Golpiza que deja rastros…
Ingrid Storgen
Ingrid Storgen
La negativa de Uribe, quien en decisiĂłn unilateral rompiĂł lo que podrĂa haber sido un principio importantĂsimo de soluciĂłn para el grave problema de los prisioneros polĂticos colombianos, unos en manos del estado y otros de la insurgencia, dejaron la evidencia de que el narco- para- presidente Uribe, no tiene real voluntad de que el problema colombiano sea resuelto “por las buenas”.
En un acto de extrema soberbia, rayando con la aberraciĂłn, el colombiano atropellĂł siguiendo su histĂłrica pauta de vida, la buena voluntad de la senadora Piedad CĂłrdoba y del presidente Hugo Chávez, quienes manifestaron su preocupaciĂłn por la situaciĂłn de todos los prisioneros polĂticos.
Una foto de la ciudadana colombo francesa, Ingrid Betancourt, recorrió el mundo. Patética foto acompañada por una carta que daba cuenta de las paupérrimas condiciones en las que se encuentra y que tanto preocupara al presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quien hace rato viene solicitando la liberación de Ingrid e incluso también ofreciendo su mediación para que el hecho sea consumado.
No circulan, sin embargo, las fotos de los hacinados en las cárceles colombianas, asà como tampoco la de los otros retenidos por la insurgencia, lo cual es lamentable, porque aunque no sean rubios ni tengan doble nacionalidad, por esas cosas del destino que son involuntarias, merecen la misma preocupación que Ingrid.
Mucha más amplia fue la visiĂłn del presidente Chávez, quien ofreciĂł su ayuda para todos los prisioneros, tengan raĂces europeas como nacionales, sean de familias acomodadas como hijos de campesinos, porque el dolor no puede distinguir clases sociales ni parcializar la buena voluntad por terminar con el calvario de tantas familias y los propios prisioneros.
DĂas despuĂ©s del absurdo portazo del presidente colombiano, que dejĂł a las claras que el protagonismo que estaban logrando Chávez y la guerrilla mucho le molestĂł a un mandatario acostumbrado al poder de las balas y no de la palabra, la insurgencia, manteniendo su palabra empeñada, deja en libertad a tres retenidos.
Uno de ellos es Clara Rojas quiĂ©n no viviĂł la misma situaciĂłn que vive Ingrid, ya que aunque la gran prensa des-informativa haya minimizado el hecho con titulares de un dĂa, se supo que en medio de la guerra y las consecuencias que Ă©sta entraña, el flechazo de Eros sorteĂł las condiciones brutales de la selva.
El amor entre Clara y un guerrillero, fructificó en un hijo sin mediación de violencia sexual, o sea, con pasión y deseo aún en las condiciones más adversas...
Clara, su hijo Emmanuel y la ex congresista liberal, Consuelo González Araujo, ya están listos para volver al seno del hogar acompañados por la inclaudicable voluntad de Chávez quien pese al revĂ©s traidor de su par colombiano continuĂł su labor en solidaridad con los prisioneros y a quien hoy acompaña una delegaciĂłn internacional, uno de cuyos miembros es el ex presidente de Argentina, NĂ©stor Kirchner y miembros del gobierno brasileño, quienes protegerán a los ex cautivos para que sean entregados sin “traiciones” y sin reveses dada la extrema peligrosidad de Uribe y su sĂ©quito de criminales a sueldo.
Una de las partes demostró que su palabra empeñada ante el presidente Chávez y el mundo se mantuvo firme, Uribe volvió a demostrar que poco le interesa el Intercambio de Prisioneros de Guerra, con lo cual vuelve a quedar en su grosero desnudo ya internacionalizado.
¿Y quĂ© pasa con el resto de los prisioneros? Ahora le toca hablar y actuar al genocida, su figura enlodada bien podrĂa sacudirse toda la suciedad que lo cubre y actuar como las circunstancias lo exigen, esta carrera la perdiĂł asĂ como perdiĂł tantas otras, no olvidemos el intento de “rescate” por la fuerza e irresponsable que causara la muerte de 11 diputados, tambiĂ©n retenidos por la insurgencia, que podrĂa haberse evitado de no existir tanta perversiĂłn en la mente del fascista que busca protagonismo mientras se va hundiendo cada dĂa más en su propio pozo de estiĂ©rcol.
Un mĂnimo de inteligencia, aunque estemos pidiendo demasiado, de este burdo personaje, hoy podrĂa cambiar la historia de Colombia, hay más presos polĂticos de ambos lados y recordemos que el nervioso saludo de Navidad del fascista a las familias de los prisioneros, lanzado desde el batallĂłn de alta montaña en la Sierra Nevada de Santa Marta, al norte de Colombia, expresaba que esperaba que la guerrilla cumpliera con lo anunciado liberando a las tres personas mencionadas.
Bueno, “señor” Uribe, una parte cumpliĂł, ahora le toca a usted, si fuera realmente polĂtico, como su cargo lo indica, recibirĂa el mensaje de la satanizada organizaciĂłn insurgente que acaba de efectuar una tremenda paliza sobres su vapuleada anatomĂa, sin balas y sin motosierras como las que usted acostumbra utilizar para talar la vida de los luchadores colombianos.
Y qué golpiza, presidente, la suficiente como para que su ego destrozado ya nunca más se recomponga para bien del pueblo colombiano.
Si algo le quedara de hombrĂa, deberĂa replantearse que muchas cosas las está haciendo muy mal y que los ojos del mundo, que son expertos en escribir la historia de los pueblos, dejarán plasmadas en sus páginas para siempre.
Aunque uno a veces es demasiado iluso, hablar de su hombrĂa, nada menos que de su hombrĂa, cosa tan tonta, realmente…
Ingrid Storgen
Diciembre de 2007
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