De la Sociedad Patriótica al Partido Socialista Unido de Venezuela.

De la Sociedad Patriótica al Partido Socialista Unido de Venezuela.
Escrito por: Mario Forti

“No debe haber sectarismo posible cuando se trata de un esfuerzo como el que estamos
haciendo, en el cual lo importante es el colectivo mucho mƔs que el protagonismo de
alguien”. Hugo R. ChĆ”vez. F.

“La unidad nos da la fuerza, la solidaridad nos da la cohesión, y mantiene esa cohesión.”
“Que todos sean artĆ­fices del destino comĆŗn, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie.”
Juan Domingo Perón.

Francisco de Miranda, Simón BolĆ­var, Miguel PeƱa, Francisco Espejo formaron parte de lo que podemos considerar el primer partido polĆ­tico en nuestro paĆ­s a finales del 1810 y principios de 1811. Tuvo como finalidad esencial lograr que el Congreso Nacional proclamase la Independencia. Este objetivo logró consolidarse como todos lo sabemos aquel glorioso 5 de Julio de 1811 como a las tres de la tarde en la ciudad capital. Llegó a contar en su propia estructura con mĆ”s de 600 miembros nada mĆ”s en Caracas, y tuvo sus filiales en Barcelona, Barinas, Valencia y Puerto Cabello. Contó tambiĆ©n con su periódico “El Patriota de Venezuela” cuya redacción estuvo a cargo por Vicente Salias y Antonio MuƱoz Tebar. Todos los partidos polĆ­ticos surgidos despuĆ©s de 1812, aƱo del fin de la Sociedad Patriótica, carecerĆ”n de una verdadera estructura polĆ­tica de partido como tal y hasta 1840 serĆ”n mĆ”s bien facciones o grupos personalistas.

En 1839 JosĆ© Antonio PĆ”ez lidera el Partido Conservador y gobernó hasta 1848 pero tampoco tuvo una estructura organizada, era mĆ”s bien el grupo oligĆ”rquico que ordenaba al Estado segĆŗn sus propios intereses económico-polĆ­ticos. En 1840 nace el Partido Liberal por iniciativa de TomĆ”s Lander y unos notables de Caracas con finalidades electorales. TenĆ­a al perĆ­odico “El Venezolano como vocero y la redacción estaba bajo la dirección de Leocadio GuzmĆ”n quien a travĆ©s de sus escritos llegó a liderar al mismo partido. El Partido Conservador utilizaba bandera roja para identificar su grupo, y eran centralistas.

El Partido Liberal utilizó estandartes amarillos y luchó por la Federación. De la guerra civil que vino en la última mitad del siglo XVIII y hasta Gómez el país se debate furiosamente por consolidar una formación y estructuras políticas pero que muy tímidamente logra mantener. Conocemos lo que ocurrió entre la muerte de Juan Vicente Gómez y la llegada de Pérez Jiménez al poder.

El país fue lentamente entregado a las multinacionales. Pasó sucesivamente del yugo español, a las maniobras colonialistas britÔnicas y luego bajo el yugo del imperialismo yanki. La influencia de la revolución inglesa, francesa y norteamericana no lograron hacer que nuestra nación conquistara su verdadera independencia y soberanía. En 1958 se impuso un sistema de dictadura de los partidos políticos que nos llevó hasta 1989 cuando el pueblo fracturó al puntofijismo definitivamente.

Hay antecedentes claros en las insurrecciones de Barcelona del 26 de Junio de 1961, de Carúpano, el 4 y 5 de Mayo de 1962 y de Puerto Cabello del 2 al 6 de Junio de ese mismo año 1962 que también marcan de manera radical una crisis en la estructura de los partidos políticos en Venezuela. Se reprime sanguinariamente esas insurrecciones pero queda en el alma de un pueblo la necesidad de cambiar de paradigmas políticos. Treinta años después nace la insurrección el 4 de Febrero 1992 y el 27 de Noviembre del mismo año, como respuesta militar al Caracazo, que había tenido lugar 3 años antes. Así se inicia la nueva fase histórica de nuestro pueblo que vive una revolución bolivariana bajo la conducción indiscutible del comandante Hugo ChÔvez. Entramos al tercer milenio revolucionariamente.

La crisis de los partidos políticos no terminó con la influencia bolivariana, sino que al contrario se agudizó aún mÔs. Durante 10 batallas electorales el pueblo ha manifestado abiertamente su apoyo al líder que concentra, unifica y centraliza el poder que emana del soberano. Nace un modelo único en su estilo, nuevo en su ordenamiento y revolucionario en su disposición a cambiar los viejos paradigmas políticos que existían. No es a una idea o a una institución a lo que el pueblo bolivariano persigue con frenesí. Es un compromiso con una persona.

Es el nacimiento de un nuevo tipo de liderazgo que encarna un proceso colectivo que trasciende las estructuras políticos partidistas, y enrumba al país a una forma de vida democrÔtica jamÔs experimentada antes. Enarbola las banderas de la participación y el protagonismo por encima de la forma representativa que dictó el pasado. Surge la democracia directa, se diferencia de todas las formas del socialismo real del siglo XX porque ni la ideología ni el partido juegan papeles dogmÔticos o significativos.

Seguramente tiene antecedentes en procesos como los que vivió el peronismo en la Argentina de la postguerra, y la revolución cubana después de 1959, y otros mÔs pero que efectivamente se manifiesta en una dialéctica pueblo-líder, cuya forma institucionalizada de administrar el poder ha sido mÔs justamente distributiva de las riquezas y recursos nacionales. Durante 8 años no ha parado el trabajo de edificación político estratégico como escudo protector contra las conspiraciones internas y provenientes del exterior.

Hemos podido sobrevivir ante una guerra asimétrica siniestra que permanentemente trabaja para destruirnos como nación. Ha habido una intensa lucha por organizar la interacción positiva, entre cada componente de la estructura emanada del seno ordenador. Esto lo vemos en el nacimiento de instituciones como las misiones que integran a través de objetivos que van hacia la educación, la salud, el empleo, vivienda, seguridad, esto nos ha llevado a concentrar poder en una unidad política que es nuestro Estado socialista. Vamos hacia la construcción de una estructura política que supere la constante de fracturación del Estado naciente por la creciente consolidación de grupos de intereses político-económicos contrapuestos entre sí.

Buscamos y nos orientamos hacia la unidad política en el proceso de construcción del socialismo del siglo XXI, y por eso nace el Partido Socialista Unido de Venezuela ante una realidad geopolítica inexorable: Venezuela se ha convertido en un centro de interés estratégico dentro de la política mundial. Tenemos un proyecto que supera los mitos políticos del siglo XX, el falso desarrollo económico inducido desde afuera; y la falsa democracia también inducida desde el exterior. Nuestras mentas alimentan el desarrollo endógeno y nuestra política construye una forma democrÔtica nacida bajo principios axiológicos que provienen de nuestra propia cosecha nacional y regional. De la Sociedad Patriótica al Partido Socialista Unido de Venezuela han transcurrido 196 años. Casi dos siglos madurando la unidad del pueblo con su ejército convertido en pueblo en armas, un cuerpo sólido cuya formación ideológica tiene como destino el cambio del paradigma autodestructivo del sistema capitalista y se orienta hacia un horizonte de consolidación ético político en donde la soberanía es nacional, la justicia es social y la independencia es económica de verdad.

Todo esto gira alrededor de un sol revolucionario cuyo compromiso y liderazgo personifica nuestro comandante Hugo Rafael ChÔvez Frías. Y sino pregúntenle a los mÔs de siete millones de electores que votamos por su reelección el primer domingo de este mismo mes en curso. Nuestro partido es socialista, y nuestra unidad es con el comandante como líder único.

Mforti9@cantv.net


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