EN REFLEXIÓN MAYOR
Por: José A. Rangel A.
El cosmos es un infinito sistema en movimiento y cambios eternos. Dentro de él todo funciona de manera similar. Del macro al micro cosmos todo es una maquinaria exacta. Las leyes universales se repiten a través de su multitudinaria manifestación material. Nuestra sociedad como microsistema del sistema planeta Tierra, junto a la flora y la fauna, no escapan a la norma, aunque halla sido creada por la humanidad.
Sólo el espíritu humano parece ser la nota disonante en el concierto universal, por su capacidad de crear lo que antes en la naturaleza no existía, cuyos resultados podrían determinarse como positivos unos y negativos otros.
El sistema social, aunque creado por el espíritu creador del ser humano, es absorbido por el ámbito de lo sistemático con su movimiento y cambios perpetuos. Esto sucede así, porque los materiales con los que crea son sacados de ese cosmos, de la naturaleza misma. Sólo los pensamientos y los sentimientos de amor, justicia e igualdad parecieran ser eternos.
Dentro del sistema social hay tres subsistemas que lo conforman, como el político, el económico y el ideológico, que son operados, dirigidos, manejados y recreados a su vez, por sistemas aún más pequeños dúplex, que están conformados por un sistema físico y un sistema espiritual. Estos son los seres humanos. Su sistema físico está conformado por el circulatorio, respiratorio y varios más. El sistema espiritual es una chispa de vida conformada por el carácter, la inteligencia que son capacidades innatas y objetivas y otras más, como el alma y la conciencia. Algunas filosofías afirman que todo en el universo es dúplex, como somos los seres humanos.
Dentro del sistema social, los hombres y mujeres trabajan para mantener su funcionamiento y el resultado de ese trabajo ayudan a su sobrevivencia. Sobrevivencia y trabajo son posibles con el intercambio constante con la naturaleza y entre seres humanos. Dentro de esta relación entre humanos con su sociedad, adquieren relevancia unos hombres y mujeres en particular, sobre la mayoría de la población y es lo que llamamos líderes. El papel de estos líderes pueden revolucionar o involucionar el sistema social. Al revolucionar tratan de cambiar las condiciones adversas a lo humano, porque pareciera mentira, aunque la sociedad es creada para mejorar las condiciones humanas, tiende a excluir a una gran mayoría y dar privilegios a una minoría. Tenemos líderes de revolución en Jesús, Bolívar, el Che, Carl Gustav Jung, Fidel, Albert Einstein, Chávez y muchos otros. Y tenemos líderes que involucionan el sistema social, lo paralizan como Nerón, Santander, Hitler y muchos otros.
Mientras no aparecen líderes de revolución en la historia, el sistema social tiende a fortificarse con líderes de involución. Y si no los hay para ese momento, lo hacen a través de grupo de personas, llamadas capas sociales pudientes, que quiere decir con poder. Estas capas con poder tienen el control del sistema social instaurado. De esta manera el sistema social se divide en clases, Las que tienen el poder y las sometidas por ese poder, que es la mayoría. Esto crea un antagonismo de clase.
La clase dominante teme al antagonismo de clase. En su fase de globalización imperial esta clase dominante sabe que la conciencia de los pueblos es de temer. Compacta su sistema haciéndolo impenetrable, para evitar su caída. Además de la guerra de cuarta generación, usa la ofensiva militar o diplomática, nunca con sentido humano, al menos no es su principal objetivo. Este papel de lo humano lo juegan estrellas de cine, artistas o religiosos que en su mayoría es dudosa su intención.
Para mantener su sistema blindado, su poder, que es un modo de vida de la clase dominante, desarrolla y aplica la alienación ideológica, política y económica de grandes pueblos y países. Pero la de cuarta generación, la alienación ideológica es la base perenne de su trabajo. La alienación ideológica no es palpable a simple vita como la política y económica. La alienación ideológica se reproduce en cada idea, cada hecho, cada pensamiento de manera automática, de cualquiera de los miembros de la sociedad. Los pueblos ye están programados para ello. Todo lo que se hace, se piensa, se dice, se siente es visto desde su óptica los pueblos lo ejecutan de manera maquinal. Los pueblos pueden sentir como ellos, a tener necesidades como ellos, anulando así la posibilidad de que puede haber una sociedad distinta a la miseria que vive la mayoría. Por estas condiciones objetivas y subjetivas aparecen los líderes en revolución, que se atreven a pensar distinto y su pensar corresponde a las necesidades de grandes los pueblos. Un líder de revolución siempre es universal.
El sistema social lo mantiene una clase, históricamente definida como burguesía, controlando, como dijimos, tres subsistemas que se fueron interdependizando históricamente: el sistema político, sistema económico y el sistema ideológico. Cada uno se transforma en un poder, porque a través de él se domina un amplio abanico de actividad social claves para la sobrevivencia de una sociedad, de la humanidad.
Con el poder político tienes dominio total del estado, gobernaciones, alcaldía, sus jueces, cárceles, policías, congreso y del ejército y las riquezas de un país. Recordemos, no es un individuo, sino una clase que piensa igual, actúa igual. Es la globalización universal que piensa igual, con economía igual y política igual. Con el poder económico, las industrias, la producción de un país, los servicios estratégicos como la electricidad, el agua, alimentación, puertos, aeropuertos. El poder ideológico la educación, los medios de comunicación, la religión encarnada en las iglesia.
El funcionamiento interno de cualquier sistema es básicamente el mismo pero con elementos distintos. Si usamos la ley universal de lo concéntrico, que es muy, pero muy universal, esa que dan como resultado a las órbitas, veremos que es común a todos los sistemas que funcionan en el cosmos, aún en los más pequeños, como nuestra sociedad y sus elementos particulares.
A propósito, a partir de que la humanidad descubre leyes generales, comienza a entender las particulares e individuales y con ello inicia su alejamiento del centro vital del Universo, de la creación, hacia una carrera de infinita progresión de conocimientos que no permite la reflexión primaria sobre la vida, olvidando lo elemental del sentido común, que podría decir elemental. Este ejercicio es propio en los líderes de revolución. Nos hacen un llamado histórico a revisarnos como individuos y como sociedad.
Decíamos que la ley universal de lo concéntrico, manifestado en las órbitas, en la que una masa inmensa de materia atrapa a otras a su alrededor, como ocurre con el sistema solar, se manifiesta en toda la creación y la sociedad a esto no escapa. Utilizando nuestro sistema espiritual adecuadamente, podemos intervenir en el orden de las cosas, para contribuir a mejorar hasta los graves eventos climáticos que padece nuestro planeta resultado directo de nuestra progresión de conocimientos sin humanismo. Detener esto, una vía válida es el socialismo. Por lo que deberá destruir conscientemente la matriz, la esencia de la clase mundialmente alienadora. Por ejemplo, la destrucción de la plusvalía en lo económico, es romper con el modelo concéntrico de que el trabajo debe generar ganancias. Todo en la economía gira en la necesidad de generar ganancias. Lo humano está excluido como su norte. En lo ideológico, todo gira en torno a las ideas y el ser humano gira entorno a los conocimientos académicos. La excelencia académica da como resultado a seres humanos máquinas perfectas, pero en lo realmente humano somos minusválidos de amor, de sentimientos. Finalmente en lo político, la necesidad de girar entorno a un partido y no en función de la sociedad. A medida que una sociedad incrementa su conciencia de lo que es, de lo humano, de su poder de conciencia no necesitará de partido político alguno. Estas matrices implícitas deben ser modificadas en el socialismo.
En este camino ha comenzado a transitar Venezuela. Por lo tanto, la lucha por esta sociedad justa es sin cuartel. No es una guerra nada más por una sociedad, sino contra un sistema global con manifestaciones concretas en lo interno y que tratará de evitar que en el mundo no haya distorsión de su red imperial.
Jarach16@hotmail.com

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