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Pésimos villanos


Por: Carola Chávez

Los villanos de Batman siempre me parecieron gafos, siempre enredados en su recurrente estupidez: cada vez que creían tener a Batman sometido, se reían con sus exageradas risas malévolas y vomitaban sus malvados planes hasta el más mínimo detalle. Mientras los escuchaba con detenimiento, Batman cortaba las cuerdas que lo ataban con el baticuchillo que siempre lleva en su baticinturón y… ¡Pow!

Como los villanos de Batman, los dirigentes de la oposición, por echones, por soberbios, no saben mantener la boca cerrada y menos si están en la comodidad de su guarida mayamera, como sucedió hace unos días con Juan Requesens, allí, en una tarima de la Florida International University de Miami. Ahí, rodeado del más rancio pitiyankismo criollo, a sus anchas, comodísimo, el diputado le contó a su animada audiencia, paso a paso, sus planes para lograr una intervención extranjera contra Venezuela.

¡Pow!

Les contaba Requesens cómo el caos que generan sus terroristas encapuchados debe ir en aumento, trancazos y violencia, "aunque eso molesta a muchos" -admitió con fastidio-, pero eso no importa, que se jodan, esa es la idea. La idea, explicó Requesens entre complacidos aplausitos, es desbaratar el Estado desde las instituciones como lo hacen ellos desde la Asamblea Nacional y como lo hace su nueva mejor amiga la Fiscal General.

Sin posibilidad de contar con la OEA, por culpa de esas "islas chulas" que Requesens admite él invadiría, si pudiera, pero no puede. Como si sus palabras no fueran a salir de aquella guarida, el diputado en desacato explicó que, a falta de invasión, tratarán de fracturar el Caricom a favor de los intereses de Washington. Risas y aplausos mayameros.

Sobrado, desechando el comodín del disimulo, se dejó grabar, a modo de prueba irrefutable, explicando cómo conspira contra nuestro país, que definitivamente no siente suyo. Allí lo aplaudieron cuatro pendejos ex venezolanos que creen que Venezuela les queda tan lejos… Y aquí, algunos delirantes, supongo que desde la seguridad de sus casas a prueba de la madre de todas las bombas, desean que los planes de Requesens y sus secuaces se hagan realidad, para que se vaya Maduro y se pueda conseguir todo lo uno quiera comprar, o sea, que llegue la feliz abundancia típica de los países tocados por la varita mágica de las intervenciones gringas.

¡Pow!
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About Ricardo Abud (Chamosaurio)

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