El Cairo, 18 nov (PL) El Gobierno egipcio y su primer ministro, Hicham Qandil, están hoy bajo un alud de críticas por el choque la víspera de un minibus cargado de niños y un tren en el sur del país.
La colisión costó la vida a 51 personas, la mayoría niños de seis a ocho años de edad, aunque es posible que la relación aumente dada la gravedad de algunos de los heridos.
Apenas horas después de conocerse la catástrofe, 12 personas murieron en la carretera de Wahat, en el sur del distrito de Giza, a unos 20 kilómetros al suroeste de esta capital, en tanto el pasado día 10 cuatro personas fallecieron al deslizarse del techo del abarrotado vagón en que viajaban en la provincia de Fayoum.
Versiones discordantes sobre negligencia del chofer, que murió en el acto, y el paso del tren a deshora tratan de explicar las causas de la catástrofe.
Reportes de testigos señalan que el vehículo transportaba 60 personas en vez de las 30 que indica su capacidad.
Casi una veintena de infantes están heridos, muchos de ellos en estado crítico, acorde con reportes desde la ciudad de Mafalout, en el Alto Egipto, en el sur del país.
La Fiscalía General egipcia llamó a interrogatorio al ministro de Transporte, Rachad el Metini, quien renunció a su cargo, y le impuso prohibición de salir del territorio nacional, mientras el director de los Ferrocarriles, Mustafa Qenawi, asimismo dimitió tras el accidente y aparece sujeto a investigaciones.
El incidente fue de tal magnitud que el presidente Mohamed Morsi prometió en una alocución televisada una pesquisa exhaustiva y el castigo de los responsables.
La escena del accidente fue acordonada y cerrada al tráfico debido a la negativa de los familiares de las víctimas de remover los despojos mortales hasta tanto la comisión oficial creada para investigar las causas del desastre complete su labor.
Manifestantes airados se concentraron frente a la sede del Gobierno provincial de la sureña Assiut y demandaron la renuncia del gobernador, mientras otros protestaron frente a uno de los hospitales donde están internados varios de los menores heridos.
El Partido de la Constitución emitió un comunicado en el cual responsabiliza a las autoridades por el percance y el movimiento juvenil 6 de Abril pidió la renuncia del gabinete y la formación de un equipo de coalición "capaz de enfrentar la ola de accidentes de tráfico".
Según las últimas estadísticas conocidas, en 2010 alrededor de siete mil personas perdieron la vida en Egipto a causa de esos hechos.
El problema de la disciplina vial es tan grave que el presidente Morsi lo incluyó entre los cinco temas a enfrentar en sus primeros 100 días de mandato.
jf/msl
La colisión costó la vida a 51 personas, la mayoría niños de seis a ocho años de edad, aunque es posible que la relación aumente dada la gravedad de algunos de los heridos.
Apenas horas después de conocerse la catástrofe, 12 personas murieron en la carretera de Wahat, en el sur del distrito de Giza, a unos 20 kilómetros al suroeste de esta capital, en tanto el pasado día 10 cuatro personas fallecieron al deslizarse del techo del abarrotado vagón en que viajaban en la provincia de Fayoum.
Versiones discordantes sobre negligencia del chofer, que murió en el acto, y el paso del tren a deshora tratan de explicar las causas de la catástrofe.
Reportes de testigos señalan que el vehículo transportaba 60 personas en vez de las 30 que indica su capacidad.
Casi una veintena de infantes están heridos, muchos de ellos en estado crítico, acorde con reportes desde la ciudad de Mafalout, en el Alto Egipto, en el sur del país.
La Fiscalía General egipcia llamó a interrogatorio al ministro de Transporte, Rachad el Metini, quien renunció a su cargo, y le impuso prohibición de salir del territorio nacional, mientras el director de los Ferrocarriles, Mustafa Qenawi, asimismo dimitió tras el accidente y aparece sujeto a investigaciones.
El incidente fue de tal magnitud que el presidente Mohamed Morsi prometió en una alocución televisada una pesquisa exhaustiva y el castigo de los responsables.
La escena del accidente fue acordonada y cerrada al tráfico debido a la negativa de los familiares de las víctimas de remover los despojos mortales hasta tanto la comisión oficial creada para investigar las causas del desastre complete su labor.
Manifestantes airados se concentraron frente a la sede del Gobierno provincial de la sureña Assiut y demandaron la renuncia del gobernador, mientras otros protestaron frente a uno de los hospitales donde están internados varios de los menores heridos.
El Partido de la Constitución emitió un comunicado en el cual responsabiliza a las autoridades por el percance y el movimiento juvenil 6 de Abril pidió la renuncia del gabinete y la formación de un equipo de coalición "capaz de enfrentar la ola de accidentes de tráfico".
Según las últimas estadísticas conocidas, en 2010 alrededor de siete mil personas perdieron la vida en Egipto a causa de esos hechos.
El problema de la disciplina vial es tan grave que el presidente Morsi lo incluyó entre los cinco temas a enfrentar en sus primeros 100 días de mandato.
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