Las mujeres de los cinco héroes.
Tania Nesterovsky
Mirtha, María Eugenia, Irma, Elizabeth, Laura, Aili, Lizbeth, Olga, Adriana, Rosa Aurora, Magaly, Ivet, Carmen: son nombres de mujeres.
René, Fernando, Antonio, Ramón, Gerardo: son nombres de héroes.
Ellas son las mujeres de los cinco héroes prisioneros del imperio, por quienes toda Cuba espera, por quienes las esposas añoran, las madres y hermanas desvelan sueños y las hijas escriben cartas de amor, dibujan flores y casitas, donde hay una silla vacia junto a la mesa, aguardando al ausente.
Ellas ven pasar los años mirando un retrato que no envejece y que se va borrando, lentamente, por los tantos besos y lágrimas que ya el papel no resiste y el alma no soporta.
Ellos viven la prisión sostenidos por la fuerza de haber cumplido su tarea de amor por la paz de su Cuba a costa del sacrificio. Y son tantos los años sin el calor de ellas. Sin las risas de ellas. Sin los besos de ellas.
Estas mujeres viven con la esperanza de verlos regresar algun día. De que se haga justicia, algun día.
Ellas van por todos los rincones del planeta hablando de ellos. Van contando sus historias, la verdadera historia.
Ellas nos piden que les escribamos cartas a los cinco prisioneros para que el encierro sea mas llevadero.
Cada año, estas mujeres solicitan visa al imperio. Piden les permitan visitarlos.
El imperio dice NO.
El imperio otorga visa cuando le place y si alguna de ellas, finalmente, puede llegar hasta el lugar donde se encuentra el padre, el esposo, el hermano, el hijo, ocurre que se les van los días de estadía en angustiosa espera, para finalmente mirarlos un instante. Sucede que otras veces regresan a casa sin haberlos visto.
Y es amarga la duda. Siempre sin saber si habrá una próxima vez.
Dos de estas valientes mujeres no han vuelto a ver a sus amados.
Olga y Adriana llevan casi diez años sin ver a sus maridos. Cabe decir, desde el momento que los hicieron prisioneros.
Ellas, las mujeres de los cinco héroes, seguirán en su diaria y contínua batalla, hasta lograr que un día se abran las jaulas y ellos vuelen como aves, libres bajo un cielo de azules esperanzas.
Ellas son las heroínas, dignas mujeres de sus hombres.
Tania Nesterovsky
Mirtha, María Eugenia, Irma, Elizabeth, Laura, Aili, Lizbeth, Olga, Adriana, Rosa Aurora, Magaly, Ivet, Carmen: son nombres de mujeres.
René, Fernando, Antonio, Ramón, Gerardo: son nombres de héroes.
Ellas son las mujeres de los cinco héroes prisioneros del imperio, por quienes toda Cuba espera, por quienes las esposas añoran, las madres y hermanas desvelan sueños y las hijas escriben cartas de amor, dibujan flores y casitas, donde hay una silla vacia junto a la mesa, aguardando al ausente.
Ellas ven pasar los años mirando un retrato que no envejece y que se va borrando, lentamente, por los tantos besos y lágrimas que ya el papel no resiste y el alma no soporta.
Ellos viven la prisión sostenidos por la fuerza de haber cumplido su tarea de amor por la paz de su Cuba a costa del sacrificio. Y son tantos los años sin el calor de ellas. Sin las risas de ellas. Sin los besos de ellas.
Estas mujeres viven con la esperanza de verlos regresar algun día. De que se haga justicia, algun día.
Ellas van por todos los rincones del planeta hablando de ellos. Van contando sus historias, la verdadera historia.
Ellas nos piden que les escribamos cartas a los cinco prisioneros para que el encierro sea mas llevadero.
Cada año, estas mujeres solicitan visa al imperio. Piden les permitan visitarlos.
El imperio dice NO.
El imperio otorga visa cuando le place y si alguna de ellas, finalmente, puede llegar hasta el lugar donde se encuentra el padre, el esposo, el hermano, el hijo, ocurre que se les van los días de estadía en angustiosa espera, para finalmente mirarlos un instante. Sucede que otras veces regresan a casa sin haberlos visto.
Y es amarga la duda. Siempre sin saber si habrá una próxima vez.
Dos de estas valientes mujeres no han vuelto a ver a sus amados.
Olga y Adriana llevan casi diez años sin ver a sus maridos. Cabe decir, desde el momento que los hicieron prisioneros.
Ellas, las mujeres de los cinco héroes, seguirán en su diaria y contínua batalla, hasta lograr que un día se abran las jaulas y ellos vuelen como aves, libres bajo un cielo de azules esperanzas.
Ellas son las heroínas, dignas mujeres de sus hombres.
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