¿Pueden convivir la medicina privada y pública en nuestro país?
Por: Humberto Pontillo(*)
Esta es una pregunta que se debería hacer cualquier funcionario de este gobierno con altas responsabilidades en materia de salud, generalmente estamos acostumbrados a ver los hospitales desde muy lejos y solo como centros de beneficencia donde acude, casi una raza diferente a la nuestra, entonces nos encontramos con que ninguno de nosotros tendríamos que ir nunca a un hospital gracias a que el estado nos paga un seguro privado, desde el ministro, un diputado y pasando por gobernadores, alcaldes y llegando hasta un director de hospital y los mismos médicos que laboran en los hospitales creen estar seguros de no necesitar de la atención hospitalaria por ningún concepto, es frecuente oír declaraciones de cualesquiera de estos personeros refiriéndose al sistema de salud público como algo ajeno, una limosna para el pueblo, como un gran esfuerzo que hace cada uno de ellos para que ese pueblo tenga donde acudir y ser atendido, pero sin sentido de pertenencia porque no verás a ninguno de ellos atendiéndose en estos centros que están bajo su responsabilidad.
Entonces no solo es el caudal inmenso de recursos del estado desviados a financiar el sistema privado y las empresas de seguro, sino también la desidia administrativa y asistencial, la desigualdad, mientras algunos tenemos donde ser atendidos de forma humana con recursos del gobierno vía seguros, otros tienen que conformarse con lo que el hospital le ofrezca en un momento dado, desde un médico que maltrata a los pacientes porque son “fastidiosos y no pagan” hasta las deficiencias mas insólitas de material y medicamentos, sabemos que el gobierno revolucionario ha dado pasos agigantados en materia de salud, recuperando un sistema de salud público desmantelado y fracturado en varios pedazos durante décadas de olvido gubernamental con intenciones de privatizarlo, pero tenemos que, además de invertir cuantiosos recursos, hacer cambios estructurales para que estos no se pierdan por no sentir que es nuestro y que es para nosotros, la desigualdad es la madre de las injusticias, un país no se puede jactar de socialista cuando hay, en algo tan importante como la salud, dos sistemas, uno para los ricos que cuenta con todos los recursos y otro de segunda categoría para la mayoría del pueblo, y para colmo de males ambos financiados y pagados por el estado, esto inevitablemente conlleva a que uno de ellos colapse, no solo por falta de recursos sino también por: desidia, conflictos de intereses, complicidad y falta de sentido de pertenencia de quien lo administra y de quienes trabajan en el, el día que un gobernador, diputado, médico, clase alta o clase baja tengan un único sistema público de salud nuestros hospitales brillarán como la mejor clínica, tendremos un gran sentido de pertenencia, los cuidaremos para nuestros hijos y no faltará nada, aunado a esto eliminaremos de las indicaciones médicas la influencia económica que no en pocas ocasiones es factor importante a la hora de decidir una cirugía u hospitalización en las clínicas, aceleremos estos cambios, no nos quedemos en un mero reformismo intrascendente, no nos dediquemos a una simple lucha reivindicativa cuarto republicana y vacía, como la de los cogollos adeco-copeyanos podridos de la FMV, Los Colegios de Médicos e incluso de algunos compatriotas que solo piensan en cabalgar cargos, el momento histórico que vivimos nos esta reclamando que precipitemos estos cambios que realmente revolucionemos y no reformemos.
(*)Dr.
Comision de Medicos Revolucionarios de Salud en Gotas
Por: Humberto Pontillo(*)
Esta es una pregunta que se debería hacer cualquier funcionario de este gobierno con altas responsabilidades en materia de salud, generalmente estamos acostumbrados a ver los hospitales desde muy lejos y solo como centros de beneficencia donde acude, casi una raza diferente a la nuestra, entonces nos encontramos con que ninguno de nosotros tendríamos que ir nunca a un hospital gracias a que el estado nos paga un seguro privado, desde el ministro, un diputado y pasando por gobernadores, alcaldes y llegando hasta un director de hospital y los mismos médicos que laboran en los hospitales creen estar seguros de no necesitar de la atención hospitalaria por ningún concepto, es frecuente oír declaraciones de cualesquiera de estos personeros refiriéndose al sistema de salud público como algo ajeno, una limosna para el pueblo, como un gran esfuerzo que hace cada uno de ellos para que ese pueblo tenga donde acudir y ser atendido, pero sin sentido de pertenencia porque no verás a ninguno de ellos atendiéndose en estos centros que están bajo su responsabilidad.
Entonces no solo es el caudal inmenso de recursos del estado desviados a financiar el sistema privado y las empresas de seguro, sino también la desidia administrativa y asistencial, la desigualdad, mientras algunos tenemos donde ser atendidos de forma humana con recursos del gobierno vía seguros, otros tienen que conformarse con lo que el hospital le ofrezca en un momento dado, desde un médico que maltrata a los pacientes porque son “fastidiosos y no pagan” hasta las deficiencias mas insólitas de material y medicamentos, sabemos que el gobierno revolucionario ha dado pasos agigantados en materia de salud, recuperando un sistema de salud público desmantelado y fracturado en varios pedazos durante décadas de olvido gubernamental con intenciones de privatizarlo, pero tenemos que, además de invertir cuantiosos recursos, hacer cambios estructurales para que estos no se pierdan por no sentir que es nuestro y que es para nosotros, la desigualdad es la madre de las injusticias, un país no se puede jactar de socialista cuando hay, en algo tan importante como la salud, dos sistemas, uno para los ricos que cuenta con todos los recursos y otro de segunda categoría para la mayoría del pueblo, y para colmo de males ambos financiados y pagados por el estado, esto inevitablemente conlleva a que uno de ellos colapse, no solo por falta de recursos sino también por: desidia, conflictos de intereses, complicidad y falta de sentido de pertenencia de quien lo administra y de quienes trabajan en el, el día que un gobernador, diputado, médico, clase alta o clase baja tengan un único sistema público de salud nuestros hospitales brillarán como la mejor clínica, tendremos un gran sentido de pertenencia, los cuidaremos para nuestros hijos y no faltará nada, aunado a esto eliminaremos de las indicaciones médicas la influencia económica que no en pocas ocasiones es factor importante a la hora de decidir una cirugía u hospitalización en las clínicas, aceleremos estos cambios, no nos quedemos en un mero reformismo intrascendente, no nos dediquemos a una simple lucha reivindicativa cuarto republicana y vacía, como la de los cogollos adeco-copeyanos podridos de la FMV, Los Colegios de Médicos e incluso de algunos compatriotas que solo piensan en cabalgar cargos, el momento histórico que vivimos nos esta reclamando que precipitemos estos cambios que realmente revolucionemos y no reformemos.
(*)Dr.
Comision de Medicos Revolucionarios de Salud en Gotas

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