MiƩrcoles, 28 de Enero de 2009
Revolución en democracia
Por: Kepa Artaraz
Rebelión
La aprobación del nuevo texto constitucional boliviano marca un hito en el mundo e inaugura un nuevo camino hacia una sociedad mÔs equitativa y justa. Sin embargo, la batalla del pueblo por el control de su propio destino no estÔ ganada.
Este 25 de enero, el pueblo de Bolivia acudió a las urnas por tercera vez en tantos aƱos. La primera vez, en diciembre del 2005, lo hizo para elegir a un presidente indĆgena a la cabeza del movimiento al socialismo (MAS). La demanda de cambio que significó su llegada a la presidencia se vio ratificada con un contundente 67 por ciento de apoyo popular en el Ćŗnico referĆ©ndum revocatorio de la historia republicana, celebrado en agosto del 2008. El Ćŗltimo referĆ©ndum ha tenido lugar para aprobar un proyecto de constitución llamado a refundar Bolivia y a descolonizar un paĆs vĆctima de cinco siglos de opresión.
Aunque las cifras finales no estĆ”n aun disponibles, el proyecto de nueva constitución recibió el apoyo mayoritario de la población Boliviana con un voto a favor de mĆ”s del 60 por ciento. Ahora comienza un nuevo proceso de implementación de la nueva carta magna que incluye propuestas para erradicar la exclusión social sufrida por la mayorĆa indĆgena del paĆs y que ya por 1990, se movilizó en la gran marcha por el territorio y la dignidad para demandar su inclusión en el estado boliviano, y su reconocimiento como ciudadanos en un paĆs que negaba su existencia.
El camino hacia el reconocimiento de esta mayorĆa olvidada no ha sino nada fĆ”cil. Primero, necesitó su organización y movilización masiva para demandar sus derechos y luego la toma de las instituciones del estado a travĆ©s del MAS. MĆ”s tarde tuvo que soportar con paciencia tres aƱos de espera en los que una oposición minoritaria y cada vez mĆ”s violenta ha intentado por todos los medios derrocar el estado de derecho y sabotear el proceso mĆ”s incluyente de debate y consenso para escribir una nueva constitución polĆtica del estado jamĆ”s visto. Este enero se aprobó por fin la nueva constitución pero en el camino quedan los sueƱos de aquellos que imaginaron este como un camino fĆ”cil asĆ como el recuerdo de aquellos que dieron sus vidas para llegar a este momento histórico.
Un proceso democrƔtico
El mayor desafĆo que presentaba el paĆs el dĆa de la inauguración de Evo Morales como presidente de la repĆŗblica en enero del 2006 era precisamente la refundación de un paĆs fracturado con problemas crónicos como lo eran (y lo siguen siendo) las instituciones dĆ©biles, especialmente en el campo y el oriente, la dominación polĆtica y económica del paĆs por una Ć©lite oligarca y corrupta, asĆ como la exclusión social y polĆtica de una mayorĆa pobre.
La respuesta del nuevo gobierno no se hizo esperar, ahondando un proceso de apoderamiento de las masas de la realidad social y polĆtica del paĆs que en muchos sentidos es anterior a la creación del MAS. La participación de los movimientos sociales en la toma de decisiones a nivel local facilitada por la ley de participación de mediados de los 90 incrementó la calidad del proceso democrĆ”tico para poder llevar a cabo los cambios estructurales y profundos que necesita el paĆs.
AsĆ pues, el proceso constituyente comenzado en agosto del 2006 incluyó niveles de participación social nunca antes vistos ni en Bolivia ni en ningĆŗn otro paĆs, creando espacios deliberativos para asambleĆstas electos por sufragio universal y que representaban a todas las comunidades. Tenia que ser asĆ pues si el objetivo fundamental era ahondar la democracia, el proceso de refundación del estado tenĆa que ser lo mas democrĆ”tico posible.
AsĆ, los 255 asambleĆstas elegidos para escribir la nueva constitución polĆtica del estado incluyó a hombres y mujeres, ciudadanos de clase alta, media y baja, campesinos y profesionales, indĆgenas, blancos y mestizos, ciudadanos de las zonas rurales y aquellos de las ciudades. El resultado de aquellas discusiones, fue, a pesar de los intentos violentos de una minorĆa intransigente, una visión colectiva e incluyente del futuro de Bolivia de la que su total diversidad cultural, social y económica es parte y heredera.
¿Un contenido revolucionario?
Parece extraƱo que la gestión del MAS sea rutinariamente atacada en los medios de comunicación y descrita con adjetivos como 'revolucionaria', 'socialista' y 'autoritaria'. Aunque yo no interprete los dos primeros adjetivos como insultos, la verdad es que la constitución no incluye ni la nacionalización de la propiedad privada ni la imposición de un partido Ćŗnico, a pesar de las mentiras que la oposición haya intentado propagar. De hecho, una mirada detallada al nuevo texto nos muestra una visión moderada, incluyente y que respeta la diversidad del paĆs en todos los sentidos. Existen tres pilares que caracterizan a esta constitución.
El primero es el reconocimiento de la plurinacionalidad boliviana que por fin reconoce la diversidad nacional. AsĆ, el paĆs se despoja por fin de su 'pecado concebido' como describe el autor Xavier Albó la naturaleza excluyente de la fundación del paĆs en 1825 en la que la población indĆgena era simplemente invisible. TambiĆ©n se revierte el racismo encubierto que alimentó la revolución de 1952 y que pretendĆa la sumisión de todos los grupos originarios dentro de una 'clase campesina' que negaba sus culturas e idiomas individuales. En la nueva constitución se instituye en principio de igualdad – de derechos y obligaciones – dentro de la diversidad que acomoda el paĆs en su seno.
La segunda caracterĆstica de la nueva constitución es la creación de nuevas instituciones, poderes y formas del estado. Los poderes tradicionales (ejecutivo, legislativo y judicial) se mantienen aunque con reformas. Lo que es nuevo es el concepto de soberanĆa que se traslada al pueblo, lo cual va acompaƱado de nuevas instituciones de participación para que el pueblo pueda ejercer un cierto control de los anteriores poderes. AdemĆ”s, se constitucionaliza un estado descentralizado con amplios poderes legislativos asĆ como de uso de costumbres y leyes, para los niveles departamentales, indĆgena-originarios, y municipales.
La tercera caracterĆstica es la universalización de derechos fundamentales para todos. Por primera vez en la historia de Bolivia – un paĆs infame por las brutales divisiones socioeconómicas que existen en su interior – el estado se compromete a proveer salud bĆ”sica y educación para todos los boliviano/as, una renta bĆ”sica para los pensionistas que otorgue dignidad a la tercera edad, y garantiza el acceso al agua potable, el cual es descrito por primera vez como un derecho humano fundamental. La constitucionalizacion de estos derechos puede sonar a herejĆa para algunas facciones derechistas y recalcitrantes del mundo pero desde luego que no son ni revolucionarias ni radicales, pues son la base del estado de bienestar que es comĆŗn en Europa.
Un futuro lleno de desafĆos
El futuro del 'vivir bien' que todos los bolivianos anhelan sobre el cual se construye esta nueva constitución polĆtica del estado, no estĆ” garantizado ni mucho menos. La oposición de minorĆa continuarĆ” sin ninguna duda a poner obstĆ”culos a toda costa para descarrilar el proyecto de nueva sociedad deseado por la mayorĆa de los boliviano/as al igual que lo ha hecho hasta la fecha.
Aunque la lĆnea polĆtica seguida por todos los prefectos de oposición al conocerse los resultados provisionales en la noche del 25 de enero fue la de intentar conseguir un pacto de unidad con el gobierno, sabemos que, como en el pasado, estos son perfectamente capaces de volver a utilizar la calumnia y los mĆ©todos violentos como arma polĆtica para conseguir sus objetivos y acelerar la fragmentación del paĆs entre el oriente y el occidente.
Esta es una posibilidad real y algo que tiene que tener muy en cuenta la comunidad internacional que, como hizo UNASUR en septiembre, puede y debe apoyar el proceso de cambio en democracia que representa el actual gobierno boliviano para ahondar en este proceso de bĆŗsqueda de igualdad y justicia social para todos.
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