El día que Nixon Moreno recibió la amnistía académica de la ULA

El día que Nixon Moreno recibió la amnistía académica de la ULA
Colectivo Libre Aquiles Nazoa

Antes de que el gobierno otorgara amnistía a los golpistas ya uno de ellos, el dirigente de la derecha estudiantil y vedette mediática Nixon Moreno, había gozado de la amnistía académica de la Universidad de los Andes. El rector de la ULA, Léster Rodríguez y el decano de la facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Andrey Gromiko, quienes conocen los gajes de no tener título, animaron al resto del Consejo Universitario a indultarle a Nixon las materias raspadas a lo largo de 16 largos años inscrito como estudiante en la ULA. Nixon gozaba desde hace tiempo de privilegios singulares: una especie de inmunidad parlamentaria por la cual nunca se le aplicó el reglamento de repitiente; licencia para disparar en el recinto universitario; y lo último fue la amnistía académica, con la cual se le eximió de los requisitos necesarios para obtener el título de politólogo.
Léster explicó: "No puede la universidad pedirle a Nixon Moreno que vaya al Aula Magna a recibir su título de abogado" (http://www.el-nacional.com/www/site/detalle_noticia.php?q=nodo/6788). Y terminaron dándole a Nixon un título de politólogo, no de abogado. Léster no tenía los pelos del burro en la mano para saber qué carrera había estudiado Nixon, si es que a eso se le puede llamar estudio. Y como no podía pedírsele a Nixon que fuera a la universidad, la plana mayor de la universidad fue a Nixon. Ante la solicitud de Alfredo Contreras, el bachiller eterno, de que se pagara el traslado de más de cien estudiantes a Caracas, el Consejo Universitario respondió afirmativamente: ¡el presupuesto universitario proveerá! Se rumora que con sus veinticinco años inscrito en la ULA, Alfredo Contreras podría ser beneficiado con otro título express, o si no lo graduan que por lo menos lo jubilen. Unos cuantos profesores aprovecharon la cola y los viáticos y armaron la fiesta en la Nunciatura Apostólica, junto con las autoridades universitarias. "Creo que es algo representativo de lo que es la hospitalidad y la acogida de la Iglesia", fue lo que atinó a decir Baltasar Porras (http://deportes.eluniversal .com/2007/12/13/pol_ava _baltazar-porras:-el_13A1260575 .shtml ).

En horas de la mañana de aquel 13 de Diciembre de 2007, un grupo de estudiantes, profesores, y miembros de la comunidad universitaria, realizaron frente al rectorado un acto rechazando la corrupción de la mafia que se reunía en Caracas para honrar a uno de sus más insignes representantes, "Richard" Nixon Moreno.

P.D: Estos dos testimonios me llegaron al correo, de igual forma los publico como una forma de reforzar aun mas este arituclo.

Testimonio de un estudiante de la carrera de Derecho.

Camarada soy egresada de la Escuela de Derecho y cualquier compañero estudiante o profesor de ciencias políticas o de cualquiera de las carreras que el bachiller cursó puede certificar que incluso antes de ser prófugo de la justicia, NUNCA asistía a clases y mucho menos a las evaluaciones, las pocas materias que tenía aprobadas eran las de sus amigos sin ética que le hacen el favor!!! da mucha pena que nuestra casa de estudio opaque su reputación de esta forma, con toda sinceridad me uno al comunicado de protesta.

Testimonio de un profesor de la facultad de Ciencias Jurídicas

“…las ejecutorias del ciudadano Nixon Moreno revelan que se trata de un delincuente común cuyas prácticas terroristas en la ciudad de Mérida han causado daños de toda índole a quienes habitan en ella. Los alrededores de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas constituyen el centro de la violencia terrorista en la ciudad: allí, la banda armada (M-13) que dirige Nixon Moreno detiene arbitrariamente el paso de los vehículos y, sin escrúpulo alguno, procede a quemarlos en plena vía pública. De más está decir que la quema de los vehículos causa un daño irreparable a los humildes padres de familia que los conducen, por cuanto, en muchos casos, se trata de vehículos que transportan productos agrícolas desde el campo hasta el mercado de la ciudad, y que son el único sustento de sus modestos propietarios. El modus operandi es siempre el mismo: detienen el vehículo y ordenan al conductor que se baje de él. Si no se baja, los delincuentes que dirige Moreno lanzan una o más botellas de gasolina encendida al interior del vehículo. En alguna ocasión, yo mismo pude observar cómo un humilde conductor se arrodilló en la vía pública y rogó a los delincuentes que no le quemaran el pequeño camión que conducía. Sin la más mínima sensibilidad, la banda de Moreno procedió a quemar el camión. Luego, cuando llegan los efectivos policiales, la banda no hace más que introducirse en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, donde tiene garantizada la más absoluta impunidad.

Esta Facultad, muy a pesar de varios de sus profesores y de muchos de sus estudiantes, se ha convertido en un lugar donde se trafica con drogas, se ocultan niples, bombas lacrimógenas y hasta armas de fuego. Esta perversión ha sido posible por la voluntad de un personaje muy conocido en la Universidad de Los Andes por su larga cadena de actos de corrupción: se trata del decano Andrey Gromiko Urdaneta Morales, quién ingresó como profesor con un documento falsificado. Moreno es el operador político de Urdaneta Morales en el movimiento estudiantil. Y ambos están estrechamente ligados al rector actual de la ULA, Léster Rodríguez, al Vicerrector Administrativo, Mario Bonucci, y al ex profesor de esa facultad y ex Magistrado Luis Velásquez Alvaray. Léster Rodríguez, cuando era secretario de la universidad, apoyó a Urdaneta Morales para que no fuera sancionado y posteriormente Navarro, en forma incomprensible, pese a haber sido desde que asumió el cargo de Ministro de Educación, mandó a archivar la denuncia contra el decano que lidera la camarilla de delincuentes mencionada.

Sería muy largo dar cuenta de las fechorías que ha cometido la banda de Moreno en la ciudad de Mérida. Hay una fotografía que muestra a Moreno con un arma de fuego en la mano, disparando desde las instalaciones universitarias hacia funcionarios policiales. Se sabe que, en uno de los últimos sucesos de violencia, Moreno y uno de los miembros de su banda arrinconaron a una mujer policía y la obligaron a desnudarse, con intenciones que no lograron materializar. Se sabe también del porte ilícito de armas de fuego, saqueo de comercios, destrucción de propiedad privada, etcétera.

Seguramente extrañará que las autoridades de la Universidad de Los Andes hayan hecho aprobar un comunicado de apoyo a Moreno en el Consejo Universitario. Este comunicado encuentra explicación en el marco de unas relaciones de poder de las que forman parte el rector, el decano y Nixon Moreno, y está vinculado con la impugnación de la elección de las autoridades universitarias, impugnación que se encuentra pendiente de sentencia en la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia desde hace cuatro años.

La acusación penal que pesa sobre Nixon no fue planteada después de los penosos acontecimientos ocurridos en la Gobernación de Mérida durante el golpe de estado de abril del 2002, acontecimientos en los cuales también intervino Nixon Moreno, que a su vez tomó por asalto la sede de la FCU, cuando su Presidente era Tareck El Aissami. Después del golpe, Moreno siguió con su actividad ordinaria y con sus prácticas terroristas. Ha sido después de la comisión de delitos comunes y de la apertura de la averiguación penal correspondiente que se ha presentado como perseguido político y ha solicitado asilo, no antes.


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