Hacia el partido de la revolución socialista bolivariano.

Hacia el partido de la revolución socialista bolivariano.

“Es la unión la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración” Simón BolĆ­var.

“Un partido unido es lo que requiere la revolución. Propongo que se incorporen a Ć©l todas las corrientes de la izquierda venezolana.”
Hugo Rafael ChƔvez Frƭas
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Son muchos los frentes que se abren en la batalla por la victoria revolucionaria. Mientras mÔs se profundiza en el cambio radical de una sociedad mÔs reacciones se evidencian. La inteligencia estratégica nos enseña a combatir en todos los frentes sin menospreciar ninguno. El PentÔgono y El Vaticano con sus grandes tentÔculos atacan a su modo y convergen en sus protestas, unas sutiles otras terroristas, todas contrarrevolucionarias. También en el seno de la revolución socialista bolivariana encontramos criterios que por desesperados empiezan a desconcentrarse de la única unidad intransferible que tiene el poder popular cuyo líder indiscutible es nuestro comandante y compañero Hugo Rafael.

Desde todos los sectores de la izquierda llamarÔn la atención a la partidización de los movimientos populares, del peligro de la burocratización y el secuestro de la fuerza comunal, gritos desesperados porque se manda a seguir una línea clara, determinada, segura y sin ambigüedades de ningún estilo. Las corrientes izquierdistas pretenden cada una ser la hegemónica cuando no deberían sino mantenerse al menos coherentes con sus propias doctrinas o posturas ideológicas.

Los lĆ­deres comunitarios surgen y se deslindan de las estructuras partidistas del pasado porque encuentran ahora un sistema en donde pueden desde la base emerger como verdaderos voceros polĆ­ticos dentro de una estructura de partido que nunca antes conocieron. Los teóricos que estaban acostumbrados a ser los “filósofos” del poder popular se dan cuenta que tienen un espacio reducido en un momento histórico donde no hay privilegios para nadie.

Un lĆ­der que viene de la Misión Robinson puede ser mejor conductor polĆ­tico en el nuevo partido de la unidad revolucionaria que un master en ideologĆ­a polĆ­tica con 5 idiomas. ¡Se acabó el privilegio ideológico! Cuando la realidad deja de ser “entendida” sólo por los “intelectuales” y pasa a ser comprendida por los que dentro de ella viven, y crean, participan y protagonizan un proceso revolucionario, entonces comienza la transformación desde dentro del sujeto polĆ­tico revolucionario.

No hay lugar para la imposición de una ideologĆ­a sobre otra, ni de lĆ­neas estratĆ©gicas de pensamiento sobre otros, no puede haber una “clasificación” al estilo de un mĆ©todo Ćŗnico, exclusivo, absoluto, por mĆ”s ideológicamente perfecto que se nos aparezca; simplemente porque el proceso revolucionario socialista bolivariano va construyendo desde mĆŗltiples metodologĆ­as un cuerpo doctrinario que va a ser Ćŗtil a la multitud que levanta los puƱos en alto para gritar ¡libertad!

No podemos caer en la gravĆ­sima contradicción de exclamar libertad cuando estamos sometidos a los barrotes ideológicos de una determinada doctrina polĆ­tica; no debemos creernos libertarios o revolucionarios cuando no hemos podido aĆŗn liberarnos a nosotros mismos de los invisibles campos de concentración ideológicos que conforman el cuerpo doctrinario que defendemos mĆ”s que nuestra vida. No hay motivo para desesperación alguna cuando se habla de disidencia, diferencias, crĆ­ticas y reivindicación Ć©tico polĆ­tica. La frustración de algunos obedece a que pretenden seƱalar un sujeto abstracto revolucionario como “pueblo” cuando en la revolución bolivariana existe un sujeto concreto (el lĆ­der de la revolución bolivariana) que orienta y dirige al proceso.

Aquellos que pretenden ser incomprendidos, se alejan del centro de la revolución excusando su alienación a motivos de divergencias éticas, políticas y de orden programÔtica en la aparición del partido de la revolución en Venezuela. Creen a sensaciones porque sienten que el proceso llega a un momento crítico en donde no hay grises y la radicalización obedece a la necesidad de determinación política revolucionaria.

Ponen la esperanza popular teñida de valores rebeldes, creadores y populares porque desde la óptica del intelectual no alcanzan las vísceras del pueblo que no come cuento: o estÔ con el comandante o estÔ contra de él. Esta situación a la que hemos llegado nos impone un criterio de lucha, un estilo de vida, un programa de organización y un discurso específico.

Cuando seƱalan atemorizados la falsedad de la dicotomĆ­a de que o hay partido o sobreviene el caos, y en ese contexto debaten a cerca de cierto formalismo burocrĆ”tico que surge por encima de la acción revolucionaria y por encima de la unidad de los socialistas venezolanos, y rechazan esta dicotomĆ­a aludiendo al estilo capitalista de mediatizar y burocratizar todo movimiento revolucionario convirtiĆ©ndolo en instrumental y administrativo, sin saberlo siguen una pauta mediĆ”tica que RCTV ha usado como mĆ©todo de manipulación mental y como cualquier medio al servicio del capitalismo monopolista, es decir, hacen el juego a la contrarrevolución pretendiendo ser “crĆ­ticos”, “rebeldes” y “revolucionarios” porque han “asimilado” el catecismo socialista revolucionario tradicional.

El PSUV no es un partido Ćŗnico asĆ­ como no es Ćŗnica su ideologĆ­a polĆ­tica, Ćŗnico es el momento histórico porque no volverĆ” jamĆ”s, y aquellos que siguen especulando con criterios ideológicos seƱalando cierto grado de disención porque no han pasado la prueba de la militancia interior, es decir, que internamente no pueden, no se dejan entrar en un movimiento popular que reclama disciplina, organización, estructura, y se mantienen “rebeldes” a la lĆ­nea que marca la pauta popular ejemplarmente expresada por nuestro comandante Hugo Rafael, quedarĆ”n en la resaca revolucionaria, mĆ”s cerca de la ultraderecha que del centro revolucionario que lleva el corazón rojo rojito del chapista profundamente comprometido con su paĆ­s, con su bandera, con su suelo y con su sangre como son su memoria libertadora.

En el partido que nace, y en la calle que nos cobija como sujetos revolucionarios en este momento histórico estamos dando la batalla en todos los frentes que el imperialismo impone. Y mÔs aún, estamos dando la batalla en el territorio mÔs oscuro y difícil: el que señala el lado menos consciente, menos determinado, y mÔs oscuro de nuestra alma. No creemos que haya sometimiento pasivo de un colectivo cuando el grito de guerra es incorporarse a dejar clara la voluntad de militar en el PSUV, creemos que es precisamente este movimiento voluntario por expresar el deseo de transformar la sociedad en que vivimos lo que sacude el corazón de cada compatriota.

Estamos seguros de que no hay sometimiento partidizante sino clara definición por la conducción de un líder y un proyecto revolucionario. Creemos que el pueblo no solamente es pobre porque haya sido sometido por la histórica explotación y la opresión satÔnica del imperialismo, sino porque mantiene aún inconscientemente las cadenas ideológicas que le han sometido mÔs que las heladas de hierro.

Creemos en la riqueza popular liberĆ”ndose de cadenas invisibles que muchos “preclaros” intelectuales defendiendo al pueblo terminan haciendo el trabajo de la contrarrevolución, o sea de los opresores y explotadores históricos. El futuro es del pueblo organizado en comunidad consciente de su responsabilidad patriótica y revolucionaria, mĆ”s allĆ” de las categorĆ­as e imperativos categóricos filosóficos que provengan de cualquiera de las ideologĆ­as catalogadas de “santas” en su ideario revolucionario.

No habrÔ revolución sin pueblo revolucionario, y no habrÔ pueblo revolucionario sin líder revolucionario, las ideologías son secundarias a esta relación dialéctica. La ideología revolucionaria las pare el pueblo encendido en revolución.

¡Patria Socialismo o Muerte!
¡Venceremos!


Mforti9@cantv.net

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