible aplicar los conceptos anteriores en forma independiente. Sin táctica la estrategia nunca podría concretarse, ya que no encontraríamos el camino para desarrollar con éxito los planes que diseñamos. Sin estrategia ni lineamientos generales, la táctica no tendría objetivos claros y su aplicación sería errónea.
El presidente Chávez ha demostrado, conocer ambas herramientas, que son el fundamento principal de los estrategas de guerras.
Hasta el año 1992, no había surgido un líder con la capacidad del presidente, capaz de luchar con la clase opresora interna y externa al País. Hoy todos no sentimos capaces de emular al presidente y somos además osados en darles consejos.
Solos los que piensan que por el hecho circunstancial de ser alcalde o gobernador, ya obtuvieron el triunfo del socialismo. Son los que mas daños hacen al movimiento revolucionario, porque no desean cambiar el orden existente, creado por ellos mismos para el disfrute del botín revolucionario, pasando a formar parte de la clase opresora.
El futuro inmediato nos dirá, si fue un error táctico la Ley de Amnistía, promulgado por el presidente Chávez y que deja en libertad o en la absoluta impunidad a los intelectuales del golpe y el paro petrolero del año 2002. Por si solo la ley no obedece a ninguna estrategia conocida. Normalmente las amnistías se otorgan como expresión de fortaleza, cuando se está ganando y no cuando se siente perdido, ya que esto ultimo refleja un acto de debilidad.
“Y aun cuando graves errores o pasiones violentas en los jefes causen frecuentes perjuicios a la República estos mismos perjuicios deben, sin embargo, apreciarse con equidad y buscar su origen en las causas primitivas de todos los infortunios: la fragilidad de nuestra especie, y el imperio de la suerte en todos los acontecimientos. El hombre es el débil juguete de la fortuna, sobre la cual suele calcular con fundamento muchas veces, sin poder contar con ella jamás, porque nuestra esfera no está en contacto con la suya de un orden muy superior a la nuestra. Pretender que la política y la guerra marchen al grado de nuestros proyectos, obrando a tientas con sólo la pureza de nuestras intenciones, y auxiliados por los limitados medios que están a nuestro arbitrio, es querer lograr los efectos de un poder divino por resortes humanos. Simón Bolívar. - Manifesto de Carúpano -1814.
“La doctrina que apoyaba esta conducta tenía su origen en las máximas filantrópicas de algunos escritores, que defienden la no residencia de facultad en nadie, para privar de la vida a un hombre, aun en el caso de haber delinquido éste, en el delito de lesa patria. Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar; porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que nada, a derribar la máquina, que todavía no habíamos enteramente concluido!” Simón Bolívar .-Manifesto de Cartagena1.812.
“Sí, sí, vuestras virtudes solas son capaces de combatir con suceso contra esa multitud de frenéticos que desconocen su propio interés y honor; pues jamás la libertad ha sido subyugada por la tiranía. No comparéis vuestras fuerzas físicas con las enemigas, porque no es comparable el espíritu con la materia. Vosotros sois hombres, ellos son bestias, vosotros sois libres, ellos esclavos. Combatid, pues, y venceréis. Dios concede la victoria a la constancia.” Simón Bolívar. - Manifesto de Carúpano -1814.
Saludos
Valentín Márquez G.
“…el concebir la revolución francesa como una lucha de clases, y no sólo entre la nobleza y la burguesía, sino entre la nobleza, la burguesía y los desposeídos, era, para el año 1802, un descubrimiento verdaderamente genial. En 1816, Saint-Simon declara que la política es la ciencia de la producción y predice ya la total absorción de la política por la Economía…
La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía pasó a ocupar el primer plano de la historia de los países europeos más avanzados, al mismo ritmo con que se desarrollaba en ellos, por una parte, la gran industria, y por otra, la dominación política recién conquistada de la burguesía. Los hechos venían a dar un mentís cada vez más rotundo a las doctrinas económicas burguesas de la identidad de intereses entre el capital y el trabajo y de la armonía universal y el bienestar general de las naciones, como fruto de la libre concurrencia”. Tomado de: “Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico” de Federico Engels.
Cuando hablamos de lucha de clases, es tomado como elemento del Marxismo, como si en el capitalismo no existiese. La razón para ello es que el capitalismo considera normal, es mas como natural, la existencia en clases dominadas y clases dominantes, donde los conflictos de intereses no deben presentarse, porque es la visión metafísica del mundo, en consecuencia es que el pobre será pobre toda su vida y los ricos deberán ser mas ricos toda su vida.
La lucha de clases es un concepto o una teoría que intenta explicar la existencia de un conflicto de intereses entre diferentes clases sociales.
Esta lucha enfrenta dos clases sociales por el modo de producción y distribución de riquezas. En una sociedad, cuando la producción apenas alcanza para la subsistencia no existen clases, porque es el excedente de la producción lo que crea los conflictos. Es a partir de las sociedades esclavistas cuando nos encontramos con dos clases antagónicas, esclavos y esclavistas, posteriormente en la sociedad feudal nos encontramos con siervos y señores feudales y por último en la sociedad capitalista nos encontramos con el proletariado y la burguesía.
Esta lucha de clases se desarrolla, de un lado la clase explotada, oprimida pero a su vez productora de bienes y servicios, pretendiendo cambiar el orden establecido y la realidad que la rodea, convirtiéndose en una clase revolucionaria. Del otro lado está la clase explotadora defensora de los beneficios que goza a expensas de la otra clase, sin interés en modificar la realidad que les beneficia y por la misma razón reaccionaria.
En el Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engels escribieron:
“Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes”.
Para muchos la lucha de clases estaba superada en Venezuela, no era así, solo que la clase explotada no tenia manera de manifestarse, las veces que lo hacia era reprimido; por otra parte, la clase dominante opresora se había mantenido intocable hasta el triunfo electoral de la revolución bolivariana.
La lucha de clase se inicia desde el punto de vista del entendimiento de la conciencia de clase (en teoría), y cuál es la función (práctica) de esta en el contexto de la lucha de clase.
La intención no es resumir los contenidos de la obra marxista sobre la conciencia proletaria en detalle, sin embargo, mi humilde recomendación es que los bolivarianos debemos analizar con sentido de autocritica y a profundidad la lucha de clases, en función de desarrollar su propia “ideología”.
Aunque no lo percibimos en el primer momento, hay una distancia gigantesca entre la conciencia individual y la conciencia proletaria, razón por lo cual nunca debemos pasar por alto la distancia que separa la conciencia del trabajador más revolucionario, de la auténtica conciencia de clase del proletariado.
La lucha revolucionaria no debe verse como una lucha contra un enemigo externo, por ejemplo, contra la clase burguesa explotadora local o contra el imperialismo yanqui, sino también es una lucha contra uno mismo, contra las relaciones amo-esclavo y contra la clase obrera misma como clase explotada.
El PROLETARIADO, es la clase formada por los trabajadores asalariados de la sociedad capitalista, que vendemos nuestra fuerza laboral para subsistir. La autentica conciencia se proletaria se obtiene cuando independiente del cargo y del salario, entendemos que somos explotados en nuestra fuerza de trabajo.
Estar alienado, significa no ser uno mismo, es decir, haberse convertido en “otro”. Cuando una persona no sigue sus propias inclinaciones ni desarrolla su auténtica personalidad, motivado a que .su conciencia ha sido manipulada por otros, bien porque deja de comportarse de una manera libre y responsable, abandonando sus decisiones en manos de otros.
En la situación actual, nos encontramos que la lucha de clase no está planteada ni desarrollada como lo establece la ideología socialista, no que estamos luchando contra la clase que nos explota, sino que nos explotamos nosotros mismos.
En la Administración Pública Nacional, Institutos Autónomos, Empresas del Estado (PDVSA entre ellas) encontramos a proletariados alienados que están en contra de los de su misma clase, por el solo hecho de haber estado al servicio de la clase explotadora, y que no han desarrollado una conciencia de proletariado, sino que se han mantenido o han adquirido conciencia burguesa. Cuando esto sucede no se glorifica ni al trabajo ni al trabajador; pasan a formar parte intrínseca de la alienación humana totals; que niega el reformismo, que está contra un consenso de clase, que favorece la impunidad, aúpa la corrupción y desarrolla el burocratismo a su máxima expresión.
La forma de vencer la alienación, es desarrollando en toda Venezuela el proceso material de la lucha de clases, y la generación de una conciencia social colectiva, para ello es necesario contar con gente nueva, dispuesta a ofrecer sus servicios no por clientelismo político, sino pensando en el futuro inmediato de Venezuela.
Cerremos los ojos por un momento y veamos a Venezuela como un país sin injusticia, con un orden perfecto e infalible que haga de nuestra vida una fantasía perpetua. Donde podemos ser felices sin esfuerzo, donde además de gozar de toda libertad para realizarnos como personas, estamos exentos de autoridad y opresión. Es un sueño, una utopía. La vida sin sueños no tendría sentido, y como sueños que son, las utopías aportan ese sentido a nuestra existencia cuando la realidad se muestra insuficiente. La utopía, además de necesaria es inevitable, pero, sobretodo, porque su poder trasciende más allá del sueño que la origina y nos somete sin apenas darnos cuenta.
Generalmente el grupo dominante está siempre de acuerdo con el orden existente, es quien determina lo que se debe considerar como utópico, en tanto que el grupo ascendente que está en pugna con las cosas tales como son, es el que determina lo que debe considerarse como ideológico.
Dentro de la clase revolucionaria, la dificultad existente es la de determinar cuál es la ideología y cuál la utopía. Los elementos utópicos e ideológicos no aparecen aislados en el proceso histórico. Las utopías de las clases ascendentes se hallan a menudo, en gran parte, impregnadas de elementos ideológicos.
Una vez que el individuo llega a interpretar la concepción utópica y se adueña de corrientes de pensamiento que ya existían en la sociedad y las expresa, sólo cuando adquiere la visión original del grupo, y cuando tal concepción se traduce en acción social, sólo entonces un nuevo orden de existencia le permite lanza un reto al orden vigente, y convertirse en revolucionario.
Esto último es lo que impulsó al presidente Chávez y sigo creyendo que es su principal motivo.
Estamos los demás a aceptar nuestra ubicación dentro de la clase revolucionaria, o seguiremos muchos de nosotros engañándonos y disociados de la realidad, creyéndonos que somos parte de la clase opresora y por lo tanto reaccionaria, bajo en triste argumento equivocado, que defendemos a Venezuela, al estar contra el presidente Chávez.
Cuando se sigue la matriz de opinión impuesta por la oposición, respecto a la condición y motivación personal del presidente, donde se le hace aparecer como: arrogante, ambicioso al poder, autoritario y déspota, amen de los descalificativos de cualquier marca y tamaño, tanto en su desempeño en el gobierno como en su vida privada. No nos percatamos que estamos siendo utilizados y llevados al campo que la clase opresora quiere.
Compatriotas que se suponen de férrea formación izquierdistas, hoy vacilan si continuar apoyando al presidente o no, bajo el pretexto que ha equivocado su política exterior e interior.
Cuando nos preguntamos qué debe hacerse en una determinada situación, cuando establecemos un plan de acción propio, cuando interpretamos de manera acertada el plan del oponente, cuando tenemos una orientación del curso que pueden tomar los acontecimientos en el futuro; decimos que seguimos una estrategia.
Cuando sabemos cómo llevar a cabo nuestros planes e ideas. Cuando calculamos con cierto grado de exactitud cada movimiento, establecemos las maniobras, combinaciones o recursos para mejorar nuestra posición; estamos estableciendo una táctica.
No es posible aplicar los conceptos anteriores en forma independiente. Sin táctica la estrategia nunca podría concretarse, ya que no encontraríamos el camino para desarrollar con éxito los planes que diseñamos. Sin estrategia ni lineamientos generales, la táctica no tendría objetivos claros y su aplicación sería errónea.
El presidente Chávez ha demostrado, conocer ambas herramientas, que son el fundamento principal de los estrategas de guerras.
Hasta el año 1992, no había surgido un líder con la capacidad del presidente, capaz de luchar con la clase opresora interna y externa al País. Hoy todos no sentimos capaces de emular al presidente y somos además osados en darles consejos.
Solos los que piensan que por el hecho circunstancial de ser alcalde o gobernador, ya obtuvieron el triunfo del socialismo. Son los que mas daños hacen al movimiento revolucionario, porque no desean cambiar el orden existente, creado por ellos mismos para el disfrute del botín revolucionario, pasando a formar parte de la clase opresora.
El futuro inmediato nos dirá, si fue un error táctico la Ley de Amnistía, promulgado por el presidente Chávez y que deja en libertad o en la absoluta impunidad a los intelectuales del golpe y el paro petrolero del año 2002. Por si solo la ley no obedece a ninguna estrategia conocida. Normalmente las amnistías se otorgan como expresión de fortaleza, cuando se está ganando y no cuando se siente perdido, ya que esto ultimo refleja un acto de debilidad.
“Y aun cuando graves errores o pasiones violentas en los jefes causen frecuentes perjuicios a la República estos mismos perjuicios deben, sin embargo, apreciarse con equidad y buscar su origen en las causas primitivas de todos los infortunios: la fragilidad de nuestra especie, y el imperio de la suerte en todos los acontecimientos. El hombre es el débil juguete de la fortuna, sobre la cual suele calcular con fundamento muchas veces, sin poder contar con ella jamás, porque nuestra esfera no está en contacto con la suya de un orden muy superior a la nuestra. Pretender que la política y la guerra marchen al grado de nuestros proyectos, obrando a tientas con sólo la pureza de nuestras intenciones, y auxiliados por los limitados medios que están a nuestro arbitrio, es querer lograr los efectos de un poder divino por resortes humanos. Simón Bolívar. - Manifesto de Carúpano -1814.
“La doctrina que apoyaba esta conducta tenía su origen en las máximas filantrópicas de algunos escritores, que defienden la no residencia de facultad en nadie, para privar de la vida a un hombre, aun en el caso de haber delinquido éste, en el delito de lesa patria. Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar; porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que nada, a derribar la máquina, que todavía no habíamos enteramente concluido!” Simón Bolívar .-Manifesto de Cartagena1.812.
“Sí, sí, vuestras virtudes solas son capaces de combatir con suceso contra esa multitud de frenéticos que desconocen su propio interés y honor; pues jamás la libertad ha sido subyugada por la tiranía. No comparéis vuestras fuerzas físicas con las enemigas, porque no es comparable el espíritu con la materia. Vosotros sois hombres, ellos son bestias, vosotros sois libres, ellos esclavos. Combatid, pues, y venceréis. Dios concede la victoria a la constancia.” Simón Bolívar. - Manifesto de Carúpano -1814.
Saludos

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