CAMILO, como tú lo pediste, no nos hemos puesto de rodillas
Fuente:Granma
DISCURSO PRONUNCIADO POR ESTEBAN LAZO HERNANDEZ, MIEMBRO DEL BURO POLITICO DEL COMITE CENTRAL DEL PARTIDO Y SU PRIMER SECRETARIO EN CIUDAD DE LA HABANA, EN EL ACTO CENTRAL CONMEMORATIVO DEL ANIVERSARIO 40 DE LA DESAPARICION DEL COMANDANTE CAMILO CIENFUEGOS GORRIARAN
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias,
Familiares de Camilo,
Compañeros y compañeras de la presidencia,
Queridos combatientes,
Compañeras y compañeros:
La historia recoge en sus páginas con letras imborrables a los hombres que trascienden su tiempo. Camilo Cienfuegos es uno de esos seres humanos inolvidables.
Evocar al Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, es referirse a un paradigma de nuestro pueblo, a quien forma parte inseparable de la pléyade de patriotas y héroes cubanos.
Camilo fue un joven que al desaparecer trágicamente apenas contaba con 27 años; pero fue tan intensa su vida y tan fecunda su obra que, en muy breve tiempo, llenó su existencia de gloria y ejemplo para nuestros compatriotas.

El pueblo capitalino se dio cita masivamente en la Plaza de la Revolución para rendir homenaje al heroico Comandante en el aniversario 40 de su desaparición física.
El joven Comandante habanero comenzó su vocación revolucionaria desde muy joven, y ya a los 23 años derrama su sangre por la Revolución. Su origen de humilde familia trabajadora, su condición de obrero, las circunstancias de emigrado pobre en los Estados Unidos, y el estado en que estaba sumido nuestro pueblo, fue convirtiendo a Camilo en un hombre de su tiempo, en un revolucionario cabal.
Sus inquietudes patrióticas lo llevan a México y a presentarse ante Fidel sin conocerlo personalmente, pero impuesto de los planes insurreccionales del movimiento revolucionario, escribió: Fidel es la esperanza de libertad para el pueblo cubano.
Incorporado ya al grupo de hombres del Granma, comienza a tejer una historia llena de anécdotas, mitos y leyendas, y se convierte, como dijera el Che, a golpes de esfuerzo cotidiano, primero en un magnífico soldado, luego en todo un "Señor de la Vanguardia" y más tarde en un insuperable jefe guerrillero, maestro en el arte de mandar sus tropas y maestro en el arte de cultivar en los hombres las mejores cualidades.
A la audacia y valentía de Camilo, a su excelencia como guerrillero, a su iniciativa y capacidad como jefe, a su manera de desafiar la muerte, se unen su carisma, su sentido del humor, su carácter alegre y entusiasta, sus jocosas expresiones y ocurrencias de criollo, su franca sonrisa de cubano típico, su rostro y su barba que lo convierten en genuina imagen del pueblo.
Desde la Sierra Maestra, Camilo fue el primer jefe rebelde que salió a los llanos, con una pequeña guerrilla, al que se le encomendó una peligrosa misión en el territorio enmarcado por las ciudades de Bayamo, Manzanillo y la entonces Victoria de Tunas. Dos momentos caracterizan esta misión: el primero, la rica historia en actos de heroísmo que escribió; el segundo, la muestra de fidelidad de Camilo.
En esta ocasión recibió, del compañero Fidel, el ascenso a Comandante, y su respuesta al Comandante en Jefe la historia la recoge como un símbolo de lealtad y devoción a la Revolución y a Fidel, cuando escribió: Gracias por darme la oportunidad de ser más útil a nuestra sufrida Patria. Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza. Siempre a sus órdenes.
El General de Ejército Raúl Castro, en compañía de otros dirigentes, encabezó el cálido testimonio de admiración y respeto al Héroe de Yaguajay.
La valiente y leal actitud de Camilo en las tropas guerrilleras pronto lo convierten en uno de los hombres de confianza de Fidel para los momentos más difíciles, y en agosto de 1958, es designado por el Jefe de la Revolución para llevar a cabo una de las más importantes misiones del plan estratégico del Ejército Rebelde: conducir, desde la Sierra Maestra, una columna guerrillera hasta la provincia de Pinar del Río. Su misión: atravesar el país, sin combatir, y preservar su columna para operar en la región occidental contra las fuerzas de la tiranía.
El valor, la voluntad y la capacidad de Camilo lo hacían acreedor de dirigir una columna que debía atravesar los llanos de Camagüey, burlar las tropas del enemigo concentradas en la región central, y cruzar La Habana que contaba con una poderosa guarnición y penetrar en Pinar del Río. De esta forma Camilo, sin proponérselo, se prestaba a repetir la hazaña militar y política que hiciera en la guerra de independencia de 1895 el Mayor General Antonio Maceo.
Camilo, después de grandes vicisitudes y enfrentar difíciles, complejas y peligrosas situaciones, llegó con éxito al territorio villareño. Luego, como es conocido, la situación existente en Las Villas lo obliga a permanecer y operar en este territorio en cooperación con la columna del Che, que también partiría desde la Sierra Maestra unos días después. Sólo Fidel era capaz de aquilatar el valor de la proeza de la invasión cuando al comunicar la orden de su permanencia en la región central, le dijo a Camilo: Con lo que han hecho ya bastaría para ganarse un lugar en la historia de Cuba y de las grandes proezas militares.
La campaña en el centro de la Isla le reservó a Camilo grandes, múltiples y delicadas tareas militares, políticas y sociales, y fue acogido como hijo adoptivo de los pueblos que fue liberando, hasta el mismo triunfo de la Revolución, cuando se le ordena avanzar hasta La Habana, y tomar el campamento militar de Columbia, guarida del tirano Fulgencio Batista, mientras el Che tomaba La Cabaña.
CAMILO Y CHE SIMBOLIZAN LAS VIRTUDES MAS CODICIADAS DE UN REVOLUCIONARIO
Los valores revolucionarios de Camilo no permitieron que se sintiera defraudado por no haber concluido la misión de llegar hasta Pinar del Río; al contrario, se regocijaba porque le reservaba a Antonio Maceo, de quien era ferviente seguidor, el mérito histórico de haber conducido una columna invasora desde Oriente hasta el occidente del país.
La actividad guerrillera de Camilo estuvo muy unida a la del Che. Los azares de la guerra revolucionaria hicieron que esos dos nombres se convirtieran para siempre en un blasón de nuestra Revolución. Camilo y Che: hermanos en el Granma, hermanos en la Sierra, hermanos en la invasión a occidente y al centro, hermanos en los combates finales en la región central y en el avance hacia la capital del país, personificaron el modelo de amistad y de respeto que debe caracterizar a los compañeros y amigos; simbolizan lo más puro y digno, y las virtudes más codiciadas de un revolucionario. En estas dos personalidades tenemos el prototipo de hombre que deben ser las generaciones de hoy y de mañana.
No en vano el propio Comandante Ernesto Che Guevara expresó la seguridad que el ¿Voy bien, Camilo? de Fidel, el 8 de enero de 1959, a su llegada a La Habana, no significa la casualidad de una pregunta hecha, a un hombre que de casualidad estuviera a su lado; era la pregunta hecha a un hombre que merecía la total confianza de Fidel, en el cual sentía, como quizás en ninguno de nosotros, una confianza y una fe absoluta. Y por eso esta pregunta, decía el Che, es todo un símbolo, un símbolo de lo que significa Camilo.
Fuente:Granma
DISCURSO PRONUNCIADO POR ESTEBAN LAZO HERNANDEZ, MIEMBRO DEL BURO POLITICO DEL COMITE CENTRAL DEL PARTIDO Y SU PRIMER SECRETARIO EN CIUDAD DE LA HABANA, EN EL ACTO CENTRAL CONMEMORATIVO DEL ANIVERSARIO 40 DE LA DESAPARICION DEL COMANDANTE CAMILO CIENFUEGOS GORRIARAN
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias,
Familiares de Camilo,
Compañeros y compañeras de la presidencia,
Queridos combatientes,
Compañeras y compañeros:
La historia recoge en sus páginas con letras imborrables a los hombres que trascienden su tiempo. Camilo Cienfuegos es uno de esos seres humanos inolvidables.
Evocar al Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, es referirse a un paradigma de nuestro pueblo, a quien forma parte inseparable de la pléyade de patriotas y héroes cubanos.
Camilo fue un joven que al desaparecer trágicamente apenas contaba con 27 años; pero fue tan intensa su vida y tan fecunda su obra que, en muy breve tiempo, llenó su existencia de gloria y ejemplo para nuestros compatriotas.

El pueblo capitalino se dio cita masivamente en la Plaza de la Revolución para rendir homenaje al heroico Comandante en el aniversario 40 de su desaparición física.
El joven Comandante habanero comenzó su vocación revolucionaria desde muy joven, y ya a los 23 años derrama su sangre por la Revolución. Su origen de humilde familia trabajadora, su condición de obrero, las circunstancias de emigrado pobre en los Estados Unidos, y el estado en que estaba sumido nuestro pueblo, fue convirtiendo a Camilo en un hombre de su tiempo, en un revolucionario cabal.
Sus inquietudes patrióticas lo llevan a México y a presentarse ante Fidel sin conocerlo personalmente, pero impuesto de los planes insurreccionales del movimiento revolucionario, escribió: Fidel es la esperanza de libertad para el pueblo cubano.
Incorporado ya al grupo de hombres del Granma, comienza a tejer una historia llena de anécdotas, mitos y leyendas, y se convierte, como dijera el Che, a golpes de esfuerzo cotidiano, primero en un magnífico soldado, luego en todo un "Señor de la Vanguardia" y más tarde en un insuperable jefe guerrillero, maestro en el arte de mandar sus tropas y maestro en el arte de cultivar en los hombres las mejores cualidades.
A la audacia y valentía de Camilo, a su excelencia como guerrillero, a su iniciativa y capacidad como jefe, a su manera de desafiar la muerte, se unen su carisma, su sentido del humor, su carácter alegre y entusiasta, sus jocosas expresiones y ocurrencias de criollo, su franca sonrisa de cubano típico, su rostro y su barba que lo convierten en genuina imagen del pueblo.
Desde la Sierra Maestra, Camilo fue el primer jefe rebelde que salió a los llanos, con una pequeña guerrilla, al que se le encomendó una peligrosa misión en el territorio enmarcado por las ciudades de Bayamo, Manzanillo y la entonces Victoria de Tunas. Dos momentos caracterizan esta misión: el primero, la rica historia en actos de heroísmo que escribió; el segundo, la muestra de fidelidad de Camilo.
En esta ocasión recibió, del compañero Fidel, el ascenso a Comandante, y su respuesta al Comandante en Jefe la historia la recoge como un símbolo de lealtad y devoción a la Revolución y a Fidel, cuando escribió: Gracias por darme la oportunidad de ser más útil a nuestra sufrida Patria. Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza. Siempre a sus órdenes.

El General de Ejército Raúl Castro, en compañía de otros dirigentes, encabezó el cálido testimonio de admiración y respeto al Héroe de Yaguajay.
La valiente y leal actitud de Camilo en las tropas guerrilleras pronto lo convierten en uno de los hombres de confianza de Fidel para los momentos más difíciles, y en agosto de 1958, es designado por el Jefe de la Revolución para llevar a cabo una de las más importantes misiones del plan estratégico del Ejército Rebelde: conducir, desde la Sierra Maestra, una columna guerrillera hasta la provincia de Pinar del Río. Su misión: atravesar el país, sin combatir, y preservar su columna para operar en la región occidental contra las fuerzas de la tiranía.
El valor, la voluntad y la capacidad de Camilo lo hacían acreedor de dirigir una columna que debía atravesar los llanos de Camagüey, burlar las tropas del enemigo concentradas en la región central, y cruzar La Habana que contaba con una poderosa guarnición y penetrar en Pinar del Río. De esta forma Camilo, sin proponérselo, se prestaba a repetir la hazaña militar y política que hiciera en la guerra de independencia de 1895 el Mayor General Antonio Maceo.
Camilo, después de grandes vicisitudes y enfrentar difíciles, complejas y peligrosas situaciones, llegó con éxito al territorio villareño. Luego, como es conocido, la situación existente en Las Villas lo obliga a permanecer y operar en este territorio en cooperación con la columna del Che, que también partiría desde la Sierra Maestra unos días después. Sólo Fidel era capaz de aquilatar el valor de la proeza de la invasión cuando al comunicar la orden de su permanencia en la región central, le dijo a Camilo: Con lo que han hecho ya bastaría para ganarse un lugar en la historia de Cuba y de las grandes proezas militares.
La campaña en el centro de la Isla le reservó a Camilo grandes, múltiples y delicadas tareas militares, políticas y sociales, y fue acogido como hijo adoptivo de los pueblos que fue liberando, hasta el mismo triunfo de la Revolución, cuando se le ordena avanzar hasta La Habana, y tomar el campamento militar de Columbia, guarida del tirano Fulgencio Batista, mientras el Che tomaba La Cabaña.
CAMILO Y CHE SIMBOLIZAN LAS VIRTUDES MAS CODICIADAS DE UN REVOLUCIONARIO
Los valores revolucionarios de Camilo no permitieron que se sintiera defraudado por no haber concluido la misión de llegar hasta Pinar del Río; al contrario, se regocijaba porque le reservaba a Antonio Maceo, de quien era ferviente seguidor, el mérito histórico de haber conducido una columna invasora desde Oriente hasta el occidente del país.
La actividad guerrillera de Camilo estuvo muy unida a la del Che. Los azares de la guerra revolucionaria hicieron que esos dos nombres se convirtieran para siempre en un blasón de nuestra Revolución. Camilo y Che: hermanos en el Granma, hermanos en la Sierra, hermanos en la invasión a occidente y al centro, hermanos en los combates finales en la región central y en el avance hacia la capital del país, personificaron el modelo de amistad y de respeto que debe caracterizar a los compañeros y amigos; simbolizan lo más puro y digno, y las virtudes más codiciadas de un revolucionario. En estas dos personalidades tenemos el prototipo de hombre que deben ser las generaciones de hoy y de mañana.
No en vano el propio Comandante Ernesto Che Guevara expresó la seguridad que el ¿Voy bien, Camilo? de Fidel, el 8 de enero de 1959, a su llegada a La Habana, no significa la casualidad de una pregunta hecha, a un hombre que de casualidad estuviera a su lado; era la pregunta hecha a un hombre que merecía la total confianza de Fidel, en el cual sentía, como quizás en ninguno de nosotros, una confianza y una fe absoluta. Y por eso esta pregunta, decía el Che, es todo un símbolo, un símbolo de lo que significa Camilo.
Con el triunfo de la Revolución comenzaba una vida nueva para Cuba, pero caracterizada, en los primeros momentos, por luchas intestinas, ambiciosas y una fuerte influencia de la reacción para evitar la consolidación de la Revolución y la unidad de las fuerzas revolucionarias. Se necesitaban hombres sin ambiciones personales, plenamente confiables, hombres enteramente dedicados a la tarea revolucionaria, y Camilo, en este nuevo escenario de lucha, vuelve a representar un símbolo más de la Revolución, esta vez el de la unidad.
Los diez meses de vida de Camilo en la Revolución triunfante arraigaron mucho más su imagen de pueblo en cada cubano. Radicalizó su pensamiento, precisó con mayor rigor sus convicciones antimperialistas, afianzó su confianza en Fidel y en la Revolución, aglutinó voluntades y unió fuerzas revolucionarias en apoyo a las leyes y medidas que reafirmaban definitivamente la toma del poder político en Cuba. Estos diez meses demostraron que Camilo no era solo un hombre de guerra sino un hombre de pensamiento político y con una ideología definidamente coherente con el desarrollo de la Revolución.

La nueva generación acudió también a nuestro litoral para, como cada año, lanzar flores al mar en demostración de cariño por el legendario Comandante Camilo Cienfuegos.
Cuando se intentó desacreditar a las fuerzas armadas, Camilo respondió: El Ejército Rebelde, nosotros siempre hemos dicho que es el pueblo de Cuba. Nosotros no nos consideramos militares, somos hombres surgidos del pueblo y hemos dicho más de una vez que somos pueblo con uniforme, que velará por los intereses del pueblo, que se meterá donde tenga que hacerlo para evitar que la inmoralidad, la desvergüenza, el desprestigio y el deshonor caigan sobre todos.
En su batalla por la unidad siempre puntualizó quiénes eran los interesados de la división del pueblo y sus consecuencias, y decía: El pueblo no se puede dividir. El trabajador no se puede dividir, el ejército no se puede dividir. El pueblo no puede dejarse confundir. Lo que quieren los enemigos nuestros es ver al pueblo dividido y enfrentar trabajadores a trabajadores. A todos nos guía un solo pensamiento, el pensamiento martiano que es el que nos marcó las pautas para lanzarnos en armas, y es ese pensamiento el que nos está dictando las leyes revolucionarias a favor del pueblo.
Para Camilo no podía haber medias tintas, porque en esos momentos decía: solo hay dos campos, dos posiciones, dos caminos, estamos con la Revolución o estamos contra la Revolución.

Los Camilitos, dignos continuadores junto a todo nuestro pueblo de la obra revolucionaria, participaron en las ceremonias de tributo.
Sus concepciones sobre la defensa armada del país estaban bien definidas y coincidían íntegramente con las de Fidel, por eso insistía: El trabajador quiere armas y nosotros, el Ejército, les vamos a dar a los trabajadores esas armas. Armas contra los enemigos de Cuba. Los obreros quieren instrucción militar y nosotros les daremos a esos obreros instrucción militar. Y advirtió a los enemigos de la Revolución que el pueblo unido sabría cavar, en las mismas arenas donde desembarcaran, las tumbas de los mercenarios que intentaran arrebatarnos esta hermosa libertad que hoy vive la República libre de Cuba.
En los primeros meses de 1959, los enemigos de la Revolución desarrollaron una fuerte campaña para desviar su verdadero rumbo, y la respuesta de Camilo no se hizo esperar cuando esclareció su genuino carácter y dijo: El proceso revolucionario actual, donde el alma, el corazón y el coraje de nuestra generación se ha entregado a la causa de la libertad, no es más que la continuación de la gesta libertaria iniciada en el 68, continuada en el 95 y frustrada durante la República... Que se acabe la miseria en Cuba, que acabe en Cuba el atropello y que los cubanos todos vivan como tienen que hacerlo, como hombres y mujeres dignos, como hombres y mujeres honrados, que de su sudor y su trabajo puedan mantener honradamente a sus familiares.
EL PENSAMIENTO INTERNACIONALISTA Y LATINOAMERICANO DE CAMILO ES PARTE DE NUESTRO TESORO ESPIRITUAL
El 21 de octubre, solo siete días antes de desaparecer físicamente, acentuó cuál era la meta de la Revolución y explicó: no es necesario decir aquí, hasta dónde va a llevar Fidel Castro la Revolución cubana. Esa Revolución irá hasta sus límites finales, esa Revolución irá hasta la meta trazada, esa Revolución, como en los días de la guerra, tiene dos caminos: vencer o morir. Nosotros vamos con esta Revolución hasta el final. Vamos a realizar una verdadera justicia social, vamos a sacar a los campesinos y a los obreros de la miseria en que los tienen sumidos los intereses que hoy mueven las cuerdas de la contrarrevolución. Si tenemos que llegar a la luna con un cohete nuestro, a la luna llegará la Revolución cubana, en un cohete también.
El pensamiento internacionalista, y muy latinoamericanista de Camilo es parte de nuestro tesoro espiritual; con extraordinaria visión política expresó: No hay dudas que en toda América la era definitiva de la liberación se acerca. El proceso revolucionario cubano no se circunscribe a nuestra querida isla, se extiende desde el río Bravo hasta la Tierra de Fuego. El movimiento que nuestro pueblo ha desarrollado tiene marcada influencia sobre nuestros hermanos de toda la América. Y llamó a los pueblos del continente a que nos visitaran y comprobaran la gran verdad y no se hicieran eco de las calumnias ni las mentiras de la prensa extranjera, pagada por intereses poderosos que están afectando a la Revolución. Que comprobaran nuestro trabajo, para confraternizar con los hermanos de América, para aprender de ellos sus cosas útiles, y para abrazarnos en la hora hermosa de la libertad social, de la libertad de todos los tipos que Cuba ha alcanzado.
Camilo siempre profesó una lealtad sin límites al líder de la Revolución, compañero Fidel; pocos fueron los discursos donde no lo mencionara o ratificara sus palabras; se convirtió, como nadie, en un amplificador de las ideas y el pensamiento de Fidel. Y decía: Porque hay hombres como Fidel Castro, que representa al Ejército Rebelde, que representa al pueblo y que está seguido por todos nosotros, que no darán un paso atrás en ninguna ley revolucionaria que signifique avance y progreso para el pueblo.
Luego, en uno de los últimos discursos, Camilo ratificaba: Hoy viendo esta tropa de pie, apoyando al Gobierno Revolucionario; apoyando a Fidel Castro, líder único de esta Revolución; por su sacrificio, por su desinterés y por su amor único y exclusivo a la Patria cubana, afirmamos que no pueden surgir traidores, que no pueden surgir mercenarios.
En su histórico último discurso del 26 de octubre de 1959, devenido en su testamento político, como queriéndose despedir de su jefe, exclamó con todas sus fuerzas: ¡Adelante Fidel, que el Ejército Rebelde está contigo!
Compañeras y compañeros:
La influencia ejercida por Camilo fue tan fuerte, la trascendencia de sus acciones y de su comportamiento revolucionario fue tan pujante, que para el Che, y así lo expresó, Camilo no ha muerto. Como no ha muerto para nuestro pueblo, para nuestros jóvenes; para nuestros niños Camilo no ha muerto ni morirá jamás; su ejemplo junto al del Che servirá siempre para convocar a la lucha, para conformar nuestros pensamientos, para combatir las injusticias y corregir las debilidades.
ANTE LAS TAREAS DEL PRESENTE, ESTAMOS OBLIGADOS A ACUDIR A SU EJEMPLO
A él acudiremos en los momentos de peligro y le pediremos su audacia, su valentía y su voluntad; la audacia y fidelidad que lo caracterizaron, y también le pediremos su sentido del humor, su carácter alegre y entusiasta, y su franca sonrisa.
Su personalidad le imprimía el sello de Camilo a todo lo que le pertenecía, como diría el Che; el distintivo precioso que tan pocos hombres alcanzan de dejar marcado lo suyo en cada acción. La vida de Camilo es todo un símbolo a la virtud, y una convocatoria cotidiana a las cualidades que deben caracterizar a los patriotas cubanos.
En los tiempos en que vivimos, el homenaje a Camilo Cienfuegos será imperecedero y fecundo. Lo que dio sentido a su vida fue el afán desinteresado de ser útil a Cuba.
Por eso, ante las treas del presente, estamos obligados cada uno de nosotros a acudir a su ejemplo, a su divisa, al reclamo, que hace 40 años Fidel nos hizo, cuando manifestó: lo único que nosotros podemos pedirle a nuestro pueblo es que cada vez que la Patria se encuentre en una situación difícil se acuerde de Camilo; cada vez que el pueblo vea momentos difíciles, cada vez que los hombres jóvenes, los campesinos, los obreros, los estudiantes, cualquier ciudadano, crea un día que el camino es largo, que el camino es difícil, se acuerde de lo que hizo él, se acuerde de cómo nunca, ante los momentos aquellos difíciles, perdió la fe.
El 26 de octubre, dos días antes de su muerte, en su más conocido discurso, convocó al pueblo a no detenerse aunque lo trate de amedrentar la fuerza más poderosa, cuando en sus últimas palabras sentenció:
Y que no piensen los enemigos de la Revolución que nos vamos a detener, que este pueblo se va a detener; que no piensen los que envían los aviones, que no piensen aquellos que tripulan los aviones que vamos a postrarnos de rodillas y que vamos a inclinar nuestras frentes. De rodilla nos pondremos una vez y una vez inclinaremos nuestras frentes y será el día que lleguemos a la tierra cubana que guarda veinte mil cubanos, para decirles: ¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no se derramó en vano!
Y hoy a 40 años de su desaparición física podemos decir: ¡Camilo, como tú lo pediste, no nos hemos puesto de rodillas, nunca nos pondremos de rodillas y jamás inclinaremos nuestras frentes para claudicar ante el enemigo. Solamente lo hacemos en un día como hoy, para decirte a ti y a todos los que como tú entregaron lo más preciado:
¡CAMILO, EL PUEBLO DE CUBA NO TE HA DEFRAUDADO, LA REVOLUCION ESTA HECHA Y NO SE DETENDRA JAMAS!
¡GLORIA ETERNA AL COMANDANTE CAMILO CIENFUEGOS!
¡GLORIA ETERNA A SU INSEPARABLE HERMANO DE LUCHA EL COMANDANTE ERNESTO CHE GUEVARA!
¡VIVA FIDEL!
¡VIVA RAUL!
¡SOCIALISMO O MUERTE!
¡PATRIA O MUERTE!
¡VENCEREMOS!

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