Por: Fidel Castro Ruz
El lĆder de la Revolución cubana, Fidel Castro, afirmó que la heroica lucha del pueblo hondureƱo, despuĆ©s de casi 90 dĆas de incesante batallar, ha puesto en crisis al gobierno fascista y pro yanki que reprime a hombres y mujeres desarmados.
Hemos visto surgir una nueva conciencia en el pueblo hondureƱo. Toda una legión de luchadores sociales se ha curtido en esa batalla", indicó Fidel Castro en su artĆculo "AllĆ se engendra una revolución", difundido ayer por la publicación digital Cubadebate.
"Zelaya cumplió su promesa de regresar. Tiene derecho a que se le restablezca en el Gobierno y presidir las elecciones", precisó el lĆder cubano.
AƱadió que de los combativos movimientos sociales estĆ”n destacĆ”ndose nuevos y admirables cuadros, capaces de conducir a ese pueblo por los difĆciles caminos que les espera a los pueblos de Nuestra AmĆ©rica. "AllĆ se engendra una Revolución", sentenció.
Prensa Latina transmite a continuación el texto Ćntegro:
Reflexiones del compaƱero Fidel
Allà se engendra una revolución
El pasado 16 de julio dije textualmente que el golpe de Estado en Honduras "fue concebido y organizado por personajes inescrupulosos de la extrema derecha, que eran funcionarios de confianza de George W. Bush y habĆan sido promovidos por Ć©l."
CitĆ© los nombres de Hugo Llorens, Robert Blau, Stephen McFarland y Robert Callahan, embajadores yankis en Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, nombrados por Bush los meses de julio y agosto de 2008 y que los cuatro seguĆan la lĆnea de John Negroponte y Otto Reich, de tenebrosa historia.
SeƱalĆ© la base yanki de Soto Cano como punto de apoyo principal del golpe de Estado y que "la idea de una iniciativa de paz a partir de Costa Rica fue transmitida al Presidente de ese paĆs desde el Departamento de Estado cuando Obama estaba en MoscĆŗ y declaraba, en una universidad rusa, que el Ćŗnico Presidente de Honduras era Manuel Zelaya". AƱadĆ que "con la reunión de Costa Rica se cuestionaba la autoridad de la ONU, la OEA y demĆ”s instituciones que comprometieron su apoyo al pueblo de Honduras y lo Ćŗnico correcto era demandar del Gobierno de Estados Unidos el cese de su intervención en Honduras y retirar de ese paĆs la Fuerza de Tarea Conjunta."
La respuesta de Estados Unidos, tras el golpe de Estado en ese paĆs de CentroamĆ©rica, ha sido pactar con el Gobierno de Colombia un acuerdo para crear siete bases militares, como la de Soto Cano, en ese hermano paĆs, que amenazan a Venezuela, Brasil y todos los demĆ”s pueblos de SuramĆ©rica.
En un momento crĆtico, cuando se discute en una reunión cumbre de Jefes de Estado en Naciones Unidas la tragedia del cambio climĆ”tico y la crisis económica internacional, los golpistas en Honduras amenazan con violar la inmunidad de la Embajada de Brasil, donde se encuentra el presidente Manuel Zelaya, su familia y un grupo de sus seguidores que fueron obligados a protegerse en ese recinto.
EstÔ probado que el gobierno de Brasil no tuvo absolutamente nada que ver con la situación que allà se ha creado.
Es por tanto inadmisible, mĆ”s aĆŗn inconcebible, que la Embajada brasileƱa sea asaltada por el gobierno fascista, a no ser que pretenda instrumentar su propio suicidio, arrastrando el paĆs a una intervención directa de fuerzas extranjeras como ocurrió en HaitĆ, lo que significarĆa la intervención de tropas yankis bajo la bandera de Naciones Unidas. Honduras no es un paĆs lejano y aislado en el Caribe. Una intervención de fuerzas extranjeras en Honduras desatarĆa un conflicto en CentroamĆ©rica y crearĆa un caos polĆtico en toda AmĆ©rica Latina.
La heroica lucha del pueblo hondureƱo, despuĆ©s de casi 90 dĆas de incesante batallar, ha puesto en crisis al gobierno fascista y pro yanki que reprime a hombres y mujeres desarmados.
Hemos visto surgir una nueva conciencia en el pueblo hondureƱo. Toda una legión de luchadores sociales se ha curtido en esa batalla. Zelaya cumplió su promesa de regresar. Tiene derecho a que se le restablezca en el Gobierno y presidir las elecciones. De los combativos movimientos sociales estĆ”n destacĆ”ndose nuevos y admirables cuadros, capaces de conducir a ese pueblo por los difĆciles caminos que les espera a los pueblos de Nuestra AmĆ©rica. AllĆ se engendra una Revolución.
La Asamblea de Naciones Unidas puede ser histórica en dependencia de sus aciertos o errores.
Los lĆderes mundiales han expuesto temas de gran interĆ©s y complejidad. Ellos reflejaron la magnitud de las tareas que la humanidad tiene por delante y cuĆ”n escaso es el tiempo disponible.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 24 de 2009
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