MoscĂș y Tashkent abren sus cartas para resolver malentendidos

Viernes, 23 de Enero de 2009
MoscĂș y Tashkent abren sus cartas para resolver malentendidos
Por: Sanobar ShermĂĄtova
RIA Novosti.

Dmitri Medvédev viaja a Uzbekistån. El caråcter de esa visita prevista para el 22 y 23 de enero es visita de Estado. En consecuencia, esto supone un nivel mås elevado que la visita oficial.

Los anfitriones uzbekos estĂĄn resueltos a mantener en alto la reputaciĂłn de la hospitalidad oriental.

MedvĂ©dev ya estuvo en Tashkent en 2006, y esa vista quedĂł en la memoria de los veteranos de la guerra con los cuales el viceprimer ministro ruso se reuniĂł con motivo de las festividades del 9 de Mayo. En toda la historia de las relaciones ruso-uzbekas ningĂșn funcionario de alto rango ruso habĂ­a viajado desde MoscĂș para reunirse con los veteranos de la guerra.

La visita actual ha desatado mucho interés porque debe revelar el estado real de las relaciones bilaterales. Estå previsto que en la visita se abordarån tres bloques de temas, asuntos energéticos, la cooperación técnico-militar y problemas de emigración laboral.

Independientemente de los acuerdos que suscriban las parte, algunas fuentes hablan de que se prepara una sorpresa para Medvédev. La visita revelarå las incógnitas surgidas en torno a las relaciones entre los dos países.

Para comenzar cabe destacar que UzbekistĂĄn fue el Ășnico paĂ­s centroasiĂĄtico que no fue incluido en la lista de paĂ­ses que visitĂł MedvĂ©dev en su primera gira al exterior en calidad de presidente de Rusia.

Esto desatĂł muchos interrogantes, hace nueve años, VladĂ­mir Putin efectuĂł la primera visita a UzbekistĂĄn en calidad de presidente de Rusia, y durante la presidencia de Putin UzbekistĂĄn ocupĂł un lugar prioritario. Con la presidencia de MedvĂ©dev se espera que esto continĂșe, aunque despuĂ©s de la gira de MedvĂ©dev a los paĂ­ses energĂ©ticos TurkmenistĂĄn, KazajstĂĄn y AzerbaiyĂĄn, parece que Tashkent perdiĂł su calidad de favorito.

Al explicar la actual pausa en los contactos oficiales, los expertos suponen que tal vez se deba a las casi nulas relaciones personales entre Medvéev y Karímov. Al respecto se recuerda que el líder uzbeko aconsejó mucho a Putin quedarse a un tercer mandato.

Tashkent permaneciĂł en silencio durante la reciente crisis en sur del CĂĄucaso y no se cumplieron los pronĂłsticos de los expertos que confiaron en que IslĂĄm KarĂ­mov expresarĂ­a su solidaridad a MoscĂș, en respuesta al apoyo que le brindĂł el Kremlin durante los trĂĄgicos acontecimientos ocurridos en la localidad uzbeka de AndizhĂĄn en 2005.

Finalmente, la Ășltima nota disonante, fue el anuncio hecho por UzbekistĂĄn sobre la suspensiĂłn de su membresĂ­a en la Comunidad EconĂłmica EurasiĂĄtica (CEEA).

La noticia sobre la salida de UzbekistĂĄn de la CEEA coincidiĂł con la decisiĂłn de la UniĂłn Europea (UE) de atenuar las sanciones contra UzbekistĂĄn y esto fue pretexto para que los observadores indicaran que UzbekistĂĄn ha tomado el rumbo hacia Occidente.

SegĂșn esos expertos, ahora hay que esperar la salida de UzbekistĂĄn de la OrganizaciĂłn del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la ausencia de KarĂ­mov en la Ășltima cumbre informal de la OTSC celebrada en KazajstĂĄn se considerĂł una señal inequĂ­voca hacia ese paso, y despuĂ©s queda la ruptura de la cooperaciĂłn tĂ©cnico-militar con Rusia, la aproximaciĂłn a Estados Unidos y el nuevo emplazamiento de bases estadounidenses en el territorio uzbeko.

Pero estos pronósticos no se cumplieron. A pesar de las expectativas, no ocurrió una ruptura entre Uzbekistån y la OTSC. Al contrario, a finales de año el Ministerio de Asuntos Exteriores de Uzbekistån creó una estructura para coordinar las relaciones con los países miembros de la OTSC. La postura oficial del Gobierno afirma que Tashkent estå interesado en fortalecer su participación en esta organización.

Como declaró una fuente diplomåtica uzbeka, durante la visita de Medvédev la parte uzbeka expresarå interés por la compra de armamento y tecnología militar rusa a precios preferenciales.

Los países miembros de la OTSC tienen ese derecho, el problema es que Uzbekistån todavía no ha ratificado el acuerdo correspondiente, como tampoco el protocolo adjunto que prevé la preparación gratuita de oficiales uzbekos en las academias militares rusas.

UzbekistĂĄn reformĂł las Fuerzas Armadas que heredĂł de la URSS y en su lugar creĂł unidades mĂłviles especializadas en operaciones locales. Como declarĂł recientemente KarĂ­mov, esas unidades necesitan preparaciĂłn, armamento y equipos modernos.

QuedarĂĄ por ver si los presidentes se ponen de acuerdo sobre los precios preferenciales para la compra de armas antes de las ratificaciones mencionadas. Pero lo importante no serĂĄ lo que resuelvan o no los presidentes. La visita del presidente ruso a UzbekistĂĄn tiene un contenido polĂ­tico de profundo calado donde la forma es tan o mĂĄs importante que el contenido.

La recepciĂłn que se brindarĂĄ al huĂ©sped ruso deberĂĄ constatar la exclusividad de las relaciones entre MoscĂș y Tashkent.

Como explicó el diplomåtico uzbeko, Medvédev pudo visitar Uzbekistån el año pasado cuando la parte rusa propuso incluir el viaje a Tashkent en el marco de la gira centroasiåtica.

Pero el ceremonial y sensibilidad de la política uzbeka interpretó esa propuesta como un gesto que colocaría a Uzbekistån en el mismo nivel de sus vecinos y mejor propuso aplazar la visita para el año 2009 y darle el rango mås elevado posible.

A primera vista, un detalle sin importancia. QuĂ© diferencia puede haber si el presidente llega a Tashkent desde MoscĂș o desde AstanĂĄ, pero es a partir de este tipo de detalles que se forma y funciona la polĂ­tica en el Asia Central postsoviĂ©tica.

La interpretaciĂłn adecuada de estos detalles, ayudan a comprender el hecho de que UzbekistĂĄn de ninguna manera abandonĂł la CEEA a consecuencia de una elecciĂłn geopolĂ­tica a favor de Occidente, sino Ășnicamente porque tres presidentes centroasiĂĄticos acordaron reunirse para tomar tĂ© y solucionar problemas de agua, gas y combustible sin la presencia del cuarto vecino (UzbekistĂĄn).

Y Uzbekistån respondió al ese "gesto separatista" y de poca cortesía como le pareció adecuado, por unos cuantos días cerró la frontera con el vecino mås pequeño y ambicioso, y le subió el precio del gas al resto de los vecinos. De forma ostentativa ignoró el encuentro informal de la CEEA, reflexionando que posiblemente a nivel bilateral, sin perjudicar los compromisos colectivos, tendrå mejores resultados.

Todas estas maniobras hechas por UzbekistĂĄn no tienen ninguna relaciĂłn directa con la competitividad geopolĂ­tica de Rusia y EEUU. Con cada una de esas potencias Tashkent piensa establecer sus propios vectores de cooperaciĂłn incluso teniendo en cuenta todas sus particularidades diplomĂĄticas.

Ahora, le corresponde a MoscĂș aceptar las reglas de juego propuestas y demostrar mucha paciencia y mucha habilidad oriental.


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