Avanza proceso hacia reforma Consejo Seguridad ONU
Por: Victor M. Carriba
Naciones Unidas, 4 mar (PL) La añeja demanda de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU dará mañana un nuevo paso de avance al concluir el plazo para que los Estados miembros presenten sus precisiones al respecto.
El 5 de marzo cierra el término fijado en las discusiones intergubernamentales desarrolladas como parte del proceso para modificar ese selecto órgano de 15 miembros.
De ellos, cinco disfrutan de un carácter permanente y el privilegio del veto (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China), mientras que los otros 10 ocupan un asiento por espacio de dos años.
En los más recientes debates registrados aquí sobre el tema destacaron fuertes críticas a claros intentos del Consejo para sobrepasar los poderes y funciones que le corresponden e inmiscuirse en los asuntos de la Asamblea General, el máximo foro de la organización.
En ese sentido, numerosas delegaciones rechazaron diversas acciones de algunos miembros permanentes que buscaban promover intereses nacionales al amparo de su pertenencia al órgano y más allá de los principios de imparcialidad y no selectividad.
Durante la más reciente sesión de la Asamblea General dedicada al tema de la reforma del Consejo, buena parte de las delegaciones insistieron en la necesidad de que ese cuerpo refleje las necesidades e intereses de los países desarrollados y los subdesarrollados de manera objetiva, racional y no arbitraria.
Sobre la composición del órgano es casi unánime el criterio de realizar cambios tanto en su composición y cantidad de miembros, como en las categorías de sus integrantes y en el derecho de veto que ostentan solo los permanentes.
En cuanto al número de asientos, la generalidad de las propuestas piden aumentarlo de los 15 actuales a 26, pero abarcando las dos categorías para permitir que Estados subdesarrollados de África, Asia y América Latina y el Caribe ejerzan como permanentes.
Para algunos países, el hecho de elevar únicamente el número de puestos no permanentes haría del Consejo un órgano aún menos representativo y por tanto, menos legítimo y efectivo.
Otro ángulo del problema radica en la necesidad de mayor representación geográfica que ponga fin a la actual situación en que regiones enteras como África y América Latina y el Caribe no cuentan con un asiento permanente.
Al respecto existen propuestas para reservar dos asientos de miembro permanente a cada una de ellas.
lgo/vc


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