Declaración oficial del Gobierno de Cuba al discurso de Bush
Fuente: Granma
La palabra de orden en Cuba es: ¡Coraje!
Conferencia de prensa concedida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, a la prensa nacional y extranjera, efectuada en el MINREX, el 24 de octubre del 2007, "Año 49 de la Revolución."
(Versiones TaquigrƔficas-Consejo de Estado)
Karina Soto (Moderadora).—Muy buenas tardes a todos.
Tenemos aquĆ la presencia de todos los medios de la prensa nacional y de 61 corresponsales de 45 medios de prensa de 17 paĆses. Sin mĆ”s...
Felipe PĆ©rez.—Buenas tardes.
Les agradecemos a todos los corresponsales de la prensa nacional y de la prensa extranjera, acreditada aquĆ en La Habana, su presencia.
Los hemos convocado para dar respuesta, a nombre del gobierno y del pueblo de Cuba, a las declaraciones realizadas por el presidente Bush, hace apenas un par de horas.
Nosotros apreciamos que las palabras del Presidente de Estados Unidos anuncian una escalada sin precedente en la polĆtica del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, de mĆ”s bloqueo, mĆ”s subversión, mĆ”s intento de aislamiento de Cuba, y nuevos y renovados esfuerzos para intentar rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano.
Apreciamos las palabras del Presidente como una confirmación de que la polĆtica en vigor, en el rĆ©gimen de Bush, es el cambio de rĆ©gimen en Cuba, incluso por la fuerza. Sus palabras de hoy vienen a confirmarlo.
Lo que el Presidente de Estados Unidos ha llamado "acelerar el periodo de transición", en el que segĆŗn Ć©l estĆ” Cuba, equivale —y quiero recordar aquĆ las palabras de Fidel de hace apenas dos dĆas— a la reconquista de Cuba por la fuerza. Ese es el plan que ha quedado hoy mejor delineado y al desnudo ante la opinión pĆŗblica.
Quiero subrayar una frase del discurso del Presidente de Estados Unidos, dijo: "La palabra de orden en nuestros tratos futuros con Cuba no es estabilidad, la palabra de orden es libertad."
Cuba entiende estas palabras como un acto irresponsable, que da una idea del nivel de frustración, de desesperación y de odio personal del presidente Bush contra Cuba; una invocación a la violencia, un llamado, incluso, al uso de la fuerza para derrocar a la Revolución Cubana e imponer sus designios en Cuba.
Cuba rechaza categóricamente la estimulación de la violencia, la evocación, incluso, del uso de la fuerza, que da razón todavĆa mayor a la alerta de Fidel a la comunidad internacional, a la opinión pĆŗblica, que refuerza nuestra razón y la veracidad de nuestras palabras, cuando nos preparamos continuamente reforzando nuestra defensa, la preparación de nuestro pueblo para enfrentar los planes mĆ”s aviesos y peligrosos de este rĆ©gimen.
El Presidente, ademĆ”s de, en lenguaje amenazante y altanero, delinear incluso la opción del uso de la fuerza, el escenario incluso de la ruptura de la estabilidad en Cuba para dar paso a lo que llamó la "libertad", que es el cambio de rĆ©gimen, que es el derrocamiento de la Revolución y la reconquista de Cuba por la fuerza; al hacerlo, el Presidente de Estados Unidos dejó abierta las opciones de si eso serĆa el resultado de un hipotĆ©tico y fantasioso levantamiento interno en Cuba, que Estados Unidos apoyarĆa, lo cual cualquier persona medianamente bien informada y con dos dedos de frente sabe que no es polĆticamente posible, que la Revolución Cubana tiene un apoyo abrumador y mayoritario del pueblo; pero dejó tambiĆ©n abierta la idea de que esa estabilidad pueda ser vulnerada desde fuera, con una nueva guerra de conquista y anexión, como la que lanzó contra Iraq, y como la que amenazó con lanzar contra 60 o mĆ”s oscuros rincones del planeta, entre los cuales, por supuesto, estaba Cuba.
Debemos advertir que un escenario como ese no solo significarĆa la ruptura de la estabilidad de Cuba, sino tambiĆ©n de la estabilidad de Estados Unidos, y pondrĆa en peligro tambiĆ©n al pueblo norteamericano, cuyos hijos serĆan enviados a matar y a morir en una guerra en Cuba que durarĆa 100 aƱos, y que no terminarĆa sino con la victoria de nuestro pueblo, a un costo tremendo, es lógico, en vidas de sus hijos, destrucción material; pero cuyo Ćŗnico resultado posible es la preservación de la independencia y la soberanĆa de Cuba. Y debo decir que aquĆ la reacción es de serenidad y firmeza.
La palabra de orden en Cuba no es ni la estabilidad, ni nada de eso, la palabra de orden en Cuba es: ¡Coraje! Y es nuestra respuesta; serenidad absoluta y confianza en nuestra fuerza y en la solidaridad que el mundo dispensa hoy a Cuba, y en la admiración que la resistencia de Cuba levanta en el mundo.
Asà que si el objetivo de las palabras del Presidente de Estados Unidos es intimidar al pueblo, asustar a su Dirección, debo decirle desde ahora que es un completo fracaso el resultado de sus amenazas contra Cuba; pero hay, y tomamos nota de ello, una evolución de la agresividad del tono de su lenguaje hacia Cuba.
En enero del 2004, el presidente Bush habĆa dicho que habĆa que "trabajar por una transición rĆ”pida y pacĆfica en Cuba", eso fue en enero del 2004. En febrero del 2004 repitió otra vez que el objetivo de su polĆtica era "la transición rĆ”pida y pacĆfica a una democracia". En mayo del 2004 habló de que habĆa que "acelerar", ya no era esperar o trabajar, sino "acelerar el dĆa en que Cuba sea un paĆs libre", dijo. Ya para octubre del 2004 decĆa que "el pueblo cubano deberĆa ser liberado", cosa que nadie aquĆ le pidió, ni le pide, ni le va a pedir, pero ya evolucionó la idea, no de esperar o de desear, sino a decir que ese pueblo "deberĆa ser liberado".
En agosto del 2006, prometiendo la futura "liberación" de Cuba, aseguraba que cuando eso suceda "los cubano-americanos, decĆa, podrĆ”n lidiar con el tema de la confiscación de propiedades", es decir, "podrĆ”n entonces, una vez que nosotros liberemos a Cuba, ocuparse de recuperar allĆ sus antiguas propiedades", los batistianos, los torturadores, los asesinos, los terratenientes ligados a la dictadura de Batista, que retornarĆan aquĆ a recuperar las propiedades, que es casi siempre el leitmotiv de toda esta polĆtica.
Sin embargo, ya para junio del 2007, decĆa: "Continuaremos presionando por la libertad de Cuba". En junio del 2007, a una pregunta improvisada en un encuentro con militares norteamericanos, dijo: "Algunos dirĆ”n que el problema es la estabilidad en Cuba. Yo considero que tenemos que presionar duro por la democracia." Fue una frase donde ya enseñó la idea de que la estabilidad no era lo mĆ”s importante.
Bueno, ha continuado su catarata de amenazas y frases contra Cuba, que ha desembocado hoy en este nuevo paso, que ya no es esperar, desear, sino asegurar que la palabra de orden, en este momento, no es estabilidad, que la palabra de orden es libertad.
Nosotros estamos claros de quĆ© significa la "libertad" que el presidente Bush promete a los cubanos, y nos tomamos en serio la evocación de nuevos y renovados esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para cumplir su polĆtica de cambio de rĆ©gimen en Cuba, que es, por demĆ”s, ilegal; es una polĆtica violatoria del derecho internacional. El Presidente de Estados Unidos no tiene autoridad moral, ni potestad legal para proponerse cambiar el ordenamiento jurĆdico, polĆtico, que los demĆ”s pueblos de la Tierra, soberanamente, han decidido darse. Es una violación de nuestros derechos como pueblo independiente, como nación soberana. Es una conculcación de nuestro derecho a ejercer la libre determinación.
Nosotros sabemos quĆ© vendrĆa detrĆ”s de la "libertad" traĆda en los bombarderos y las armas del ejĆ©rcito de Estados Unidos: los grupos terroristas, sedientos de sangre, que todavĆa hoy se entrenan en Florida con total impunidad, permitidos y tolerados por el gobierno de Estados Unidos, con los cuales, hace unos dĆas, se reunió el presidente Bush en Miami, para prometerles y conversar con ellos sobre esta presentación, y para recordar que Ć©l les prometió que "Ć©l resolverĆa el tema de Cuba", Ć©l sabĆa —dijo— cómo resolverlo; esos grupos, uno de cuyos voceros dijo que lo Ćŗnico que reclamarĆan al Presidente en ese momento serĆan tres dĆas de licencia para matar en Cuba. Pero, bueno, hay que saber que no van a encontrar aquĆ a un pueblo poniendo otra mejilla; hay que saber que encontrarĆ”n a millones de combatientes, armados y entrenados, y a un pueblo preparado y fogueado, despuĆ©s de casi medio siglo de Revolución victoriosa, en defender sus conquistas y su derecho a la libertad y a la independencia.
Entonces, en adición a este anuncio, a este preludio de una escalada de mĆ”s bloqueo, a estas amenazas, en adición a esto, el Presidente hizo una descripción mentirosa y ridĆcula de la situación en Cuba. Nunca vi a un polĆtico destilar mĆ”s odio y mĆ”s frustración. Fue una cosa patológica. Hizo una descripción de Cuba que Ćŗnicamente la ceguera, debido al odio y la impotencia, puede llevar a caer en esos extremos.
No voy, por supuesto, a emplear tiempo en rebatir las mentiras; pero solo, como botón de muestra, voy a comentar algunas.
Dijo que en Cuba era ilegal reunirse mÔs de tres personas sin autorización, nosotros que hemos visto a mÔs de un millón reunirse en la Plaza, por su propia voluntad, para reclamar el enjuiciamiento o la extradición a Venezuela del terrorista Luis Posada Carriles, o la liberación de nuestros Cinco Héroes, o el cese del bloqueo contra Cuba. Dijo que era ilegal cambiar de trabajo en Cuba, que era ilegal mudarse de casa.
No sƩ, quiƩnes le han preparado estos discursos, estos pƔrrafos, me imagino que son de los viejos dinosaurios de Miami que nunca mƔs han tenido contacto con la realidad cubana.
Dijo que Estados Unidos es el mayor proveedor de ayuda humanitaria a Cuba y que el aƱo pasado fueron 270 millones de dólares; que es el paĆs que mĆ”s ayuda, dijo, a Cuba.
Estos extremos de hipocresĆa, de falta de elemental respeto a la verdad, realmente han sido escasos. Esto es un nuevo rĆ©cord, vamos a decir, de la impudicia.
Averigüé, por curiosidad, sobre los 270 millones... El aƱo pasado a Cuba entraron desde Estados Unidos 5 millones de dólares en materiales, donativos, computadoras de uso, ómnibus de uso, lo que han traĆdo los Pastores por la Paz, los grupos religiosos de Estados Unidos, las organizaciones no gubernamentales, en abierto desafĆo a las prohibiciones y a la persecución del rĆ©gimen de Bush. Es lo que muchos de los mejores hijos del pueblo norteamericano, a riesgo de enfrentar penas de prisión, multas, la persecución de su propio gobierno, han hecho llegar a Cuba por vĆas disĆmiles; 5 millones, que nosotros apreciamos como sĆmbolo y expresión de los mejores valores del pueblo norteamericano.
El Presidente de Estados Unidos dice que, el aƱo pasado, ellos son el gobierno que mĆ”s ha ayudado a Cuba; en el aƱo, precisamente, cuando mĆ”s bloqueo, mĆ”s persecución ha habido, cuando han multado a los grupos religiosos que venĆan a Cuba, a las instituciones religiosas, cuando han llevado su persecución al punto de la esquizofrenia.
Esas han sido algunas de sus palabras para describir la realidad cubana, como ya dije, en un discurso que provoca realmente aversión de solo escuchar estas frases.
Ha hecho, por otro lado, un llamado desesperado a otros paĆses para sumarse al bloqueo y a la subversión contra Cuba, para sumarse a esta polĆtica fallida que nadie en el mundo comparte.
Cuba considera que las palabras de hoy reconocen explĆcitamente que el gobierno de Estados Unidos se encuentra solo en su polĆtica hacia Cuba. Ha habido una apelación reiterada y desesperada para que otros gobiernos se sumen; incluso, les ha dictado el decĆ”logo de las cosas que, a su juicio, deberĆan hacer esos gobiernos, sus embajadas en La Habana. Prueba de que no tienen apoyo ni reconocimiento en el mundo, porque debo recordar aquĆ, que se puede ser el mĆ”s poderoso, pero no el mĆ”s respetado; se puede tener la capacidad de destruir a un paĆs con un ataque nuclear, pero no de levantar simpatĆa; se puede ser temido, incluso, pero eso no quiere decir que se sea querido o apoyado. Y lo que ocurre es que el Presidente de Estados Unidos choca con el hecho de que la comunidad internacional no sigue su polĆtica, de que hay un rechazo casi universal al bloqueo genocida que impone contra el pueblo de Cuba, que crece la admiración y el reconocimiento a Cuba.
AquĆ tengo una noticia de hoy, solo una. Mientras el Presidente de Estados Unidos leĆa la diatriba anticubana que allĆ le prepararon, Cuba resultaba elegida en ParĆs miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, por 157 votos, de los 175 posibles; el paĆs con mĆ”s votación de todo el Tercer Mundo para integrar el Consejo Ejecutivo de la UNESCO; el paĆs que mĆ”s votos obtuvo en el Hemisferio Occidental, incluso, mĆ”s votos que Estados Unidos; como expresión del reconocimiento a Cuba, que se eligió miembro del Consejo de Derechos Humanos con mĆ”s de dos tercios de los votos, en la misma elección a la que el gobierno de Estados Unidos no concurrió por temor a no ser elegido; el paĆs que preside el Movimiento de PaĆses No Alineados, y cuya batalla el aƱo pasado fue apoyada en Naciones Unidas nada mĆ”s y nada menos que por 183 de los 192 miembros de las Naciones Unidas.
EstÔ solo el Presidente de Estados Unidos. EstÔ furioso, ademÔs; estÔ desesperado. Es comprensible, prometió resolver la situación de un plumazo a aquellas mafias cubanas en Miami, que lo llevaron a la presidencia de modo fraudulento, que aplicaron las mismas tÔcticas que aplicaban aquà antes del triunfo de la Revolución, y que permitieron que, después de una controversial y polémica elección que tuvo durante un mes al mundo viendo aquel espectÔculo deprimente, finalmente fuera proclamado por la diferencia de un voto en la Corte Suprema.
¿Con quĆ© autoridad usted se erige en juez de los derechos humanos y la democracia en los otros paĆses? Usted no tiene autoridad moral, seƱor Presidente; usted no tiene credibilidad. Dos tercios de los norteamericanos sienten vergüenza de usted. Usted tiene menos de 25% de apoyo de la opinión pĆŗblica de su paĆs. Usted estĆ” —como se dijo en estos dĆas por el compaƱero Alarcón— empacando para irse. No lo subestimamos, por supuesto, usted es peligroso, usted tiene poder; pero usted no tiene apoyo, usted no tiene credibilidad, usted no tiene autoridad; nuestro pueblo lo sabe; ha lidiado, ademĆ”s, antes de usted, con otros nueve presidentes de Estados Unidos, y estĆ” aquĆ y va a seguir aquĆ.
Entonces hay, ademĆ”s, una clara frustración en las palabras del Presidente de Estados Unidos. El hecho de que Cuba ha derrotado todos sus intentos, sus planes anunciados en estos aƱos, todas sus iniciativas, que la Revolución sigue aquĆ, enhiesta y firme, lo obsesiona. Estamos ante un Presidente con una obsesión: la bandera que flamea aquĆ victoriosa y que ellos no han podido arriar ni van a poder.
La economĆa cubana se fortalece, los esfuerzos de nuestro pueblo van fructificando. La Revolución es ahora mĆ”s fuerte, ha resistido nuestro pueblo con ejemplar madurez polĆtica y unidad los duros aƱos de periodo especial que ha tenido que vivir.
El bloqueo estĆ” aislado, es mĆ”s claro que nunca para nosotros que es insostenible esa polĆtica y que es una cuestión de tiempo; es una polĆtica, ademĆ”s, que no levanta simpatĆa dentro de Estados Unidos, cuyos ciudadanos son vĆctimas tambiĆ©n de toda esa polĆtica de persecución y agresiones contra Cuba.
Crece la unidad de nuestro pueblo; pero, ademĆ”s, acabamos de tener una prueba: unas elecciones ejemplares en su transparencia, en su organización, en la masividad de la asistencia popular, sin que el voto fuera obligatorio. MĆ”s del 95% de asistencia, con mĆ”s de 8 100 000 cubanos participando en esas elecciones, en una muestra ejemplar de civismo, de cultura polĆtica, donde no se dio un escĆ”ndalo, nada parecido a lo que ocurrió en Miami cuando a usted lo eligieron Presidente fraudulentamente. Unas elecciones que cualquier observador honesto tiene que reconocer que han transcurrido en un ambiente de normalidad y de participación popular; en medio de un debate popular ejemplar, en Cuba, sobre nuestras dificultades, sobre nuestros problemas, estimulado por la Dirección de nuestro Partido, a partir de la discusión del discurso de RaĆŗl el pasado 26 de julio.
Nosotros entendemos esta reacción de hoy, como otro acto fruto de esa desesperación. El Presidente ve que se le acaba el tiempo, que no puede cumplir su promesa, y eso no lo hace menos peligroso, por supuesto. Pero, ademĆ”s, hay, en su discurso hoy, un intento vano y ridĆculo de reclutar, para seguir su polĆtica contra Cuba, a los militares cubanos, a los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Ministerio del Interior. Les promete perdonarles la vida despuĆ©s que tome el control de Cuba, si ahora, a tiempo, se arrepienten de servir a su pueblo, de defender la Revolución.
Oiga, un mensaje tengo para el Presidente de Estados Unidos: Usted delira, estĆ” delirando. Usted le estĆ” hablando a un ejĆ©rcito libertador. Usted olvida que en Cuba el ejĆ©rcito es el pueblo uniformado. Usted olvida que mĆ”s de 350 000 cubanos vistieron voluntariamente ese uniforme para ir a enfrentar al rĆ©gimen del apartheid que Estados Unidos y otros paĆses occidentales apoyaban, y que hicieron posible con su victoria la liberación de Namibia, la preservación de la integridad territorial de Angola, la liberación de Mandela, la legalización del ANC, el surgimiento de una SudĆ”frica sin apartheid. Usted olvida eso.
Usted les promete a los combatientes de la seguridad cubana, si no reprimen el alzamiento que dice usted que va a haber en Cuba, perdón para el futuro. Usted olvida que esos hombres y mujeres llevan medio siglo derrotando los mÔs de 600 planes que ustedes organizaron para tratar de asesinar a Fidel, que derrotaron la guerra sucia y las bandas armadas que ustedes organizaron y suministraron en las montañas de Cuba, que han derrotado los planes de terrorismo contra Cuba. Usted olvida que los hombres y mujeres que llevan ese uniforme son el pueblo en el poder, porque aquà hay una Revolución victoriosa que ustedes no han podido derrotar. Usted se equivoca.
Les propone, les promete a los funcionarios del gobierno que si traicionan a su pueblo y se pasan de bando y se presentan allĆ ante usted, usted les perdonarĆ” en el futuro la vida. Usted se equivoca, usted no conoce a este pueblo. Usted cree que este pueblo son gente de la categorĆa de los mercenarios que ustedes pagan aquĆ.
Por cierto, que los mercenarios, pagados aquĆ por los servicios especiales y el gobierno de Estados Unidos, a quienes el aƱo pasado les dedicaron 9 millones, pero en este aƱo les van a dedicar 45 millones de dólares, esos estaban allĆ, en la Sección de Intereses norteamericana en La Habana, viendo en vivo, junto a los diplomĆ”ticos norteamericanos, el discurso del presidente Bush, y aplaudiendo —puedo imaginar— las amenazas proferidas contra su pueblo. Por eso reivindicamos hoy aquĆ el derecho de la Revolución a defenderse y a emplear todos los recursos a su disposición, dentro del respeto a nuestras leyes, a nuestra Ć©tica, para defender a nuestra Patria.
Por otro lado, ha habido el intento en ese discurso de justificar su polĆtica hacia Cuba en una supuesta defensa de la democracia, de los derechos humanos, y nosotros respondemos que el presidente Bush no tiene autoridad moral para dictarles a los cubanos lo que deben hacer. Usted no es un libertador, seƱor Bush; usted es un brutal represor. Su rĆ©gimen ha invadido, ha masacrado, ha torturado en nombre de la libertad. Usted avergüenza a sus compatriotas.
Usted autorizó la existencia de cĆ”rceles secretas, de vuelos clandestinos. Usted legalizó el uso de la tortura, del vejamen a los prisioneros. Usted mantiene el centro de torturas en la Base Naval de GuantĆ”namo, que ha sido mundialmente repudiado. Usted autorizó la invasión y la ocupación de Iraq que ha costado mĆ”s de medio millón de vidas de civiles inocentes. ¿Con quĆ© moral usted puede venir a dictarles a los cubanos pautas sobre su futuro, su concepto de respeto a los derechos humanos o su sistema democrĆ”tico?
El Presidente anunció tres nuevas iniciativas sobre Cuba, prueba ya de que casi no queda nada que ensayar contra Cuba; ya no queda prĆ”cticamente nada que emplear. Dijo que estaba dispuesto a considerar el otorgamiento de licencias a organizaciones no gubernamentales y a grupos religiosos para que suministren computadoras a los jóvenes cubanos y al pueblo cubano y acceso a Internet, si el gobierno cubano les permite el acceso a Internet. Un anuncio ridĆculo, que moverĆa a la risa si no estuviera insertado en este recrudecimiento de la polĆtica contra Cuba, en un paĆs que, pese al bloqueo y las prohibiciones y haciendo enormes esfuerzos —porque no se pueden comprar computadoras que tengan componentes norteamericanos o de origen norteamericano en el mercado internacional para Cuba—, tiene ya mĆ”s de 500 000 computadoras instaladas, que el aƱo que viene instalarĆ” otras 150 000 y que a partir del aƱo que viene podrĆ” ya ensamblar y producir aquĆ en nuestro paĆs 120 000 nuevas computadoras por aƱo; donde funcionan hoy 602 Joven Club con mĆ”s de 7 000 computadoras que dan acceso gratuito a Internet a mĆ”s de 2 millones de cubanos por aƱo, que han graduado 1 300 000 jóvenes cubanos en estos aƱos, que imparten 32 tipos distintos de cursos de computación gratuitamente, operando las 24 horas del dĆa, que incluyen programas especiales para proveer acceso a la computación a los ciegos, a las personas con discapacidades, a los ancianos. Y usted le ofrece unas computadoras que serĆan traĆdas por unas ONG, que serĆan organizaciones pantalla del gobierno de Estados Unidos. Es una oferta ridĆcula que nuestro paĆs rechaza, lógicamente, y no se toma en serio.
AdemĆ”s, anunció invitar a jóvenes cubanos, hijos de sus contrarrevolucionarios en Cuba y de sus mercenarios, a un programa de becas que han implementado para AmĆ©rica Latina, por tres aƱos; a un paĆs que tiene 65 universidades, donde se imparten 99 carreras universitarias y donde estudian hoy 730 000 jóvenes cubanos, 69 de cada 100 jóvenes cubanos que estĆ”n en la edad de ir a la universidad, la mĆ”s alta tasa entre los paĆses del Tercer Mundo, y que compite favorablemente y, cuidado si no somos, el paĆs donde mayor proporción de jóvenes en la edad de 18 a 24 aƱos pueden ir a la universidad. Un paĆs que tiene en este momento 30 000 jóvenes de 120 paĆses del Tercer Mundo becados gratuitamente en sus universidades, 23 000 de ellos estudiando la carrera de Medicina.
Hablarle de unas becas a un paĆs donde estudian hoy 70 000 jóvenes cubanos totalmente becados en las universidades, no solo estos jóvenes de otros paĆses, sino tambiĆ©n mĆ”s de 40 000 jóvenes cubanos, que reciben la alimentación, el alojamiento, estipendio, libros, atención mĆ©dica gratuita; un paĆs que ha universalizado el acceso a la educación, que tiene hoy 3 millones de estudiantes, cuyos logros en esta materia son reconocidos mundialmente.
El Presidente se aparece anunciando un programita para formarle cuadros a la contrarrevolución y a los grupos mercenarios que ellos pagan. Incluso, esos mismos familiares de los mercenarios que ustedes pagan en Cuba para que apoyen su polĆtica, para que los ayuden a aplicar el bloqueo, no tienen vedado su acceso ni a la educación ni a la salud ni a los servicios que Cuba garantiza a todos los ciudadanos. Nadie les niega el ingreso, incluso, aun siendo gente que no comparta las ideas de la Revolución, los sueƱos de justicia y libertad de su pueblo.
Anunció la creación de un llamado Fondo Internacional para la libertad de Cuba, que dice que ayudarĆa a buscar no sĆ© quĆ© crĆ©ditos para Cuba, para que Cuba pague no sĆ© quĆ© deuda y, sobre todo, con la intención de que otros paĆses pongan dinero, porque Ć©l quiere derrocar a la Revolución, pero que otro lo pague, y de paso aprovecha para tratar de "pasar el cepillo", como se dice en Cuba, y lograr que otros pongan dinero, como vimos en su guerra en Iraq y en otras guerras.
Esas son las tres medidas concretas que adelantó, pero anunciando que ha llegado, que estÔ llegando ya el momento en que él va a venir a liberar a los cubanos.
Quisiera, finalmente, explicar lo que nosotros creemos, realmente, que el presidente Bush deberĆa proponerse como agenda para Cuba y que son estos 12 puntos que voy a decir ahora:
Primero: El gobierno de Estados Unidos debe respetar el derecho de los cubanos a su independencia y a su soberanĆa, el derecho de los cubanos a la libre determinación. Hay que respetar el derecho de los cubanos a tener sus instituciones, su sistema polĆtico, sus leyes. No es competencia del gobierno de Estados Unidos, por poderoso que sea.
Segundo: El gobierno de Estados Unidos debe cesar de inmediato su polĆtica de agresiones y amenazas contra Cuba, por demĆ”s, inĆŗtiles. Se estrellan contra nuestro coraje y nuestra determinación de ser un pueblo libre.
Tercero: Debe dejar de intervenir groseramente en los asuntos internos de Cuba. Debe renunciar a la idea fallida de fabricar una oposición interna en Cuba con dinero de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos debe dejar de financiar a sus grupos mercenarios en Cuba.
Cuarto: El rĆ©gimen de Bush debe poner fin a las acciones subversivas contra Cuba y a la guerra radial y televisiva contra nuestro paĆs. Debe desmontar las mal llamadas Radio y Televisión "MartĆ", que son una ofensa al pueblo cubano, que ensucian el nombre del HĆ©roe Nacional de Cuba en trasmisiones de radio y televisión que alientan la violencia, el asesinato polĆtico, el sabotaje económico.
Quinto: El Presidente de Estados Unidos debe levantar de inmediato y sin condiciones el bloqueo genocida contra Cuba, para lo cual tiene que derogar varias leyes y tiene que lograr que el Congreso lo haga; porque hay que recordar que, aunque Ć©l habló de que podrĆa tomar medidas para levantarle el bloqueo a Cuba el dĆa que haya derrotado a la Revolución, segĆŗn la ley norteamericana, porque todo el bloqueo estĆ” codificado, los Presidentes de Estados Unidos no podrĆ”n levantar el bloqueo a Cuba, y el Congreso no los autorizarĆ”, hasta que no se devuelvan todas las propiedades, no solo de los que eran norteamericanos, y no tanto de aquellos, como las de los batistianos, los torturadores y los ladrones que se fueron despuĆ©s y se hicieron ciudadanos norteamericanos. Debe derogar la Ley Helms-Burton, debe derogar la Ley Torricelli y todas las demĆ”s leyes de ese engendro que es el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.
Sexto: Debe eliminar la prohibición de los viajes a Cuba de los norteamericanos, que es la violación de un derecho plasmado en su Constitución, y debe eliminar la prohibición de las visitas familiares a los cubanos que viven allĆ, a los cuales, usted, seƱor Presidente, les impide venir a ver a sus familias a Cuba, violando sus derechos.
SĆ©ptimo: El gobierno de Estados Unidos debe dejar de estimular la emigración ilegal desde Cuba. Debe eliminar la criminal Ley de Ajuste Cubano y la polĆtica de pies secos-pies mojados, que estimulan el trĆ”fico de personas, la comisión de actos violentos con el fin de emigrar.
Usted, seƱor Presidente, es el responsable de los que todavĆa mueren en el mar, incluidos niƱos, mujeres, tratando de emigrar ilegalmente desde Cuba; usted es el responsable del trĆ”fico de personas. Usted debe cumplir los acuerdos migratorios. Usted debe cumplir el nĆŗmero de visas, para que puedan emigrar legalmente de Cuba las personas, como ustedes se comprometieron y como han incumplido este aƱo. Y ustedes deben cumplir su compromiso de que a los que intercepten en el mar los devuelvan a Cuba, para desestimular estas prĆ”cticas.
Octavo: El gobierno de Estados Unidos debe cesar las agresivas campaƱas de propaganda sucia, de mentiras contra Cuba, que emplean cuantiosos recursos, como no hubo nunca antes dedicados a esta actividad.
Noveno: Ustedes deben liberar a los cinco luchadores antiterroristas cubanos, presos polĆticos en las cĆ”rceles norteamericanas.
Y me detengo aquĆ, para subrayar que se encuentran hoy aquĆ especialmente invitados por nosotros en la CancillerĆa, la compaƱera Elizabeth Palmeiro Casado, esposa del compaƱero Ramón LabaƱino Salazar, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a cadena perpetua y 18 aƱos por haber luchado contra el terrorismo allĆ en Estados Unidos. Te damos la bienvenida, Elizabeth. Te reiteramos todo nuestro apoyo y simpatĆa.
EstĆ” tambiĆ©n la compaƱera Magali Llort Ruiz, madre del compaƱero Fernando GonzĆ”lez Llort, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a 19 aƱos de prisión, cuyo Ćŗnico delito fue luchar contra el terrorismo, prevenir planes que, de haber sucedido, habrĆan tambiĆ©n asesinado a ciudadanos norteamericanos y de otros paĆses.
EstĆ” con nosotros tambiĆ©n el compaƱero CĆ”ndido RenĆ© GonzĆ”lez Castillo, padre del compaƱero RenĆ© GonzĆ”lez Sehwerert, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, condenado a 15 aƱos de prisión, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos.
Recordamos aquà en este momento a Olga Salanueva, la esposa de René, impedida de visitarle durante mÔs de nueve años, a la que se le ha negado la posibilidad siquiera de ver a su esposo en todos estos largos años de cautiverio duro y cruel.
EstÔ con nosotros también el compañero Roberto GonzÔlez Sehwerert, hermano de René, y dedicado, como los otros familiares, a hacer conciencia sobre esta batalla por la liberación y el retorno a su patria de nuestros Cinco Héroes.
Y estĆ” con nosotros la compaƱera Isabel HernĆ”ndez Nordelo, hermana de Gerardo HernĆ”ndez Nordelo, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a dos cadenas perpetuas y 15 aƱos.
Recordamos ahora a la compaƱera Adriana PĆ©rez O’Connor, esposa de Gerardo, a la que el rĆ©gimen de Bush impide tambiĆ©n ver a su esposo desde 1998, a quienes impide, incluso, concebir un hijo, sueƱo de su unión.
Recordamos tambiĆ©n a Antonio Guerrero RodrĆguez, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a cadena perpetua y 10 aƱos.
A todos les damos nuestro mensaje de aliento y de solidaridad y nuestra certeza de que finalmente ellos volverƔn y que todo el odio descargado sobre ellos no doblegarƔ su voluntad ni la nuestra hasta que se haga justicia.
DĆ©cimo: El presidente Bush debe extraditar a Venezuela o enjuiciar en Estados Unidos al terrorista Luis Posada Carriles, libre hoy por las maquinaciones de las mĆ”s altas autoridades norteamericanas; que se pasea libre en las calles de Miami, llevando sobre su conciencia la muerte de decenas de civiles inocentes cubanos y de otros paĆses; autor intelectual de la voladura del avión cubano, junto a otro terrorista, Orlando Bosch, perdonado y dejado libre tambiĆ©n en Estados Unidos por el padre del actual Presidente de Estados Unidos, ambos, antiguos agentes de la CIA, terroristas entrenados por la Agencia Central de Inteligencia en los aƱos en que el padre del actual Presidente de Estados Unidos era el Director de la CIA. El gobierno de Estados Unidos protege a estos terroristas porque teme que revelen los secretos que conocen sobre los planes contra Cuba y contra otros paĆses, sobre todo, lo que se hizo en la Operación Cóndor.
El Presidente debe eliminar la impunidad de los grupos terroristas, que todavĆa hoy aparecen en los canales de televisión de Miami entrenĆ”ndose con armas pesadas para el dĆa en que vengan a Cuba junto a las tropas norteamericanas, o amenazando con actos terroristas.
UndĆ©cimo: El Presidente de Estados Unidos debe cerrar de inmediato el centro de torturas que creó en la Base Naval de GuantĆ”namo y cuya existencia defiende todavĆa hoy pese a la repulsa mundial. El lugar donde se aplican las prĆ”cticas ya prohibidas por convenciones internacionales de tortura contra los prisioneros, como el sometimiento de los presos en los interrogatorios a altas temperaturas o muy bajas temperaturas, la simulación de la asfixia, los castigos, los tratos crueles, inhumanos y degradantes.
¿En nombre de quĆ© derechos humanos usted habla, cuando todo el mundo sabe que usted lleva sobre sus hombros la muerte y la tortura de presos muchas veces inocentes? Usted debe devolverle a Cuba el territorio que ocupan ilegalmente, en contra de nuestra voluntad, en la Base Naval de GuantĆ”namo.
DuodĆ©cimo: Usted debe cesar las presiones contra la comunidad internacional para que apoyen la polĆtica de su rĆ©gimen contra Cuba. Usted fracasarĆ”, usted no tendrĆ” el apoyo de la comunidad internacional. Usted puede encontrar unos pocos aliados que, por interĆ©s o por falta de valor, lo secunden; pero usted no tiene apoyo para esta polĆtica y usted va a fracasar, se lo decimos hoy, y usted no va a lograr sus designios de derrotar a la Revolución Cubana y de reconquistar a Cuba. Como dijo Fidel: ¡Ustedes a Cuba no la tendrĆ”n!; ustedes tendrĆan que exterminar a un pueblo entero. Y en Iraq se ha probado, y en Viet Nam se probó, que ningĆŗn ejĆ©rcito es invencible cuando pelea contra un pueblo dispuesto a defender su soberanĆa y que tiene causas y razones fundadas para luchar por su patria.
Sus planes van a estrellarse. Cuba, seƱor Presidente, no negocia su soberanĆa; Cuba no serĆ” puesta de rodillas. Usted no va a rendirnos a nosotros con su bloqueo y su intento de rendirnos por hambre y enfermedades. Usted se estrella contra nuestro coraje.
Cuba no podrƔ ser amedrentada ni nuestra unidad podrƔ ser vulnerada. Nuestro pueblo se une mƔs ante la amenaza y la prepotencia del imperio que no ha podido doblegarlo.
Para el pueblo de Estados Unidos tenemos tambiƩn un mensaje. Para el pueblo de Estados Unidos tenemos un mensaje de respeto y de amistad. No los culpamos a ustedes, al pueblo norteamericano, del sufrimiento que el rƩgimen que ustedes tambiƩn padecen causa a nuestro pueblo.
Nosotros estamos seguros de que un dĆa no habrĆ” bloqueo, que un dĆa ustedes podrĆ”n tener relaciones normales con un pequeƱo paĆs vecino, cuyos mĆ©dicos estuvieron dispuestos a ir allĆ cuando el huracĆ”n Katrina a llevar alivio y cura a los enfermos, a los damnificados, y este rĆ©gimen que ahora amenaza otra vez a Cuba lo impidió y los condenó, porque eran negros y eran pobres, a morir allĆ sin asistencia mĆ©dica. Un dĆa eso no serĆ” asĆ.
Nuestro mensaje tambiĆ©n de aliento, de condolencias a los ciudadanos de California que estĆ”n padeciendo en este momento los incendios forestales. Un dĆa, cuando haya desastre natural, en uno u otro paĆs, se impondrĆ” el ambiente de cooperación, como ha actuado siempre el pueblo cubano, que ha ido a cualquier lugar adonde han sido necesarios sus esfuerzos, su ayuda. Pero hoy el rĆ©gimen que gobierna a Estados Unidos impide que eso ocurra.
Un mensaje tenemos para el pueblo de Estados Unidos, de amistad. No nos confundimos, somos un pueblo con cultura polĆtica, somos un pueblo con principios y decoro y sabemos que ustedes son vĆctimas, como nosotros tambiĆ©n, de esta polĆtica, y sabemos que un dĆa ustedes tambiĆ©n se van a librar de esta tiranĆa que les ha sido impuesta, que manda a sus hijos, por ser pobres, a luchar en tierras lejanas, a matar y a morir, para robarles a otros pueblos sus recursos naturales, para favorecer los intereses mezquinos de una oligarquĆa o una cĆŗpula de intereses, tras el petróleo y los recursos naturales.
Nosotros reaccionamos con indignación; pero con serenidad. No amenazamos, nos preparamos. No alardeamos, no nos jactamos, mantenemos nuestro rumbo. No hay —y lo repito aquĆ hoy— fuerza humana ni natural en el mundo capaz de hacer desistir a los cubanos de sus sueƱos de justicia, de libertad y de independencia. Somos una Revolución victoriosa, hay que respetarnos, nos hemos ganado el respeto del mundo.
En estos dĆas, en que se cumplen 45 aƱos de la Crisis de Octubre, y cuando estamos a pocos dĆas de la próxima votación que habrĆ” en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, quiero subrayar que hay en este momento en el pueblo cubano la misma serenidad, la misma entereza, el mismo sentimiento de unidad nacional y de orgullo patrio que en aquellos dĆas luminosos y tristes, como los llamó el Che, en que el pueblo cubano estuvo dispuesto a enfrentar, incluso, el holocausto nuclear antes que renunciar a sus principios y a su soberanĆa, y esa es la determinación que hay ahora en Cuba.
La Revolución Cubana no podrÔ ser derrotada, y se lo decimos aquà al Presidente del imperio que amenaza a Cuba; tenemos el apoyo del pueblo, el apoyo consciente, voluntario y libre de un pueblo que sabe bien lo que se juega en esta hora crucial de su historia y que no podrÔ ser ni engañado, ni comprado, ni amenazado, ni rendido.
AsĆ que rechazamos, una por una, cada palabra de amenaza y de chantaje contra Cuba, cada frase llena de odio, y le decimos al Presidente de Estados Unidos que lo que estĆ” llegando es el dĆa en que el pueblo de Estados Unidos y el mundo se libren de Ć©l, y lo que estĆ” llegando es el dĆa en que nosotros logremos que se levante el bloqueo, y que sus amenazas no nos sacarĆ”n de nuestro curso de construcción de una sociedad mĆ”s justa, mĆ”s humana, mĆ”s libre, de mĆ”s socialismo y de mĆ”s Revolución en este paĆs.
Ese es el mensaje que tenemos para el Presidente imperial que amenaza con guerras en las que Ʃl no va a participar, que amenaza con invasiones que Ʃl ordenarƔ desde la retaguardia de su confortable refugio; pero que nosotros, si llega el momento, enfrentaremos en la primera trinchera junto a nuestro pueblo.
Muchas gracias (Aplausos).
Fuente: Granma
La palabra de orden en Cuba es: ¡Coraje!
Conferencia de prensa concedida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, a la prensa nacional y extranjera, efectuada en el MINREX, el 24 de octubre del 2007, "Año 49 de la Revolución."
(Versiones TaquigrƔficas-Consejo de Estado)
Karina Soto (Moderadora).—Muy buenas tardes a todos.
Tenemos aquĆ la presencia de todos los medios de la prensa nacional y de 61 corresponsales de 45 medios de prensa de 17 paĆses. Sin mĆ”s...
Felipe PĆ©rez.—Buenas tardes.
Les agradecemos a todos los corresponsales de la prensa nacional y de la prensa extranjera, acreditada aquĆ en La Habana, su presencia.
Los hemos convocado para dar respuesta, a nombre del gobierno y del pueblo de Cuba, a las declaraciones realizadas por el presidente Bush, hace apenas un par de horas.
Nosotros apreciamos que las palabras del Presidente de Estados Unidos anuncian una escalada sin precedente en la polĆtica del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, de mĆ”s bloqueo, mĆ”s subversión, mĆ”s intento de aislamiento de Cuba, y nuevos y renovados esfuerzos para intentar rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano.
Apreciamos las palabras del Presidente como una confirmación de que la polĆtica en vigor, en el rĆ©gimen de Bush, es el cambio de rĆ©gimen en Cuba, incluso por la fuerza. Sus palabras de hoy vienen a confirmarlo.
Lo que el Presidente de Estados Unidos ha llamado "acelerar el periodo de transición", en el que segĆŗn Ć©l estĆ” Cuba, equivale —y quiero recordar aquĆ las palabras de Fidel de hace apenas dos dĆas— a la reconquista de Cuba por la fuerza. Ese es el plan que ha quedado hoy mejor delineado y al desnudo ante la opinión pĆŗblica.
Quiero subrayar una frase del discurso del Presidente de Estados Unidos, dijo: "La palabra de orden en nuestros tratos futuros con Cuba no es estabilidad, la palabra de orden es libertad."
Cuba entiende estas palabras como un acto irresponsable, que da una idea del nivel de frustración, de desesperación y de odio personal del presidente Bush contra Cuba; una invocación a la violencia, un llamado, incluso, al uso de la fuerza para derrocar a la Revolución Cubana e imponer sus designios en Cuba.
Cuba rechaza categóricamente la estimulación de la violencia, la evocación, incluso, del uso de la fuerza, que da razón todavĆa mayor a la alerta de Fidel a la comunidad internacional, a la opinión pĆŗblica, que refuerza nuestra razón y la veracidad de nuestras palabras, cuando nos preparamos continuamente reforzando nuestra defensa, la preparación de nuestro pueblo para enfrentar los planes mĆ”s aviesos y peligrosos de este rĆ©gimen.
El Presidente, ademĆ”s de, en lenguaje amenazante y altanero, delinear incluso la opción del uso de la fuerza, el escenario incluso de la ruptura de la estabilidad en Cuba para dar paso a lo que llamó la "libertad", que es el cambio de rĆ©gimen, que es el derrocamiento de la Revolución y la reconquista de Cuba por la fuerza; al hacerlo, el Presidente de Estados Unidos dejó abierta las opciones de si eso serĆa el resultado de un hipotĆ©tico y fantasioso levantamiento interno en Cuba, que Estados Unidos apoyarĆa, lo cual cualquier persona medianamente bien informada y con dos dedos de frente sabe que no es polĆticamente posible, que la Revolución Cubana tiene un apoyo abrumador y mayoritario del pueblo; pero dejó tambiĆ©n abierta la idea de que esa estabilidad pueda ser vulnerada desde fuera, con una nueva guerra de conquista y anexión, como la que lanzó contra Iraq, y como la que amenazó con lanzar contra 60 o mĆ”s oscuros rincones del planeta, entre los cuales, por supuesto, estaba Cuba.
Debemos advertir que un escenario como ese no solo significarĆa la ruptura de la estabilidad de Cuba, sino tambiĆ©n de la estabilidad de Estados Unidos, y pondrĆa en peligro tambiĆ©n al pueblo norteamericano, cuyos hijos serĆan enviados a matar y a morir en una guerra en Cuba que durarĆa 100 aƱos, y que no terminarĆa sino con la victoria de nuestro pueblo, a un costo tremendo, es lógico, en vidas de sus hijos, destrucción material; pero cuyo Ćŗnico resultado posible es la preservación de la independencia y la soberanĆa de Cuba. Y debo decir que aquĆ la reacción es de serenidad y firmeza.
La palabra de orden en Cuba no es ni la estabilidad, ni nada de eso, la palabra de orden en Cuba es: ¡Coraje! Y es nuestra respuesta; serenidad absoluta y confianza en nuestra fuerza y en la solidaridad que el mundo dispensa hoy a Cuba, y en la admiración que la resistencia de Cuba levanta en el mundo.
Asà que si el objetivo de las palabras del Presidente de Estados Unidos es intimidar al pueblo, asustar a su Dirección, debo decirle desde ahora que es un completo fracaso el resultado de sus amenazas contra Cuba; pero hay, y tomamos nota de ello, una evolución de la agresividad del tono de su lenguaje hacia Cuba.
En enero del 2004, el presidente Bush habĆa dicho que habĆa que "trabajar por una transición rĆ”pida y pacĆfica en Cuba", eso fue en enero del 2004. En febrero del 2004 repitió otra vez que el objetivo de su polĆtica era "la transición rĆ”pida y pacĆfica a una democracia". En mayo del 2004 habló de que habĆa que "acelerar", ya no era esperar o trabajar, sino "acelerar el dĆa en que Cuba sea un paĆs libre", dijo. Ya para octubre del 2004 decĆa que "el pueblo cubano deberĆa ser liberado", cosa que nadie aquĆ le pidió, ni le pide, ni le va a pedir, pero ya evolucionó la idea, no de esperar o de desear, sino a decir que ese pueblo "deberĆa ser liberado".
En agosto del 2006, prometiendo la futura "liberación" de Cuba, aseguraba que cuando eso suceda "los cubano-americanos, decĆa, podrĆ”n lidiar con el tema de la confiscación de propiedades", es decir, "podrĆ”n entonces, una vez que nosotros liberemos a Cuba, ocuparse de recuperar allĆ sus antiguas propiedades", los batistianos, los torturadores, los asesinos, los terratenientes ligados a la dictadura de Batista, que retornarĆan aquĆ a recuperar las propiedades, que es casi siempre el leitmotiv de toda esta polĆtica.
Sin embargo, ya para junio del 2007, decĆa: "Continuaremos presionando por la libertad de Cuba". En junio del 2007, a una pregunta improvisada en un encuentro con militares norteamericanos, dijo: "Algunos dirĆ”n que el problema es la estabilidad en Cuba. Yo considero que tenemos que presionar duro por la democracia." Fue una frase donde ya enseñó la idea de que la estabilidad no era lo mĆ”s importante.
Bueno, ha continuado su catarata de amenazas y frases contra Cuba, que ha desembocado hoy en este nuevo paso, que ya no es esperar, desear, sino asegurar que la palabra de orden, en este momento, no es estabilidad, que la palabra de orden es libertad.
Nosotros estamos claros de quĆ© significa la "libertad" que el presidente Bush promete a los cubanos, y nos tomamos en serio la evocación de nuevos y renovados esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para cumplir su polĆtica de cambio de rĆ©gimen en Cuba, que es, por demĆ”s, ilegal; es una polĆtica violatoria del derecho internacional. El Presidente de Estados Unidos no tiene autoridad moral, ni potestad legal para proponerse cambiar el ordenamiento jurĆdico, polĆtico, que los demĆ”s pueblos de la Tierra, soberanamente, han decidido darse. Es una violación de nuestros derechos como pueblo independiente, como nación soberana. Es una conculcación de nuestro derecho a ejercer la libre determinación.
Nosotros sabemos quĆ© vendrĆa detrĆ”s de la "libertad" traĆda en los bombarderos y las armas del ejĆ©rcito de Estados Unidos: los grupos terroristas, sedientos de sangre, que todavĆa hoy se entrenan en Florida con total impunidad, permitidos y tolerados por el gobierno de Estados Unidos, con los cuales, hace unos dĆas, se reunió el presidente Bush en Miami, para prometerles y conversar con ellos sobre esta presentación, y para recordar que Ć©l les prometió que "Ć©l resolverĆa el tema de Cuba", Ć©l sabĆa —dijo— cómo resolverlo; esos grupos, uno de cuyos voceros dijo que lo Ćŗnico que reclamarĆan al Presidente en ese momento serĆan tres dĆas de licencia para matar en Cuba. Pero, bueno, hay que saber que no van a encontrar aquĆ a un pueblo poniendo otra mejilla; hay que saber que encontrarĆ”n a millones de combatientes, armados y entrenados, y a un pueblo preparado y fogueado, despuĆ©s de casi medio siglo de Revolución victoriosa, en defender sus conquistas y su derecho a la libertad y a la independencia.
Entonces, en adición a este anuncio, a este preludio de una escalada de mĆ”s bloqueo, a estas amenazas, en adición a esto, el Presidente hizo una descripción mentirosa y ridĆcula de la situación en Cuba. Nunca vi a un polĆtico destilar mĆ”s odio y mĆ”s frustración. Fue una cosa patológica. Hizo una descripción de Cuba que Ćŗnicamente la ceguera, debido al odio y la impotencia, puede llevar a caer en esos extremos.
No voy, por supuesto, a emplear tiempo en rebatir las mentiras; pero solo, como botón de muestra, voy a comentar algunas.
Dijo que en Cuba era ilegal reunirse mÔs de tres personas sin autorización, nosotros que hemos visto a mÔs de un millón reunirse en la Plaza, por su propia voluntad, para reclamar el enjuiciamiento o la extradición a Venezuela del terrorista Luis Posada Carriles, o la liberación de nuestros Cinco Héroes, o el cese del bloqueo contra Cuba. Dijo que era ilegal cambiar de trabajo en Cuba, que era ilegal mudarse de casa.
No sƩ, quiƩnes le han preparado estos discursos, estos pƔrrafos, me imagino que son de los viejos dinosaurios de Miami que nunca mƔs han tenido contacto con la realidad cubana.
Dijo que Estados Unidos es el mayor proveedor de ayuda humanitaria a Cuba y que el aƱo pasado fueron 270 millones de dólares; que es el paĆs que mĆ”s ayuda, dijo, a Cuba.
Estos extremos de hipocresĆa, de falta de elemental respeto a la verdad, realmente han sido escasos. Esto es un nuevo rĆ©cord, vamos a decir, de la impudicia.
Averigüé, por curiosidad, sobre los 270 millones... El aƱo pasado a Cuba entraron desde Estados Unidos 5 millones de dólares en materiales, donativos, computadoras de uso, ómnibus de uso, lo que han traĆdo los Pastores por la Paz, los grupos religiosos de Estados Unidos, las organizaciones no gubernamentales, en abierto desafĆo a las prohibiciones y a la persecución del rĆ©gimen de Bush. Es lo que muchos de los mejores hijos del pueblo norteamericano, a riesgo de enfrentar penas de prisión, multas, la persecución de su propio gobierno, han hecho llegar a Cuba por vĆas disĆmiles; 5 millones, que nosotros apreciamos como sĆmbolo y expresión de los mejores valores del pueblo norteamericano.
El Presidente de Estados Unidos dice que, el aƱo pasado, ellos son el gobierno que mĆ”s ha ayudado a Cuba; en el aƱo, precisamente, cuando mĆ”s bloqueo, mĆ”s persecución ha habido, cuando han multado a los grupos religiosos que venĆan a Cuba, a las instituciones religiosas, cuando han llevado su persecución al punto de la esquizofrenia.
Esas han sido algunas de sus palabras para describir la realidad cubana, como ya dije, en un discurso que provoca realmente aversión de solo escuchar estas frases.
Ha hecho, por otro lado, un llamado desesperado a otros paĆses para sumarse al bloqueo y a la subversión contra Cuba, para sumarse a esta polĆtica fallida que nadie en el mundo comparte.
Cuba considera que las palabras de hoy reconocen explĆcitamente que el gobierno de Estados Unidos se encuentra solo en su polĆtica hacia Cuba. Ha habido una apelación reiterada y desesperada para que otros gobiernos se sumen; incluso, les ha dictado el decĆ”logo de las cosas que, a su juicio, deberĆan hacer esos gobiernos, sus embajadas en La Habana. Prueba de que no tienen apoyo ni reconocimiento en el mundo, porque debo recordar aquĆ, que se puede ser el mĆ”s poderoso, pero no el mĆ”s respetado; se puede tener la capacidad de destruir a un paĆs con un ataque nuclear, pero no de levantar simpatĆa; se puede ser temido, incluso, pero eso no quiere decir que se sea querido o apoyado. Y lo que ocurre es que el Presidente de Estados Unidos choca con el hecho de que la comunidad internacional no sigue su polĆtica, de que hay un rechazo casi universal al bloqueo genocida que impone contra el pueblo de Cuba, que crece la admiración y el reconocimiento a Cuba.
AquĆ tengo una noticia de hoy, solo una. Mientras el Presidente de Estados Unidos leĆa la diatriba anticubana que allĆ le prepararon, Cuba resultaba elegida en ParĆs miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, por 157 votos, de los 175 posibles; el paĆs con mĆ”s votación de todo el Tercer Mundo para integrar el Consejo Ejecutivo de la UNESCO; el paĆs que mĆ”s votos obtuvo en el Hemisferio Occidental, incluso, mĆ”s votos que Estados Unidos; como expresión del reconocimiento a Cuba, que se eligió miembro del Consejo de Derechos Humanos con mĆ”s de dos tercios de los votos, en la misma elección a la que el gobierno de Estados Unidos no concurrió por temor a no ser elegido; el paĆs que preside el Movimiento de PaĆses No Alineados, y cuya batalla el aƱo pasado fue apoyada en Naciones Unidas nada mĆ”s y nada menos que por 183 de los 192 miembros de las Naciones Unidas.
EstÔ solo el Presidente de Estados Unidos. EstÔ furioso, ademÔs; estÔ desesperado. Es comprensible, prometió resolver la situación de un plumazo a aquellas mafias cubanas en Miami, que lo llevaron a la presidencia de modo fraudulento, que aplicaron las mismas tÔcticas que aplicaban aquà antes del triunfo de la Revolución, y que permitieron que, después de una controversial y polémica elección que tuvo durante un mes al mundo viendo aquel espectÔculo deprimente, finalmente fuera proclamado por la diferencia de un voto en la Corte Suprema.
¿Con quĆ© autoridad usted se erige en juez de los derechos humanos y la democracia en los otros paĆses? Usted no tiene autoridad moral, seƱor Presidente; usted no tiene credibilidad. Dos tercios de los norteamericanos sienten vergüenza de usted. Usted tiene menos de 25% de apoyo de la opinión pĆŗblica de su paĆs. Usted estĆ” —como se dijo en estos dĆas por el compaƱero Alarcón— empacando para irse. No lo subestimamos, por supuesto, usted es peligroso, usted tiene poder; pero usted no tiene apoyo, usted no tiene credibilidad, usted no tiene autoridad; nuestro pueblo lo sabe; ha lidiado, ademĆ”s, antes de usted, con otros nueve presidentes de Estados Unidos, y estĆ” aquĆ y va a seguir aquĆ.
Entonces hay, ademĆ”s, una clara frustración en las palabras del Presidente de Estados Unidos. El hecho de que Cuba ha derrotado todos sus intentos, sus planes anunciados en estos aƱos, todas sus iniciativas, que la Revolución sigue aquĆ, enhiesta y firme, lo obsesiona. Estamos ante un Presidente con una obsesión: la bandera que flamea aquĆ victoriosa y que ellos no han podido arriar ni van a poder.
La economĆa cubana se fortalece, los esfuerzos de nuestro pueblo van fructificando. La Revolución es ahora mĆ”s fuerte, ha resistido nuestro pueblo con ejemplar madurez polĆtica y unidad los duros aƱos de periodo especial que ha tenido que vivir.
El bloqueo estĆ” aislado, es mĆ”s claro que nunca para nosotros que es insostenible esa polĆtica y que es una cuestión de tiempo; es una polĆtica, ademĆ”s, que no levanta simpatĆa dentro de Estados Unidos, cuyos ciudadanos son vĆctimas tambiĆ©n de toda esa polĆtica de persecución y agresiones contra Cuba.
Crece la unidad de nuestro pueblo; pero, ademĆ”s, acabamos de tener una prueba: unas elecciones ejemplares en su transparencia, en su organización, en la masividad de la asistencia popular, sin que el voto fuera obligatorio. MĆ”s del 95% de asistencia, con mĆ”s de 8 100 000 cubanos participando en esas elecciones, en una muestra ejemplar de civismo, de cultura polĆtica, donde no se dio un escĆ”ndalo, nada parecido a lo que ocurrió en Miami cuando a usted lo eligieron Presidente fraudulentamente. Unas elecciones que cualquier observador honesto tiene que reconocer que han transcurrido en un ambiente de normalidad y de participación popular; en medio de un debate popular ejemplar, en Cuba, sobre nuestras dificultades, sobre nuestros problemas, estimulado por la Dirección de nuestro Partido, a partir de la discusión del discurso de RaĆŗl el pasado 26 de julio.
Nosotros entendemos esta reacción de hoy, como otro acto fruto de esa desesperación. El Presidente ve que se le acaba el tiempo, que no puede cumplir su promesa, y eso no lo hace menos peligroso, por supuesto. Pero, ademĆ”s, hay, en su discurso hoy, un intento vano y ridĆculo de reclutar, para seguir su polĆtica contra Cuba, a los militares cubanos, a los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Ministerio del Interior. Les promete perdonarles la vida despuĆ©s que tome el control de Cuba, si ahora, a tiempo, se arrepienten de servir a su pueblo, de defender la Revolución.
Oiga, un mensaje tengo para el Presidente de Estados Unidos: Usted delira, estĆ” delirando. Usted le estĆ” hablando a un ejĆ©rcito libertador. Usted olvida que en Cuba el ejĆ©rcito es el pueblo uniformado. Usted olvida que mĆ”s de 350 000 cubanos vistieron voluntariamente ese uniforme para ir a enfrentar al rĆ©gimen del apartheid que Estados Unidos y otros paĆses occidentales apoyaban, y que hicieron posible con su victoria la liberación de Namibia, la preservación de la integridad territorial de Angola, la liberación de Mandela, la legalización del ANC, el surgimiento de una SudĆ”frica sin apartheid. Usted olvida eso.
Usted les promete a los combatientes de la seguridad cubana, si no reprimen el alzamiento que dice usted que va a haber en Cuba, perdón para el futuro. Usted olvida que esos hombres y mujeres llevan medio siglo derrotando los mÔs de 600 planes que ustedes organizaron para tratar de asesinar a Fidel, que derrotaron la guerra sucia y las bandas armadas que ustedes organizaron y suministraron en las montañas de Cuba, que han derrotado los planes de terrorismo contra Cuba. Usted olvida que los hombres y mujeres que llevan ese uniforme son el pueblo en el poder, porque aquà hay una Revolución victoriosa que ustedes no han podido derrotar. Usted se equivoca.
Les propone, les promete a los funcionarios del gobierno que si traicionan a su pueblo y se pasan de bando y se presentan allĆ ante usted, usted les perdonarĆ” en el futuro la vida. Usted se equivoca, usted no conoce a este pueblo. Usted cree que este pueblo son gente de la categorĆa de los mercenarios que ustedes pagan aquĆ.
Por cierto, que los mercenarios, pagados aquĆ por los servicios especiales y el gobierno de Estados Unidos, a quienes el aƱo pasado les dedicaron 9 millones, pero en este aƱo les van a dedicar 45 millones de dólares, esos estaban allĆ, en la Sección de Intereses norteamericana en La Habana, viendo en vivo, junto a los diplomĆ”ticos norteamericanos, el discurso del presidente Bush, y aplaudiendo —puedo imaginar— las amenazas proferidas contra su pueblo. Por eso reivindicamos hoy aquĆ el derecho de la Revolución a defenderse y a emplear todos los recursos a su disposición, dentro del respeto a nuestras leyes, a nuestra Ć©tica, para defender a nuestra Patria.
Por otro lado, ha habido el intento en ese discurso de justificar su polĆtica hacia Cuba en una supuesta defensa de la democracia, de los derechos humanos, y nosotros respondemos que el presidente Bush no tiene autoridad moral para dictarles a los cubanos lo que deben hacer. Usted no es un libertador, seƱor Bush; usted es un brutal represor. Su rĆ©gimen ha invadido, ha masacrado, ha torturado en nombre de la libertad. Usted avergüenza a sus compatriotas.
Usted autorizó la existencia de cĆ”rceles secretas, de vuelos clandestinos. Usted legalizó el uso de la tortura, del vejamen a los prisioneros. Usted mantiene el centro de torturas en la Base Naval de GuantĆ”namo, que ha sido mundialmente repudiado. Usted autorizó la invasión y la ocupación de Iraq que ha costado mĆ”s de medio millón de vidas de civiles inocentes. ¿Con quĆ© moral usted puede venir a dictarles a los cubanos pautas sobre su futuro, su concepto de respeto a los derechos humanos o su sistema democrĆ”tico?
El Presidente anunció tres nuevas iniciativas sobre Cuba, prueba ya de que casi no queda nada que ensayar contra Cuba; ya no queda prĆ”cticamente nada que emplear. Dijo que estaba dispuesto a considerar el otorgamiento de licencias a organizaciones no gubernamentales y a grupos religiosos para que suministren computadoras a los jóvenes cubanos y al pueblo cubano y acceso a Internet, si el gobierno cubano les permite el acceso a Internet. Un anuncio ridĆculo, que moverĆa a la risa si no estuviera insertado en este recrudecimiento de la polĆtica contra Cuba, en un paĆs que, pese al bloqueo y las prohibiciones y haciendo enormes esfuerzos —porque no se pueden comprar computadoras que tengan componentes norteamericanos o de origen norteamericano en el mercado internacional para Cuba—, tiene ya mĆ”s de 500 000 computadoras instaladas, que el aƱo que viene instalarĆ” otras 150 000 y que a partir del aƱo que viene podrĆ” ya ensamblar y producir aquĆ en nuestro paĆs 120 000 nuevas computadoras por aƱo; donde funcionan hoy 602 Joven Club con mĆ”s de 7 000 computadoras que dan acceso gratuito a Internet a mĆ”s de 2 millones de cubanos por aƱo, que han graduado 1 300 000 jóvenes cubanos en estos aƱos, que imparten 32 tipos distintos de cursos de computación gratuitamente, operando las 24 horas del dĆa, que incluyen programas especiales para proveer acceso a la computación a los ciegos, a las personas con discapacidades, a los ancianos. Y usted le ofrece unas computadoras que serĆan traĆdas por unas ONG, que serĆan organizaciones pantalla del gobierno de Estados Unidos. Es una oferta ridĆcula que nuestro paĆs rechaza, lógicamente, y no se toma en serio.
AdemĆ”s, anunció invitar a jóvenes cubanos, hijos de sus contrarrevolucionarios en Cuba y de sus mercenarios, a un programa de becas que han implementado para AmĆ©rica Latina, por tres aƱos; a un paĆs que tiene 65 universidades, donde se imparten 99 carreras universitarias y donde estudian hoy 730 000 jóvenes cubanos, 69 de cada 100 jóvenes cubanos que estĆ”n en la edad de ir a la universidad, la mĆ”s alta tasa entre los paĆses del Tercer Mundo, y que compite favorablemente y, cuidado si no somos, el paĆs donde mayor proporción de jóvenes en la edad de 18 a 24 aƱos pueden ir a la universidad. Un paĆs que tiene en este momento 30 000 jóvenes de 120 paĆses del Tercer Mundo becados gratuitamente en sus universidades, 23 000 de ellos estudiando la carrera de Medicina.
Hablarle de unas becas a un paĆs donde estudian hoy 70 000 jóvenes cubanos totalmente becados en las universidades, no solo estos jóvenes de otros paĆses, sino tambiĆ©n mĆ”s de 40 000 jóvenes cubanos, que reciben la alimentación, el alojamiento, estipendio, libros, atención mĆ©dica gratuita; un paĆs que ha universalizado el acceso a la educación, que tiene hoy 3 millones de estudiantes, cuyos logros en esta materia son reconocidos mundialmente.
El Presidente se aparece anunciando un programita para formarle cuadros a la contrarrevolución y a los grupos mercenarios que ellos pagan. Incluso, esos mismos familiares de los mercenarios que ustedes pagan en Cuba para que apoyen su polĆtica, para que los ayuden a aplicar el bloqueo, no tienen vedado su acceso ni a la educación ni a la salud ni a los servicios que Cuba garantiza a todos los ciudadanos. Nadie les niega el ingreso, incluso, aun siendo gente que no comparta las ideas de la Revolución, los sueƱos de justicia y libertad de su pueblo.
Anunció la creación de un llamado Fondo Internacional para la libertad de Cuba, que dice que ayudarĆa a buscar no sĆ© quĆ© crĆ©ditos para Cuba, para que Cuba pague no sĆ© quĆ© deuda y, sobre todo, con la intención de que otros paĆses pongan dinero, porque Ć©l quiere derrocar a la Revolución, pero que otro lo pague, y de paso aprovecha para tratar de "pasar el cepillo", como se dice en Cuba, y lograr que otros pongan dinero, como vimos en su guerra en Iraq y en otras guerras.
Esas son las tres medidas concretas que adelantó, pero anunciando que ha llegado, que estÔ llegando ya el momento en que él va a venir a liberar a los cubanos.
Quisiera, finalmente, explicar lo que nosotros creemos, realmente, que el presidente Bush deberĆa proponerse como agenda para Cuba y que son estos 12 puntos que voy a decir ahora:
Primero: El gobierno de Estados Unidos debe respetar el derecho de los cubanos a su independencia y a su soberanĆa, el derecho de los cubanos a la libre determinación. Hay que respetar el derecho de los cubanos a tener sus instituciones, su sistema polĆtico, sus leyes. No es competencia del gobierno de Estados Unidos, por poderoso que sea.
Segundo: El gobierno de Estados Unidos debe cesar de inmediato su polĆtica de agresiones y amenazas contra Cuba, por demĆ”s, inĆŗtiles. Se estrellan contra nuestro coraje y nuestra determinación de ser un pueblo libre.
Tercero: Debe dejar de intervenir groseramente en los asuntos internos de Cuba. Debe renunciar a la idea fallida de fabricar una oposición interna en Cuba con dinero de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos debe dejar de financiar a sus grupos mercenarios en Cuba.
Cuarto: El rĆ©gimen de Bush debe poner fin a las acciones subversivas contra Cuba y a la guerra radial y televisiva contra nuestro paĆs. Debe desmontar las mal llamadas Radio y Televisión "MartĆ", que son una ofensa al pueblo cubano, que ensucian el nombre del HĆ©roe Nacional de Cuba en trasmisiones de radio y televisión que alientan la violencia, el asesinato polĆtico, el sabotaje económico.
Quinto: El Presidente de Estados Unidos debe levantar de inmediato y sin condiciones el bloqueo genocida contra Cuba, para lo cual tiene que derogar varias leyes y tiene que lograr que el Congreso lo haga; porque hay que recordar que, aunque Ć©l habló de que podrĆa tomar medidas para levantarle el bloqueo a Cuba el dĆa que haya derrotado a la Revolución, segĆŗn la ley norteamericana, porque todo el bloqueo estĆ” codificado, los Presidentes de Estados Unidos no podrĆ”n levantar el bloqueo a Cuba, y el Congreso no los autorizarĆ”, hasta que no se devuelvan todas las propiedades, no solo de los que eran norteamericanos, y no tanto de aquellos, como las de los batistianos, los torturadores y los ladrones que se fueron despuĆ©s y se hicieron ciudadanos norteamericanos. Debe derogar la Ley Helms-Burton, debe derogar la Ley Torricelli y todas las demĆ”s leyes de ese engendro que es el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.
Sexto: Debe eliminar la prohibición de los viajes a Cuba de los norteamericanos, que es la violación de un derecho plasmado en su Constitución, y debe eliminar la prohibición de las visitas familiares a los cubanos que viven allĆ, a los cuales, usted, seƱor Presidente, les impide venir a ver a sus familias a Cuba, violando sus derechos.
SĆ©ptimo: El gobierno de Estados Unidos debe dejar de estimular la emigración ilegal desde Cuba. Debe eliminar la criminal Ley de Ajuste Cubano y la polĆtica de pies secos-pies mojados, que estimulan el trĆ”fico de personas, la comisión de actos violentos con el fin de emigrar.
Usted, seƱor Presidente, es el responsable de los que todavĆa mueren en el mar, incluidos niƱos, mujeres, tratando de emigrar ilegalmente desde Cuba; usted es el responsable del trĆ”fico de personas. Usted debe cumplir los acuerdos migratorios. Usted debe cumplir el nĆŗmero de visas, para que puedan emigrar legalmente de Cuba las personas, como ustedes se comprometieron y como han incumplido este aƱo. Y ustedes deben cumplir su compromiso de que a los que intercepten en el mar los devuelvan a Cuba, para desestimular estas prĆ”cticas.
Octavo: El gobierno de Estados Unidos debe cesar las agresivas campaƱas de propaganda sucia, de mentiras contra Cuba, que emplean cuantiosos recursos, como no hubo nunca antes dedicados a esta actividad.
Noveno: Ustedes deben liberar a los cinco luchadores antiterroristas cubanos, presos polĆticos en las cĆ”rceles norteamericanas.
Y me detengo aquĆ, para subrayar que se encuentran hoy aquĆ especialmente invitados por nosotros en la CancillerĆa, la compaƱera Elizabeth Palmeiro Casado, esposa del compaƱero Ramón LabaƱino Salazar, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a cadena perpetua y 18 aƱos por haber luchado contra el terrorismo allĆ en Estados Unidos. Te damos la bienvenida, Elizabeth. Te reiteramos todo nuestro apoyo y simpatĆa.
EstĆ” tambiĆ©n la compaƱera Magali Llort Ruiz, madre del compaƱero Fernando GonzĆ”lez Llort, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a 19 aƱos de prisión, cuyo Ćŗnico delito fue luchar contra el terrorismo, prevenir planes que, de haber sucedido, habrĆan tambiĆ©n asesinado a ciudadanos norteamericanos y de otros paĆses.
EstĆ” con nosotros tambiĆ©n el compaƱero CĆ”ndido RenĆ© GonzĆ”lez Castillo, padre del compaƱero RenĆ© GonzĆ”lez Sehwerert, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, condenado a 15 aƱos de prisión, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos.
Recordamos aquà en este momento a Olga Salanueva, la esposa de René, impedida de visitarle durante mÔs de nueve años, a la que se le ha negado la posibilidad siquiera de ver a su esposo en todos estos largos años de cautiverio duro y cruel.
EstÔ con nosotros también el compañero Roberto GonzÔlez Sehwerert, hermano de René, y dedicado, como los otros familiares, a hacer conciencia sobre esta batalla por la liberación y el retorno a su patria de nuestros Cinco Héroes.
Y estĆ” con nosotros la compaƱera Isabel HernĆ”ndez Nordelo, hermana de Gerardo HernĆ”ndez Nordelo, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en las cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a dos cadenas perpetuas y 15 aƱos.
Recordamos ahora a la compaƱera Adriana PĆ©rez O’Connor, esposa de Gerardo, a la que el rĆ©gimen de Bush impide tambiĆ©n ver a su esposo desde 1998, a quienes impide, incluso, concebir un hijo, sueƱo de su unión.
Recordamos tambiĆ©n a Antonio Guerrero RodrĆguez, HĆ©roe de la RepĆŗblica de Cuba, preso polĆtico en cĆ”rceles de Estados Unidos, condenado a cadena perpetua y 10 aƱos.
A todos les damos nuestro mensaje de aliento y de solidaridad y nuestra certeza de que finalmente ellos volverƔn y que todo el odio descargado sobre ellos no doblegarƔ su voluntad ni la nuestra hasta que se haga justicia.
DĆ©cimo: El presidente Bush debe extraditar a Venezuela o enjuiciar en Estados Unidos al terrorista Luis Posada Carriles, libre hoy por las maquinaciones de las mĆ”s altas autoridades norteamericanas; que se pasea libre en las calles de Miami, llevando sobre su conciencia la muerte de decenas de civiles inocentes cubanos y de otros paĆses; autor intelectual de la voladura del avión cubano, junto a otro terrorista, Orlando Bosch, perdonado y dejado libre tambiĆ©n en Estados Unidos por el padre del actual Presidente de Estados Unidos, ambos, antiguos agentes de la CIA, terroristas entrenados por la Agencia Central de Inteligencia en los aƱos en que el padre del actual Presidente de Estados Unidos era el Director de la CIA. El gobierno de Estados Unidos protege a estos terroristas porque teme que revelen los secretos que conocen sobre los planes contra Cuba y contra otros paĆses, sobre todo, lo que se hizo en la Operación Cóndor.
El Presidente debe eliminar la impunidad de los grupos terroristas, que todavĆa hoy aparecen en los canales de televisión de Miami entrenĆ”ndose con armas pesadas para el dĆa en que vengan a Cuba junto a las tropas norteamericanas, o amenazando con actos terroristas.
UndĆ©cimo: El Presidente de Estados Unidos debe cerrar de inmediato el centro de torturas que creó en la Base Naval de GuantĆ”namo y cuya existencia defiende todavĆa hoy pese a la repulsa mundial. El lugar donde se aplican las prĆ”cticas ya prohibidas por convenciones internacionales de tortura contra los prisioneros, como el sometimiento de los presos en los interrogatorios a altas temperaturas o muy bajas temperaturas, la simulación de la asfixia, los castigos, los tratos crueles, inhumanos y degradantes.
¿En nombre de quĆ© derechos humanos usted habla, cuando todo el mundo sabe que usted lleva sobre sus hombros la muerte y la tortura de presos muchas veces inocentes? Usted debe devolverle a Cuba el territorio que ocupan ilegalmente, en contra de nuestra voluntad, en la Base Naval de GuantĆ”namo.
DuodĆ©cimo: Usted debe cesar las presiones contra la comunidad internacional para que apoyen la polĆtica de su rĆ©gimen contra Cuba. Usted fracasarĆ”, usted no tendrĆ” el apoyo de la comunidad internacional. Usted puede encontrar unos pocos aliados que, por interĆ©s o por falta de valor, lo secunden; pero usted no tiene apoyo para esta polĆtica y usted va a fracasar, se lo decimos hoy, y usted no va a lograr sus designios de derrotar a la Revolución Cubana y de reconquistar a Cuba. Como dijo Fidel: ¡Ustedes a Cuba no la tendrĆ”n!; ustedes tendrĆan que exterminar a un pueblo entero. Y en Iraq se ha probado, y en Viet Nam se probó, que ningĆŗn ejĆ©rcito es invencible cuando pelea contra un pueblo dispuesto a defender su soberanĆa y que tiene causas y razones fundadas para luchar por su patria.
Sus planes van a estrellarse. Cuba, seƱor Presidente, no negocia su soberanĆa; Cuba no serĆ” puesta de rodillas. Usted no va a rendirnos a nosotros con su bloqueo y su intento de rendirnos por hambre y enfermedades. Usted se estrella contra nuestro coraje.
Cuba no podrƔ ser amedrentada ni nuestra unidad podrƔ ser vulnerada. Nuestro pueblo se une mƔs ante la amenaza y la prepotencia del imperio que no ha podido doblegarlo.
Para el pueblo de Estados Unidos tenemos tambiƩn un mensaje. Para el pueblo de Estados Unidos tenemos un mensaje de respeto y de amistad. No los culpamos a ustedes, al pueblo norteamericano, del sufrimiento que el rƩgimen que ustedes tambiƩn padecen causa a nuestro pueblo.
Nosotros estamos seguros de que un dĆa no habrĆ” bloqueo, que un dĆa ustedes podrĆ”n tener relaciones normales con un pequeƱo paĆs vecino, cuyos mĆ©dicos estuvieron dispuestos a ir allĆ cuando el huracĆ”n Katrina a llevar alivio y cura a los enfermos, a los damnificados, y este rĆ©gimen que ahora amenaza otra vez a Cuba lo impidió y los condenó, porque eran negros y eran pobres, a morir allĆ sin asistencia mĆ©dica. Un dĆa eso no serĆ” asĆ.
Nuestro mensaje tambiĆ©n de aliento, de condolencias a los ciudadanos de California que estĆ”n padeciendo en este momento los incendios forestales. Un dĆa, cuando haya desastre natural, en uno u otro paĆs, se impondrĆ” el ambiente de cooperación, como ha actuado siempre el pueblo cubano, que ha ido a cualquier lugar adonde han sido necesarios sus esfuerzos, su ayuda. Pero hoy el rĆ©gimen que gobierna a Estados Unidos impide que eso ocurra.
Un mensaje tenemos para el pueblo de Estados Unidos, de amistad. No nos confundimos, somos un pueblo con cultura polĆtica, somos un pueblo con principios y decoro y sabemos que ustedes son vĆctimas, como nosotros tambiĆ©n, de esta polĆtica, y sabemos que un dĆa ustedes tambiĆ©n se van a librar de esta tiranĆa que les ha sido impuesta, que manda a sus hijos, por ser pobres, a luchar en tierras lejanas, a matar y a morir, para robarles a otros pueblos sus recursos naturales, para favorecer los intereses mezquinos de una oligarquĆa o una cĆŗpula de intereses, tras el petróleo y los recursos naturales.
Nosotros reaccionamos con indignación; pero con serenidad. No amenazamos, nos preparamos. No alardeamos, no nos jactamos, mantenemos nuestro rumbo. No hay —y lo repito aquĆ hoy— fuerza humana ni natural en el mundo capaz de hacer desistir a los cubanos de sus sueƱos de justicia, de libertad y de independencia. Somos una Revolución victoriosa, hay que respetarnos, nos hemos ganado el respeto del mundo.
En estos dĆas, en que se cumplen 45 aƱos de la Crisis de Octubre, y cuando estamos a pocos dĆas de la próxima votación que habrĆ” en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, quiero subrayar que hay en este momento en el pueblo cubano la misma serenidad, la misma entereza, el mismo sentimiento de unidad nacional y de orgullo patrio que en aquellos dĆas luminosos y tristes, como los llamó el Che, en que el pueblo cubano estuvo dispuesto a enfrentar, incluso, el holocausto nuclear antes que renunciar a sus principios y a su soberanĆa, y esa es la determinación que hay ahora en Cuba.
La Revolución Cubana no podrÔ ser derrotada, y se lo decimos aquà al Presidente del imperio que amenaza a Cuba; tenemos el apoyo del pueblo, el apoyo consciente, voluntario y libre de un pueblo que sabe bien lo que se juega en esta hora crucial de su historia y que no podrÔ ser ni engañado, ni comprado, ni amenazado, ni rendido.
AsĆ que rechazamos, una por una, cada palabra de amenaza y de chantaje contra Cuba, cada frase llena de odio, y le decimos al Presidente de Estados Unidos que lo que estĆ” llegando es el dĆa en que el pueblo de Estados Unidos y el mundo se libren de Ć©l, y lo que estĆ” llegando es el dĆa en que nosotros logremos que se levante el bloqueo, y que sus amenazas no nos sacarĆ”n de nuestro curso de construcción de una sociedad mĆ”s justa, mĆ”s humana, mĆ”s libre, de mĆ”s socialismo y de mĆ”s Revolución en este paĆs.
Ese es el mensaje que tenemos para el Presidente imperial que amenaza con guerras en las que Ʃl no va a participar, que amenaza con invasiones que Ʃl ordenarƔ desde la retaguardia de su confortable refugio; pero que nosotros, si llega el momento, enfrentaremos en la primera trinchera junto a nuestro pueblo.
Muchas gracias (Aplausos).
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