Pese jolgorio por nuevo presidente, Egipto sigue bajo tensión
El Cairo, 25 jun (PL) Cientos de islamistas despertaron hoy en la plaza Tahrir con la resaca de una noche de históricas celebraciones, pero decididos a mantener su acampada de protesta hasta que la Junta Militar rehabilite el recién disuelto parlamento.
Los partidarios del flamante presidente electo Mohamed Morsy, en su inmensa mayoría miembros o simpatizantes de la Hermandad Musulmana (HM), exigen que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) restituya la Cámara baja desmantelada el 15 de junio.
Un fallo de la Corte Suprema Constitucional (CSC) declaró ilegal el método de elección de un tercio de los escaños de la Asamblea del Pueblo y ello conllevó a anular el Legislativo que dominaban los partidos islamistas Libertad y Justicia (PLJ) y El-Nour (salafista).
Además, quienes iniciaron hace una semana la sentada en Tahrir demandan que el CSFA devuelva al próximo jefe de Estado poderes que se adjudicó en una reciente enmienda a la Constitución provisional de Egipto, como las facultades legislativas, presupuestarias y de defensa.
El nuevo presidente tendrá competencias limitadas porque los militares modificaron la Declaración Constitucional y le privaron de la condición de comandante en jefe del Ejército, por lo que para declarar una guerra necesitará del visto bueno de las fuerzas armadas.
Analistas vaticinaron un período incierto debido a que la ausencia de carta magna y de parlamento, unida a que el CSFA puede decidir sobre los presupuestos y decidir cómo se redactará la próxima Constitución, complicarán el laberinto legal que atraviesa el país.
Morsy, quien en su primer discurso tras ser proclamado vencedor usó un lenguaje conciliador con el Ejército, ya anunció que jurará el cargo ante el parlamento, por ser el único órgano elegido democráticamente.
La cúpula castrense había dispuesto que el jefe del Estado recibiera la banda presidencial ante los magistrados de la CSC, la misma que cercenó el poder de que gozaban los islamistas tras las elecciones realizadas entre noviembre de 2011 y febrero de 2012.
Para el PLJ, el cual dirigió Morsy hasta ayer, cuando también renunció a la membresía de la HM, prestar juramento ante esa corte implicaría una aceptación tácita de la legitimidad de las enmiendas constitucionales y la disolución del parlamento.
De momento, la plaza Tahrir sigue llena de tiendas de campaña con carteles y fotos reivindicativas del poder de los islamistas y los llamados grupos revolucionarios que encabezaron las revueltas del año pasado contra Hosni Mubarak.
Morsy tiene previsto iniciar hoy consultas para formar su equipo y guardia presidencial, así como la vicepresidencia y el gobierno, que ya adelantó incluirán a distintas fuerzas y partidos políticos, además del PLJ, de ahí que se hable de un gobierno de salvación nacional.
ocs/ucl
El Cairo, 25 jun (PL) Cientos de islamistas despertaron hoy en la plaza Tahrir con la resaca de una noche de históricas celebraciones, pero decididos a mantener su acampada de protesta hasta que la Junta Militar rehabilite el recién disuelto parlamento.
Los partidarios del flamante presidente electo Mohamed Morsy, en su inmensa mayoría miembros o simpatizantes de la Hermandad Musulmana (HM), exigen que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) restituya la Cámara baja desmantelada el 15 de junio.
Un fallo de la Corte Suprema Constitucional (CSC) declaró ilegal el método de elección de un tercio de los escaños de la Asamblea del Pueblo y ello conllevó a anular el Legislativo que dominaban los partidos islamistas Libertad y Justicia (PLJ) y El-Nour (salafista).
Además, quienes iniciaron hace una semana la sentada en Tahrir demandan que el CSFA devuelva al próximo jefe de Estado poderes que se adjudicó en una reciente enmienda a la Constitución provisional de Egipto, como las facultades legislativas, presupuestarias y de defensa.
El nuevo presidente tendrá competencias limitadas porque los militares modificaron la Declaración Constitucional y le privaron de la condición de comandante en jefe del Ejército, por lo que para declarar una guerra necesitará del visto bueno de las fuerzas armadas.
Analistas vaticinaron un período incierto debido a que la ausencia de carta magna y de parlamento, unida a que el CSFA puede decidir sobre los presupuestos y decidir cómo se redactará la próxima Constitución, complicarán el laberinto legal que atraviesa el país.
Morsy, quien en su primer discurso tras ser proclamado vencedor usó un lenguaje conciliador con el Ejército, ya anunció que jurará el cargo ante el parlamento, por ser el único órgano elegido democráticamente.
La cúpula castrense había dispuesto que el jefe del Estado recibiera la banda presidencial ante los magistrados de la CSC, la misma que cercenó el poder de que gozaban los islamistas tras las elecciones realizadas entre noviembre de 2011 y febrero de 2012.
Para el PLJ, el cual dirigió Morsy hasta ayer, cuando también renunció a la membresía de la HM, prestar juramento ante esa corte implicaría una aceptación tácita de la legitimidad de las enmiendas constitucionales y la disolución del parlamento.
De momento, la plaza Tahrir sigue llena de tiendas de campaña con carteles y fotos reivindicativas del poder de los islamistas y los llamados grupos revolucionarios que encabezaron las revueltas del año pasado contra Hosni Mubarak.
Morsy tiene previsto iniciar hoy consultas para formar su equipo y guardia presidencial, así como la vicepresidencia y el gobierno, que ya adelantó incluirán a distintas fuerzas y partidos políticos, además del PLJ, de ahí que se hable de un gobierno de salvación nacional.
ocs/ucl


0 Comentarios