El departamento de Santa Cruz se consolida hoy como el epicentro del sicariato en Bolivia, tras el asesinato a balazos en la calle y en plena luz del día de un ciudadano brasileño.
La fiscalía identificó al occiso como Vanders Santos Sousa, de 37 años, sobre quien los sicarios dispararon 20 veces este miércoles e impactaron con siete proyectiles en su humanidad en avenida Busch y Tercer Anillo, en la capital departamental, Santa Cruz de la Sierra, antes de huir en un vehículo.
Con esta ejecución, el crimen organizado alcanzó la decena de asesinatos dentro de este departamento en apenas una semana, lo cual refleja un acelerado incremento de la violencia, ante lo cual el Ejecutivo departamental exige reforzar la lucha contra estas pandillas con un mayor apoyo de la Administración nacional frente a la inseguridad.
En medio de la búsqueda de los criminales, el programa Fuego Cruzado, del canal RTP, criticó la lenta reacción del Ejecutivo nacional frente a la escalada que se extiende de la frontera con Brasil hasta la capital del oriente boliviano.
La ola de crímenes comenzó el 29 de julio con la irrupción de un grupo de hombres armados en la estancia Campo Nuevo (en San Matías), donde a balazos finaron a cuatro personas, mientras que la esposa y la hija del propietario de la hacienda permanecen desaparecidas.
El jueves último, una patrulla policial con una misión investigativa sobre estos hechos fue emboscada en la comunidad Ascención de la Frontera, con la muerte del subteniente Yerson Salazar, un herido y el incendio del vehículo en que se transportaban como saldo.
Mientras cundía el pánico por los crímenes de San Matías, el mismo jueves, en la comunidad de San Salvador, municipio de Yapacaní, fueron hallados los cuerpos decapitados de Bismar Ademar (25 años) y Matías Andy Taía (22 años), con visibles muestras de tortura, las manos atadas y junto a ellos un mensaje: “todo secuestrador va a acabar así”.
Dentro de esta cadena de sicariato, el domingo último, en la mañana, murió a balazos un brasileño dentro de un bar, en el centro de Santa Cruz de la Sierra, y horas más tarde, en San Ignacio de Velazco, dos sicarios que tripulaban una motocicleta asesinaron a un veterinario dueño de un centro comercial con siete impactos de bala.
Tras la captura en el departamento cruceño este año y la inmediata expulsión a Estados Unidos del narcotraficante más buscado de Sudamérica, Sebastián Marset, así como la aprehensión de denominados “peces gordos” de las pandillas brasileñas Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho, el criminólogo Cristian Sánchez opinó que la violencia en el territorio más grande y rico de Bolivia está relacionada con la lucha por el control del tráfico de drogas, de armas y la legitimación de ganancias ilícitas.
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