La Revolución Necesaria


Discurso ƭntegro del presidente ChƔvez ante la 64 Asamblea General de la ONU
La Revolución Necesaria

Por: Stolpkin.net

El excelente discurso de Hugo ChÔvez que a continuación podrÔn leer, estÔ hecho tal cual se pronunció. Me vi obligado, personalmente, a transcribir su discurso, ya que existe una trascripción, dando vuelta por la red, que no le llamaré mediocre, pero que sí es un acercamiento débil de lo que fue el discurso del presidente ChÔvez, pronunciado en la 64 Asamblea General de la ONU.

AquĆ­ no me voy a comer ni a MariĆ”tegui ni mucho menos el “Who are you, Obama”. Ni voy a copiar ni pegar nada.

Lo que anda dando vuelta claramente estĆ” hecho, como dirĆ­a yo: “a la rĆ”pida”. Opino que lo mejor es hacer las cosas bien aunque tengamos que demorarnos, pero siempre hacer las cosas bien, no a medias. Espero que lo disfruten tanto como yo. ¡VIVA LA REVOLUCIƓN BOLIVARIANA! ¡VIVAN LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMƉRICA! ¡VIVA CHƁVEZ, CARAJO!
NĆ­kolas Stolpkin

Hugo ChƔvez ante la 64 Asamblea General de la ONU

Estimados amigos, amigas, jefes de estado, jefes de gobierno, cancilleres, embajadores, embajadoras… y demĆ”s. Amigos y amigas, ciudadanos del mundo, que se congregan aquĆ­ como todos los aƱos en esta reunión de tanta importancia para el mundo.

Me da mucho gusto volver a Nueva York, volver a Naciones Unidas, despuƩs de varios aƱos.

Y agradezco mucho, toda la cooperación, toda la… la manera como han recibido a nuestra delegación. Estuvimos anoche, por cierto, en el teatro Lincoln. Viendo una pelĆ­cula, una pelĆ­cula hecha por Oliver Stone, en estos Ćŗltimos meses de… o en…a lo largo de este aƱo. Una pelĆ­cula… cuyo tĆ­tulo mueve ya a reflexionar, a pensar: Esa pelĆ­cula se llama: “Al Sur de la Frontera”. AllĆ­ ustedes podrĆ”n ver al presidente Evo Morales masticando coca, junto a Stone. Y como dice el presidente Morales: “la coca no es cocaĆ­na”. AhĆ­ podrĆ”n ver a Cristina, la presidenta argentina, y el carro del general Perón, y sus reflexiones sobre lo que hoy acontece en SuramĆ©rica, en AmĆ©rica latina; ahĆ­ podrĆ”n ustedes ver a Lula, el presidente del Brasil, en la Guajira venezolana, inspeccionando junto con nosotros nĆŗcleos productivos que estamos levantando con los pueblos indĆ­genas de la Guajira, explotados durante siglos; ahĆ­ podrĆ”n ver ustedes tambiĆ©n al presidente Fernando Lugo, obispo, teólogo de la Liberación. Y como Ć©l mismo lo dice: “viviendo ahora en la residencia que ocupó durante muchos aƱos Strossner”. Y cómo un obispo ahora llegó a presidente; ahĆ­ podrĆ”n ver a Rafael Correa, el presidente ecuatoriano, en la Habana, junto con el presidente RaĆŗl Castro. PodrĆ”n ver a Fidel. PodrĆ”n ver incluso a Obama, en Trinidad, conversando con un grupo de nosotros, con la mano extendida y la sonrisa abierta. Creo que es una interesante pelĆ­cula de las tantas que ha hecho ese gran cineasta de EEUU que es Oliver Stone. Ya habĆ­a hecho una de Fidel –dos de Fidel: “Looking For Fidel” y el “Comandante”. En esa pelĆ­cula, seƱor presidente, hay muchos códigos, muchos códigos que pudieran ayudar, ayudarnos a descifrar los enigmas del tiempo que vivimos. Anoche, despuĆ©s de la pelĆ­cula, nos quedamos un rato, conversando con un grupo de… de personas de EEUU y de otras partes del mundo, y… fue muy aleccionador ese contacto y muy… muy sintomĆ”tico de la importancia que tiene lo que llama Fidel Castro “la batalla de las ideas”. Una seƱora se me acercó, una seƱora ya de unos 50 y tantos aƱos y me dijo: “yo estoy muy felĆ­z”, me dice, ella medio habla espaƱol, es norteamericana; muy blanca ella, la tĆ­pica ciudadana pues, nacida por estas tierras. Y me dijo “yo estoy muy feliz” y yo le pregunto por quĆ© “porque ahora me doy cuenta, despuĆ©s de haber visto esta pelĆ­cula, yo pensĆ© que usted era malo, muy malo”. Esa persona es VƍCTIMA del bombardeo mediĆ”tico, del bombardeo ideológico que cae de manera inclemente sobre este paĆ­s, sobre EEUU y sobre el mundo, tratando de invertir la realidad de poner “el mundo al revĆ©s” como dice Eduardo Galeano. “Al Sur de la Frontera” se llama esa pelĆ­cula. Yo me valgo de esa ocasión y de ese tĆ­tulo: “Al Sur de la Frontera”, para decir: que allĆ”, al sur de la frontera, ¡hay una Revolución!, ¡hay una Revolución en Sur AmĆ©rica!, ¡hay una Revolución en AmĆ©rica Latina!, ¡hay una Revolución en el Caribe! Es necesario que el mundo lo vea, lo asuma, y lo acepte, porque es una realidad que no va a cambiar. AdemĆ”s, habrĆ­a que decir, seƱor presidente, que es un Revolución que trasciende lo ideológico, es una Revolución hasta geogrĆ”fica, geopolĆ­tica; es una Revolución de los tiempos, es histórica, tiene raĆ­ces muy profundas; es una Revolución moral, espiritual, TOTAL. Es la Revolución Necesaria. AsĆ­ lo creemos nosotros. Es grande esa Revolución, es una gran Revolución. Y va a seguir creciendo a medida que pasen los dĆ­as, a medida que pasen los meses, a medida que pasen los aƱos. Es grande -¿por quĆ© es grande? Es grande por el tiempo que carga por dentro. Son siglos, son siglos que se convirtieron en un solo tiempo. Es grande por el espacio que abarca.

Yahya Jammeh, te espero allĆ” en Margarita. Presidente de Gambia… Ponte el aparatico aquĆ­, (Risas)… ok. Yahya. ¡Viva el Africa! (Aplausos) Yo no voy a hablar mĆ”s que Ghadafi (Risas)… Ghadafi habló por todos. (Aplausos) Ese aplauso es para Ghadafi y su discurso. Tampoco voy a hablar menos que Obama ni que Lula… Pasen, pasen, los que estĆ”n llegando, vayan pasando. Bueno,…

Esa Revolución es grande por el tiempo, decĆ­a yo, el tiempo acumulado, tiempo acumulado. Son siglos acumulados de batalla, de lucha, de esperanza, de sufrimiento de millones y millones de seres humanos de la AmĆ©rica Latina y del Caribe. Es una Revolución grande en el espacio que va ocupando. Es grande la Revolución por las profundidades en la que se hunde. Es grande esa Revolución por las Masas de pueblo que se suman a ella –¡nadie pretenda frenarla! Nadie, nadie podrĆ” frenarla.

Ayer lo dijo el presidente Morales aquĆ­. Ese gran compaƱero, ese gran lĆ­der indĆ­gena, aymara, Evo Morales. Y lo dice tambiĆ©n en la pelĆ­cula, que no se la vayan a perder, “Al Sur de la Frontera”.

Ya me dijo anoche Oliver Stone que ya estaban presionando para que NO la viera el pueblo de EEUU –vaya que la Libertad de Expresión dónde anda, pues. Es apenas una pelĆ­cula ¿le van a tener miedo a una pelĆ­cula? Pero ya empezaron las presiones de los monopolios que manejan ¿no? El cine, las salas de cine, todos esos son monopolios. Presionan. Pero la pelĆ­cula va a correr por ahĆ­. Afortunadamente estamos en la era de la informĆ”tica, las telecomunicaciones. Ya no dependen de las salas de cine, que manejen los monopolios.

Ahí lo dice Evo en la película, hablando con Oliver Stone y recordando la frase que lanzó un gran líder aymara, su tatara-tatara-abuelo, que fue asesinado como millones fueron asesinados por la invasión española, portuguesa, inglesa, europea pues, a este continente.

¿Saben ustedes? Yo sĆ© que lo saben. Cuando llegaron los barcos europeos a estas tierras de AmĆ©rica, vivĆ­an cerca de 90 millones de aborĆ­genes. 200 aƱos despuĆ©s quedaban 4 millones. Cuatro. Uno de los mĆ”s grandes genocidios que en la historia han sido. El genocidio del Continente, del adyayala como la llamaban y la siguen llamando nuestros aborĆ­genes.

Pues Evo repite la frase de aquel lĆ­der aymara que fue descuartizado, le amarraron un caballo en este brazo, otro caballo en este, otro caballo en una pierna, y otro caballo en la otra. Y halaron y halaron y halaron. Y el indio morĆ­a, morĆ­a, y lanzó una profecĆ­a: “¡hoy muero, dijo, Tupac Katari, hoy muero, pero algĆŗn dĆ­a regresarĆ© hecho millones!”. Ha regresado Tupac Katari. Somos millones, ¡somos millones! (Aplausos) Y nada ni nadie podrĆ” detener… nada ni nadie podrĆ” retener la gran Revolución suramericana, latinoamericana y caribeƱa. Yo creo que el mundo deberĆ­a apoyarla. EEUU deberĆ­a apoyar esa Revolución. Europa deberĆ­a apoyar esa Revolución. Porque esa Revolución, no se han dado cuenta algunos, hermanas y hermanos, es el inicio del camino a la salvación de este planeta, a la salvación de la especie humana amenazada por el capitalismo, por el imperialismo, por la guerra, por el hambre. Es la Revolución Necesaria.

El “Nuevo Mundo”, nos llamaron desde hace siglos, sĆ­. El Mundo Nuevo pudiĆ©ramos llamarlo hoy, invirtiendo los factores. El Mundo Nuevo estĆ” naciendo.

Bueno, seƱor presidente. EstĆ” prendida la luz verde todavĆ­a… No, yo apenas llevo dos minutos. AdemĆ”s van llegando, van llegando, van llegando. Bienvenidos…. El trĆ”fico en Nueva York es duro a esta hora.

Hace aƱos, estĆ”bamos recordĆ”ndolo ayer, en la noche, me invitaron a una reunión, una conversación, un grupo grande de lĆ­deres. MĆ”s que grande, importante. Grande, por ellos mismos. LĆ­deres, sindicalistas estadounidenses. Un grupo de sindicatos... Por allĆ­ estĆ”n…, estĆ”n quejĆ”ndose algunos trabajadores de una fĆ”brica de galletas, que no les pagan. Tienen una huelga. Y me dijo una de ellos “¿por quĆ© usted no compra esa empresa?” Y le dije: “bueno, voy a ver, a ver, y la volvemos empresa socialista.” Pudiera ser. Si Obama me autoriza, yo, esa empresa se pudiera comprar y dĆ”rsela a los trabajadores, que ellos hagan la galleta, que ellos distribuyan la galleta, que no sigan explotĆ”ndolos dos o tres capitalistas ¿ve? Ese es el Socialismo. Ese es el camino a la salvación de este planeta: El Socialismo.

Ayer me preguntaba algĆŗn periodista, no sĆ© dónde, por allĆ­… O no, despuĆ©s de la pelĆ­cula. Hubo un diĆ”logo allĆ­, como un foro. Y me preguntaba: “bueno y usted defiende el Socialismo? Y cómo, si fracasó la Unión SoviĆ©tica”. La respuesta es muy sencilla: la Unión SoviĆ©tica se desvió desde temprano, y nunca hubo socialismo en la Unión SoviĆ©tica. En verdad… Nunca hubo socialismo en la Unión SoviĆ©tica. Este siglo, el XXI, serĆ” el siglo del Socialismo. El Socialismo, la especie Humana.

Bueno Einstein, ¿han leĆ­do ustedes? Seguramente Albert Einstein… que fue Einstein, por cierto, el que convenció a aquel presidente norteamericano que fabricara la bomba atómica; que iniciara las investigaciones, antes que los nazis lo hicieran. DespuĆ©s Einstein se arrepintió cuando vio el desastre de Hiroshima, el desastre de Nagasaki. Pero Albert Einstein, despuĆ©s de muchos aƱos, cientĆ­fico profundo, de los mĆ”s grandes cientĆ­ficos que ha vivido en esta tierra, concluyó, y estĆ” escrito de su puƱo y letra: ¿Por quĆ© Socialismo? Einstein concluyó que el Ćŗnico camino para que la especie humana pueda vivir en este planeta es el Socialismo. El Capitalismo es el camino a la extinción de la especie humana.

Nosotros como especie, apenas tenemos 150 millones de aƱos, por ahĆ­ anda -Fidel tiene las cifras muy clara. Pero cuando la vida nació aquĆ­ hace mĆ”s de 3,000 millones de aƱos, la vida nació en este planeta. Sólo ustedes, anótenlo por ahĆ­, y piensen, pensemos, usemos esto: la vida nació aquĆ­ en el planeta hace mĆ”s de 3,000 millones de aƱos. Pero nosotros, la especie humana, apareció hace menos de 300 millones de aƱos. Ni siquiera el 0,01% del tiempo en que ha habido vida en este planeta. Ahora quĆ© ¿llegamos aquĆ­ para acabar este planeta? ¿Lo vamos a acabar? Ayer oĆ­amos aquĆ­ desde Obama, pasando por Lula, Sarkozy, Ghadafi, Cristina… Todos clamando por un Cambio. ¿CuĆ”l es el Cambio? En el Capitalismo no hay Cambio posible. No nos caigamos a mentiras. Sólo por el Socialismo lograremos los cambios verdaderos. Y la Revolución que hay en AmĆ©rica Latina, tiene de todo, y tiene una profunda carga socialista. Socialista como decĆ­a MariĆ”tegui, el gran pesador peruano. Es un Socialismo indoamericano. Es un Socialismo nuestro, americano. Es un Socialismo Martiano. Es un Socialismo Bolivariano. Es un Socialismo nuevo. No es calco ni es copia da nada. No hay catĆ”logos para hacer el Socialismo, hay que inventarlo. Es creación heroica, dice el mismo MariĆ”tegui.

Pero recordĆ”bamos, ayer, que un presidente norteamericano. Es decir, mĆ”s bien estadounidense…, poco antes de que lo asesinaran, habĆ­a dicho -y estĆ” escrito, fue un discurso, ante el congreso de los EEUU, dijo John Kennedy: “allĆ” en el Sur hay una Revolución, y la causa principal es el hambre”. A los pocos dĆ­as lo asesinaron. No era un revolucionario, John Kennedy, pero era inteligente, era inteligente. Como inteligente creo que es el presidente Obama. OjalĆ” pueda, Dios libre a Obama de las balas que mataron a Kennedy. OjalĆ” Obama logre virar, virar, virar de verdad. Lograr un viraje...

Ayer habló aquĆ­. Ya no huele a azufre aquĆ­. Mira como… Ya no huele a azufre. No huele, no huele. No, huele mĆ”s bien a otra cosa: huele a esperanza, y hay que poner el corazón a la esperanza (Aplausos), hay que poner el corazón a la esperanza.

Nosotros no. No, no podemos acabar con este planeta, hermanos. Y nuestros hijos y las futuras generaciones ¿eh?

Asumamos el reto, decĆ­a Lula ayer. DecĆ­a Lula ayer: “No hay voluntad polĆ­tica”. Un latigazo de Lula, un latigazo. Yo conozco la voluntad de Lula. El humanismo de Lula lo conozco a fondo. Es mi hermano… profundo. Y con razón dijo aquĆ­ ayer… -Yo no dirĆ­a exactamente que no hay voluntad polĆ­tica. Yo dirĆ­a mĆ”s bien, Lula, que FALTA voluntad polĆ­tica. Porque Lula la tiene, nosotros la tenemos, pero hay que subirla, hay que incrementar la voluntad polĆ­tica. Tiene que seguir creciendo, en los lĆ­deres, en las sociedades, en los pueblos, en la juventud, sobre todo en la juventud, en los trabajadores, en el mundo, todo.

Bueno, Kennedy lo habĆ­a dicho: “hay una Revolución en el Sur”. Y tambiĆ©n agregó: “los que le cierran el camino a las revoluciones pacĆ­ficas, al mismo tiempo les estĆ”n abriendo el camino a las revoluciones violentas”, eso lo dijo John Kennedy. Ustedes podrĆ”n conseguirlo en Internet, que ahora se consigue todo por Internet. Los que le cierran o pretenden cerrar el camino… -MarĆ­a FernĆ”ndez Espinoza, un beso, embajadora. Ecuatoriana, hermano. TenĆ­a dĆ­as que no te veĆ­a. (Aplausos) Desde aquĆ­ saludamos a Correa, al presidente Correa. Ella fue canciller de Ecuador, comenzando la revolución ciudadana. AllĆ” va la revolución ciudadana. Con Correa al frente. El pueblo ecuatoriano, el pueblo de Manuela SĆ”enz. TambiĆ©n de BolĆ­var, de Eloy Alfaro. Pueblo noble y pueblo grande. Y en Bolivia y en toda esa tierra.

Bueno, ¿pretenden, algunos, cerrarle el paso a nuestra pacĆ­fica Revolución?

AllĆ” viene otra mujer valiente, Patricia Rodas, la canciller de Honduras. (Aplausos) Pido un aplauso para esa valiente mujer, centroamericana, del pueblo de MorazĆ”n. ¡Viva Honduras, viva MorazĆ”n! ¡Que viva la dignidad de los pueblos!

A la una de la tarde en punto yo estaba preparando estas notas. Me falta poco, señor presidente. No me vaya a lanzar un zapatazo alguien aquí. (Risas). El canciller cubano se quitó el zapato, para lanzarlo. Anoche cargaba Danny Glover unos zapatos que son como de goma. Si me vas a lanzar, lÔnzame uno de los de Danny Glover.

Fƭjate. HablƩ con Manuel Zelaya, a la una en punto. Recuerdo que era la una en punto y terminamos a la 3 y 13.

Bueno, allĆ” estĆ”… Mientras nosotros estamos aquĆ­, compaƱeros, compaƱeras del mundo, allĆ” estĆ” un presidente firme, digno, que logró burlar con un pequeƱo grupo, de casi mĆ”rtires, burlar la vigilancia de los golpistas. La represión y le llegó a la plaza MorazĆ”n, en Tegucigalpa, a los golpistas. Que tienen tomada todas las carreteras, todas. Todas. Tienen en un ejĆ©rcito, completo. Es decir, es como si hubieran invadido Honduras, pero es su propio ejĆ©rcito. Que indignidad. Desde aquĆ­ le hago un llamado, yo que soy soldado, pero yo soy soldado revolucionario, a los soldados de Honduras, a los hijos de MorazĆ”n, que no sigan reprimiendo a ese pueblo inocente.

Bueno, mientras estamos aquĆ­, estĆ” Manuel Zelaya, el presidente de Honduras, en la embajada de Brasil que le ha dado refugio. La embajada estĆ” rodeada, segĆŗn me dijo el mismo presidente, por mĆ”s de 200 soldados. Desalojaron a plomo, a plomo. De la manera mĆ”s brutal. Es la era de las cavernas que pretende volver -no volverĆ”. ¡Esos golpistas serĆ”n barridos por el viento de la historia nueva! Tengan ustedes la seguridad que sĆ­. ¡No se impondrĆ” el Golpe de Estado ni las fuerzas retrógradas ni en Honduras ni en ningĆŗn otro paĆ­s de esta AmĆ©rica!

AllĆ” estĆ” un pueblo que tiene ya… 90 dĆ­as en las calles, resistiendo. (Aplausos) Resistiendo y resistiendo.

Bueno allĆ” estĆ” un presidente firme con un grupo de compatriotas; con su esposa, la primera dama. No le dejan pasar comida. Les cortan el agua a cada rato. Tienen una cisterna que alguien trajo. Esta madrugada consiguieron en una casa vecina, en el techo de una casa vecina, equipos de intersección telefónica. Me dijo el presidente, “marca israelĆ­”, de Ćŗltima generación. Israel reconoció a ese gobierno Golpista. Creo que es el Ćŗnico gobierno de este mundo que lo ha reconocido. Tienen equipos de perturbación… dirigidos a la mente, tratando de causar pĆ”nico en las pocas personas que estĆ”n dentro de la embajada de Brasil. Amenazan con incursionar en la embajada de Brasil. ¿Se dan cuenta ustedes el carĆ”cter cavernĆ­cola? Creo que la era de “trucutrĆŗ”, (Risas) “GusigĆŗ”. Es la era de las cavernas que quiere volver aquĆ­. No. No volverĆ”, no volverĆ”.

Hay un pueblo en la calle, reprimido. Bueno, los aeropuertos lo cerraron. Es un pueblo tomado. Ahora ¿quienes son los golpistas? Es la burguesĆ­a hondureƱa, ¡el Estado Golpista. El Estado golpista, el Estado tomado por la burguesĆ­a, por los ricos, cuatro, cinco familias muy ricas, son los dueƱos del Estado! HabrĆ­a que leer a Lenin de nuevo, El Estado y la Revolución. El Estado BurguĆ©s… controlan todo. Todo. El Congreso Nacional, el Poder Judicial, las Fuerzas Militares: el Estado. Y un pueblo en la calle, masacrado.

Ayer me dijo el presidente, hubo, al menos que él sepa, tres muertos mÔs. Ahí en las inmediaciones de la embajada de Brasil. Y el presidente llamando al diÔlogo, llamando al diÔlogo, para retomar el camino de la Democracia. Desde aquí vaya nuestra mÔs grande solidaridad al pueblo de Honduras y al presidente Zelaya. Y pedimos que se cumpla la resolución de las Naciones Unidas, la resolución de la Organización de Estados Americanos.

Ahora, el gobierno de los EEUU -cosa rara-, no ha reconocido que hubo un golpe de Estado Militar. Esto me lo explicó hoy el presidente Zelaya. Hay a ahí una pugna entre el Departamento de Estado y el PentÔgono. El PentÔgono.

Ayer venĆ­a leyendo un libro de Juan Bosh, ese insigne y gran dominicano, derrocado por el imperio. Aquel buen libro que se llama: “El pentagonismo”. Yo recomiendo ese libro.

El PentĆ”gono. AhĆ­ estĆ” la cueva imperial. El PentĆ”gono no quiere a Obama, no lo quiere. No quiere Cambios. Quieren dominar al mundo con sus bases militares, sus amenazas, sus bombas, sus soldados invasores. El PentĆ”gono estĆ” detrĆ”s del golpe de Honduras. Al presidente Zelaya lo sacaron de su casa, de su cama, una madrugada: el 28 de Junio. Lo llevaron a un avión. Lo montaron a un avión soldados hondureƱos, comandados desde la base militar que EEUU tiene ahĆ­ en Palmerola. El avión despegó de Tegucigalpa y aterrizó en la base de Palmerola. AhĆ­ tuvieron al presidente… un tiempo determinado. Y de ahĆ­ decidieron llevarlo a Costa Rica. Los militares norteamericanos que estĆ”n en Honduras sabĆ­an del golpe y lo apoyan. Y apoyan a los militares de Honduras. He ahĆ­ las contradicciones en Obama y mĆ”s allĆ” de Obama. A veces uno dice: ¿serĆ” que hay dos Obamas? ¿El que habló aquĆ­ ayer es otro, un doble? ¿El que apoya el golpe en Honduras o el que permite que sus militares apoyen el golpe de Honduras…? Preguntas que dejo para la reflexión. ¿HabrĆ” dos Obamas o habrĆ” un Obama? OjalĆ” se imponga el que ayer vimos aquĆ­ y el que oĆ­mos aquĆ­. OjalĆ”. El mundo lo necesita. El mundo clama por eso.

Bien. Ahora ¿cuĆ”l es el fondo del golpe en Honduras? Tiene que ver con todo lo que estamos hablando aquĆ­, es la Revolución del Sur. Es una Revolución que ya no es… no es la Revolución aquella de las columnas guerrilleras… heroicas de la Sierra Maestra, heroicas de allĆ” arriba en la montaƱa, altas de Bolivia, donde andaba Ernesto Guevara, el “ChĆ©”.

No. Ya no es ese tipo de Revolución, esta Revolución es otra. Ya no brota en las montaƱas, con focos guerrilleros. No. Brota de las ciudades, de las Masas. Es una revolución de Masas, pero es pacĆ­fica. Y quiere seguir siendo pacĆ­fica. Es democrĆ”tica, profundamente democrĆ”tica. No le tengan miedo a la Democracia. Y estoy parafraseando a Noam Chomsky, en otro maravilloso trabajo que yo no conocĆ­a. Lo conseguĆ­ ese libro en Madrid, hace pocos dĆ­as. Fui a visitar a mi amigo, el rey de EspaƱa. Sobre todo porque viene una Cumbre ahora, en Portugal, de la Iberoamericana. Y le dije: “bueno, yo voy a ir si no me mandas a callar porque…”. (Risas) El me dijo: “No, no, no. No te voy a mandar a callar”. “Bueno, entonces voy”. Somos grandes amigos, el rey Don Juan Carlos.

Bueno, entonces despuĆ©s fui a una librerĆ­a: La Casa del Libro, en Madrid. Se la recomiendo. AhĆ­ conseguĆ­ el libro de Chomsky: “El Miedo a la Democracia”. Leamos ese libro: “El Miedo a la Democracia”. ¿Eh? Las Ć©lites les tienen miedo a los pueblos. Les tienen miedo a la verdadera Democracia. A la que Lincoln, Abraham, ese otro mĆ”rtir definió muy clarito con tres conceptos. Democracia: Gobierno del pueblo, Gobierno por el Pueblo y Gobierno para el Pueblo. No es el gobierno de la BurguesĆ­a; el gobierno de la Ć©lite. Que cuando surgen los pueblos entonces sueltan a los gorilas. Eso es lo que ha pasado en Honduras. Y es lo que pasó en Venezuela en el 2002, y es lo que pasó en Brasil con Joao Goulart, y lo que pasó en Dominicana. ¿Por quĆ© no le permitieron durante el Siglo XX al pueblo de AmĆ©rica Latina y del Caribe, construir su propio destino? No nos lo permitieron. Este siglo, es el siglo nuestro. Este siglo, en AmĆ©rica Latina y el Caribe, nosotros construiremos nuestro propio camino y nadie podrĆ” evitarlo (Aplausos). Pero NADIE podrĆ” evitarlo.

El Imperialismo, el Imperialismo, el Imperialismo tiene que acabarse. El Imperialismo. Uno se pregunta a veces –yo una vez le preguntaba a Lula, “Lula ¿quĆ© serĆ­a de AmĆ©rica hoy, la latina, la nuestra, si EEUU, los gobiernos, pues, de EEUU no hubiesen metido sus garras en nuestra AmĆ©rica para imponer un modelo, ¡cercenando a sangre y fuego la esperanza y la lucha de muchos pueblos de millones, apagando las luces del amanecer!?”

Yo nacĆ­a: 1954. Fidel estaba preso ya. Y en Guatemala estaban cayendo bombas. Invadieron Guatemala: Jacobo Ɓrbenz GuzmĆ”n. Y asĆ­, BahĆ­a de Cochinos –sólo que allĆ” se estrellaron. Y allĆ­ estĆ” Cuba, revolucionaria. Cuba digna, pero bloqueada. ¡Obama, levanta el bloqueo a Cuba ¿quĆ© vas a esperar? SĆ© consecuente con lo que estĆ”s diciendo ¿O es que hay dos Obamas?! (Aplausos)

Obama dijo ayer, aquĆ­ lo tengo anotado. Obama dijo ayer… AquĆ­ tengo anotado a Lula que habló, antes de Obama… y despuĆ©s anotĆ© lo de Obama “que no se le puede imponer a ningĆŗn pueblo sistema polĆ­tico alguno”, “que hay que respetar a cada pueblo y su soberanĆ­a”. Bueno, y entonces Obama, presidente, ¿quĆ© espera usted para ordenar el cese al bloqueo salvaje y asesino a Cuba? ¿Alguien duda de eso? ¿Alguien cree que es algo figurativo? No. Hay una persecución contra las empresas de cualquier parte del mundo que le suministran hasta alimento a Cuba, y ahora tambiĆ©n a Venezuela. Hace poco Fidel Castro lo denunció en unas de sus reflexiones. Una empresa de reconocida presencia en el mundo, que fabrica y suministra equipamiento mĆ©dico, ha incumplido en este Ćŗltimo aƱo y en el anterior, compromisos asumidos con los gobiernos de Cuba y de Venezuela. No envĆ­an los repuestos de centenares de equipamiento mĆ©dico que hemos adquirido, los dos gobiernos, para llevarles salud gratuita y de calidad a nuestros pueblos. Estos son tomógrafos de 64… electro… Estos estĆ”n ubicados ahora en los barrios pobres de Caracas. AllĆ” donde estĆ”n los indios hay instalaciones mĆ©dicas. AllĆ” tenemos 30 mil mĆ©dicos cubanos. Sistemas de salud para el pueblo, gratuito y de calidad. Bueno, la empresa… ¿cómo es que se llama la empresa? La Phillips. La empresa Phillips. ¿Eh? HabĆ­amos estado callados, tratando de buscar soluciones. Pero no. La empresa se ha negado a enviar los repuestos de los equipos que son de alta tecnologĆ­a. ¿Por quĆ©? ¿Presiones de quiĆ©n? Del gobierno de EEUU. Obama ¿eres tĆŗ o es another Obama? ¿Obama One o el Obama Two? ¡Who are you, Obama! ¡Who are you!

Yo quiero creer en el de ayer, el que vi aquĆ­. Pero esas cosas siguen pasando. Y esto afecta la vida de millones de seres humanos. ¿A nombre de quĆ©? ¿A tĆ­tulo de quiĆ©n? ¿QuiĆ©n? ¿Por quĆ© EEUU sigue haciendo esto? ¿Eh? Bueno, es el miedo a la Democracia. Porque tal cual ocurrió en Honduras. Es el miedo al ALBA, a la alianza Bolivariana, que surge como mecanismo de integración, nuevo, novedoso, solidario y que hemos conformado la alianza bolivariana para los pueblos de nuestra AmĆ©rica, los gobiernos y paĆ­ses de Cuba, Nicaragua, Honduras, Venezuela, Ecuador, Bolivia; Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y Granadinas. Nos atacan. Pretenden detenernos. Pues no lo van a lograr. El MERCOSUR, la UNASUR, todo esto estĆ” naciendo y es parte de la revolución geogrĆ”fica, geopolĆ­tica, histórica. La Gran Revolución Latinoamericana.

Bien. En ese mismo orden, seƱor presidente, estĆ”n las 7 bases militares que EEUU va a instalar en Colombia. Obama dijo ayer, aquĆ­ lo tengo. Obama habló de 4 pilares, ustedes lo recuerdan. Bueno, vamos a cumplir eso. Yo le tomo la palabra, le tomamos la palabra al presidente de los EEUU. “No Proliferación Nuclear”. De acuerdo, comiencen ustedes destruyendo ¡TODAS las armas nucleares que tiene! (Aplausos) DestrĆŗyanla pues, hĆ”ganlo.

El segundo pilar de Obama es… -El primero era “No Proliferación”-. El segundo promover la “Paz”. Bueno, presidente Obama, busquemos la Paz en Colombia. En la querida y hermana Colombia. En Colombia hay una guerra civil. Ahh, que algunos no quieran reconocerlo, eso es otra cosa. Hay un conflicto histórico muy antiguo en Colombia. Naciones Unidas debe reconocerlo, mirarlo. Y todos deberĆ­amos tender las manos a Colombia para sacarlo o ayudarlos a salir, respetando, por supuesto, su soberanĆ­a, pero ayudarlos a salir de la tragedia que vive ese pueblo hermano.
La “Paz”… Yo recuerdo que se lo comentĆ© delante de Lula a Obama. AllĆ” en Trinidad y Tobago en la Cumbre de las AmĆ©ricas. Busquemos la Paz en Colombia.

Si se logró la Paz en CentroamĆ©rica, se logró la paz en Guatemala. Yo cuando era militar activo estuve en Guatemala. Era guerra lo que habĆ­a. Era guerra. Miles y miles de muertos, desaparecidos. El Salvador, Nicaragua. Y ahĆ­ estĆ” Daniel Ortega, de nuevo en el gobierno, despuĆ©s de casi 20 aƱos lo ha traĆ­do de nuevo el pueblo sandinista. (Aplausos). ¿Ve? Lo que es del cura va pa´ la iglesia. AhĆ­ estĆ” el Farabundo MartĆ­ (FMLN) y el pueblo de El Salvador, que llevaron al presidente Funes a la presidencia de esa repĆŗblica hermana. Si se logró la paz en CentroamĆ©rica ¿por quĆ©, Dios mĆ­o, no se podrĆ” lograr la paz en Colombia? Es una de las cosas que yo mĆ”s quiero y anhelo en mi vida, porque yo soy venezolano pero me SIENTO colombiano, ¡la Colombia de BolĆ­var, la Colombia de Miranda, nuestra Colombia! (Aplausos)

Ah, y entonces el presidente Obama… ¿serĆ” que piensa buscar la paz, su segundo pilar, con 7 bases militares mĆ”s en Colombia?

Esas 7 bases militares son una amenaza, no sólo para la PAZ posible en Colombia sino para la PAZ en Sur América. Razón tenemos los gobiernos de America del Sur para haber expresado cada uno con su estilo y con su intensidad nuestra gran preocupación por la instalación de esas 7 bases militares gringas en territorio colombiano. Aquí lo denuncio y lo señalo, y le pido a Obama, al presidente Obama, que reflexione y que imponga sus pilares. Promovamos la Paz. Naciones Unidas pudiera designar una comisión de paz en Colombia. Venezuela estÔ a la orden para cooperar. Como estoy seguro, todos los países que queremos paz, no queremos mÔs guerra entre nosotros.

Bueno, voy a pasar esta pƔgina y esta otra.

FĆ­jense, hay otro tema que Fidel toca en las reflexiones del 21 de septiembre. Y que tiene que ver con el cambio climĆ”tico –yo voy a tomar dos minutos, presidente, para insistir en este tema. Hay gente que cree que no, esto es una preocupación metafĆ­sica de unos intelectuales. No, no, no. Estamos acabando el planeta. Estamos acabando, como dice un buen periodista venezolano, la u…, esta nave espacial donde viajamos nosotros. Esta es como una nave espacial. Y estamos acabĆ”ndola. Vean lo que dice Fidel aquĆ­. Voy a leer. PermĆ­tame, presidente. Fidel dice. En la reflexión llamada “Una especie en peligro de extinción”, del pasado 21 de septiembre. Dice. Voy a leer aquĆ­:

“En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en RĆ­o de Janeiro, (eso fue en 1992, porque yo estaba preso, lo recuerdo clarito) afirmĆ© como jefe entonces del Estado cubano (lo siguiente): “Una especie estĆ” en peligro de extinción: el hombre”. (Sigue diciendo Fidel) Cuando pronunciĆ© y fundamentĆ© aquellas palabras, recibidas y aplaudidas por los jefes de Estado allĆ­ presentes -incluido el Presidente de Estados Unidos, un Bush menos tenebroso que su hijo George W.-, Ć©stos creĆ­an disponer todavĆ­a de varios siglos para enfrentar el problema. Yo mismo (Fidel) no lo veĆ­a en fecha tan cercana como 60 u 80 aƱos.

Hoy se trata de un peligro realmente inminente (sigue diciendo Fidel Castro) y sus efectos son ya visibles.

La temperatura promedio ha crecido 0,8 grados centígrados desde 1980, (estos son datos científicos) según el Instituto de Estudios Espaciales de la NASA. (0,8 grados en los últimos 20 años. 30 años, mÔs bien. Sigo leyendo a Fidel) Las últimas dos décadas del siglo XX fueron las mÔs calurosas en cientos de años. Las temperaturas de Alaska, el Oeste canadiense y el Este de Rusia han subido a un ritmo que duplica el promedio mundial. (Sigo leyendo a Fidel) El hielo del Ártico estÔ desapareciendo rÔpidamente y la región puede experimentar su primer verano completamente libre de hielo tan pronto como en el año 2040. (Sigo leyendo a Fidel) Los efectos son visibles en las masas de hielo de mÔs de dos kilómetros de altura que se derriten en Groenlandia, los glaciares de Suramérica, desde Ecuador hasta el Cabo de Hornos, fuentes fundamentales de agua, y la gigantesca capa de hielo que cubre la extensa zona AntÔrtida.

Las actuales concentraciones de dióxido de carbono han alcanzado el equivalente a 380 partes por millón, cifra que supera el rango natural de los Ćŗltimos 650 mil aƱos.”

Estamos acabando el planeta. DĆ©monos cuenta. Tomemos conciencia y actuemos, como ayer reclamaba el presidente Lula. Lula decĆ­a: “para el cambio climĆ”tico no hay voluntad. Los paĆ­ses mĆ”s desarrollados no quieren tomar decisiones”. Obama dijo que sĆ­, que ahora sĆ­ Estados Unidos va a tomar decisiones. ¡Hazlo presidente, hazlo!, pero pasa de las palabras a los hechos. ¡Salvemos al planeta, salvemos la especie humana!

OjalĆ” de la Cumbre próxima que hay en Dinamarca, en Diciembre, salgan decisiones pero verdaderamente contundentes. Venezuela estĆ” a la orden para sumarse a esas decisiones. Y hace un llamado, hacemos un llamado desde Venezuela para tomar decisiones, cada quien proporcionalmente a sus responsabilidades. Ahora, ¿cuĆ”l es la causa fundamental de la contaminación? El hiperconsumo, el hiperconsumo. Estamos consumiendo las reservas de petróleo y de gas y de hidrocarburo que se acumularon durante miles de aƱos, las estamos consumiendo en un siglo, en menos de un siglo.

Pues bien, y esto tiene que ver con la economĆ­a. No voy a leer esto, presidente, no. Sólo voy a referirme a Ć©l. El informe Stiglitz. Yo invito a que se analice. Invito a que se analice. Ayer oĆ­amos al presidente de Francia, gracias a Ć©l existe este informe y esta comisión. Pero fĆ­jense en nada mĆ”s que esto, en nada mĆ”s que esto. Hay… El informe tiene 12 recomendaciones de la comisión Stiglitz. EvaluĆ©mosla porque creo que apuntan hacia el fondo, aĆŗn cuando no cuestionan el modelo capitalista. Nosotros los socialistas lo cuestionamos. Pero bien, discutamos, busquemos soluciones de consenso para la coyuntura y luego para el mediano y largo plazo. AquĆ­ dice, el informe, por ejemplo, en sus recomendaciones. Primero: referirse a los ingresos y al consumo para evaluar el bienestar material (para evaluar el bienestar material referirse a los ingresos y al consumo). Segundo: privilegiar el punto de vista de la familia. Tercero: tomar en cuenta al patrimonio. Cuarto: otorgar una mayor importancia a la distribución del ingreso, mĆ”s allĆ” de los promedios. Quinto: ampliar los indicadores a las actividades no comerciales. AquĆ­ dice, por ejemplo, ciertos servicios tales como cuidado de los niƱos, el aseo del hogar, trabajo de albaƱilerĆ­a, plomerĆ­a y carpinterĆ­a, etc, sólo figuran en las cuentas nacionales si son efectuadas por un asalariado. Ustedes saben que se refiere a la manera de contabilizar el PIB, que son mecanismos meramente capitalistas. Por aquĆ­ dice, el informe, lo siguiente, y es cierto: “el PIB sube con el trĆ”fico mientras la angustia de la población sube, mientras la infelicidad de los transeĆŗntes y los mismos pasajeros en el trĆ”fico sube, mientras se pierde tiempo valioso en el trĆ”fico”. Ah, el PIB sube ¿Por quĆ© sube? porque se consume mĆ”s gasolina. Y ademĆ”s sube tambiĆ©n la contaminación. Vean ustedes cómo. El mundo capitalista diseñó mecanismos de medición de la economĆ­a que son des-truc-ti-vos. Por eso el informe Stiglitz. Creo que aporta importantes reflexiones. AquĆ­ dice, el punto doce: “establecer una baterĆ­a de indicadores vinculados al medio ambiente, al cambio climĆ”tico”.

Hablando de la economĆ­a, pues, hablando de la economĆ­a, este informe aparece en buena hora. Ahora, tomĆ©moslo, y sobre todo, los gobiernos, y sobre todo los gobiernos de los paĆ­ses mĆ”s desarrollados. Creo que hoy estĆ”n en Pittsburgh, reunidos. No los Piratas de Pittsburgh, sino, eh… ojalĆ” que no, no son los Piratas son los presidentes de los paĆ­ses del G-20, discutiendo. MaƱana le preguntarĆ© a Lula y a Cristina cómo quedó la reunión porque ellos van por Caracas maƱana, por Margarita, a la Cumbre de Ɓfrica con AmĆ©rica del Sur.

La EconomĆ­a, la EconomĆ­a, la EconomĆ­a. Nosotros decimos Socialismo, pero discutamos, discutamos los indicadores, discutamos los modos, discutamos las maneras de Producción. Como decĆ­a ayer el presidente Obama, en su cuarto pilar: “necesitamos una economĆ­a al servicio del ser humano”. Bueno Obama, eso se llama Socialismo. ¡Obama vente pa´l Socialismo! ¡Te invitamos al eje del mal, Obama! ¡Vente pa´l el eje del Mal!” Y vamos a construir una economĆ­a, de verdad, al servicio del ser humano. Eso no es en el Capitalismo, en el capitalismo es imposible. El Capitalismo beneficia a una minorĆ­a y excluye a la mayorĆ­a y, ademĆ”s, destroza el ambiente, destroza la vida. Ese es el Capitalismo.

Pues bien, finalmente, presidente -yo creo que lleguĆ© a 10 minutos ya. (Risas) Eh…Lula, Lula, finalmente, voy a terminar con Lula, con una frase de Lula. Ayer Lula dijo, el primer orador de esta Asamblea General, “no hay voluntad polĆ­tica”, dijo. Ya lo comentĆ©. Yo agregarĆ­a, porque conozco a Lula y exactamente sĆ© lo que Ć©l nos dijo. EstĆ” llamando a todos a que incrementemos la voluntad polĆ­tica. Nosotros, a diferencia de otros espacios de gobierno que dudan, que no quieren cambios, a pesar de la crisis terrible que vivimos, nosotros, en el sur de AmĆ©rica, tenemos una GRAN voluntad polĆ­tica. Hablo por Venezuela y sĆ© que tambiĆ©n por Sur AmĆ©rica, por AmĆ©rica Latina; una grandĆ­sima voluntad polĆ­tica para el cambio verdadero.

Recomiendo este libro. ISTVAN MESZAROS, un gran filósofo y pensador hĆŗngaro y profesor en Londres de hace muchos aƱos, en varias universidades, “MĆ”s allĆ” del capita”l, una teorĆ­a para la transición. Creo que es uno de los mĆ”s grandes escritos del siglo XX, una renovación de la teorĆ­a socialista. Por aquĆ­ dice MESZAROS, en unas de sus interesantes pĆ”ginas, esta frase que es tomada de ese otro grande que se llamó Karl Marx. (No le tengamos miedo a Karl Marx, ese fue Einstein de la polĆ­tica; ¡ah!, lo satanizaron, cuĆ”nta razón en cuĆ”ntas cosas tiene Karl Marx. Tomando a Marx, dice MESZAROS, en este libro, lo siguiente: “Las crisis son entonces la combinación general (combinación general) que apunta mĆ”s allĆ” de la presuposición y el apremio que conduce hacia la adopción de una forma histórica nueva”.

Necesitamos eso, una forma histórica nueva. Hace aƱos se estĆ” hablado de un nuevo orden y lo que tenemos es el viejo orden, moribundo, moribundo. ¡Necesitamos que nazca el nuevo orden, la forma histórica nueva, una forma polĆ­tica nueva, una forma mundial nueva. Ayer Ghadafi lo dijo aquĆ­: una nueva institucionalidad, una nueva economĆ­a, una nueva sociedad. Pero verdaderamente nueva, un mundo nuevo, pues!

Ahora, yo creo que…Dijo Lula tambiĆ©n ayer, y terminó a las 10 y 10 de la maƱana: “tenemos que ser los parteros de la historia”, de acuerdo, y yo agregarĆ­a, al compaƱero Lula: el parto ya comenzó, no es un parto futuro, el parto estĆ” presente, seamos, como dijo el compaƱero Lula, parteros y parteras de la nueva historia. Por encima de los sepultureros pujemos en este planeta para que nazca esa nueva historia, ese tiempo nuevo; ese mundo pluripolar, libre y nuevo; esa economĆ­a al servicio de los humanos y no de las minorĆ­as; ese mundo de paz, pues. Yo, cristiano al fin, lo dijo Cristo un dĆ­a, cuando dijo: “mi reino no es de este mundo, serĆ” del mundo futuro”, el reino del amor entre nosotros donde realmente vivamos como hermanos y como hermanas.

FĆ­jese que… El domingo pasado hubo en La Habana, (y voy a guardar los libritos. Los guardĆ© y voy a terminar), en la Habana, en la Plaza de la Revolución, hubo un gran concierto, el concierto por la paz. Y ahĆ­ fueron desde Miguel BosĆ©, Juanes, Olga Tañón, cantores cubanos y estaba ahĆ­ Silvio RodrĆ­guez, el gran Silvio. Le cantaron al mundo. Algunos se volvieron locos aquĆ­ en Miami y salieron a destrozar los discos de Juanes, ese gran colombiano, solo por el hecho que fuera a cantar a la Plaza de la Revolución. Hasta dónde llega la locura…de algunos. Afortunadamente son una minorĆ­a. Bueno, ahĆ­ Silvio, con su guitarra, lo cantó seguramente. La era estĆ” pariendo un corazón… y en su canción de “Cita con Ć”ngeles” Ć©l termina diciendo asĆ­: “tutuntuntĆŗn… seamos un tilĆ­n mejores y un poco menos egoĆ­stas”. Saludos. Muchas gracias, presidente.

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