Hijos de la Polarización
NƩstor Francia
He podido conocer de cerca en el programa "La RĆ©plica" a tres jóvenes universitarios que han participado en las manifestaciones opuestas a la no renovación de la concesión de RCTV. Jóvenes muy inteligentes y decentes, muchachos que podrĆan ser mis hijos (y que de alguna manera lo son). Nos hemos tratado con respeto mutuo, hemos conversado de manera cordial y amplia, nos hemos despedido con sinceros apretones de mano. Uno de ellos permaneció en el estudio hasta el final del programa, aunque su participación se redujo al segundo segmento del mismo, y compartió amablemente con el grupo de estudiantes bolivarianos que gano las elecciones de la UDO, y con el alcalde Freddy Bernal.
NƩstor Francia
He podido conocer de cerca en el programa "La RĆ©plica" a tres jóvenes universitarios que han participado en las manifestaciones opuestas a la no renovación de la concesión de RCTV. Jóvenes muy inteligentes y decentes, muchachos que podrĆan ser mis hijos (y que de alguna manera lo son). Nos hemos tratado con respeto mutuo, hemos conversado de manera cordial y amplia, nos hemos despedido con sinceros apretones de mano. Uno de ellos permaneció en el estudio hasta el final del programa, aunque su participación se redujo al segundo segmento del mismo, y compartió amablemente con el grupo de estudiantes bolivarianos que gano las elecciones de la UDO, y con el alcalde Freddy Bernal.
El radicalismo infantil chavista se empeƱa en definir a los muchachos marchistas como "hijos de papĆ”" y "niƱos ricos". Para otros son "peones de la oligarquĆa". Estos calificativos demuestran la carencia de un mĆnimo anĆ”lisis social, marxista, de ese sector de la población. En Venezuela ha votado sistemĆ”ticamente contra ChĆ”vez entre el 30 y el 40 por ciento de los electores. Si en Venezuela hubiera cuatro millones de oligarcas o ricos, todos los demĆ”s estarĆamos viviendo de hurgar en la basura. Las clases medias no pertenecen a la oligarquĆa, cuando mucho pueden definirse, segĆŗn la terminologĆa clĆ”sica, como la pequeƱa burguesĆa. La mayorĆa posee quizĆ” un apartamento, uno o dos vehĆculos y si acaso alguna empresa mediana o pequeƱa. No son ricos: los ricos, los oligarcas y la clase media alta mĆ”s privilegiada son muy pocas personas y no llegan a ser el 5% de la población. De manera que todas esas definiciones simplistas revelan sobre todo una notable pobreza de mĆ©todo y una ausencia de estudio de la realidad.
Estos muchachos que hoy marchan son, en su gran mayorĆa, jóvenes honestos y decentes aunque creo que ciertamente confundidos. Ellos han de ser importantes para nosotros no sólo como seres humanos y compatriotas que merecen nuestro respeto y nuestro amor, sino sobre todo como jóvenes que han pasado por un difĆcil proceso de manipulación cultural.
Cuando ChĆ”vez llegó a la presidencia, buena parte de ellos eran niƱos o preadolescentes, con edades entre 10 y 14 aƱos. Crecieron en medio de la polarización radical que envolvió a Venezuela entre 2001 y 2003. Presenciaron en sus hogares, frecuentemente, un antichavismo rabioso e irracional, de parte de sus padres, hermanos mayores, tĆos, amigos de la familia.
Recibieron el bombardeo inclemente de RCTV, Globovisión, y en su momento Venevisión y Televen. Han podido ser unos enfermos llenos de odio incurable y en realidad no lo son. Creo que los salvaron en algo sus contactos con cierta modernidad finisecular, que los acercó a grupos musicales, videos, intercambios y experiencias renovadoras que sirvieron parcialmente de antĆdoto al ambiente tóxico que les rodeaba.
No cabe duda que ciertos dirigentes estudiantiles de oposición, una minorĆa en medio de la masa, saben muy bien lo que hacen y estĆ”n al servicio de intereses que buscan promover la desestabilización, la violencia y el regreso al pasado funesto. Pero serĆa un error garrafal meter a todos los muchachos que marchan en el mismo saco donde pululan esos lĆderes con intereses creados, pues estarĆamos engordando estratĆ©gicamente el saco de la derecha.
Hay que comenzar a abrir de verdad los corazones, diseƱar estrategias de contra-manipulación e ir avanzando hacia un paĆs que deje de ser -¡al fin!- 60-40, y pase a ser, al menos, un 80-20, no de chavistas y antichavistas, sino de gente dispuesta a trabajar por la recuperación definitiva del paĆs, por su soberanĆa y su independencia, y 20 o menos que empedernidamente sean enemigos de nuestra democracia.
El radicalismo simplista carece de capacidad tĆ”ctica para concebir esta tarea. Es responsabilidad del liderazgo asumir los cambios comunicacionales y polĆticos que se estĆ”n haciendo imprescindibles, dentro del campo revolucionario, en este momento histórico. Me complace una reciente declaración de ChĆ”vez que transcribo: “Es clara la estrategia mĆ”s a la extrema derecha, a la oposición que busca, que siempre anda buscando cualquier momento o coyuntura, como se dice, para tratar de generar un efecto disparador de violencia (…) No los estudiantes, sino dirigentes polĆticos, de partidos polĆticos de la IV RepĆŗblica, que estĆ”n detrĆ”s de esto y detrĆ”s de ellos, mĆ”s allĆ” estĆ”n, bueno, los amos del imperio” (subrayados mĆos). Los estudiantes opositores, en su gran mayorĆa, no son oligarcas ni "niƱos ricos". El amor no puede ser pura habladurĆa, estos muchachos son tambiĆ©n nuestros hijos, tratemos de rescatarlos, paulatinamente, de las manos criminales de la extrema derecha.
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