La anomalía prevista ronda los 3,8 grados centígrados. El fenómeno también amenaza con sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico.
El Niño de 2026 no se parece a sus antecesores. Las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial sitúan la temperatura superficial del Pacífico tropical muy por encima de cualquier episodio documentado desde mediados del siglo pasado.
La anomalía prevista ronda los 3,8 grados centígrados por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027, una cifra que deja atrás el anterior récord de 2,6 grados registrado en el invierno de 2015 y 2016.
En junio de 2026, la desviación térmica era de 1,6 grados; en agosto ya trepaba a 2,5 grados; y las estimaciones más recientes apuntan a un pico cercano a los 3,7 grados hacia diciembre.
Los expertos de la organización meteorológica admiten que esos valores se sitúan, en la práctica, fuera de los gráficos de seguimiento que la comunidad científica utiliza desde hace cuatro décadas.
Ante este escenario anticipan lluvias por encima de lo normal en el Pacífico ecuatorial central y oriental, el Cuerno de África, partes de Asía central y oriental, el norte de la península arábiga, algunas zonas de Norteamérica y el sureste de Sudamérica.
En el extremo opuesto, la sequía gana terreno en el Pacífico occidental, el Atlántico ecuatorial, el subcontinente indio, el sur de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica.
Regiones en la mira: de América Latina al Cuerno de África
América Latina aparece en el mapa de riesgos con una doble cara. El sur del continente enfrenta lluvias intensas y crecidas, mientras el norte y buena parte de Centroamérica encaran un déficit hídrico que puede golpear cosechas y reservas de agua.
Los portavoces de las agencias humanitarias describen un escenario que sacude a la región con calor extremo, sequías e inundaciones, tres amenazas que actúan al mismo tiempo y sobre territorios ya vulnerables.
África oriental y austral concentra otra de las alertas más severas. El Cuerno de África recibe precipitaciones que pueden desbordar cauces y arrasar pastos, mientras el sur del continente se hunde en una sequía prolongada que compromete la seguridad alimentaria de comunidades agrícolas y ganaderas.
Especialistas en ayuda humanitaria señalan que Somalia, Etiopía y Kenia necesitan financiación y suministros de emergencia antes de que lleguen las lluvias torrenciales.
Asia y el Pacífico completan el cuadro de impactos. El subcontinente indio y el sudeste asiático afrontan un riesgo elevado de sequía, calor extremo e incendios forestales, fenómenos que se encadenan con la pérdida de cosechas y el encarecimiento de los alimentos.
Las agencias de la ONU calculan que más de 347 millones de niños en cerca de un centenar de países vivirán condiciones inusualmente secas o húmedas entre octubre y diciembre de 2026 como consecuencia de El Niño.
Agencias


0 Comentarios