Cuba moviliza comunidades y sindicatos para enfrentar crisis energética

 


Con trabajadores reubicados en proyectos locales, fondos empresariales activados y los sindicatos siguiendo a sus afiliados fuera de las fábricas, el gobierno cubano construye una respuesta colectiva ante el impacto laboral del bloqueo energético.

La crisis energética que atraviesa Cuba no solo apaga luces. Paraliza centros de trabajo, reduce salarios y obliga al Gobierno a repensar la función de sus instituciones laborales desde la base. El presidente Miguel Díaz-Canel trazó este viernes 13 de marzo en conferencia de prensa, una hoja de ruta que coloca a las comunidades en el corazón de la respuesta nacional.

«Se ha reducido la actividad productiva. Sin energía ningún país puede producir en las magnitudes de la normalidad», reconoció el mandatario ante la prensa nacional e internacional.

Interrupciones, reubicaciones y cambios de labor afectan los ingresos de miles de trabajadores, una realidad que el Gobierno enfrenta con protecciones específicas y una apuesta decidida por la movilización territorial.

El primer principio que Díaz-Canel fijó fue claro. «Más que ir a la interrupción, tratemos de adaptarnos y busquemos la reubicación laboral o el cambio de labor, porque hay mucho que hacer», afirmó. La propuesta no es retórica.

Producción local de alimentos, atención a personas vulnerables, recogida de desechos sólidos, apoyo a procesos educativos en centros municipales: el mandatario identificó una cadena concreta de necesidades comunitarias que pueden absorber a empleados desplazados de sus entidades habituales.

«Es mejor que todos, aunque tengamos que reubicarnos, estemos aportando», insistió el presidente. La lógica detrás de ese planteamiento es política y económica a la vez. Mantener activa y organizada a la fuerza laboral en tiempos de contracción productiva evita la desmovilización social y sostiene servicios que la crisis amenaza directamente.

En el plano financiero, el Gobierno identificó mecanismos que las empresas estatales pueden activar para proteger los ingresos de sus trabajadores —herramientas que ya se emplearon durante la pandemia de la covid-19. Las reservas para contingencias, las reservas de utilidades no distribuidas y los fondos de compensación empresarial pueden complementar lo que el presupuesto del Estado ya garantiza por ley.

Para las entidades presupuestadas, la legislación establece que el trabajador sin reubicación cobra el 100 por ciento del salario durante el primer mes y el 60 por ciento a partir del segundo, financiado por el Estado tras aprobación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. «Son trámites que se hacen en corto tiempo», precisó Díaz-Canel. La protección existe y puede utilizarse.

La tercera arista del planteamiento presidencial apuntó directamente a la Central de Trabajadores de Cuba. Si los empleados ya no están en sus fábricas sino en comunidades, parques fotovoltaicos o proyectos locales, los sindicatos deben seguirlos. «El sindicato hoy tiene que estar más que en la fábrica, en esos espacios donde están reubicados sus trabajadores», afirmó el mandatario.

La exigencia implica una transformación de fondo. El modelo sindical tradicional —anclado al centro de trabajo fijo— resulta insuficiente ante una crisis que dispersa la fuerza laboral por el territorio. Díaz-Canel planteó esa actualización como parte del mismo esfuerzo colectivo que atraviesa al Gobierno, al partido y a la administración empresarial.

La fecha elegida para la comparecencia cargó su propio peso simbólico. Este 13 de marzo, aniversario del asalto al Palacio Presidencial de 1957, el presidente reservó un momento para reafirmar el lugar de la educación superior en el proyecto revolucionario. En plena dictadura, la Federación Estudiantil Universitaria y el Directorio Estudiantil crecieron junto al Movimiento 26 de Julio y pusieron el movimiento universitario al lado de las causas del pueblo. Ese legado, dijo Díaz-Canel, obliga.


«La educación y la educación superior son prioridades y las vamos a seguir manteniendo como una prioridad», afirmó. Los ajustes al calendario escolar que impone el cerco energético son, en su lectura, temporales. Cuando las condiciones lo permitan, la presencialidad regresa a las aulas con todo el peso de un sistema educativo que describió como referente para América Latina, el Caribe y el mundo.

Los detalles sobre las medidas adoptadas en el sector los ofrecerán la ministra de Educación y el ministro de Educación Superior en comparecencias previstas para la próxima semana, como parte del seguimiento sistemático que el Gobierno se comprometió a mantener con la prensa y la población.

Autor: teleSUR: drb - RR

Fuente: Declaraciones Miguel Díaz-Canel

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