Orlando Zapata Tamayo fue el Ășnico responsable de su muerte.

Orlando Zapata Tamayo fue el Ășnico responsable de su muerte.
Por: Enrique MartĂ­nez

Desde hace mås de cincuenta años la burguesía imperialista norteamericana realiza a través de su estado una campaña difamatoria contra el gobierno cubano.


Durante nueve meses recorrĂ­ buena parte del territorio cubano. En ese lapso conocĂ­ a muchas personas, pertenecientes tanto a la clase trabajadora como a la clase intelectual tĂ©cnico-burocrĂĄtica. Constate que Cuba no es un paĂ­s socialista, pero puedo asegurar que cuando el estado cubano afirma que sus cuerpos represivos no infligen torturas a los ciudadanos detenidos, dice la verdad. Como tambiĂ©n es cierta la aseveraciĂłn de que en la RepĂșblica de Cuba no hay presos polĂ­ticos, pues las personas asĂ­ consideradas, de manera deshonesta, por algunos gobiernos y organizaciones no gubernamentales, no estĂĄn encarceladas por sostener una posiciĂłn polĂ­tica adversa al estado, sino por recibir dinero de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos de AmĂ©rica, en el marco de la polĂ­tica asesina ejercida por ese gobierno en contra del pueblo cubano. AquĂ­ cabe señalar que en todos los paĂ­ses del mundo este tipo de prĂĄcticas son duramente sancionadas. Baste recordar el caso del matrimonio norteamericano que, hace apenas unos meses, recibiĂł duras sentencias al comprobarse su condiciĂłn de agentes antiterroristas al servicio del gobierno cubano y hasta el dĂ­a de hoy, ambos ancianos purgan sus penas en cĂĄrceles norteamericanas.

Desde hace mĂĄs decincuenta años la burguesĂ­a imperialista de los norteamericana realiza a travĂ©s de su estado una campaña difamatoriacontra el gobierno cubano, como parte de la polĂ­tica antes señalada. Dicha campaña se viabiliza haciendo uso de los medios de difusiĂłn internacionales. Un ejemplo de esto es el tratamiento que estas trasnacionales han dado a la muerte, producto de una huelga de hambre, del ciudadano cubano Orlando Zapata Tamayo, quien en su momento fue sentenciado a cumplir tres años de cĂĄrcel por la reiterada comisiĂłn de delitos pertenecientes al fuero comĂșn, siendo el mĂĄs grave de ellos la agresiĂłn con arma blanca (machete) en contra del Sr. Leonardo SimĂłn, provocĂĄndole fractura craneal. Tal sanciĂłn fue ampliada con posterioridad, por persistir en la realizaciĂłn de actividades delincuenciales al interior del presidio.


Sin embargo, ahora los propagandistas tarifados intentan presentar a este hombre como una vĂ­ctima de la represiĂłn ejercida sobre los “disidentes polĂ­ticos”, siendo del conocimiento pĂșblico que su vinculaciĂłn a la facciĂłn mercenaria ocurriĂł con posterioridad a su encarcelamiento y tuvo como objetivo obtener beneficios econĂłmicos e intentar eludir por esa vĂ­a el cumplimiento de su pena. Se acusa al gobierno de la isla por violaciĂłn a los derechos humanos e inclusive algunos se han atrevido a decir que el ciudadano Orlando Zapata Tamayo fue asesinado.


Para evidenciar las mentiras propaladas es necesario hacer las siguientes precisiones: a diferencia de lo que sostienen los intelectuales orgĂĄnicos de la burguesĂ­a, el principal derecho que deben tener los seres humanos desde el momento de su nacimiento es el derecho a la vida. Pues bien, Cuba es uno de los pocos paĂ­ses del orbe en donde el Ă­ndice de mortalidad infantil, es Ă­nfimo. La desnutriciĂłn infantil fue erradicada. Sus ciudadanos ejercen el derecho a los servicios de salud y educaciĂłn que son totalmente gratuitos. En la edad productiva se les garantiza el empleoy cuando cesan totalmente sus actividades laborales, por su edad, obtienen invariablemente una pensiĂłn conforme a la ley. Todo lo anterior estĂĄ confirmado por organismos internacionales.


Por tanto se puede afirmar categĂłricamente que el estado cubano cumple con su obligaciĂłn de garantizar y respetar el derecho a la vida de sus ciudadanos. Ahora bien, otro derecho inviolable estriba en que cada persona haga con su vida lo que considere pertinente, siempre que no conculque los derechos de terceros. Esto incluye la posibilidad de recurrir al suicidio, sin importar para estos efectos la motivaciĂłn.Y nadie, empezando por el estado, tiene autoridad de impedirlo haciendo uso de la fuerza. En consecuencia Orlando Zapata Tamayo fue el Ășnico responsable de su fallecimiento, al emprender una huelga de hambre condenada de antemano al fracaso, por estar sustentada en la mentira, pretendiendo ser considerado preso polĂ­tico cuando Ă©l sabĂ­a que su reclusiĂłn fue resultado de sus actividades delincuenciales y por exigir para sĂ­ condiciones carcelarias imposibles de obtener como: la instalaciĂłn en su celda de lĂ­nea telefĂłnica, cocina y televisiĂłn.


Es importante consignarque el gobierno de la RepĂșblica de Cuba a travĂ©s de las instancias correspondientes le advirtiĂł al hoy occiso, los graves riesgos a los que se exponĂ­a en caso de persistir en el ayuno y se le ofreciĂł atenciĂłn mĂ©dica, pero el hombre empeñado en suicidarse la rechazĂł, su decisiĂłn, como correspondĂ­a, fue respetada por el gobierno de Cuba. Aun asĂ­ los mĂ©dicos hicieron todo lo posible por evitar su muerte, desgraciadamente como es bien sabido suprimir la ingesta de alimentos por un periodo prolongado mina de tal manera la salud que llegado un punto determinado es imposible evitar el fallecimiento del paciente. AsĂ­ pues, y aunque resulte incomodo para muchos es un hecho irrebatible que Orlando Zapata Tamayo fue desde su nacimiento y hasta su deceso beneficiario de las garantĂ­as establecidas en las leyes cubanas, que son resultado de las conquistas obtenidas por los campesinos y los obreros cubanos en el marco de la lucha de clases.


EnrĂ­que MartĂ­nez

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