Leyes específicas para la geografía venezolana
Por: Luis Alberto Matos
“Está claro que son beneficiosas. El mejor indicativo es la virulencia con que son atacadas”
Ramón Carrizalez
“Divide y vencerás”, atribuida a Julio César y copiada a diferentes actividades y escenarios, forma parte del arsenal estratégico de los enemigos de la Patria Grande.
El reino invasor dividió a su antojo el vasto territorio ocupado. Heredamos más de dos docenas de naciones, en una privilegiada expansión que debería ser una sóla gran potencia.
Nuestra legislación geográfica, influida por mezquindades localistas y al servicio de intereses neoliberales, requiere cambios profundos que salvaguarden nuestra unidad territorial. Los 26 Decretos Leyes Habilitantes incluyen excelentes pasos iniciales en esa dirección.
En su exposición de motivos, la Ley Orgánica del Turismo establece que “el desafío consiste en hacer del turismo un instrumento para un nuevo horizonte de valores donde lo colectivo sea el eje de la gestión”.
No es una industria para el beneficio de pocos. Es un proceso social dirigido hacia el desarrollo sustentable y sostenible de las comunidades asentadas en cada región.
Espacios acuáticos
A finales del pasado siglo con frecuencia avistaban, en el oriente del país, grandes buques pesqueros de arrastre que abrían sus compuertas inferiores para atrapar cientos de peces, crusteáceos y mariscos que llevaban por mar hacia otros destinos.
Adicionalmente, se aprovisionaban de combustible a precios venezolanos subsidiados. ¡Les pagábamos para que nos quitaran lo nuestro! Ni siquiera creo que alguien se beneficiara aquí con eso. Más que mala intención, era una total incapacidad de quienes aún creen poder manejar mejor este país.
Ahora tenemos una Ley Orgánica de los Espacios Acuáticos que nos permite ejercer mejor nuestra soberanía en esa amplia plataforma que nos integra al Caribe y reconoce la importancia geopolítica que reviste el mar para los venezolanos. Basta recordar que diariamente por esa vía transitan más de dos millones de barriles de combustibles fósiles.
La Ley de Canalización y Mantenimiento de las Vías de Navegación facilita la ampliación de espacios acuáticos restringidos, incluyendo dragados, estudios de hidrografía, limpieza de sedimentos y actividades conexas que aumentarán la profundidad de los canales navegables y agilizarán la integración de nuestro transporte fluvial y lacustre hacia las vías marítimas de la Patria.
Transporte ferroviario
Una de las mayores diferencias entre Venezuela y los países desarrollados, es nuestro mínimo porcentaje de tráfico ferroviario. Y no fué porque aquí el tren llegó tarde. Conviene recordar que Guzmán Blanco unió en esa forma a Caracas con La Guaira y que, a principios del Siglo XX, la línea llegaba hasta Valencia.
Medio siglo detenida por “órdenes superiores”, la construcción de las vías férreas formó parte del plan de otro “dictador”. Pérez Jiménez proyectó unir al país por trenes y hasta los incluyó en la maqueta del Puente sobre el Lago de Maracaibo, pero la historia que aún no se cuenta completa sabe que un Embajador del norte lo consideró “gesto inamistoso”. Pocos meses después, llegó el Pacto de Punto Fijo y nuevamente se alejaron las locomotoras.
El Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Transporte Ferroviario Nacional establece los mecanismos indispensables para la materialización del ansiado proyecto. Los tramos planificados permitirán el transporte de pasajeros y carga por toda la geografía venezolana.
Queda pendiente
Nuestra legislación territorial no estará actualizada a la realidad venezolana hasta no se modifique nuestra división territorial. Estados gigantescos como Bolívar, Amazonas y Apure, Distritos con más de un kilómetro cuadrado por habitante y entidades de alta densidad en minimas dimensiones.
Se impone una nueva división político territorial de Venezuela, con posibles territorios federales, distritos insulares y regiones marítimas.
jaquematos@cantv.net

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